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Mittwoch, 10. Juli 2013

Bayern: el querer ganar perdiéndose a sí mismo

Por delante la advertencia, para evitar desde el principio malos entendidos: este no es un texto contra Pep Guardiola, quien ciertamente no es culpable, aunque probablemente tampoco sea completamente inocente.

Este es un texto que quizás algunos de ustedes coleccionen, y vuelvan a leer en un par de años, cuando toda esta locura haya llegado a su final, cualquiera que sea. Yo les recomendaría incluso que lo hagan: guarden estas palabras, de pronto tenemos la oportunidad de hablar nuevamente de ellas.

Este texto, escrito en los albores de una nueva era, es para reflexionar sobre lo que está pasando en el Bayern, y con el Bayern, bajo la influencia de Pep Guardiola. Una influencia que desde mi ventana se antoja poco saludable para el club.

Hoy por hoy pareciera que en Múnich todos perdieron el buen juicio, la capacidad de pensar, reflexionar, y ver las cosas como son. Bueno, no todos, la afición, como ya veremos más adelante, se ha dado un compas de espera antes de sumergirse en la alucinación coletiva total.

Las directivas del Bayern (exceptuando parcialmente al director deportivo Matthias Sammer), y los medios de comunicación, no caben en sí de la dicha. ¡Pellizquenme, Pep Guardiola está con nosotros! Pero nadie les pellizca, y ellos obviamente no despiertan del sueño. Es más, entre ellos compiten por el honor de ser el que más ruidosamente le celebra un bostezo al nuevo entrenador.

La situación se ha desarrollado como un remolino. No parece parar desde que empezó.

Y empezó con la presentación pública de Pep Guardiola, que rebosó todos los limites de la modestia y la humildad. El evento se montó con una gran espectacularidad, de sobrio no tuvo nada, pero pocos se atrevieron a nadar contra la corriente para decir con voz firme “esto es ya demasiado”.

El propio Guardiola, interrogado en la rueda de prensa sobre el particular, sobre si disfrutaba la situación, o le intimidaba, sostuvo, adornando sus palabras con una sonrisa inocente y encantadora: “estoy un poco nervioso, pero ambas cosas son. Bayern ganó la temporada pasada todos los títulos, y yo, en mi época como entrenador, con el Barcelona, lo ganamos todo. Quizás esto es lo normal, es la primera vez. La segunda de pronto será más tranquila”.

Esa segunda presentación es poco probable que alguna vez suceda. A la primera, que es la que cuenta, el Bayern llegó “arrodillado”. Hay que decirlo como fue, y es. Eso, sin ser hincha del Bayern, me causó una tremenda conmoción.

El campeón de la Champions League, el campeón de la Copa Alemana, el campeón de la Bundesliga, el dueño del histórico triplete, olvidó la dignidad que dan los títulos. Daba la impresión, por la forma en la que fue recibido, que Guardiola estaba llegando a un club necesitado, no al club económicamente más poderoso y sano del fútbol mundial. A primera vista uno podría quedarse con la idea que el nuevo entrenador recibía un equipo en escombros, no a aquel que con una dominante y fantástica forma de jugar rompió cuanto récord quiso en Alemania, y en Europa arrolló como una aplanadora.

El Bayern no le dio valor en ese momento a su enorme peso como institución, ni a toda su tradición llena de triunfos. El Bayern olvidó en ese momento lo que era antes de Guardiola, es con Guardiola, y seguirá siendo después de Guardiola: un club más grande que cualquier entrenador, por exitoso que este sea.

Guardiola fue recibido como un redentor. Teniendo en cuenta a dónde, y cuándo llegó, la pregunta lógica es: ¿vino a salvar al Bayern del éxito? El evento en Múnich ignoró completamente la temporada 2012/2013, y devolvió los relojes al verano del 2012, la fecha en la que por razones que aquellos seguidores del Bayern y el fútbol alemán conocen, tenía sentido hacer la presentación de Guardiola de la forma en la que (equivocadamente) se hizo un año más tarde.

Pero no contentos con exhibirse “arrodillados” ante Guardiola en su presentación como nuevo entrenador del club, las directivas contaron con que la afición seguiría su ejemplo, y por eso programaron dos “misas” en la “iglesia” que es el estadio Alianz Arena, para que a cada una de ellas acudieran 25.000 “feligreses” a rendir tributo al “redentor”.

Al que debía ser el “devocional” saludo de los seguidores del Bayern a su nueva guía futbolística se le puso un disfraz de obra social: la entrada a las dos primeras sesiones del equipo bajo las ordenes de Guardiola costó cinco euros, una contribución solidaria a las victimas de las inundaciones en Alemania.

Pero ni siquiera este truco, utilizado en un país que ante cualquier tragedia dona hasta su último centavo, logró perturbar el buen juicio de una afición que ha demostrado estar menos embriagada con Pep Guardiola que las directivas del club de sus amores, o la prensa que escribe sobre la actualidad del equipo.

Pero a esos dos alucinados sectores del Bayern no les despertó tampoco de su trance el hecho de que al Allianz Arena apenas asistiera una tercera parte del total de los espectadores que se calcularon. La precaución y mesura de la afición no contuvo el espiral de elogios a todo y a cualquier cosa, que consecuencia de la inercia se desemboca sin frenos.

Jugadores con varios años de experiencia profesional, integrantes del campeón de la Champions League, son citados por la prensa destacando lo mucho que al nuevo entrenador “le gusta que poseamos el balón”. Y así, un principio fundamental del fútbol, necesidad esencial del juego, se convierte en un principio escriturado a Guardiola, quien por cierto, en este caso, tiene la conciencia tranquila. ¿Qué culpa tiene él que los demás, en su afán de elevarlo de estatura, le adjudiquen como suyo lo que es de todos?

Lo mismo ha sucedido con la presencia de jóvenes jugadores canteranos en la pretemporada. Súbitamente, porque Guardiola es el entrenador que ama la cantera, los nombres de Patrick Weihrauch, Daniel Wein o Pierre-Emile Hojbjerg están en boca del mundo entero. Curioso es, que los tres ya completan mínimo dos pretemporadas con el primer equipo, que dos de ellos tienen contrato como profesionales, y que su descubrimiento se dio mucho antes de que Guardiola le hubiese dado el sí al Bayern.

