Freitag, 26. August 2011

La suerte (¿suerte?) alemana en Champions

Ya se conocen los rivales de los tres equipos alemanes en la fase de grupos de la Champions League y yo, muy optimista, estoy convencido que la fortuna les volvió a sonreír. Claro, al Dortmund mucho más que al Bayern, y al Bayern mucho más que al Leverkusen, pero todos tienen opciones reales de pasar a octavos.

En el grupo A Bayern se medirá contra el español Villarreal, el inglés Manchester City y el italiano SSC Napoles. Los del City son los verdaderos rivales por el primer puesto, su plantilla (en especial la ofensiva) es tan amplia como la chequera de sus propietarios (Dzeko, Agüero, Ballotelli, Silva, etc) y sus aspiraciones tan grandes como el ego de todos sus integrantes juntos. Atacando tal vez sean una maquina de gran potencial, pero siempre que les permitan desarrollar su juego, y aquí es donde los de Múnich tienen una gran ventaja con su experiencia en este tipo de competencias, con su continúa presencia en la Champions el Bayern debe estar en capacidad imponer las condiciones y manejar los ritmos, en caso de no lograrlo le debe alcanzar por lo menos para terminar segundos detrás de los ingleses.

Villarreal, con Rossi y Nilmar, tiene una delantera de lujo, con Senna en el medio un curtido jugador; lo mismo vale para los de Napoles con el uruguayo Cavani y el argentino Lavezzi en el ataque. Ambos hacen del grupo A uno atractivo a seguir, pero sus aspiraciones dependen de una sorpresa, de que tanto alemanes como ingleses tengan dos jornadas “negras” en serie, algo que seguramente el muy motivado Bayern, que quiere jugar la final el 2012 en su estadio, no concederá. (Ni hablar de los del Manchester City, que lo darán todo por demostrar que son la potencia europea emergente)

En el Grupo E Leverkusen
enfrenta al inglés Chelsea (máximo favorito a cerrar de primero y pasar a octavos), el español Valencia (su verdadero rival por el cupo) y el Genk belga. El equipo alemán de Robin Dutt disputará el segundo puesto (fue al club alemán al que más difícil le tocó, y digo difícil comparándolo con el grupo del Bayern, que es muy competitivo pero donde se pasará) en España. Al Chelsea se le puede robar uno que otro punto, contra el Genk existe la obligación de sumar, pero contra el Valencia hay que ganar uno de los dos partidos sin encajar goles. Así de simple es la ecuación de paso del club alemán para el que, en mi opinión, el torneo llega por lo menos seis semanas demasiado temprano pues aún faltan muchos mecanismos del nuevo entrenador por ser asimilados. Si el crecimiento por lo menos es constante, se puede lograr aunque si me preguntan hoy, es el único representante de la Bundesliga al que veo desde ya en serio peligro de despedirse de la Champions.

En el grupo F Dortmund
tiene de rivales al ingles Arsenal, al francés Marsella y al griego Olimpiakos. Los alemanes están muy por arriba de los franceses y los griegos (todo esto en el papel) y si no se tuviera en cuenta el peso de la experiencia en Champions, hasta se le podría poner por lo menos de igual a igual con el club de Londres. No hay motivo para preocuparse, jugando como lo viene haciendo el Dortmund debe pasar a octavos de final.

Dienstag, 23. August 2011

Zúrich cree en milagros, Bayern en lo terrenal

Para los suizos la derrota de la semana pasada, (0-2) en el Allianz Arena de Múnich, es motivante, un resultado que en sus propias palabras “permite soñar”. El Bayern, en cambio, no sueña, lo suyo es alcanzar la fase de grupos de la Champions League a como dé lugar. El peligro radica en creer que el 5-0 contra el Hamburgo, el fin de semana en la Bundesliga, es la nueva cara de la realidad del equipo, que no lo es.

El FC Zúrich, tras lo exhibido en el partido de ida de la ronda clasificatoria a la Champions, no hace mal en “soñar”, al fin y al cabo eso es lo único que puede hacer un equipo con tan pocos recursos futbolísticos, que pese a ser muy ordenado carece de varias de las más importantes características de un triunfador: valor, atrevimiento, entrega.

