Por primera vez en la historia de la Bundesliga un argentino se sentará en el banco, como entrenador principal de un equipo, durante un partido oficial del fútbol alemán: Rodolfo Esteban Cardoso, con el Hamburgo.
Si bien es cierto que Cardoso, de acuerdo con lo previsto, ocupará la posición ejerciendo como entrenador interino del Hamburgo en la séptima fecha de la Bundesliga, en el partido contra el Stuttgart, el honor histórico será suyo, aunque sea por una única ocasión.
El argentino tendrá –muy pronto- que ceder la silla una vez el club encuentre otro director técnico, en cuya búsqueda se encuentra tras haber despedido a Michael Oenning como consecuencia de los malos resultados (1 punto en 6 partidos, último lugar del campeonato alemán), y regresará a su acostumbrado sitio de trabajo, que también es la banca del Hamburgo, pero no con el equipo profesional, sino con el plantel Sub 23 que tiene bajo su dirección.
Querido por la afición
Cardoso, de 42 años, es un exjugador nacido en la provincia de Buenos Aires, más exactamente en la población de Azul, cuyo nombre va como anillo al dedo con los colores del club que lo lanzó a la fama internacional, el Hamburgo, con el cual ganó en el 2003 la Copa de la Liga (hoy Súpercopa), y ocupó en una ocasión el tercer lugar de la Bundesliga (2000) y en otra, el cuarto (2003).
Pese a que el hoy entrenador interino del Hamburgo llegó a Alemania a jugar con el FC 08 Homburg (1989), equipo con el cual descendió a la segunda división para pasar luego al Friburgo (1993) y posteriormente al Bremen (1995), es en la ciudad porteña del norte de Alemania donde vivió sus mejores momentos futbolísticos.
La afición del Hamburgo le tiene un cariño especial al argentino pues con él vivió una de las etapas más exitosas del club, alcanzando con él incluso la opción en el año 2000 de clasificarse para la Champions League. Pero aún más importante que los triunfos, para los seguidores del club quedó en la memoria la figura de un futbolista que pese a todas las adversidades (lesiones, malentendidos con los entrenadores y las directivas, traspasos frustrados) se mordió los labios y continuó su camino defendiendo la camiseta azul y blanca del equipo.
Amargas experiencias
Rodolfo Esteban Cardoso –que jugó 220 partidos en la Bundesliga anotando 47 goles en total, y para el Hamburgo disputó 111 partidos marcando 17 veces- llegó al Hamburgo (1996) de la mano del entrenador Felix Magath, cuyo sucesor, Frank Pagelsdorf, lo separó del plantel principal y lo ofreció a la venta por no requerir de sus servicios.
El elegante mediocampista creativo terminó en préstamo en su país natal (1997), primero jugando en el Boca Juniors y luego en Estudiantes de la Plata. Como ninguno de estos clubes argentinos pudo pagar la suma exigida por Hamburgo por sus servicios deportivos, Cardoso regresó a Alemania (1999), donde tendría una nueva oportunidad de brillar.
En esta segunda fase el jugador exhibió aquellas cualidades que en el pasado habían hecho de él uno de los futbolistas más apetecidos por los grandes clubes de la Bundesliga, pero a lo largo de los siguientes cinco años con el Hamburgo las lesiones no darían tregua: cuatro operaciones (tres de ellas en la rodilla izquierda) y un grave tirón muscular sentenciaron el final de una carrera que le permitió, en la Copa América 1997 celebrada en Bolivia, vestir la camiseta de la selección de Argentina.
De la cancha al banco
A diferencia del usual destino de los jugadores latinoamericanos en la Bundesliga, Cardoso no empacó maletas para volver a su país, sino que decidió permanecer en Alemania, en Hamburgo, para convertirse en entrenador.
El primer paso en esta dirección lo dio en una escuela privada de fútbol, hasta que su ex club, en el 2009, le ofreció la dirección del equipo Sub 19, para luego permitirle durante corto tiempo ser asistente técnico del plantel profesional, el cual abandonó a principios de este 2011 para entrenar al conjunto Sub 23.
La carencia de una licencia oficial como entrenador, requisito ineludible en Alemania para ocupar la posición, limitan la permanencia del argentino al frente del Hamburgo. Cardoso, sin embargo, ha anunciado querer aprovechar al máximo la experiencia: “quiero llenar de vida al equipo” dijo al concluir la primera práctica bajo su comando.