Al nuevo entrenador no le cabe responsabilidad alguna ni de la formación y surgimiento de esas jóvenes promesas, ni de que eso se deje en el olvido al escribir las historias que protagonizan esos jugadores, que con Guardiola, o con quien hubiese sido, o sea, el entrenador de turno, están destinados a seguir los pasos de otros ilustres alumnos de la academia del Bayern: David Alaba, Toni Kroos, Thomas Müller, Bastian Schweinsteiger, Philipp Lahm, etc.

Y por esta puerta temática quiero salirme de este texto en el que esbozo una locura en torno a Guardiola, a quien todos quieren ver, y de quien todos quieren hablar, como triunfador y reformador. El espacio para observar y evaluar su trabajo objetivamente, no existe.

Responsable de ese fenómeno es, en primera línea, el Bayern, que en su afán de querer ganar se está perdiendo a sí mismo. El club, cuya nostalgia eterna ha sido “una identidad futbolística propia, inconfundible y reconocible”, ha perdido el buen camino por el que venía. En este 2012/2013 estuvo tan cerca de estampar ese sello como nunca antes.

Con el entrenador Jupp Heynckes no sólo se logró una temporada histórica que llevó al Bayern a la cúspide más alta del éxito, también se le dio un rostro particular al estilo de juego. El mundo habló del fútbol bávaro. Esa senda se ha abandonado con Pep Guardiola.

Es una paradoja de la vida que el Bayern del futuro, arrojando Guardiola los buenos resultados con los que todos contamos a priori, va a estar para siempre ligado al Barcelona, al club que tanto ha envidiado, al rival que siempre deseó superar.

Y es que Guardiola es Barcelona, tanto como Beckenbauer es Bayern. Cada trofeo que obtenga Guardiola en Múnich será un trofeo del Barca, algo de lo que el club catalán podrá vanagloriarse y enaltecerse, en últimas lo gana uno de los suyos. Bayern seguirá creciendo a la sobra del Barcelona.

Con Heynckes la historia era distinta, el Bayern era el Bayern. Y si su sucesor hubiera sido no Guardiola, sino Stefan Effenberg, Mehmet Scholl, incluso Thorsten Fink o Lothar Matthäus, el Bayern hubiera seguido siendo el Bayern.

Repito, poco puede hacer Pep Guardiola para evitarlo, pero el Bayern no se le ha plantado con la altura que tiene verdaderamente como un club exitoso y de tradición; está buscando con él una identidad propia a partir de una ajena; y fomenta a su alrededor una alucinación que enceguece.

Así ha arrancado esta nueva era del Bayern, cuando termine revisaremos este texto y sabremos más. Quizás entonces lo que he abordado aquí explique algo, sea relevante. Quizás ni lo uno ni lo otro.

Donnerstag, 3. November 2011

Champions: Aún no clasifica ningún alemán

Los clubes de la Bundesliga –Dortmund, Leverkusen, Bayern- todavía no pueden cantar victoria; ninguno de ellos ha logrado su paso a octavos de final de la Champions League, y las cosas ya lucen para unos complicada, y para otros susceptible de complicarse. Veamos.

Bayern Múnich

Por la victoria de anoche se pagó un precio demasiado alto: Bastian Schweinsteiger, lesionado con ruptura de la clavícula y por fuera de las canchas durante mínimo ocho semanas; Holger Badstuber expulsado; Daniel van Buyten regresó a sus andadas, y sus andadas son siempre las mismas, estar muy por debajo del nivel del equipo, cometer errores costosos, demostrar que le falta la constancia de un defensor central de categoría.

Si bien es cierto, al Bayern le bastó una mitad de gran fútbol para derrotar al Napolés, también lo es que cuando se le pierden los papeles (por virtud ajena, o mucho más frecuentemente por desconcentración) es vulnerable y sufre; aún más cuando el “director de orquesta”, Schweinsteiger, falta. Entonces no hay quien maneje el ritmo de juego, quien pise el acelerador o meta el freno en los momentos justos.

El club de Múnich lidera su grupo y nadie duda que sobrevivirá la fase de grupos, especialmente por el gran fútbol que está exhibiendo (ver primer tiempo de anoche contra Napolés), pero el secreto de su llegada a octavos radicará en la capacidad de llenar el vacío dejado por Schweinsteiger. Tampoco hay que olvidar que contra Villarreal está obligado, en su estadio, a conseguir por lo menos un punto en el próximo partido para clasificar.

No se cuenta con ello, pero puede suceder: el Villarreal da la sorpresa, derrota al Bayern en Múnich, Napolés vence al ManCity, y el grupo lucirá diferente. Entonces los alemanes estarán obligados a recoger puntos en Inglaterra, y lo que pudo haber sido un paseo en el grupo estará lleno de dramatismo y podría transformarse en catástrofe.

Leverkusen

En Valencia el árbitro le metió la mano al partido, pero tampoco es que el Leverkusen acumulado meritos a lo largo de la temporada (ni en la Bundesliga, ni internacionalmente) como para ser contando entre los equipos que estarán en octavos de final de la Champions League.

La suerte de los patrocinados por la multinacional Bayer se definirá en su estadio contra el Chelsea. Si les cuento lo que se dice en Alemania, quizás lo entiendan mejor: pocos apuestan por una victoria sobre los ingleses, un empate sería el logro máximo en el que se confía. Claro, un triunfo es posible, y ojala llegue, pero también es posible que a mí me paguen por no trabajar, y eso tampoco ha sucedido, sucede, o sucederá (qué tristeza…).

Hoy por hoy, pese a ser segundo de su grupo, el Leverkusen está más cerca de la Liga de Europa que de octavos de final de la Champions. Como apunte curioso, que muestra lo grave del problema del club alemán, hay que anotar que la nueva gran figura del plantel es Michael Ballack, quien dentro del grupo destaca por su calidad, y su calidad actual es –en un estimado muy subjetivo- el 60% de la que lo llevó a la fama mundial.

El entrenador Robin Dutt aún no encuentra respuestas ni estampa su firma en el funcionamiento del Leverkusen, muy por el contrario, todos los progresos alcanzados por Jupp Heynckes con una tropa joven y prometedora han sido desmontados. Así las cosas, las perspectivas no son brillantes, pero tampoco se está desahuciado.

Dortmund

Lo del campeón de la Bundesliga es para ponerse a llorar: enorme potencial, gran concepto futbolístico, extraordinarios valores individuales, y muy lejos de alcanzar los octavos de final de la Champions.

El entrenador Jürgen Klopp presentó el más crudo y sincero balance de la frustrante participación de su equipo en la Champions League: “los chicos se deleitan con su fútbol, y creen que a punta de diversión y excelentes jugadas y movimientos van a deslumbrar al adversario. Lentamente se han dado cuenta que a este nivel se necesita algo más que simplemente ser buenos, que la calidad no lo es todo y que en una competencia como esta a veces únicamente tenerla no alcanza”.