No en vano en Suiza hablan de un “milagro”, pues su clasificación a la Champions no sería otra cosa que eso, un milagro. Pero el “milagro” puede ser el comportamiento del Bayern, que en los 5 partidos oficiales de la temporada ha oscilado entre brillante y paupérrimo. El equipo ha evidenciado estar aún atrapado entre dos eras: la de van Gaal y la que está embocando Jupp Heynckes.

Los de Múnich se mueven entre el pasado y el futuro; su presente es aún difuso, falto de perfil, inestable y difícil de descifrar. La goleada propinada al Hamburgo es traicionera porque permite elogios que sólo resultan de las debilidades del rival y no de las propias fortalezas.

El directivo bávaro Karl-Heinz Rummenigge es conciente de esta situación, por ello advierte antes del partido en Zúrich: “no podemos cometer el error de presentarnos de forma arrogante creyendo que ya estamos clasificados”.

Él también pone los pies en el suelo hoy, cuando el Bayern aún no está clasificado para la Champions, y aclara que el propósito de llegar a la final del torneo, que se juega en el estadio de Múnich en el 2012, es algo que actualmente es casi imposible: “en Europa hay equipos que juegan un fútbol fantástico, por eso quiero pisar el freno del entusiasmo”.

Hace bien, el proceso del Bayern está empezando, es alentador, pero no puede prometer cosas tan grandes, hay que ir paso a paso, y el de esta noche en Zúrich apenas confirmará el ascenso del primer escalón de la empinada escalera que debe subir.

Eso si no da espacio a “milagros” suizos.

Montag, 22. August 2011

Así lo quiere Raúl

Pero las directivas del Schalke, y en especial su entrenador Ralf Ragnick, deseaban otra cosa, no en vano emprendieron en contra del español una cacería de muy mal gusto que al final no les funcionó, para bien de la Bundesliga.

Lo acontecido en Schalke, donde los últimos 10 días se hizo todo lo posible para mostrarle a Raúl que es más tolerado que deseado (por el cuerpo técnico), fue denigrante y no le hace honor a los méritos de la más grande estrella de habla hispana que ha llegado al fútbol alemán.

Para ejemplificar mejor la situación, vale la pena compararla con lo que está pasando hoy en el Colonia alrededor de Podolski, pretendido por el Galatasaray de Turquía. Allí las directivas del club dijeron “¡NO, AQUÍ SE QUEDA!” sin parpadear demasiado; el jugador de la selección alemana ha guardado silencio, a él no le toca hablar cuando el equipo demuestra así, abiertamente y sin tapujos, su deseo de conservarlo.

Pero en el caso de Raúl el Schalke le pasó constantemente la “papa caliente” al español; a un “lo que queremos es que se quede” le siguió el “pero él tiene que decidir”. Los alemanes no le cerraron la puerta a los del Blackburn Rovers cuando ofrecieron por su ficha, por el contrario, le abrieron la puerta al jugador para que se fuera, y luego, tras la penosa derrota en Finlandia, ante el Helsinki por la Liga de Europa, desarrollaron la maquiavélica estrategia de no confrontar sus propias incapacidades sino que trasladaron todo al bando del español, cuya situación causaba intranquilidad en el equipo (según dijeron) y por lo cual era necesario que “Raúl a más tardar el domingo, antes del partido contra el Mainz, nos diga definitivamente cuál es su futuro”.

Yo aquí ya expliqué por qué el entrenador Ragnick no es el mejor amigo de Raúl (léanlo aquí), pero que sus deseos de deshacerse de él lleven al Schalke a tomar un camino indigno en contra de un jugador al que se le podrá acusar de todo menos de ser un gran profesional.

Ragnick, tras la decisión oficial de Raúl (“me quedo en Schalke y cumpliré mi contrato”), se ve obligado a hacer algo que pudo haber hecho desde el principio, ahorrándose (ahorrándonos a todos) ese tira y afloja en torno al futbolista, y es aprovechar al máximo las cualidades, el talento y la sabiduría del español.

Raúl se queda en Alemania sabiendo que la afición lo adora, y que el cuerpo técnico intentó deshacerse de él de una manera poco elegante, más pensando en su familia (que está muy a gusto en Dusseldorf) que en sí mismo.

