Freitag, 20. Juni 2014

Cada vez más favorita...

El exitoso debut en Brasil, con goleada 4-0 sobre Portugal, no es del todo responsable de que repentinamente Alemania tenga que llevar la carga de la cruz de favorito a ganar el Mundial.

Gran parte de la responsabilidad le cabe a lo que ha acontecido con los equipos considerados como fuertes candidatos al título en los primeros días del Mundial. Ellos están en deuda, o definitivamente fuera de competencia: el anfitrión Brasil aún no llena las expectativas; el campeón del mundo y de Europa, España, ya fue eliminado; Holanda mostró debilidades contra Australia, a Italia Costa Rica le mostró los límites de su fútbol.

Lo sucedido en los primeros días del Mundial debería ofrecerle motivos suficientes al seleccionador alemán Joachim Löw para enfrentar con tranquilidad lo que queda del evento, al fin y al cabo Alemania es -entre las grandes favoritas al título- el equipo que mejor impresión ha dejado hasta ahora. 

Los alemanes ven con optimismo cómo a su alrededor el posible camino a la final del Mundial se despeja de a poco, pero no por ello pierden de vista que apenas si han dado en esa dirección un paso que si bien fue grande, debe ser seguido por otro de igual magnitud. Una victoria sobre Ghana este sábado debe ser la otra mitad del puente que coloca a Alemania en los octavos de final del Mundial, y la que definitivamente la eleva a la categoría de MÁXIMA FAVORITA a abandonar Brasil con la Copa.

En el primer partido en Brasil, contra Portugal, el seleccionador Löw le dio un gran peso al trabajo defensivo de Alemania. El orden en la recuperación del balón, y el control de los espacios que podrían haber sido aprovechados por los portugueses para desarrollar el juego ofensivo que lidera Cristiano Ronaldo, fueron claves en la contundente victoria 4-0.

Contra Ghana, según ha dejado entrever el cuerpo técnico alemán, la apuesta podría ser diferente, y para ponerla en práctica se acudiría a la virtud que Joachim Löw desea que se convierta en la característica principal de su equipo en este Mundial: la flexibilidad. Los africanos tienen en el ataque su principal arma, y en la defensa su mayor debilidad. El deseo de Alemania es sacar provecho de ese desequilibrio.

Pero Löw ya lo dejó claro en la rueda de prensa previa al partido contra Ghana: el giro en el planteamiento alemán dependerá en buena medida de la recuperación del defensor central Mats Hummels, quien se encuentra golpeado en el muslo y todavía trabaja para alcanzar a llegar en plena forma al segundo partido de su equipo en el Mundial. 

Todo indica que podrá jugar, pero sin él es muy poco probable que Löw vuelva a optar en esta ocasión por los “falsos laterales”, esa línea de cuatro defensores centrales al fondo, pues el puesto de Hummels lo llenaría Shkodran Mustafi, o en su defecto Matthias Ginter. 

El seleccionador sabe que esa apuesta sería un gran riesgo dado que Alemania se jugaría en este partido el paso a octavos de final del Mundial entregándole una gran responsabilidad a un futbolista carente de experiencia internacional. Mustafi apenas ha jugado 107 minutos con la selección, de ellos 90 en un amistoso libre de cualquier presión contra Polonia hace cinco semanas. Ginter acumula aún menos, apenas 91.

La alternativa, que sería además la que quizás mejor se adaptaría al rival de turno, sería mover a Jerome Boateng a la posición de central y volver a jugar con verdaderos laterales que profundicen el ataque por las bandas. Erik Durm y Kevin Grosskreutz son las opciones que Alemania tiene a disposición en este caso. 

El seleccionador Löw aún debe decidir si empieza el partido con este planteamiento, o si hace uso de él una vez el partido esté corriendo.Este segundo partido es el más importante de todos, pues con una clasificación anticipada a los octavos de final Alemania, de la mano de Löw, gana tranquilidad, y mucho tiempo, en total hasta 10 días para preparar su siguiente “final”. 

El enfrentamiento contra Estados Unidos que cierra el grupo sería entonces insignificante, pues desde mañana se puede empezar a pensar en como superar el escollo que da ingreso a los cuartos. Es sencillo, basta derrotar a Ghana (lo que ya no es tan sencillo).

Sonntag, 15. Juni 2014

La evolución de un cambio

A Joachim Löw, con mucha razón, le han dado de palos por su forma de “querer” jugar. El seleccionador alemán tradicionalmente le ha dado más peso al ataque que a la defensa. En su visión del fútbol tienen más valor hacer goles, que evitar recibirlos.