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Dienstag, 20. September 2011
Montag, 19. September 2011
Un Hamburgo vergonzoso (y el responsable)
Estudiado el proyecto que se presentó en la pausa de verano, y vistos un par de partidos de la pretemporada, me dejé ilusionar por la idea de que por fin Hamburgo tendría un equipo con pies y cabeza; el resultado: anticipé que el club estaría entre los 5 primeros de esta Bundesliga.
Claro, el torneo es aún muy joven, apenas 6 fechas. Eso significa que todavía es posible que ese pronóstico se dé, pero la verdad, hoy, tras ver lo que acontece en el puerto alemán, debo decir que lo dudo. ¡El Hamburgo da vergüenza!
El director deportivo del club, Frank Arnesen, sostiene que “el Hamburgo es un proyecto que la gente aún no entiende”, que se necesita tiempo y que las cosas marchan por buen camino y lo único que hace falta es una victoria. ¡Nada más lejos de la realidad! ¿Qué tienen que entender los analistas y los aficionados que no sea lo que sucede en la cancha?
Seamos sinceros, el Hamburgo juega a nada. Un equipo donde –diga lo que diga Arnesen- el desorden es total, no hay la capacidad de defender sus ventajas transitorias, en 6 partidos apenas se acumula 1 punto, el gran logro actual es ser último en la tabla de posiciones con 17 goles en contra y apenas 6 a favor (algo que es tal vez lo único positivo pues oportunidades de anotar sólo ha creado el HSV 15, lo cuál es una buena cuota).
En lo corrido de la temporada el entrenador Michael Oenning ha cambiado su formación partido tras partido, no hay un solo juego que se haya afrontando con el mismo personal; y para empeorar todavía más el panorama, el tan esperado y perseguido rejuvenecimiento de la plantilla resultó ser el fin de semana una farsa pues contra el Mönchengladbach (derrota 0-1 en casa) el promedio de edad fue de casi 27 años.
Alemania debate sobre el problema verdadero del Hamburgo: ¿los jugadores? ¿el entrenador? ¿el director deportivo? Para mí todos tienen su responsabilidad, pero la mayor le compete, sin duda, a Frank Arnesen.
El ex funcionario del Chelsea ha dejado en evidencia cuan poco conocía a la Bundesliga antes de llegar a ella, y ahora se aferra a sus decisiones con la esperanza de que al final no le toque reconocer sus equivocaciones.
Del club inglés se trajo a 5 jugadores de la reserva. Cierto, el segundo o tercer equipo del club londinense tienen más calidad en su plantilla que el campeón de Finlandia. Pero él no llegó a Finlandia sino a Alemania, y no a un club de los que pelea por mantenerse en primera división, sino a uno de tradición cuya aspiración natural es ser campeón.
Las grandes contrataciones de futbolistas, la llegada de figuras que pudieran ayudar inmediatamente al Hamburgo, no se dio. Los ex Chelsea tienen su calidad, no hay por qué poner eso en tela de juicio, pero no son suficientes. Punto, sobre eso no hay que discutir.
Arnesen, además, se la jugó (y se la sigue jugando) con un entrenador como Michael Oenning, en contra del cual no sólo habla el rendimiento del equipo, también la estadística: 13 partidos en serie con el HSV sin ganar; de 31 partidos jugados en la Bundesliga como entrenador apenas ha ganado 4 en toda su historia; un DT sobre el cual sus ex jugadores en Núremberg dicen “buena gente, pero sin idea de cómo funciona esto”.
Si me piden señalar un responsable de la crisis del Hamburgo con el dedo índice, yo lo elevo en dirección a Arnesen, de quien tengo la impresión que no sabía de la verdadera calidad de la Bundesliga en la competencia del día a día; que se simplificó el trabajo en el HSV presentando como salvación, y base para un futuro brillante, a jugadores que para otro gran club europeo (Chelsea) no dan el nivel de la primera plantilla; que decidió mantener en el banco a un DT sobre el cual no se informó lo suficiente (ni sobre sus balances, ni sobre sus logros) en mi opinión para conservar el máximo influjo posible en el trabajo en la cancha.
El fin de semana próximo el Hamburgo jugará su primera final contra Stuttgart (un rival que viene a buen paso y es dirigido por un ex entrenador del club del puerto, Bruno Labbadia), y las opciones que tiene de ganar son escasas. Ese será el fin –muy probablemente- de la aventura con el entrenador Oenning (la presión será inaguantable como para mantenerle en el banco), pero el mayor malentendido (que con fortuna se solucionará a tiempo) seguirá allí: Frank Arnesen.
Claro, el torneo es aún muy joven, apenas 6 fechas. Eso significa que todavía es posible que ese pronóstico se dé, pero la verdad, hoy, tras ver lo que acontece en el puerto alemán, debo decir que lo dudo. ¡El Hamburgo da vergüenza!