Al Dortmund le llegó la hora de arriesgarlo todo: al Arsenal, en Londres, debe ganarle; luego en casa debe apabullar al Olímpico Marsella superándolo por un mínimo de tres goles. Además debe esperar lo que haga el Olímpico Piräus griego, que ganando sus dos partidos restantes también podría pasar como segundo en el grupo.

Como en el fútbol se ve de todo, esperemos poder ver al Dortmund pasar de primero en su grupo. (Cuán bonito es soñar…)

Montag, 24. Oktober 2011

No se dejen engañar por la derrota del Bayern

Esta afirmación me lleva a moverme por un terreno peligroso, no quiero, ni pretendo, restarle meritos a la victoria del domingo del Hannover sobre el Bayern (2-1), pero aquellos que quieran ver en ella una señal de debilidad, quizás el arribo al pico máximo del rendimiento al que sigue una caída, están equivocados, no vieron el partido, o se están dejando conducir exclusivamente por la información del resultado.

No, aún perdiendo el Bayern no cesa de mejorar; el club de Múnich está lejos de haber llegado al tope de su nivel, apenas lo está insinuando, y su galope en la Bundesliga, así como su trote firme rumbo a ser candidato a la Champions League, no se detuvo en Hannover, donde a lo más se tropezó.

Bastian Schweinsteiger declaró hace una semana, previo al compromiso de Champions en Nápoles, que al Bayern el único en capacidad de frenarlo era el mismo Bayern. Eso fue lo que sucedió esta semana, la más frustrante –y a la vez la más didáctica- de lo que va corrido de la temporada.

En Italia los de Múnich jugaron su PEOR partido desde que el entrenador Jupp Heynckes asumió la dirección del equipo, y aún así, explotando las debilidades del rival, el partido se pudo haber ganado cómodamente. Un empate fue un buen botín, para ambos.

El problema en Nápoles fue la excesiva confianza en sí mismos, en últimas, haber caído en el error señalado por Schweinsteiger. No hay duda (aunque no excusa) que cuando un equipo se da cuenta con cuánta facilidad puede controlar a su enemigo, automáticamente reduce su ritmo de juego al “modo de ahorro”; ante los italianos el Bayern no renunció a su ideal futbolístico de abrir las bandas, darle un buen manejo al balón, combinar por todos los sectores de la cancha, y vincular a todos sus actores en labores defensivas.

El problema (y por eso no ganó) es que lo hizo realizando el mínimo esfuerzo.

Aún recuerdo al Bayern de Hitzfeld apegado a un libreto muy limitado donde su principal arma eran los centros, y aún así hoy se recuerda a ese equipo como garante de triunfos, al igual que con van Gaal, abusando del control de la pelota bajo la máxima “es mejor tenerla así no hagamos nada con ella” dependiendo de las embestidas de Robben y/o Ribéry, en un momento al que a ese fútbol se le llamó (yo también lo hice) “progresivo”.

El Bayern de Heynckes es hoy ya muy superior a esos dos equipos, y va camino a ser todavía mejor en un par de meses si se toma como punto de evaluación el progreso que se le ha visto. Este Bayern tiene algo nunca antes visto en Múnich, y creo en la Bundesliga: alternativas a granel, recursos por montones, ideas en cantidades.

El plan de Heynckes no es el de imponer una idea y de acuerdo a ella jugar al fútbol; no, Heynckes ha logrado que cada jugador aporte lo mejor que tiene, y le ha inculcado a cada uno de ellos, exigiéndolo cuando es necesario, que lo individual, en vez de obstaculizar lo colectivo, lo enriquezca.

Por eso hoy Ribéry no sólo es el genio de las gambetas, sino también el primer tapón defensivo; por eso Toni Kroos, con su perfecta dualidad al momento de entregar el balón o recuperarlo, es símbolo del nuevo Bayern; por eso Schweinsteiger es el nuevo líder silencioso en el grupo, el maestro de ceremonias que no necesita gritar para ser escuchado y entendido.

En Hannover, justamente, el Bayern perdió, pero pocos partidos esta temporada pueden servir mejor para ilustrar todas las posibilidades del club de Múnich: Kroos estrelló un disparo de media distancia en el travesaño, Mario Gómez desperdició por lo menos 4 opciones claras de anotar, a Schweinsteiger el gol se lo negó el paral, a David Alaba (uno de los recursos en el banco) le entró uno y otro de tiro libre se escapó por un pelo. ¡Y todo ello con 10 luego de la expulsión de Jerome Boateng!

Sí, Hannover ganó, y mereció el triunfo, pero no fue en ningún momento superior al Bayern, eso no. Los dueños de casa tuvieron ocasiones de anotar, pero el balance crudo es que los goles de la victoria se los concedió la visita: el primero un penal tonto provocado por Philipp Lahm, el segundo un disparo que desafortunadamente desvió Luiz Gustavo.

El Bayern, perdiendo, mostró (sin la suerte de haber anotado) de qué es capaz en lo futbolístico y en lo moral, pues nunca bajó los brazos, por el contrario, cada vez sacó de la manga más y más ases que a la final, tristemente, no le dieron ningún punto.

Freitag, 14. Oktober 2011

Robben, una estrella que no termina de sanar…

El historial médico del holandés al servicio del Bayern ya llena una biblioteca; aún así, Arjen Robben no se recupera, el apelativo “jugador de cristal” le sigue acompañando sin descanso y en el equipo, pese a que se le espera, cada vez se le necesita menos, algo que no mejora el panorama.

En esta temporada Robben apenas ha jugado 213 minutos, sólo un partido como titular, y si a ello se le suma la baja tras la grave lesión encontrada por los médicos del Bayern luego del Mundial 2010, que lo alejó de las canchas toda la primera ronda de la Bundesliga, se puede decir que el fútbol del holandés (eso sí, siempre espectacular) prácticamente ha sido invisible a lo largo de un año.

En Múnich todos alientan y respaldan a Robben, hablan de su calidad insustituible y de la importancia para el equipo de tenerlo en sus filas. La realidad, sin embargo, muestra otra cosa. Si en la segunda vuelta de la temporada 2010/2011 se le necesitó con tanta urgencia para al final obtener el tan ansiado –y en peligro de no conseguirse- tercer puesto que diera la posibilidad de jugar en la Champions League, hoy la situación es otra.