No creo ser el único que le agradece que esto sea así. El cambio del fútbol alemán de su mano ha sido gigantesco. De su mano (catapultado por el valiente Jürgen Klinsmann) Alemania pasó del oscurantismo al renacimiento. Pero lo nuevo ha perdido con el tiempo su brillo por falta de los títulos.

En este Mundial de Brasil Löw ha decidido corregir todo lo que le señalan como error. El comportamiento defensivo de la selección alemana ha sido objeto reiterado de quejas y malos entendidos. La falta de equilibrio entre la defensa y el ataque no solo lo valió disgustos fuera de la selección, también dentro.

Pues bien, Alemania en el Mundial de Brasil 2014 inclina la balanza. En vez de atacar, se preocupará más de defender. En vez de volcarse al campo del rival a destrozarlo, se dedicará a mostrar los dientes cuando lo agredan, y a morder cuando le ofrezcan carne.

Aunque a muchos les sorprendió, a aquellos que estuvimos viendo la fase final de la concentración premundialista de Alemania nos pareció lógico. Marco Reus, la principal arma ofensiva de Alemania se cae de la convocatoria por lesión, y el llamado en su lugar es un defensa central, Musfati.

Eso fue la confirmación. Alemania quiere (por fin, dirán algunos) defender bien. Y ante la ausencia de laterales de peso, y la necesidad de pasar a Philipp Lahm* al mediocampo para ganar en seguridad y limpieza en la salida de balón, pues el entrenador Löw se inventa los “falsos laterales”, los defensores centrales que van por fuera.

Lahm le da una dimensión diferente al puesto del libero, y en vez de ir por detrás de la línea de defensoras, va en solitario por delante de ella con un doble pivote al frente suyo. Para entender todos esos movimientos tácticos les recomiendo leer este texto titulado “La estrategia alemana:defender bien”.

Por lo demás, y complementando, o mejor actualizando el post previo a este, les anunció que:

1-La variación a una línea de cinco defensores sigue siendo una opción, pero con cuatro centrales de inicio no será la primordial, y solo aparecerá cuando se use a Durm o Grosskreutz como laterales clásicos.

2- El “falso 9” le dará paso a tres atacantes en permanente rotación. Adelante no habrá posición fija, sino un carrusel en el que quien está por fuera, al siguiente minuto avanza por el centro.

3- Flexibilidad táctica, variaciones de sistema según los jugadores en el campo, y una gran profundidad de banco en el que los suplentes refrescan el equipo, elevan la calidad y la intensidad con su ingreso, y cambian el trazo del dibujo estratégico. Esas son las coordenadas alemanas en el Mundial de Brasil.

Ya puede venir Portugal...


*Un apunte a lo de Lahm como el “libero contemporaneo”: Si Gündogan hubiera estado, o sí Khedira o Schweinsteiger hubieran jugado una temporada a pleno, el capitán se queda de lateral. Pero no fue así, hay que hacer lo mejor de la situación, y Lahm sube al mediocampo. Gran movimiento, pero también forzado por las circunstancias más que por la convicción.

Montag, 2. Juni 2014

El decálogo de Joachim Löw: a esto jugará Alemania en el Mundial de Brasil 2014

En Mönchengladbach Joachim Löw nos dejó ver las primeras líneas de lo que quisiera dibujar tácticamente en el Mundial de Brasil. A partir de lo que vi contra Camerún, y lo que conversé al terminar el partido, el seleccionador alemán pretende esto:

1- El lateral derecho será Boateng (aunque nos ponga a temblar)
2- Lahm (de llegar) será el 6
3- Schweinsteiger (como ya lo anuncié hace mucho tiempo) jugará poco (o nada)
4- La línea de sucesión como socio de Lahm tiene de primero a Kroos, de segundo a Khedira (si se pone a tope), de tercero a Kramer (segundo si Khedira no se recupera)
5- Cuando Alemania sea atacada se replegará en línea de 5 con Lahm a la derecha y Boateng de tercer central. Hummels será el clave en la salida.
6- Muchos cruces profundos en diagonal
7- Dos falsos 9 alternados (Múller/Götze)
8- Kroos será el verdadero dueño de la generación de juego
9- Ózil, si juega de titular (que someto a discusión) tendrá un papel muy particular en el 11 de Löw: el anarquista sin Dios ni ley (Löw estaría dispuesto a regalar una plaza confiando en los destellos de genialidad de su jugador fetiche)
10- Ni posesión Pep, ni transición Klopp; ni control del Bayern, ni vertigo del Dortmund. Löw le apuesta en la convocatoria a lo mismo que le apostará en el sistema: la búsqueda del equilibrio entre ambos sistemas. Alemania en Brasil no exagerará con ninguno de los dos. Löw quiere estampar su propia firma.