El director deportivo del club, Frank Arnesen, sostiene que “el Hamburgo es un proyecto que la gente aún no entiende”, que se necesita tiempo y que las cosas marchan por buen camino y lo único que hace falta es una victoria. ¡Nada más lejos de la realidad! ¿Qué tienen que entender los analistas y los aficionados que no sea lo que sucede en la cancha?
Seamos sinceros, el Hamburgo juega a nada. Un equipo donde –diga lo que diga Arnesen- el desorden es total, no hay la capacidad de defender sus ventajas transitorias, en 6 partidos apenas se acumula 1 punto, el gran logro actual es ser último en la tabla de posiciones con 17 goles en contra y apenas 6 a favor (algo que es tal vez lo único positivo pues oportunidades de anotar sólo ha creado el HSV 15, lo cuál es una buena cuota).
En lo corrido de la temporada el entrenador Michael Oenning ha cambiado su formación partido tras partido, no hay un solo juego que se haya afrontando con el mismo personal; y para empeorar todavía más el panorama, el tan esperado y perseguido rejuvenecimiento de la plantilla resultó ser el fin de semana una farsa pues contra el Mönchengladbach (derrota 0-1 en casa) el promedio de edad fue de casi 27 años.
Alemania debate sobre el problema verdadero del Hamburgo: ¿los jugadores? ¿el entrenador? ¿el director deportivo? Para mí todos tienen su responsabilidad, pero la mayor le compete, sin duda, a Frank Arnesen.
El ex funcionario del Chelsea ha dejado en evidencia cuan poco conocía a la Bundesliga antes de llegar a ella, y ahora se aferra a sus decisiones con la esperanza de que al final no le toque reconocer sus equivocaciones.
Del club inglés se trajo a 5 jugadores de la reserva. Cierto, el segundo o tercer equipo del club londinense tienen más calidad en su plantilla que el campeón de Finlandia. Pero él no llegó a Finlandia sino a Alemania, y no a un club de los que pelea por mantenerse en primera división, sino a uno de tradición cuya aspiración natural es ser campeón.
Las grandes contrataciones de futbolistas, la llegada de figuras que pudieran ayudar inmediatamente al Hamburgo, no se dio. Los ex Chelsea tienen su calidad, no hay por qué poner eso en tela de juicio, pero no son suficientes. Punto, sobre eso no hay que discutir.
Arnesen, además, se la jugó (y se la sigue jugando) con un entrenador como Michael Oenning, en contra del cual no sólo habla el rendimiento del equipo, también la estadística: 13 partidos en serie con el HSV sin ganar; de 31 partidos jugados en la Bundesliga como entrenador apenas ha ganado 4 en toda su historia; un DT sobre el cual sus ex jugadores en Núremberg dicen “buena gente, pero sin idea de cómo funciona esto”.
Si me piden señalar un responsable de la crisis del Hamburgo con el dedo índice, yo lo elevo en dirección a Arnesen, de quien tengo la impresión que no sabía de la verdadera calidad de la Bundesliga en la competencia del día a día; que se simplificó el trabajo en el HSV presentando como salvación, y base para un futuro brillante, a jugadores que para otro gran club europeo (Chelsea) no dan el nivel de la primera plantilla; que decidió mantener en el banco a un DT sobre el cual no se informó lo suficiente (ni sobre sus balances, ni sobre sus logros) en mi opinión para conservar el máximo influjo posible en el trabajo en la cancha.
El fin de semana próximo el Hamburgo jugará su primera final contra Stuttgart (un rival que viene a buen paso y es dirigido por un ex entrenador del club del puerto, Bruno Labbadia), y las opciones que tiene de ganar son escasas. Ese será el fin –muy probablemente- de la aventura con el entrenador Oenning (la presión será inaguantable como para mantenerle en el banco), pero el mayor malentendido (que con fortuna se solucionará a tiempo) seguirá allí: Frank Arnesen.
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Dienstag, 14. Juni 2011
Se mueve… (I)
Los jugadores en la playa, disfrutando de las vacaciones, mientras las directivas de los equipos de la Bundesliga se mueven de aquí para allá como hormigas, saliendo de una reunion para entrar a otra, y en todas se trata de responder a la pregunta: ¿con quién reforzamos la plantilla?
Bueno, la verdad no se trata sólo de adquirir, también de deshacerse de determinados futbolistas, que sólo así se explica que en estas últimas dos semanas se hayan invertido 76 millones de euros en compras, 63 en ventas, para un balance de 13 millones en gastos netos. Veamos cómo se han movido hasta ahora los clubes alemanes en el mercado.