La verdad, es que el Bayern de Jupp Heynckes ha compensado la ausencia de Robben, algo que van Gaal en su momento no logró. Thomas Müller ha conseguido que la afición se acostumbre a olvidar el nombre de Robben como sinónimo de “salvador”. Además, el grupo formado por el nuevo entrenador en Múnich ha alcanzado un equilibrio en sus líneas que le permite depender cada vez menos de la individualidad, lleve esta el nombre de Franck Ribéry, o como en este caso, el de Arjen Robben.

El balance entre defensa y ataque del Bayern en esta temporada le permite prescindir de los dribles de un gran artista que antes se echaba a la espalda no sólo el show sino los puntos importantes. Nadie quiere aquí desconocer el valor de Robben, pero es preocupante –para él- saber que su ausencia se compensa sin mayores traumas.

De otro lado, quizás esta sea la gran oportunidad del holandés, cuya nueva lesión lo tendrá muy probablemente por fuera de las canchas en lo que resta del 2011 (se habla de 4 semanas antes de poder volver a entrenar, eso es mediados de noviembre, a finales de ese mes tal vez pueda jugar, pero conociendo a Heynckes éste no arriesgará ni una nueva lesión, ni la modificación de un dibujo táctico que le funciona, así que la banca, aún estando plenamente recuperado, es la opción más positiva visto desde la perspectiva de hoy).

Robben debería tomárselo con calma, con mucha calma, darse el tiempo necesario para forrar su musculatura “cristalina” de una armadura que le permita enfrentar las batallas en las que sus armas son tan contundentes.

Y aún mejor sería que la Federación Holandesa de Fútbol, y la selección nacional, le permitieran, para bien de sus aspiraciones en la Eurocopa 2012, le concediera a uno de sus mejores jugadores el margen necesario (y concertado por el club) para llegar al 100 por ciento.

La semana pasada, nuevamente, las directivas del fútbol holandés y el Bayern se volvieron a mostrar los dientes por culpa de las lesiones de Robben. Al finalizar el Mundial el club de Múnich le cayó encima a la selección de Holanda por el manejo que se le dio a los problemas musculares del jugador, pero luego de una larga negociación acordó un partido de compensación en el Allianz Arena.

Hoy la historia es a la inversa, y no sólo el jugador tiene algo que perder –su salud-, también el Bayern que no quiere poner en riesgo los millonarios ingresos del partido contra Holanda. Y en ese ir y venir, el único que sufre es Arjen Robben, que tiene ganas de jugar y entre más tiempo pase, más difícil la tendrá para conquistar de vuelta el lugar que le corresponde, y que actualmente en Múnich ya no suyo de una forma indiscutible.

Donnerstag, 15. September 2011

El Bayern Múnich cambia de piel

Una convincente victoria sobre Villarreal en la Champions League, sólo un gol en contra en lo corrido de la temporada, 24 anotaciones en 9 partidos, líder de la Bundesliga. El Bayern arrolla y domina a su antojo. ¿Por qué?

Balance intachable

El equipo de Múnich debutó al máximo nivel internacional en la Champions League, frente al Villarreal, En el estadio El Madrigal, donde los españoles nunca habían perdido un partido en esta competencia, el Bayern apabulló al rival, algo que esta temporada –con excepción del debut en la Bundesliga cuando cayó 0-1 en casa ante el Mönchengladbach- ha hecho con todos los equipos que le han enfrentado.

El balance del Bayern es formidable a esta altura del año futbolístico: de 9 partidos oficiales (5 en la Bundesliga, 1 en la Copa Alemana, 2 en la fase de clasificación a la Champions League y 1 en la fase de grupo del prestigioso torneo) ha ganado 8; 4 de ellos por diferencia de 3 goles o más, y desde hace 7 partidos conserva invicto su arco.

Aquí les explico las tres principales razones de la metamorfosis del Bayern Múnich, un equipo que el año pasado sufrió mucho para alcanzar el tercer puesto de la Bundesliga y hoy no sólo se impone en el torneo local sino que internacionalmente dejó claro, tras el partido contra Villarreal, que es candidato serio a disputar la final de la Champions League que en el 2012 se jugará en su estadio, el Allianz Arena.

Actitud defensiva

Para el club muniqués los 54 goles en contra encajados en la temporada pasada fueron demasiados. El número de anotaciones permitidas fue alto y las directivas tenían que hacer algo para remediar el problema.

Ello se hizo: en la línea posterior se invirtieron 41 millones de euro con la compra del arquero Manuel Neuer, el lateral derecho Rafinha y el central Jerome Boateng. Pero quizás lo más importante es el cambio de actitud introducido por el entrenador Jupp Heynckes, para quien defender es tarea de todo el equipo.

Así, cuando el Bayern es atacado, recibe al contrario con por lo menos 9 hombres por delante del balón; jugadores netamente ofensivos como el francés Franck Ribéry y el goleador Mario Gómez participan en la recuperación y la contención, y el balance es muy positivo: apenas un gol en contra se ha recibido.

Todos satisfechos

El ambiente colectivo en el Bayern es, por lo demás, tan positivo como no había sido en mucho tiempo. Todos y cada uno de los jugadores de una plantilla reducida casi al mínimo (24 jugadores) se sienten parte del grupo, necesitados e importantes para el equipo.

El sistema de rotación introducido por el entrenador Heynckes permite que los suplentes no se amarguen eternamente en el banco; ellos reciben su oportunidad de acumular minutos y si hoy juega uno, ello no descarta que mañana lo haga el otro. Además, futbolistas de la calidad del francés Franck Ribéry o el volante creativo Toni Kroos florecen de nuevo luego de haber recuperado la alegría de jugar como y donde más les gusta; ese reconocimiento a su talento lo pagan con un gran rendimiento y espíritu de sacrificio.

El hambre de más

Pero sin duda el cambio más grande en esta metamorfosis del Bayern es la convicción real de cada uno de los jugadores de que el equipo puede mejorar constantemente. Atrás quedaron las épocas en las que bastaba ser el mejor en comparación con el rival; bajo Jupp Heynckes, independientemente del resultado, se hace un análisis sincero sobre los errores cometidos, o las virtudes aún no explotadas.

Por eso no sorprende que al final de un partido como el jugado contra Villarreal en la Champions League, donde el dominio del Bayern fue absoluto, los jugadores reconozcan en diálogo con la prensa que se cometieron fallas, y que ellos fueron tema de la charla en el entretiempo. “Para los espectadores probablemente esos errores son imperceptibles, pero nosotros sabemos lo que podemos rendir, y nos dimos cuenta dónde no lo hicimos y lo que aún tenemos por hacer para conseguirlo” contó Toni Kroos.