En el Mundial veremos qué se transforma en realidad de todo esto, por lo pronto les dejo estos dos textos:

1- El análisis del partido contra Camerún

2- El análisis de lo que revela la convocatoria final de Alemania

Freitag, 30. Mai 2014

Buscar soluciones, encontrar problemas



Quizás es producto del secreto con el que se quiere empacar la concentración de Alemania en la preparación del Mundial. El caso es que uno no se entera ni de lo bueno, ni de los progresos. Eso sí: lo malo, lo negativo, y lo que en vez de avance es freno, sí se filtra.

El domingo (1.6.14) podré contar más. Entonces estaré en Mönchengladbach observando con ojo crítico a la selección alemana en su partido ante Camerún. Pero por ahora, llegado el momento de hacer un balance de la concentración en Italia, que el sábado (31.5.14) cierra sus puertas, no les puedo hablar de cosas positivas.

Claro, podría adelantarles que es casi seguro que el seleccionador Joachim Löw va a llevar a Christoph Kramer a Brasil, y que el jugador formado por el Leverkusen, y en préstamo en Mönchengladbach, será la gran sorpresa (y revelación) de Alemania en el Mundial.

Podría escribir un perfil de su estilo de juego, y de la importancia que tendrá en Brasil su participación. Pero todo eso es demasiado pequeño en comparación al gran caos que fue la concentración alemana.

Accidente automovilístico con heridos de gravedad; un entrenador que exige a sus jugadores ser modelo ejemplar de comportamiento mientras el mismo viola las leyes de tránsito y pone en peligro a peatones y conductores con su forma de manejar; un gerente de selección que transforma delitos en “picardías”, y alienta a los ciudadanos que fueron atropellados en la concentración, y están en el hospital, con las palabras “la vida es peligrosa”; y un jugador que orina en la recepción del hotel ante la mirada atónita de los huéspedes.

Esas no son buenas noticias. Y claro, se puede decir que son ajenas al fútbol. Pero de otro lado, esas cosas desconcentran y secuestran la tranquilidad que se necesita para preparar la participación en un Mundial.

Además, en lo deportivo tampoco hubo muchos progresos. Los lesionados siguen lesionados, y aún no llegan a su cien por ciento, aunque se tomen fotos que quieran dar la idea de lo contrario.

Mejor les dejo aquí el link al resumen de la agitada concentración pre Mundial Brasil 2014 de Alemania en los idílicos Alpes italianos: se buscaban soluciones y se encontraron más problemas.

Montag, 26. Mai 2014

Arrastrar a los heridos

En las batallas es un acto de honor, y de humanidad, eso de cargar al hombro a los camaradas heridos.

En el fútbol es una irresponsabilidad, y si el seleccionador Joachim Löw comete otra vez el mismo error que en la Eurocopa del 2012, cuando no solo llevó a Bastian Schweinsteiger pese a estar fuera de forma, sino que además lo plantó de titular, entonces ya pueden sacar a Alemania de la lista de favoritos a conquistar el Mundial de Brasil.

Ya son muchos los lesionados, y pocos los días para recuperarse y ponerse a tope. De pronto al final llegan todos bien a Brasil, y se convierten en héroes ganando la Copa del Mundo pese a sus lesiones. Quizás me equivoque, pero de todas formas lo diré:

Construir un edificio con piedras porosas es condenarlo por anticipado a venirse abajo.

Hoy (26.05.2014) estoy convencido que a Manuel Neuer hay que dejarlo en casa, a Bastian Schweinsteiger también. Y a Lahm, al igual que a Khedira, se les puede llevar, pero a prueba, no como titulares (en las condiciones actuales).

Los invito a enterarse aquí de la historia de una selección que iría al Mundial con dos volantes defensivos convalecientes (Schweinsteiger y Khedira), un capitán cojo (Lahm), y un arquero con un solo brazo (Neuer).

P/S: Confío en que Löw tendrá la valentía de sacar a algunos de esos jugadores en la convocatoria definitiva del próximo dos de junio...