Bayern Múnich
Vendió a Thomas Kraft y Andreas Ottl al Berlín; Mehmet Ekici al Bremen (5 millones, el único por el que recibe ingresos); Hamit Altintop al Real Madrid y Miroslav Klose al Lazio Roma. Adquirió a Nils Petersen (2,8 millones euros); Rafinha (5,5) y Manuel Neuer (18 + 7), al tiempo que recupera a David Alaba. Gastos por 21 millones.
Schalke
La venta del portero Neuer le deja un balance positivo de más de 12 millones de euros, reintegra a la plantilla a jugadores suyos que estaban en préstamo (Lewis Holtby, Jan Morávek, Carlos Zambrano), gratis se hace al pase del portero Ralf Fährmann, e invierte 3,8 millones en el austriaco Christian Fuchs. La salida de Neuer duele, pero no así desprenderse de Ali Karimi, Angelos Charisteas, Danilo Avelar, Cipriano Deac y Vasileios Platsikas.
Bremen
Gastos por 4,3 millones debido a Ekici que llega del Bayern, se compra por 200.000 euros a Tom Trybull (Rostock) y vuelve a casa Markus Rosenberg (Racing Santander). No muchas novedades comparadas con las despedidas: Thorsten Frings, Jurica Vranjes, Daniel Jansen, el colombiano John Jairo Mosquera (comprado por el Unión Berlín), Petri Pasanen, Peter Niemayer, y otros 4 que yo ni sabía que existían.
Leverkusen
El nuevo es una contratación vieja, André Schürrle por 8 millones, y con el llegan dos que estaban en préstamo en St. Pauli (Richard Sukuta Pasu y Bastian Oczipka); se compró al Freiburg al súpertalentoso defensor central Ömer Toprak. Se fueron junto al finlandés Sami Hyypiä y Marcel Risse, algunos a los que nunca les llegó su oportunidad.
Dortmund
Claro, al campeón alemán le pesa la partida de Nuri Sahin al Real Madrid (10 millones de euros), pero sus inversiones son muy inteligentes en materia financiera (1,5 millones plus) y deportiva, donde le ha apuntado a promesas con ya algo de recorrido (Moritz Leitner, Ilkay Gundogan, que costó 4 millones, Chris Löwe e Ivan Perisic por el que desembolsó 5,5 millones). Del plantel principal no sale nadie, sólo Dedé y Thomas Hajnal de la segunda fila, y otros más del contingente B de reserva.
Stuttgart
Se gastó un millón en Hajnal, repatrió a Julian Schieber del Nuremberg, ascendió a 4 jugadores de su cantera (Raphael Holzhauser, Patrick Bauer, Kevin Ströger y Bernd Leno). Phillip Degen, Patrick Funk y Elson ya no van más.
Hamburgo
El balance negativo hasta ahora en los fichajes (4 millones de euro) pese a las muchas salidas (Zé Roberto, Piotr Trochowski, Ruud van Nistelroy, Frank Rost, Collin Benjamin, Erik Maxim Choupo Moting) es que todas fueron gratis. Pero el problema del Hamburgo no es sólo monetario, también deportivo, pues regresaron tras vencer su periodo de cesión una serie de jugadores de los que el club pretendia deshacerse a mediano plazo: Mikael Tavarez, Marcus Berg, David Rozehnal, Alex Silva, etc. Adquisiciones: Michael Mancienne, Jacopo Sala y Gökhan Töre, todos en paquete de 5 millones pagados al Chelsea.
Wolfsburgo
Las ventas del argelino Karim Ziani (2,5 millones de euros) y de Fabian Johnson (300.000 al Hoffenheim) le han dado un respiro financiero al equipo de la Volkswagen, que se refuerza sin gastar demasiado: Srdjan Lakic, Patrick Ochs y dos promociones de las inferiores (Michael Schulze y Kevin Scheidhauer)
Maguncia
El equipo sorpresa de la primera ronda de la Bundesliga en la pasada temporada, y representante de Alemania en la próxima Liga de Europa, pierde a 3 baluartes (Lewis Holtby, Andre Schürrle, Christian Fuchs) pero se queda con las arcas llenas (casi 6 millones de euros en súperavit). Revisadas sus adquisiciones se ve que los del Mainz son muy inteligentes al momento de comprar: Bueno, bonito y barato y con mucho futuro. Llegan Marcel Risse, Erik Maxim Choupo Moting, Zoltan Stieber (Aachen), Deniz Yilmaz (Bayern), Nicolai Müller (Fürth),.