¿Y si el Bayern ya arrolla a sus rivales, qué sucederá entonces cuando alcance ese nivel de mejoría del que habla?

Dienstag, 23. August 2011

Zúrich cree en milagros, Bayern en lo terrenal

Para los suizos la derrota de la semana pasada, (0-2) en el Allianz Arena de Múnich, es motivante, un resultado que en sus propias palabras “permite soñar”. El Bayern, en cambio, no sueña, lo suyo es alcanzar la fase de grupos de la Champions League a como dé lugar. El peligro radica en creer que el 5-0 contra el Hamburgo, el fin de semana en la Bundesliga, es la nueva cara de la realidad del equipo, que no lo es.

El FC Zúrich, tras lo exhibido en el partido de ida de la ronda clasificatoria a la Champions, no hace mal en “soñar”, al fin y al cabo eso es lo único que puede hacer un equipo con tan pocos recursos futbolísticos, que pese a ser muy ordenado carece de varias de las más importantes características de un triunfador: valor, atrevimiento, entrega.

No en vano en Suiza hablan de un “milagro”, pues su clasificación a la Champions no sería otra cosa que eso, un milagro. Pero el “milagro” puede ser el comportamiento del Bayern, que en los 5 partidos oficiales de la temporada ha oscilado entre brillante y paupérrimo. El equipo ha evidenciado estar aún atrapado entre dos eras: la de van Gaal y la que está embocando Jupp Heynckes.

Los de Múnich se mueven entre el pasado y el futuro; su presente es aún difuso, falto de perfil, inestable y difícil de descifrar. La goleada propinada al Hamburgo es traicionera porque permite elogios que sólo resultan de las debilidades del rival y no de las propias fortalezas.

El directivo bávaro Karl-Heinz Rummenigge es conciente de esta situación, por ello advierte antes del partido en Zúrich: “no podemos cometer el error de presentarnos de forma arrogante creyendo que ya estamos clasificados”.

Él también pone los pies en el suelo hoy, cuando el Bayern aún no está clasificado para la Champions, y aclara que el propósito de llegar a la final del torneo, que se juega en el estadio de Múnich en el 2012, es algo que actualmente es casi imposible: “en Europa hay equipos que juegan un fútbol fantástico, por eso quiero pisar el freno del entusiasmo”.

Hace bien, el proceso del Bayern está empezando, es alentador, pero no puede prometer cosas tan grandes, hay que ir paso a paso, y el de esta noche en Zúrich apenas confirmará el ascenso del primer escalón de la empinada escalera que debe subir.

Eso si no da espacio a “milagros” suizos.

Donnerstag, 18. August 2011

Al Bayern aún le falta

Se le ganó 2-0 en casa al FC Zúrich en el primer partido por la clasificación a la fase de grupos de la Champions League. La tarea se cumplió y ya se tiene más que un pié puesto en la máxima competencia de clubes, nadie especula con la posibilidad –sólo matemática- de que los suizos anotarán, así jueguen en su estadio, tres goles. Sin embargo, el Bayern mostró más deficiencias que fortalezas, y eso –aunque a esta altura de la temporada no es preocupante- no satisface.

No es casualidad que los propios jugadores, al final del partido, reconocieran la pobreza de su juego ofensivo; y eso, cuando se gana, es un indicio claro de que las cosas no marchan bien. Que los propios integrantes de la plantilla del Bayern se den cuenta, y sean concientes de sus fallos, es positivo.

Arjen Robben, por ejemplo, se quejó de la “falta de agresividad” y la “poca constancia” en generar juego al frente, lo que impide que se “generen suficientes opciones de gol”. Bastian Schweinsteiger le respaldó cuando con una expresión de frustración en su cara dijo “esto es muy poco, a un equipo como el Zúrich hay que anotarle por lo menos cuatro goles pero ellos no se consiguen porque no se les sometió a una permanente presión”.

Los optimistas, aquellos que sólo quieren ver el resultado y las 4 ó 5 claras ocasiones (claras) de anotar, se dan por satisfechos. Los pesimistas lamentarán la carencia de resolución y el mayoritario circular del balón en horizontal.

Yo, que no soy (ni puedo ser) ni lo uno, ni lo otro, tengo que contarles que a este Bayern Múnich le falta, y que Arjen Robben y Bastian Schweinsteiger tienen razón. También tengo que decir que en el primer tiempo hubo 20 minutos de gran factura, y que en el segundo las cosas mejoraron ostensiblemente, pero no por ello despejaron las dudas.

El FC Zúrich, en el marco de una Champions League, fue el rival más inofensivo, tímido y respetuoso que he visto enfrentar al Bayern. En Múnich los suizos fueron durante largos pasajes del partido espectadores conformes, un equipo que rechazó el balón pero jamás lo disputó, que atravesó la mitad de la cancha en menos de 10 ocasiones.

A un contrincante de este formato, un club tradicional de Champions League como el Bayern está en la obligación de doblegarlo sin contemplación. Pero no, un gol tempranero bastó para calmar los ánimos, los bávaros se dieron por bien servidos con ese resultado transitorio (especialmente en el primer tiempo), y cuando marcharon al frente se les extrañó la decisión y la voluntad de anotar. Parecían marchando hacia el arco suizo más por inercia que por ganas de conseguir otro gol.

Mientras Schweinsteiger accionaba por todas las líneas y pedía el balón para distribuirlo –siendo el volante de contención designado- el encargado de generar el juego creativo, Toni Kroos, lució ausente. Esa es una de las grandes críticas a un excelente talento juvenil: su falta de presencia. El entrenador Jupp Heynckes le otorgó su confianza asumiendo que surtiría de ideas y pases verticales a Robben y Ribéry, pero estos dos tuvieron que encontrarse con la pelota usando sus propios medios, los servicios no llegaron.

Suena injusto responsabilizar a Kroos de la falta de dinámica del equipo, pero si el entrenador le asigna esa tarea de mover los hilos del ataque, los debe mover, y no a su ritmo, sino al ritmo que permite el rival (y el FC Zúrich permitió que se marchara con el turbo, lo que no se hizo) y exigen los colegas (Robben-Ribéry) que están en capacidad de aumentar las revoluciones del partido.

De otro lado, aunque se mejoró muchísimo con el ingreso de Thomas Müller, el goleador del Mundial 2010 aporta grandes cosas pero lo suyo no es generar ideas (aunque las tenga) sino desestabilizar y ofrecerse a lo largo de la línea de ataque como receptor o estación de una acción ofensiva.