Pero Raúl también se queda en Alemania sabiendo que esa batalla contra Ragnick ya la ganó, porque con su fútbol y su entrega (ver el 4-2 del Schalke sobre el Mainz luego de un 0-2 en el primer tiempo) son las mejores armas. Los jugadores libran sus guerras en la cancha, y las ganan allí; el español lo sabe muy bien, el entrenador del Schalke parece aún no haber aprendido esa lección, pero está a punto de hacerlo, no tiene otra opción.

Donnerstag, 18. August 2011

Al Bayern aún le falta

Se le ganó 2-0 en casa al FC Zúrich en el primer partido por la clasificación a la fase de grupos de la Champions League. La tarea se cumplió y ya se tiene más que un pié puesto en la máxima competencia de clubes, nadie especula con la posibilidad –sólo matemática- de que los suizos anotarán, así jueguen en su estadio, tres goles. Sin embargo, el Bayern mostró más deficiencias que fortalezas, y eso –aunque a esta altura de la temporada no es preocupante- no satisface.

No es casualidad que los propios jugadores, al final del partido, reconocieran la pobreza de su juego ofensivo; y eso, cuando se gana, es un indicio claro de que las cosas no marchan bien. Que los propios integrantes de la plantilla del Bayern se den cuenta, y sean concientes de sus fallos, es positivo.

Arjen Robben, por ejemplo, se quejó de la “falta de agresividad” y la “poca constancia” en generar juego al frente, lo que impide que se “generen suficientes opciones de gol”. Bastian Schweinsteiger le respaldó cuando con una expresión de frustración en su cara dijo “esto es muy poco, a un equipo como el Zúrich hay que anotarle por lo menos cuatro goles pero ellos no se consiguen porque no se les sometió a una permanente presión”.

Los optimistas, aquellos que sólo quieren ver el resultado y las 4 ó 5 claras ocasiones (claras) de anotar, se dan por satisfechos. Los pesimistas lamentarán la carencia de resolución y el mayoritario circular del balón en horizontal.

Yo, que no soy (ni puedo ser) ni lo uno, ni lo otro, tengo que contarles que a este Bayern Múnich le falta, y que Arjen Robben y Bastian Schweinsteiger tienen razón. También tengo que decir que en el primer tiempo hubo 20 minutos de gran factura, y que en el segundo las cosas mejoraron ostensiblemente, pero no por ello despejaron las dudas.

El FC Zúrich, en el marco de una Champions League, fue el rival más inofensivo, tímido y respetuoso que he visto enfrentar al Bayern. En Múnich los suizos fueron durante largos pasajes del partido espectadores conformes, un equipo que rechazó el balón pero jamás lo disputó, que atravesó la mitad de la cancha en menos de 10 ocasiones.

A un contrincante de este formato, un club tradicional de Champions League como el Bayern está en la obligación de doblegarlo sin contemplación. Pero no, un gol tempranero bastó para calmar los ánimos, los bávaros se dieron por bien servidos con ese resultado transitorio (especialmente en el primer tiempo), y cuando marcharon al frente se les extrañó la decisión y la voluntad de anotar. Parecían marchando hacia el arco suizo más por inercia que por ganas de conseguir otro gol.

Mientras Schweinsteiger accionaba por todas las líneas y pedía el balón para distribuirlo –siendo el volante de contención designado- el encargado de generar el juego creativo, Toni Kroos, lució ausente. Esa es una de las grandes críticas a un excelente talento juvenil: su falta de presencia. El entrenador Jupp Heynckes le otorgó su confianza asumiendo que surtiría de ideas y pases verticales a Robben y Ribéry, pero estos dos tuvieron que encontrarse con la pelota usando sus propios medios, los servicios no llegaron.

Suena injusto responsabilizar a Kroos de la falta de dinámica del equipo, pero si el entrenador le asigna esa tarea de mover los hilos del ataque, los debe mover, y no a su ritmo, sino al ritmo que permite el rival (y el FC Zúrich permitió que se marchara con el turbo, lo que no se hizo) y exigen los colegas (Robben-Ribéry) que están en capacidad de aumentar las revoluciones del partido.

De otro lado, aunque se mejoró muchísimo con el ingreso de Thomas Müller, el goleador del Mundial 2010 aporta grandes cosas pero lo suyo no es generar ideas (aunque las tenga) sino desestabilizar y ofrecerse a lo largo de la línea de ataque como receptor o estación de una acción ofensiva.