Hasta aquí esta primera entrega, en el transcurso de la semana los equipos restantes: Hoffenheim, Moenchengladbach, Colonia, Freiburg, Hannover, Nüremberg, Kaiserslautern y los recién llegados Augsburgo y Berlín.
Bueno, la verdad no se trata sólo de adquirir, también de deshacerse de determinados futbolistas, que sólo así se explica que en estas últimas dos semanas se hayan invertido 76 millones de euros en compras, 63 en ventas, para un balance de 13 millones en gastos netos. Veamos cómo se han movido hasta ahora los clubes alemanes en el mercado.
Bayern Múnich
Vendió a Thomas Kraft y Andreas Ottl al Berlín; Mehmet Ekici al Bremen (5 millones, el único por el que recibe ingresos); Hamit Altintop al Real Madrid y Miroslav Klose al Lazio Roma. Adquirió a Nils Petersen (2,8 millones euros); Rafinha (5,5) y Manuel Neuer (18 + 7), al tiempo que recupera a David Alaba. Gastos por 21 millones.
Schalke
La venta del portero Neuer le deja un balance positivo de más de 12 millones de euros, reintegra a la plantilla a jugadores suyos que estaban en préstamo (Lewis Holtby, Jan Morávek, Carlos Zambrano), gratis se hace al pase del portero Ralf Fährmann, e invierte 3,8 millones en el austriaco Christian Fuchs. La salida de Neuer duele, pero no así desprenderse de Ali Karimi, Angelos Charisteas, Danilo Avelar, Cipriano Deac y Vasileios Platsikas.
Bremen
Gastos por 4,3 millones debido a Ekici que llega del Bayern, se compra por 200.000 euros a Tom Trybull (Rostock) y vuelve a casa Markus Rosenberg (Racing Santander). No muchas novedades comparadas con las despedidas: Thorsten Frings, Jurica Vranjes, Daniel Jansen, el colombiano John Jairo Mosquera (comprado por el Unión Berlín), Petri Pasanen, Peter Niemayer, y otros 4 que yo ni sabía que existían.
Leverkusen
El nuevo es una contratación vieja, André Schürrle por 8 millones, y con el llegan dos que estaban en préstamo en St. Pauli (Richard Sukuta Pasu y Bastian Oczipka); se compró al Freiburg al súpertalentoso defensor central Ömer Toprak. Se fueron junto al finlandés Sami Hyypiä y Marcel Risse, algunos a los que nunca les llegó su oportunidad.
Dortmund
Claro, al campeón alemán le pesa la partida de Nuri Sahin al Real Madrid (10 millones de euros), pero sus inversiones son muy inteligentes en materia financiera (1,5 millones plus) y deportiva, donde le ha apuntado a promesas con ya algo de recorrido (Moritz Leitner, Ilkay Gundogan, que costó 4 millones, Chris Löwe e Ivan Perisic por el que desembolsó 5,5 millones). Del plantel principal no sale nadie, sólo Dedé y Thomas Hajnal de la segunda fila, y otros más del contingente B de reserva.
Stuttgart
Se gastó un millón en Hajnal, repatrió a Julian Schieber del Nuremberg, ascendió a 4 jugadores de su cantera (Raphael Holzhauser, Patrick Bauer, Kevin Ströger y Bernd Leno). Phillip Degen, Patrick Funk y Elson ya no van más.
Hamburgo
El balance negativo hasta ahora en los fichajes (4 millones de euro) pese a las muchas salidas (Zé Roberto, Piotr Trochowski, Ruud van Nistelroy, Frank Rost, Collin Benjamin, Erik Maxim Choupo Moting) es que todas fueron gratis. Pero el problema del Hamburgo no es sólo monetario, también deportivo, pues regresaron tras vencer su periodo de cesión una serie de jugadores de los que el club pretendia deshacerse a mediano plazo: Mikael Tavarez, Marcus Berg, David Rozehnal, Alex Silva, etc. Adquisiciones: Michael Mancienne, Jacopo Sala y Gökhan Töre, todos en paquete de 5 millones pagados al Chelsea.
Wolfsburgo
Las ventas del argelino Karim Ziani (2,5 millones de euros) y de Fabian Johnson (300.000 al Hoffenheim) le han dado un respiro financiero al equipo de la Volkswagen, que se refuerza sin gastar demasiado: Srdjan Lakic, Patrick Ochs y dos promociones de las inferiores (Michael Schulze y Kevin Scheidhauer)
Maguncia
El equipo sorpresa de la primera ronda de la Bundesliga en la pasada temporada, y representante de Alemania en la próxima Liga de Europa, pierde a 3 baluartes (Lewis Holtby, Andre Schürrle, Christian Fuchs) pero se queda con las arcas llenas (casi 6 millones de euros en súperavit). Revisadas sus adquisiciones se ve que los del Mainz son muy inteligentes al momento de comprar: Bueno, bonito y barato y con mucho futuro. Llegan Marcel Risse, Erik Maxim Choupo Moting, Zoltan Stieber (Aachen), Deniz Yilmaz (Bayern), Nicolai Müller (Fürth),.