Al Bayern le sigue faltando la verticalidad; se espera que Kroos la suministre (lo puede hacer, sin duda) pero aún no lo hace. Cuando se marcha al frente faltan las estaciones, el encargado de poner los pases allí no hace sentir su presencia ni reclama el balón para cumplir con su labor; por esta razón se opta por la horizontal, y la horizontal duerme hasta a los propios jugadores que la practican, debilita la concentración, crea una falsa comodidad y asesina la dinámica.

Este es el principio de temporada, veamos como se evoluciona en el Bayern porque evolución habrá, de eso no hay duda, al fin y al cabo se quiere llegar a la final de la Champions League del 2012 en Múnich, en el Allianz Arena, y se sabe que con el equipo actual ello no ocurrirá.

Dienstag, 16. August 2011

Bayern va por el cupo en la Champions League

Animado por una victoria de último minuto en la Bundesliga sobre el Wolfsburgo; con todas sus estrellas a bordo, inclusive Arjen Robben; con el apoyo de su afición en Múnich. Para el Bayern sólo cuenta vencer al FC Zúrich.

El partido inicial de este miércoles (17.08) en la ronda de clasificación para la Champions League del Bayern, contra el FC Zúrich de Suiza, está planeado en Múnich como el primer escalón de ascenso que le lleve a la cúspide del torneo, que es –ni más, ni menos- el juego por la final que se escenificará en el 2012 en su estadio, el Allianz Arena.

Un opaco rendimiento debe alcanzar

En las dos primeras jornadas de la Bundesliga el Bayern aún no ha logrado desplegar todo el poderío que su famosa plantilla insinúa: una derrota en casa ante el Mönchengladbach (0-1), y un triunfo en el último segundo del partido ante el Wolfsburgo (1-0), han generado muchas dudas sobre el verdadero estado del progreso de un equipo que la temporada pasada decepcionó y con mucho esfuerzo alcanzó la tercera plaza del campeonato local, la que le permite disputar una plaza en la Champions League en la ronda de clasificación.

El fútbol practicado por el actual equipo aún no se diferencia gran cosa del que impuso en su momento Louis van Gaal; los frecuentes pases horizontales, y el lento tránsito al frente de ataque –favoreciendo el dominio y el control del balón-, aún no reflejan la filosofía de juego que quiere introducir el entrenador Jupp Heynckes.

En el club de Múnich se extraña la verticalidad, el desdoblamiento masivo de sus líneas y la veloz transición de ataque a defensa, y viceversa, todas ideas pregonadas por el nuevo cuerpo técnico. Aún así, pese a que el Bayern todavía se encuentra en una fase de adaptación que le resta brillo a su fútbol, su experiencia debe ser suficiente para derrotar a un equipo suizo como el FC Zúrich, que no pertenece a la élite del balompié europeo.

Con todas sus estrellas

Y aunque jugadores de gran vocación ofensiva como el lateral brasileño Rafinha, o el mediocampista francés Franck Ribéry, todavía no han conseguido aportar el máximo de su talento, es poco probable que el FC Zúrich dé una sorpresa. El club suizo se ha enfrentado en 11 ocasiones a equipos alemanes y ha caído derrotado en 8 de ellas, la última en la Copa UEFA del 2008/2009 contra el Hamburgo, donde entonces jugaban dos futbolistas actuales del Bayern: Ivica Olic y Jerome Boateng.

Otro argumento a favor de los bávaros es que llegan al importante partido de la ronda de clasificación de la Champions League con todas sus estrellas a bordo. Ribéry está en plena forma; Arjen Robben se recuperó a tiempo de una leve molestia en la espalda y estará en la plantilla; el resto de las figuras (el goleador de la Bundesliga Mario Gómez, el capitán Philipp Lahm, Bastian Schweinsteiger, Toni Kroos, Luiz Gustavo, etc) no acusan problemas físicos y están a disposición del entrenador Heynckes.

Por los lados del Zúrich

Lo mismo no se puede decir del rival suizo, que llegará a Múnich con tres bajas sensibles en el mediocampo: Xavier Margairaz, el tunecino Chakher Zouaghi, y Stjepan Kukuruzovic, quien se lesionó en el partido de la liga local el domingo. El FC Zúrich, equipo que en el duelo contra el Bayern no es favorito, viene a Alemania, pese a los problemas de plantilla, con gran confianza pues ha ganado sus últimos dos partidos en la liga local luego de haber perdido los tres primeros de manera consecutiva.

Además, el FC Zúrich no se resigna a ser simplemente el “trampolín” del Bayern a la Champions League y recuerda que hace dos años, en la misma competencia, le amargó el camino al AC Milán al vencerlo en su estadio por 1-0 para luego robarle un punto en casa tras empatar 1-1. De todas formas, en aquella oportunidad, los italianos pasaron a la siguiente ronda mientras los suizos se quedaron en el camino, algo que el Bayern espera se repita.

Dienstag, 26. Juli 2011

Los ánimos en el Bayern

El mejor ejemplo del estado de ánimo de un equipo son las declaraciones públicas de su entrenador y directivas. Allí se pueden leer, mejor que en cualquier diario, las emociones que mueven a un club. Por ello, para que ustedes se hagan una idea de cómo está el Bayern, aquí un resumen de lo dicho en las últimas 24 horas tanto por el entrenador Jupp Heynckes, como por el directivo Karl-Heinz Rummenigge.

Al final ustedes mismo sacarán sus conclusiones. Estos son los ánimos del Bayern.

1- Sobre Arturo Vidal

Jupp Heynckes: "Me decepcionó pero lo entiendo, así como su deseo de irse del Leverkusen inmeditamente. El es aun muy joven. Sobre su fichaje hablamos por última vez el sábado y él me explicó que pese a querer seguir viniendo al Bayern no quería, ni tampoco podía, aguantar un año en Leverkusen y que por eso se iba a la Juventus. Yo no intenté hacerlo cambiar de opinión, lo cual hubieramos logrado aumentando la comisión para su representante o el monto de la oferta, pero para nosotros en el club era muy claro y así entonces era mejor dejarlo todo, al fin y al cabo estamos bien armados en el medio"

Karl-Heinz Rummenigge: “No queremos tener jugadores como él en el Bayern Múnich. Él prometió incontables veces a Uli Hoeness que ficharía por el Bayern, ahora vemos qué valor tenían sus promesas. Si el jugador hubiese mantenido su palabra y hubiese mostrado carácter, si fuese un hombre con moral, entonces estaría hoy con nosotros".