Al Bayern le sigue faltando la verticalidad; se espera que Kroos la suministre (lo puede hacer, sin duda) pero aún no lo hace. Cuando se marcha al frente faltan las estaciones, el encargado de poner los pases allí no hace sentir su presencia ni reclama el balón para cumplir con su labor; por esta razón se opta por la horizontal, y la horizontal duerme hasta a los propios jugadores que la practican, debilita la concentración, crea una falsa comodidad y asesina la dinámica.

Este es el principio de temporada, veamos como se evoluciona en el Bayern porque evolución habrá, de eso no hay duda, al fin y al cabo se quiere llegar a la final de la Champions League del 2012 en Múnich, en el Allianz Arena, y se sabe que con el equipo actual ello no ocurrirá.

Mittwoch, 17. August 2011

Raúl se queda en Schalke, ¿pero hasta cuándo?

El club alemán le abrió la puerta de salida, el Blackburn Rovers de Inglaterra extendió una oferta, la súper estrella española no aceptó. Así se resume el capítulo más reciente de una historia que aún no termina.

El futuro de Raúl en Alemania sigue rodeado por la incertidumbre, si bien el delantero rechazó la opción de marcharse al fútbol inglés –por lo menos al Blackburn Rovers-, en el Schalke tampoco están seguros de que el español cumplirá su contrato, que se extiende hasta el verano del 2012. No en vano el director deportivo del club, Horst Held, dice “no tiene sentido detener a un jugador que no está contento”.

Aún quedan dos semanas hasta el 31 de agosto, fecha en la que se cierra el mercado de fichajes de futbolistas en Europa; hasta entonces las especulaciones en torno al futuro del “Señor”, como cariñosamente le llama la afición del Schalke, difícilmente cesarán. Por el contrario, ellas cada vez encuentran más motivos para circular.

El supuesto “descontento evidente”

A Raúl le han atribuido en Alemania un “evidente descontento” que no es otra cosa que el resultado de interpretaciones subjetivas de sus gestos y actitudes, tanto en los partidos como en las prácticas. Pero la verdad es que nadie sabe a ciencia cierta qué es lo que pasa por su cabeza pues ni en el club, ni en los medios de comunicación, hay quien tenga “línea directa” con el jugador.

Las directivas del Schalke conversan con él a través de su representante y/o su traductor, como ocurrió en el caso de la oferta del equipo inglés por su ficha; la prensa no tiene acceso a él, pero descifra sus miradas, su forma de correr, su actitud en los entrenamientos.

Incluso la celebración de sus goles es sometida a un intenso análisis. Así, el que consiguió el pasado sábado ante el Colonia, el que sentenció el 4-1 transitorio, un gol tan espectacular como atrevido, artístico y genial, fue desglosado hasta llegar a la conclusión que Raúl no se alegró, no festejó en la medida correcta, y que ello sucedió porque está “descontento” y se quiere ir.

Lo que sí es evidente

El entrenador del Schalke, Ralf Ragnick, se ha propuesto introducir esta temporada en el equipo una filosofía futbolística en la que el “tratamiento especial” del que gozó Raúl en la era de Felix Magath, quien lo trajo a Alemania, ya no tiene cabida. Declaraciones de Ragnick a la prensa local documentan su actitud frente al español: “conmigo a Raúl también le toca correr”; “Raúl es importante, pero aquí juegan once”; “si él se quiere ir entonces podemos hablar”.

El entrenador evade otorgarle a Raúl un absoluto respaldo (algo que sí le entregó Magath, incluso con prebendas y libertades extraordinarias), y al mismo tiempo continúa empujando movimientos en el mercado como la contratación del francés Nolan Roux, un futbolista para la posición del madrileño.

Las directivas del club, a través de su vocero deportivo Horst Held, tampoco han conducido una vía consecuente; a sus aseveraciones de “no querer dejar partir al jugador” se suman otras muy contradictorias como “no le pondremos piedras en el camino si decide irse”, o “él tiene que decidir qué quiere y decírnoslo”. Por su parte, Raúl también se ha marginado del colectivo: primero rechazó la elección de sus colegas de equipo como su representante ante el club, luego se ausentó –sin excusarse- de una sesión de fotos con la afición y fue multado por ello.