Hasta aquí esta primera entrega, en el transcurso de la semana los equipos restantes: Hoffenheim, Moenchengladbach, Colonia, Freiburg, Hannover, Nüremberg, Kaiserslautern y los recién llegados Augsburgo y Berlín.
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Freitag, 18. März 2011
La Bundesliga y su concepto de “nuevo”
Ralf Rangnick, ex Schalke, es el nuevo en Schalke; Felix Magath, ex Wolfsburgo, es el nuevo en Wolfsburgo; Jupp Heynckes, ex Bayern, será (al parecer) el nuevo en Bayern; Michael Onning, ya en Hamburgo, es el nuevo del Hamburgo. El fútbol alemán tiene una forma muy particular de entender el significado del adjetivo “nuevo” que técnicamente debería ser remplazado por el más apropiado “reciclado”.
Sólo así se explica el carrusel de los cambios de entrenadores en la Bundesliga, donde a veces pareciera que los entrenadores fueran una colectividad en vía de extinción cuyos contados especimenes tienen una gran capacidad para sobrevivir saltando de un club al otro, o más precisamente, al mismo.
Ralf Rangnick, por ejemplo, tuvo que abandonar hace algunos años el Schalke que hoy lo vuelve a contratar en medio de una disputa sin precedentes con los directivos y con su entonces asistente –al que en aquel entonces calificó de desleal- Mirko Slomka, quien lo sucedió en el banco del club de Gelsenkirchen y hoy está sentado en el del Hannover.
Felix Magath abandonó en la cúspide al Wolfsburgo para ponerse al frente del Schalke, de donde esta semana lo despidieron en medio de velados señalamientos de malversación de fondos, y ahora regresa al club que hizo campeón –con un contrato valido para la segunda división- con el objetivo de rescatarlo del descenso. Lo curioso es que nadie parece tener ni resentimientos, ni remordimientos, ni nada.
Heynckes es un caso muy diciente de esto: al actual entrenador del Leverkusen el Bayern (que lo pretende y lo tendrá) lo reactivo de su retiro con la petición de “por favor, por favor” salvar una temporada post Klinsmann consiguiendo para el club su clasificación a la Champions League. Heynckes lo hizo pero el salvador no fue considerado suficientemente bueno para dirigir el equipo en la siguiente temporada, van Gaal era una alternativa mejor y por eso el veterano entrenador alemán se fue al Leverkusen, de donde hoy los de Múnich lo quieren desprender.
¿Y en Hamburgo? El entrenador Armin Veh no fue considerado apto para continuar en su posición, pero curiosamente su asistente Michael Onning sí y por ello recibió un contrato por dos años. Onning se queda en Hamburgo y es el nuevo entrenador mientras el viejo, con el cual trabajaba y con el cual comparte la responsabilidad de que en el equipo las cosas no marchen, se queda con toda el agua sucia que era –visto objetivamente- de ambos.
Hoy, aquí en el blog, se aprende una lección muy importante del idioma del fútbol alemán: lo “nuevo” no es nuevo.
Sólo así se explica el carrusel de los cambios de entrenadores en la Bundesliga, donde a veces pareciera que los entrenadores fueran una colectividad en vía de extinción cuyos contados especimenes tienen una gran capacidad para sobrevivir saltando de un club al otro, o más precisamente, al mismo.
Ralf Rangnick, por ejemplo, tuvo que abandonar hace algunos años el Schalke que hoy lo vuelve a contratar en medio de una disputa sin precedentes con los directivos y con su entonces asistente –al que en aquel entonces calificó de desleal- Mirko Slomka, quien lo sucedió en el banco del club de Gelsenkirchen y hoy está sentado en el del Hannover.
Felix Magath abandonó en la cúspide al Wolfsburgo para ponerse al frente del Schalke, de donde esta semana lo despidieron en medio de velados señalamientos de malversación de fondos, y ahora regresa al club que hizo campeón –con un contrato valido para la segunda división- con el objetivo de rescatarlo del descenso. Lo curioso es que nadie parece tener ni resentimientos, ni remordimientos, ni nada.