2- Sobre las ofertas por Bastian Schweinsteiger

Jupp Heynckes: "Claro que lo quieren en Italia pero él esta ligado al Bayern a largo plazo y para el club es invendible, desde hace un año y medio viene jugando al nivel de Xavi e Inisesta, por supuesto que a un jugador así lo desea todo el mundo, pero él se queda con nosotros"

3- Sobre la FIFA

Karl-Heinz Rummenigge: "La FIFA es un granero de corrupción. Hay buenas pruebas de ello. Blatter es un rey sin reino y pronto habrá un nuevo rey".

4- Sobre la relación entre la FIFA y la Federación Alemana de Fútbol (DFB)

Karl-Heinz Rummenigge: “La política de la Federación Alemana de Fútbol (DFB), a través de Theo Zwanziger, no me parece muy inteligente pues no para de defender siempre a Blatter, cuando el resto del mundo sabe realmente lo que ocurre".

5- Sobre el rechazo de las barras bravas a Manuel Neuer y el polémico “manual de conducta”

Jupp Heynckes: “Manuel está manejando la situación de forma muy inteligente, lo que está haciendo una minoría de los aficionados del Bayern lo podemos olvidar, conforme discurra la temporada las cosas se van a normalizar y quedará claro que el que manda es el club y no un grupito de personas”

Donnerstag, 14. Juli 2011

¡Y ahora Vidal!

Al Bayern, cuando se le mete algo entre ceja y ceja, no hay quien lo doblegue. Así se demostró hoy con la contratación de Jerome Boateng y muy probablemente sucederá en torno al fichaje del chileno Arturo Vidal.

€20 millones quería el Manchester City por la ficha del defensor de la selección alemana, quien por cierto en Inglaterra fue una decepción (debido a las lesiones de inicio de temporada y a la falta de acoplamiento en el equipo), y el Bayern, a través de su directivo Rummenigge, calificó las pretensiones como algo “nunca visto por lo exagerado”.

En Múnich por ejemplo se contó que la gente del ManCity no atendía las llamadas de los alemanes, que simplemente se limitaron a decir “esa es la cifra que exigimos”. Pero ese tira y afloja en público parece que no era otra cosa (oh sorpresa) que una estrategia del Bayern para acorralar a los ingleses que si o si ya tenían claro que había que deshacerse de Boateng.

Al final el defensor, que será el central titular en Múnich según reveló el entrenador Heynckes, fue adquirido por €6,5 millones menos que lo demandado, un ahorro significativo para el Bayern que justificó todo el “teatro” que se hizo.

Y ya con Jerome Boateng a bordo, al Bayern sólo le resta una pieza para completar su rompecabezas de fichajes: el chileno Arturo Vidal.

El entrenador Jupp Heynckes, protector y promotor de la carrera de Vidal, a quien estima profesional y personalmente, no cesa de asegurar que confía en la llegada del talentoso medio al Bayern.

Y si él lo dice –y conociendo al Bayern- entonces no hay razón para creerle al Leverkusen que ha afirmado no dejar salir al jugador a un equipo de la Bundesliga, y en caso de presentarse una venta, sólo al exterior y por mucho dinero (€15 millones mínimo)

El Bayern no quería dar €20 millones por Boateng y al final pagó €13,5; por Vidal no se ha fijado un tope y no sólo puede sino que también –me dicen mis fuentes- quiere pagar esos €15 millones mínimo que cuesta el chileno. Los de Múnich incluso esperarían un año, pero si el negocio sale ya –y detrás de eso están- pagan pues dinero no les hace falta.

Tan pronto termine la Copa América sabremos más…

(Y lo que sabremos es que Vidal oficialmente es del Bayern)

Montag, 23. Mai 2011

La actualidad del Bayern

En la página oficial del club, Bastian Schweinsteiger anuncia “queremos de vuelta el título” y sus palabras reflejan la intención del Bayern, que ya empezó a trabajar para volver a la cúspide alemana e internacional.

Los muniqueses están “de vacaciones” (hasta el 1 de julio) y sin embargo, heridos en su orgullo de campeones, no dan pausa en los preparativos para la próxima temporada, donde tienen como meta la reconquista de la Bundesliga y la final de la Champions League 2012 que se jugará en su estadio, el Allianz Arena. El blog les cuenta que está pasando en el club insignia del fútbol alemán.

Anticipándose al contrato

El nuevo entrenador del Bayern, Jupp Heynckes, aún no devenga salario -su contrato todavía no entra en vigencia- pero ello no le detiene de presentar sus planes y conceptos para el próximo año. Apenas dos días después de terminar la temporada, y con autorización del Leverkusen, Heynckes estuvo en Múnich, donde se reunió con la directiva de su nuevo club para presentar sus proyectos.

En entrevista con el diario Abendzeitung el nuevo entrenador del Bayern anunció “empezaremos de 0 a 100” inmediatamente, sin periodo de climatización, al fin y al cabo esta será la tercera vez que ocupa un lugar en el banco bávaro; todavía falta para el 1 de julio, su primer día de trabajo, “pero llegaré un par de semanas antes, ya tengo el equipo y mis planes en la cabeza” dijo.

Neuer sí, Neuer no

Cómo luce ese equipo que Heynckes tiene en la cabeza no es fácil de descifrar, pero lo que es cierto es que tanto para él, como para las directivas del club, el portero titular debe ser Manuel Neuer, actualmente en el Schalke, donde ya se despidió oficialmente. No por otra razón, evaluando sus escasas posibilidades de acceder a la formación inicial, Thomas Kraft –en la era van Gaal el dueño del futuro, como pregonaba el holandés- firmó contrato en Berlín.

Pero el fichaje del arquero de la selección alemana se ha tornado en las últimas horas complicado para el Bayern; ambas partes, sin oficializar la contratación, dan por hecho el traspaso, pero de por medio está el Schalke, club que sorpresivamente anunció que luchará (con mucho dinero en la mano) por conservar a Neuer en sus filas.

“Él es como un hijo para mí, un hijo del club, y haré todo lo posible para arrebatárselo de las garras al Bayern” anunció el presidente de la mesa directiva del Schalke luego del triunfo en la Copa Alemana. A su lado juega un papel importante el apoyo financiero del patrocinador Gazprom, que permitiría una mejora en la oferta salarial al portero.