Mittwoch, 29. Januar 2014

Sin el Bayern la Bundesliga sigue igual

La primera jornada de la Bundesliga en el 2014 confirmó la máxima regla de la presente temporada en el fútbol alemán: Por debajo del Bayern el campeonato está muy equilibrado, de lo cual solo se benefician en Múnich.

El fin de semana ocurrieron dos cosas que precisamente por no ser novedad son noticia: el Bayern ganó su noveno partido en serie en la Bundesliga, y el número 15 de 17 jugados esta temporada, mientras los equipos que le escoltan en la clasificación, con excepción del Schalke, volvieron a cerrar la jornada sin poder encarrilar una victoria.

El otro campeonato

 La jornada 18 del fútbol alemán, que por cierto fue apenas la 17 para el Bayern que tiene un partido atrasado que disputará este miércoles (29.01.2014), confirmó uno de los principios sobre los que la Bundesliga basa su atractivo internacional: los equipos de abajo pueden derrotar en cualquier momento a los que están arriba, lo cual hace más emocionante la competencia.

El Leverkusen, segundo en el casillero de posiciones, cayó por marcador de 2-3 enfrentando al modesto Friburgo; el finalista de la pasada Champions League, el Dortmund, apenas si logró un reñido empate a dos goles contra el Augsburgo, club que unicamente lleva tres temporadas en la primera división de Alemania; Gladbach perdió (0-2) ante el propio Bayern; el ambicioso Wolfsburgo no pudo con el Hannover (1-3); y en el partido del Berlín el triunfo fue para el Fráncfort (1-0).

Como se ve, con excepción del Gladbach, todos estos equipos cedieron puntos importantes en la lucha por el campeonato ante rivales que en la clasificación están por debajo suyo. Esto, que es “lo normal” en la Bundesliga, solo ha beneficiado por partida doble a un equipo, al Bayern, que no para aumentar la ventaja sobre los demás sumando puntos a favor con cada triunfo propio y cada derrota o empate ajeno.

 Con el actual campeón mundial de clubes dominando el torneo local con tal fuerza, la Bundesliga ha aceptado ya una situación inevitable: las emociones del fútbol alemán, la tensión por conocer cómo va a terminar el campeonato, y la lucha por las posiciones de vanguardia, empiezan a partir de la segunda plaza.

¿Positivo o negativo?

Al paso al que se marcha en Alemania hasta ahora, el Bayern podría estar celebrando oficialmente su título número 24 en la Bundesliga en el mes de marzo, tan temprano como ningún otro equipo lo ha logrado antes. Y mientras en Múnich el club cerraría el último cuarto del campeonato libre de preocupaciones, con un título en el bolsillo, y ocupándose de adelantar el trabajo para la temporada 2014/2015, el resto de la Bundesliga seguirá el camino tradicional, disputando hasta el mes de mayo cada punto que les asegure una mejor posición en la clasificación.

Curiosamente este panorama preocupa en Alemania menos de lo que se cree, como dejó entrever el presidente de la Federación Alemana de Fútbol (DFB), Wolfgang Niersbach, al responder en el canal de televisión Sky a la pregunta sobre si ya era oportuno felicitar al Bayern por un nuevo título de la Bundesliga: “una felicitación en estos momentos sería apresurada e irrespetuosa con los demás, pero lo que sí hay que reconocer es que la forma de jugar del Bayern es fenomenal”.

Como Niersbach piensan muchos observadores y analistas del fútbol alemán. La dominación del Bayern es para ellos solo un registro del momento cuyo efecto positivo a mediano plazo debe ser la obligada elevación del nivel deportivo de los otros clubes de la Bundesliga, que mientras tanto, como se comprobó el fin de semana, sigue siendo equilibrada y entretenida cuando se ignora a los de Múnich.

Además, un Bayern que en marzo se puede dar el lujo de archivar la Bundesliga significa un Bayern que puede dedicar todos sus recursos a dar la pelea por defender su título en la Champions League, lo que elevaría las opciones de que los alemanes ratifiquen su poderío internacional, algo que beneficia a todos.

Y pensando en el Mundial de Brasil 2014, el entrenador Joachim Löw tampoco tiene razones para ver con malos ojos la superioridad en la Bundesliga del Bayern, equipo que aporta la mayoría de jugadores a la selección, a la cual se integrarán descansados en su exigencia deportiva y fortalecidos en su faceta emocional y moral.