Todo sigue abierto

Las actividades del Schalke no se detienen, pero los rumores en torno a Raúl tampoco. Mientras el equipo alemán está en Finlandia, donde disputará este jueves (18.8.2011) el partido por la clasificación a la Liga de Europa, el español descansa en su casa en Dusseldorf pues se le descartó de la plantilla que viajó a Helsinki, para que -según la versión oficial- “se cuide y se prepare para el partido contra el Maguncia del fin de semana”.

Una decisión técnica como ésta, apenas unas horas después del frustrado traspaso al Blackburn Rovers, es por demás curiosa y abre espacio para que se siga especulando. Si Raúl jugara en Finlandia con el Schalke, se le cerrarían las posibilidades de hacerlo en el futuro con cualquier otro equipo en torneos internacionales (Champions League o Liga de Europa), lo cual reduciría ostensiblemente sus opciones de abandonar la Bundesliga.

En Alemania la conjetura sigue siendo: Raúl se queda, ¿pero hasta cuando?

Dienstag, 16. August 2011

Bayern va por el cupo en la Champions League

Animado por una victoria de último minuto en la Bundesliga sobre el Wolfsburgo; con todas sus estrellas a bordo, inclusive Arjen Robben; con el apoyo de su afición en Múnich. Para el Bayern sólo cuenta vencer al FC Zúrich.

El partido inicial de este miércoles (17.08) en la ronda de clasificación para la Champions League del Bayern, contra el FC Zúrich de Suiza, está planeado en Múnich como el primer escalón de ascenso que le lleve a la cúspide del torneo, que es –ni más, ni menos- el juego por la final que se escenificará en el 2012 en su estadio, el Allianz Arena.

Un opaco rendimiento debe alcanzar

En las dos primeras jornadas de la Bundesliga el Bayern aún no ha logrado desplegar todo el poderío que su famosa plantilla insinúa: una derrota en casa ante el Mönchengladbach (0-1), y un triunfo en el último segundo del partido ante el Wolfsburgo (1-0), han generado muchas dudas sobre el verdadero estado del progreso de un equipo que la temporada pasada decepcionó y con mucho esfuerzo alcanzó la tercera plaza del campeonato local, la que le permite disputar una plaza en la Champions League en la ronda de clasificación.

El fútbol practicado por el actual equipo aún no se diferencia gran cosa del que impuso en su momento Louis van Gaal; los frecuentes pases horizontales, y el lento tránsito al frente de ataque –favoreciendo el dominio y el control del balón-, aún no reflejan la filosofía de juego que quiere introducir el entrenador Jupp Heynckes.

En el club de Múnich se extraña la verticalidad, el desdoblamiento masivo de sus líneas y la veloz transición de ataque a defensa, y viceversa, todas ideas pregonadas por el nuevo cuerpo técnico. Aún así, pese a que el Bayern todavía se encuentra en una fase de adaptación que le resta brillo a su fútbol, su experiencia debe ser suficiente para derrotar a un equipo suizo como el FC Zúrich, que no pertenece a la élite del balompié europeo.

Con todas sus estrellas

Y aunque jugadores de gran vocación ofensiva como el lateral brasileño Rafinha, o el mediocampista francés Franck Ribéry, todavía no han conseguido aportar el máximo de su talento, es poco probable que el FC Zúrich dé una sorpresa. El club suizo se ha enfrentado en 11 ocasiones a equipos alemanes y ha caído derrotado en 8 de ellas, la última en la Copa UEFA del 2008/2009 contra el Hamburgo, donde entonces jugaban dos futbolistas actuales del Bayern: Ivica Olic y Jerome Boateng.

Otro argumento a favor de los bávaros es que llegan al importante partido de la ronda de clasificación de la Champions League con todas sus estrellas a bordo. Ribéry está en plena forma; Arjen Robben se recuperó a tiempo de una leve molestia en la espalda y estará en la plantilla; el resto de las figuras (el goleador de la Bundesliga Mario Gómez, el capitán Philipp Lahm, Bastian Schweinsteiger, Toni Kroos, Luiz Gustavo, etc) no acusan problemas físicos y están a disposición del entrenador Heynckes.

Por los lados del Zúrich

Lo mismo no se puede decir del rival suizo, que llegará a Múnich con tres bajas sensibles en el mediocampo: Xavier Margairaz, el tunecino Chakher Zouaghi, y Stjepan Kukuruzovic, quien se lesionó en el partido de la liga local el domingo. El FC Zúrich, equipo que en el duelo contra el Bayern no es favorito, viene a Alemania, pese a los problemas de plantilla, con gran confianza pues ha ganado sus últimos dos partidos en la liga local luego de haber perdido los tres primeros de manera consecutiva.