El problema eterno

Y mientras el tira y afloje en torno a Manuel Neuer sigue, el “afloje” defensivo del Bayern se mantiene. En la línea posterior del equipo, la que los analistas consideran como “talón de Aquiles”, no hay refuerzos a la vista, aunque si algunos deseados, entre ellos el jugador de la selección alemana Jerome Boateng como central, el brasilero Rafinha (Genova) como lateral, al igual que en esa posición el portugués Fábio Coentrão (Benfica Lisboa) y hasta el chileno Arturo Vidal (Leverkusen), al que se estaría dispuesto a mover de su puesto acostumbrado en el mediocampo defensivo a cumplir trabajos por la banda en el fondo.

Las directivas muniqueses, de todas formas, no están dispuestos a cometer consecutivamente el mismo error renunciando a ampliar su plantilla; por ello, teniendo también en cuenta que el brasilero Breno está nuevamente lesionado, Holger Badstuber no pasa por su mejor momento, y Daniel van Buyten, Diego Contento y Danijel Prajnic no tienen la clase internacional que el equipo demanda, es prioridad encontrar este verano refuerzos para la defensa.

Decantando el medio


En la zona de volantes los principales protagonistas se quedan: Bastian Schweinsteiger, Toni Kroos, el brasilero Luiz Gustavo, el francés Frank Ribéry y el holandés Arjen Robben. Sólo aquellos para los cuales las perspectivas de jugar regularmente no eran grandes se marcharon: Hamit Altintop, al Real Madrid y Christian Ottl, al Berlín.

Adelante pocos cambios

Aunque se ha hecho una gran contratación, de hecho la única hasta ahora, la del goleador Nils Petersen proveniente del Cottbus, equipo de la segunda división, donde fue el máximo artillero con 25 goles y 7 asistencias en 33 partidos, la ofensiva del Bayern no parece que sufrirá mayores modificaciones.

El delantero croata Ivica Olic regresará, ya plenamente recuperado de la lesión que le mantuvo lejos de las canchas el pasado campeonato, a las prácticas de pretemporada; Mario Gómez, “pichichi” de la Bundesliga, seguirá fijo en la titularidad; Thomas Müller tiene también su puesto asegurado; y Miroslav Klose, según reveló el entrenador de la selección nacional alemana, Joachim Löw, planea quedarse en el club pese a que su contrato sería renovado sólo por un año más.

Montag, 16. Mai 2011

Mi conversación con Jupp Heynckes

El entrenador subcampeón de la Bundesliga con Leverkusen, y futuro técnico del Bayern Múnich, Jupp Heynckes, responde a mis preguntas sobre su dolorosa despedida y el legado que deja al irse.

¿Conmovido por esta despedida señor Heynckes?

Es algo especial, en Leverkusen he trabajado dos años junto con mis jugadores de forma estupenda. Además, el equipo ha sido durante mi estancia aquí muy profesional, es un grupo humano formidable. Por eso, logicamente, me siento ahora con un poco de tristeza; es algo especial.

¿Le duele irse?

Por supuesto, pero esa es la vida, yo he tomado la decisión de ir al Bayern Múnich y creo que esto es lo que es normal en una carrera profesional.

¿Se va frustrado de no haber obtenido títulos con el Leverkusen?


No, el equipo es muy joven y en estos dos años ha aprendido mucho. Con un equipo de estas características es difícil al inicio de una temporada decir si se puede con él ganar la liga, pero obtener con ellos la cuarta plaza y después la segunda, es un gran logro.

¿Qué le deja de herencia Jupp Hynckes al Leverkusen?


Yo he creado en Leverkusen un estilo de fútbol particular, muy diferente del anterior, con mucho más balance entre defensa y ataque. Queda un grupo muy bien confeccionado y los jugadores han progresado mucho en los dos años que estuvieron conmigo.

¿Y que viene ahora para ese equipo sin usted?


El Leverkusen está muy bien preparado para enfrenar el futuro.

Freitag, 18. März 2011

La Bundesliga y su concepto de “nuevo”

Ralf Rangnick, ex Schalke, es el nuevo en Schalke; Felix Magath, ex Wolfsburgo, es el nuevo en Wolfsburgo; Jupp Heynckes, ex Bayern, será (al parecer) el nuevo en Bayern; Michael Onning, ya en Hamburgo, es el nuevo del Hamburgo. El fútbol alemán tiene una forma muy particular de entender el significado del adjetivo “nuevo” que técnicamente debería ser remplazado por el más apropiado “reciclado”.

Sólo así se explica el carrusel de los cambios de entrenadores en la Bundesliga, donde a veces pareciera que los entrenadores fueran una colectividad en vía de extinción cuyos contados especimenes tienen una gran capacidad para sobrevivir saltando de un club al otro, o más precisamente, al mismo.

Ralf Rangnick, por ejemplo, tuvo que abandonar hace algunos años el Schalke que hoy lo vuelve a contratar en medio de una disputa sin precedentes con los directivos y con su entonces asistente –al que en aquel entonces calificó de desleal- Mirko Slomka, quien lo sucedió en el banco del club de Gelsenkirchen y hoy está sentado en el del Hannover.

Felix Magath abandonó en la cúspide al Wolfsburgo para ponerse al frente del Schalke, de donde esta semana lo despidieron en medio de velados señalamientos de malversación de fondos, y ahora regresa al club que hizo campeón –con un contrato valido para la segunda división- con el objetivo de rescatarlo del descenso. Lo curioso es que nadie parece tener ni resentimientos, ni remordimientos, ni nada.

Heynckes es un caso muy diciente de esto: al actual entrenador del Leverkusen el Bayern (que lo pretende y lo tendrá) lo reactivo de su retiro con la petición de “por favor, por favor” salvar una temporada post Klinsmann consiguiendo para el club su clasificación a la Champions League. Heynckes lo hizo pero el salvador no fue considerado suficientemente bueno para dirigir el equipo en la siguiente temporada, van Gaal era una alternativa mejor y por eso el veterano entrenador alemán se fue al Leverkusen, de donde hoy los de Múnich lo quieren desprender.

¿Y en Hamburgo? El entrenador Armin Veh no fue considerado apto para continuar en su posición, pero curiosamente su asistente Michael Onning sí y por ello recibió un contrato por dos años. Onning se queda en Hamburgo y es el nuevo entrenador mientras el viejo, con el cual trabajaba y con el cual comparte la responsabilidad de que en el equipo las cosas no marchen, se queda con toda el agua sucia que era –visto objetivamente- de ambos.

Hoy, aquí en el blog, se aprende una lección muy importante del idioma del fútbol alemán: lo “nuevo” no es nuevo.