Heynckes es un caso muy diciente de esto: al actual entrenador del Leverkusen el Bayern (que lo pretende y lo tendrá) lo reactivo de su retiro con la petición de “por favor, por favor” salvar una temporada post Klinsmann consiguiendo para el club su clasificación a la Champions League. Heynckes lo hizo pero el salvador no fue considerado suficientemente bueno para dirigir el equipo en la siguiente temporada, van Gaal era una alternativa mejor y por eso el veterano entrenador alemán se fue al Leverkusen, de donde hoy los de Múnich lo quieren desprender.
¿Y en Hamburgo? El entrenador Armin Veh no fue considerado apto para continuar en su posición, pero curiosamente su asistente Michael Onning sí y por ello recibió un contrato por dos años. Onning se queda en Hamburgo y es el nuevo entrenador mientras el viejo, con el cual trabajaba y con el cual comparte la responsabilidad de que en el equipo las cosas no marchen, se queda con toda el agua sucia que era –visto objetivamente- de ambos.
Hoy, aquí en el blog, se aprende una lección muy importante del idioma del fútbol alemán: lo “nuevo” no es nuevo.
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Sonntag, 13. März 2011
Hamburgo: tan grande, y a la vez tan chico
En una Bundesliga tan movida en los últimos días, tanto en lo deportivo (7 equipos en pelea contra el descenso, entre ellos grandes como el Bremen, el Stuttgart o el Wolfsburgo; un Núremberg arañando inusualmente las posiciones que llevan a competencias europeas; y el Dortmund empezando a sentir –aunque todavía son 9 puntos- la presión del Leverkusen por el título) como en lo administrativo (van Gaal, el “se va, no se va, se va” de Magath en Schalke) es justo dedicarle unas líneas a un gran club que se comparta con el caos propio de los pequeños: el Hamburgo.
Tras el penoso y humillante 0-6 en Múnich (la derrota más abultada en los últimos 7 años) el arquero Frank Rost, sabiendo que sus palabras le podrían costar (como le costarán) la renovación del contrato que vence el verano, tuvo la valentía de llamar a las cosas por su nombre: “!esto es una locura, así es imposible trabajar! Yo estoy completamente decepcionado y frustrado, con este club sólo se puede perder, lo que están haciendo es lamentable”.
Y lo que están haciendo (Rost se refería a las directivas) o mejor ya se hizo, es el cavar la sepultura del entrenador Armin Veh (“una persona honesta y directa, virtudes que al parecer ya no cuentan en este deporte” dijo el arquero del Hamburgo) quien no continuará al frente del equipo a partir del verano, y por lo tanto ya no tiene ninguna influencia sobre el grupo de futbolistas a los que teóricamente debe exigirles un rendimiento y una disciplina que no está en condiciones –dada su posición de estar despidiéndose a cuotas- fomentar ni imponer.
Pero lo de Veh es apenas el más reciente eslabón en una larga cadena de ya constantes intranquilidades administrativas esta temporada: primero vino el debate en torno a un inversionista que ponía los recursos para adquirir jugadores a cambio de derechos de transferencia; luego el tira y afloje para llevar a Matthias Sammer como director deportivo y cuando estaban anunciando su contratación éste comunicó oficialmente que se quedaría trabajando con la Federación Alemana de Fútbol; la novela alrededor de van Nistelroy y su deseo de regresar al Real Madrid lo cual le negaron para relegarlo luego a la banca de suplentes (con razón porque motivación no tiene y anda herido); a continuación la no renovación del contrato del gerente Bernd Hoffmann, quien despechado (dicen los jugadores, mejor dicho Rost) se marchó de vacaciones a esquiar y se desentendió de las actividades del club.
Y si en los pisos de arriba del Hamburgo las cosas no funcionan, pues mucho menos se puede esperar que abajo, en el gramado, los jugadores entreguen lo mejor de sí. Lo de Múnich, lo dije vía Twitter, fue una aplastante derrota en la que no bastó que el Bayern fuera mejor, sino que los visitantes se rindieron antes de siquiera probar poner resistencia; no hubo voluntad de enfrentar al rival, y el rival sacó lo mejor aceptando la oferta del oponente de no defenderse y bajar los brazos.
Para mí fue ejemplar de esa actitud el rendimiento de Zé Roberto, un jugador que incluso cuando está mal aporta lo suyo, pero en Múnich, en casa de sus ex empleadores, casi 70 mil personas le extrañaron pues sabían que andaba por allí por el estadio, pero muchos al no verlo en la cancha pensaron que quizás estaría en la tribuna. Tal vez el brasilero cambió de color de piel para el partido contra el Bayern, de pronto ahora su tez era verde, de otra forma no se explica su desaparición, que por supuesto no fue tal pues jugó, pero eso sí muy mimetizado con el césped, tanto que era imposible reconocerlo.