Además, el FC Zúrich no se resigna a ser simplemente el “trampolín” del Bayern a la Champions League y recuerda que hace dos años, en la misma competencia, le amargó el camino al AC Milán al vencerlo en su estadio por 1-0 para luego robarle un punto en casa tras empatar 1-1. De todas formas, en aquella oportunidad, los italianos pasaron a la siguiente ronda mientras los suizos se quedaron en el camino, algo que el Bayern espera se repita.

Ballack vs Rolfes

Esta historia, que bien podría titular “el peso del pesado” (por lo parsimoniosos y arrastrados movimientos de Michael Ballack en la cancha que lo hacen lucir como si cargara a sus espaldas el lastre que es él mismo), es una de esas que despiertan demasiadas emociones entre los fieles seguidores del ex capitán de la selección alemana. Pero ello no cambia para nada el tono de la realidad: Rolfes debe ser titular.

Para quienes admiran a Ballack (por lo que fue, pues no me puedo imaginar que lo hagan por lo que es hoy) en el mundo de habla hispana, es reconfortante informarles que no están solos. En el estadio de Leverkusen, el domingo, las tribunas temblaron al darse a conocer por los parlantes la formación inicial del equipo: Ballack de titular, y además con el brazalete de capitán.

Aplausos, abrazos entre vecinos de sillas (cómo si una voz celestial hubieran anunciado la redención de todos los pecados para la humanidad), lágrimas sinceras… muy emocional la bienvenida de Ballack a la plantilla titular.

Robin Dutt, el entrenador del Leverkusen, anunció previo al partido contra Bremen del fin de semana, que en su mediocampo no hay espacio para que Michael Ballack y Simón Rolfes (el capitán verdadero, el oficialmente designado) jueguen juntos; eso significa que uno va a la cancha y otro va a la banca. Y como durante la semana el segundo había formulado una crítica constructiva (que no fue bien recibida por el cuerpo técnico) al funcionamiento de su equipo en la derrota ante el Mainz, en el primer partido de la temporada, pues el que se quedó en la lista de suplentes fue él.

Así las cosas, Ballack jugó, el público se alegró, y el entrenador se apegó a su máxima. Pero lo de Ballack en el primer tiempo (las estadísticas del segundo ni las menciono para no hacerlo quedar aún mucho más mal) se redujo a 29 contactos con el balón, el 80% de sus duelos perdidos, y ninguna participación en aquellas jugadas de su equipo que terminaron con un disparo a puerta.

Como ya dije, Ballack se arrastró (a sí mismo) en la cancha, y cuando por fin fue retirado (en el minuto 84, a seis de terminar el partido con un empate 0-0 que no le servía para nada al Leverkusen, mucho menos al entrenador Dutt, cuya posición se habría tornado muy incómoda) la tribuna volvió a aplaudirlo, con calidez y respeto, pero no en reconocimiento a su rendimiento sino más bien como agradecimiento a su presencia.

Y llegó Rolfes, y con una enérgica acción, rescatando del borde de la línea final del terreno de juego un balón que ya se daba por perdido, sirvió un pase que dejó en solitario a Kadlec en posición de anotar. 1-0 a favor de Leverkusen, un gol que es ¾ obra de Rolfes, y el entrenador Dutt salvado de un inminente debacle.

¿Y qué hace Dutt al termino del partido? En vez de agradecer, o por lo menos reconocer, el extraordinario rendimiento de Rolfes, se ratifica en aquello de “jugará sólo uno” para terminar elogiando a Ballack.

Desde la perspectiva del entrenador el aporte del ex capitán de Alemania radicó en su “liderazgo” en la cancha, “la forma como condujo al equipo”.

Yo me preguntó desde aquí, luego de haber presenciado el partido en vivo, haber hablado con sus protagonistas, evaluar el rendimiento de Ballack y Rolfes, ¿es Leverkusen un equipo de fútbol donde lo deportivo pesa, o es un rebaño –de jugadores- que necesita de un pastor?

Si es lo primero, entonces que juegue Rolfes, se lo merece; si es lo segundo, entonces Ballack se quedará con la titularidad.