Mittwoch, 10. Juli 2013

Bayern: el querer ganar perdiéndose a sí mismo

Por delante la advertencia, para evitar desde el principio malos entendidos: este no es un texto contra Pep Guardiola, quien ciertamente no es culpable, aunque probablemente tampoco sea completamente inocente.

Este es un texto que quizás algunos de ustedes coleccionen, y vuelvan a leer en un par de años, cuando toda esta locura haya llegado a su final, cualquiera que sea. Yo les recomendaría incluso que lo hagan: guarden estas palabras, de pronto tenemos la oportunidad de hablar nuevamente de ellas.

Este texto, escrito en los albores de una nueva era, es para reflexionar sobre lo que está pasando en el Bayern, y con el Bayern, bajo la influencia de Pep Guardiola. Una influencia que desde mi ventana se antoja poco saludable para el club.

Hoy por hoy pareciera que en Múnich todos perdieron el buen juicio, la capacidad de pensar, reflexionar, y ver las cosas como son. Bueno, no todos, la afición, como ya veremos más adelante, se ha dado un compas de espera antes de sumergirse en la alucinación coletiva total.

Las directivas del Bayern (exceptuando parcialmente al director deportivo Matthias Sammer), y los medios de comunicación, no caben en sí de la dicha. ¡Pellizquenme, Pep Guardiola está con nosotros! Pero nadie les pellizca, y ellos obviamente no despiertan del sueño. Es más, entre ellos compiten por el honor de ser el que más ruidosamente le celebra un bostezo al nuevo entrenador.

La situación se ha desarrollado como un remolino. No parece parar desde que empezó.

Y empezó con la presentación pública de Pep Guardiola, que rebosó todos los limites de la modestia y la humildad. El evento se montó con una gran espectacularidad, de sobrio no tuvo nada, pero pocos se atrevieron a nadar contra la corriente para decir con voz firme “esto es ya demasiado”.

El propio Guardiola, interrogado en la rueda de prensa sobre el particular, sobre si disfrutaba la situación, o le intimidaba, sostuvo, adornando sus palabras con una sonrisa inocente y encantadora: “estoy un poco nervioso, pero ambas cosas son. Bayern ganó la temporada pasada todos los títulos, y yo, en mi época como entrenador, con el Barcelona, lo ganamos todo. Quizás esto es lo normal, es la primera vez. La segunda de pronto será más tranquila”.

Esa segunda presentación es poco probable que alguna vez suceda. A la primera, que es la que cuenta, el Bayern llegó “arrodillado”. Hay que decirlo como fue, y es. Eso, sin ser hincha del Bayern, me causó una tremenda conmoción.

El campeón de la Champions League, el campeón de la Copa Alemana, el campeón de la Bundesliga, el dueño del histórico triplete, olvidó la dignidad que dan los títulos. Daba la impresión, por la forma en la que fue recibido, que Guardiola estaba llegando a un club necesitado, no al club económicamente más poderoso y sano del fútbol mundial. A primera vista uno podría quedarse con la idea que el nuevo entrenador recibía un equipo en escombros, no a aquel que con una dominante y fantástica forma de jugar rompió cuanto récord quiso en Alemania, y en Europa arrolló como una aplanadora.

El Bayern no le dio valor en ese momento a su enorme peso como institución, ni a toda su tradición llena de triunfos. El Bayern olvidó en ese momento lo que era antes de Guardiola, es con Guardiola, y seguirá siendo después de Guardiola: un club más grande que cualquier entrenador, por exitoso que este sea.

Guardiola fue recibido como un redentor. Teniendo en cuenta a dónde, y cuándo llegó, la pregunta lógica es: ¿vino a salvar al Bayern del éxito? El evento en Múnich ignoró completamente la temporada 2012/2013, y devolvió los relojes al verano del 2012, la fecha en la que por razones que aquellos seguidores del Bayern y el fútbol alemán conocen, tenía sentido hacer la presentación de Guardiola de la forma en la que (equivocadamente) se hizo un año más tarde.

Pero no contentos con exhibirse “arrodillados” ante Guardiola en su presentación como nuevo entrenador del club, las directivas contaron con que la afición seguiría su ejemplo, y por eso programaron dos “misas” en la “iglesia” que es el estadio Alianz Arena, para que a cada una de ellas acudieran 25.000 “feligreses” a rendir tributo al “redentor”.

Al que debía ser el “devocional” saludo de los seguidores del Bayern a su nueva guía futbolística se le puso un disfraz de obra social: la entrada a las dos primeras sesiones del equipo bajo las ordenes de Guardiola costó cinco euros, una contribución solidaria a las victimas de las inundaciones en Alemania.