Y si eso pasó con un profesional admirable por su ética y honestidad, ¿que se podía esperar del resto? Nada diferente a lo que entregaron: nada.
Me duele un poco ver al Hamburgo navegando por la mitad de la tabla, demasiado malo para el título, demasiado bueno para el descenso, al inicio de cada temporada aspirante al campeonato, al final una frustración. Y así ya durante varios años por culpa de… ¿Por culpa de quién?
Yo me atrevo a mirar hacia arriba, en dirección a las directivas, una plantilla con (por ejemplo en esta campaña) un entrenador bueno como Veh, jugadores de la calidad de Zé Roberto, Marcel Jansen, Elia, Petric, Pitriopa, Westermann, Rost, etc, no puede ser acusad de carecer de potencial.
Tras el penoso y humillante 0-6 en Múnich (la derrota más abultada en los últimos 7 años) el arquero Frank Rost, sabiendo que sus palabras le podrían costar (como le costarán) la renovación del contrato que vence el verano, tuvo la valentía de llamar a las cosas por su nombre: “!esto es una locura, así es imposible trabajar! Yo estoy completamente decepcionado y frustrado, con este club sólo se puede perder, lo que están haciendo es lamentable”.
Y lo que están haciendo (Rost se refería a las directivas) o mejor ya se hizo, es el cavar la sepultura del entrenador Armin Veh (“una persona honesta y directa, virtudes que al parecer ya no cuentan en este deporte” dijo el arquero del Hamburgo) quien no continuará al frente del equipo a partir del verano, y por lo tanto ya no tiene ninguna influencia sobre el grupo de futbolistas a los que teóricamente debe exigirles un rendimiento y una disciplina que no está en condiciones –dada su posición de estar despidiéndose a cuotas- fomentar ni imponer.
Pero lo de Veh es apenas el más reciente eslabón en una larga cadena de ya constantes intranquilidades administrativas esta temporada: primero vino el debate en torno a un inversionista que ponía los recursos para adquirir jugadores a cambio de derechos de transferencia; luego el tira y afloje para llevar a Matthias Sammer como director deportivo y cuando estaban anunciando su contratación éste comunicó oficialmente que se quedaría trabajando con la Federación Alemana de Fútbol; la novela alrededor de van Nistelroy y su deseo de regresar al Real Madrid lo cual le negaron para relegarlo luego a la banca de suplentes (con razón porque motivación no tiene y anda herido); a continuación la no renovación del contrato del gerente Bernd Hoffmann, quien despechado (dicen los jugadores, mejor dicho Rost) se marchó de vacaciones a esquiar y se desentendió de las actividades del club.
Y si en los pisos de arriba del Hamburgo las cosas no funcionan, pues mucho menos se puede esperar que abajo, en el gramado, los jugadores entreguen lo mejor de sí. Lo de Múnich, lo dije vía Twitter, fue una aplastante derrota en la que no bastó que el Bayern fuera mejor, sino que los visitantes se rindieron antes de siquiera probar poner resistencia; no hubo voluntad de enfrentar al rival, y el rival sacó lo mejor aceptando la oferta del oponente de no defenderse y bajar los brazos.
Para mí fue ejemplar de esa actitud el rendimiento de Zé Roberto, un jugador que incluso cuando está mal aporta lo suyo, pero en Múnich, en casa de sus ex empleadores, casi 70 mil personas le extrañaron pues sabían que andaba por allí por el estadio, pero muchos al no verlo en la cancha pensaron que quizás estaría en la tribuna. Tal vez el brasilero cambió de color de piel para el partido contra el Bayern, de pronto ahora su tez era verde, de otra forma no se explica su desaparición, que por supuesto no fue tal pues jugó, pero eso sí muy mimetizado con el césped, tanto que era imposible reconocerlo.
Y si eso pasó con un profesional admirable por su ética y honestidad, ¿que se podía esperar del resto? Nada diferente a lo que entregaron: nada.
Me duele un poco ver al Hamburgo navegando por la mitad de la tabla, demasiado malo para el título, demasiado bueno para el descenso, al inicio de cada temporada aspirante al campeonato, al final una frustración. Y así ya durante varios años por culpa de… ¿Por culpa de quién?
Yo me atrevo a mirar hacia arriba, en dirección a las directivas, una plantilla con (por ejemplo en esta campaña) un entrenador bueno como Veh, jugadores de la calidad de Zé Roberto, Marcel Jansen, Elia, Petric, Pitriopa, Westermann, Rost, etc, no puede ser acusad de carecer de potencial.
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