Pero ni siquiera este truco, utilizado en un país que ante cualquier tragedia dona hasta su último centavo, logró perturbar el buen juicio de una afición que ha demostrado estar menos embriagada con Pep Guardiola que las directivas del club de sus amores, o la prensa que escribe sobre la actualidad del equipo.

Pero a esos dos alucinados sectores del Bayern no les despertó tampoco de su trance el hecho de que al Allianz Arena apenas asistiera una tercera parte del total de los espectadores que se calcularon. La precaución y mesura de la afición no contuvo el espiral de elogios a todo y a cualquier cosa, que consecuencia de la inercia se desemboca sin frenos.

Jugadores con varios años de experiencia profesional, integrantes del campeón de la Champions League, son citados por la prensa destacando lo mucho que al nuevo entrenador “le gusta que poseamos el balón”. Y así, un principio fundamental del fútbol, necesidad esencial del juego, se convierte en un principio escriturado a Guardiola, quien por cierto, en este caso, tiene la conciencia tranquila. ¿Qué culpa tiene él que los demás, en su afán de elevarlo de estatura, le adjudiquen como suyo lo que es de todos?

Lo mismo ha sucedido con la presencia de jóvenes jugadores canteranos en la pretemporada. Súbitamente, porque Guardiola es el entrenador que ama la cantera, los nombres de Patrick Weihrauch, Daniel Wein o Pierre-Emile Hojbjerg están en boca del mundo entero. Curioso es, que los tres ya completan mínimo dos pretemporadas con el primer equipo, que dos de ellos tienen contrato como profesionales, y que su descubrimiento se dio mucho antes de que Guardiola le hubiese dado el sí al Bayern.

Al nuevo entrenador no le cabe responsabilidad alguna ni de la formación y surgimiento de esas jóvenes promesas, ni de que eso se deje en el olvido al escribir las historias que protagonizan esos jugadores, que con Guardiola, o con quien hubiese sido, o sea, el entrenador de turno, están destinados a seguir los pasos de otros ilustres alumnos de la academia del Bayern: David Alaba, Toni Kroos, Thomas Müller, Bastian Schweinsteiger, Philipp Lahm, etc.

Y por esta puerta temática quiero salirme de este texto en el que esbozo una locura en torno a Guardiola, a quien todos quieren ver, y de quien todos quieren hablar, como triunfador y reformador. El espacio para observar y evaluar su trabajo objetivamente, no existe.

Responsable de ese fenómeno es, en primera línea, el Bayern, que en su afán de querer ganar se está perdiendo a sí mismo. El club, cuya nostalgia eterna ha sido “una identidad futbolística propia, inconfundible y reconocible”, ha perdido el buen camino por el que venía. En este 2012/2013 estuvo tan cerca de estampar ese sello como nunca antes.

Con el entrenador Jupp Heynckes no sólo se logró una temporada histórica que llevó al Bayern a la cúspide más alta del éxito, también se le dio un rostro particular al estilo de juego. El mundo habló del fútbol bávaro. Esa senda se ha abandonado con Pep Guardiola.

Es una paradoja de la vida que el Bayern del futuro, arrojando Guardiola los buenos resultados con los que todos contamos a priori, va a estar para siempre ligado al Barcelona, al club que tanto ha envidiado, al rival que siempre deseó superar.

Y es que Guardiola es Barcelona, tanto como Beckenbauer es Bayern. Cada trofeo que obtenga Guardiola en Múnich será un trofeo del Barca, algo de lo que el club catalán podrá vanagloriarse y enaltecerse, en últimas lo gana uno de los suyos. Bayern seguirá creciendo a la sobra del Barcelona.

Con Heynckes la historia era distinta, el Bayern era el Bayern. Y si su sucesor hubiera sido no Guardiola, sino Stefan Effenberg, Mehmet Scholl, incluso Thorsten Fink o Lothar Matthäus, el Bayern hubiera seguido siendo el Bayern.

Repito, poco puede hacer Pep Guardiola para evitarlo, pero el Bayern no se le ha plantado con la altura que tiene verdaderamente como un club exitoso y de tradición; está buscando con él una identidad propia a partir de una ajena; y fomenta a su alrededor una alucinación que enceguece.

Así ha arrancado esta nueva era del Bayern, cuando termine revisaremos este texto y sabremos más. Quizás entonces lo que he abordado aquí explique algo, sea relevante. Quizás ni lo uno ni lo otro.