Ustedes ya leyeron aquí algunos de los apartes de la autobiografía de Philipp Lahm, capitán del Bayern y de la selección alemana; creo que es oportuno que aproveche ahora –en una semana dominada por el equipo nacional que el viernes va por el punto que lo clasifica a la Eurocopa 2012- para contarles que al lateral se le fue la mano con sus afirmaciones.
Quiero empezar contándoles mi percepción muy particular de Lahm cada vez que cruzo caminos con él, algo que sucede (sucedía) regularmente dada mi cercanía con el Bayern. El capitán alemán es una paradoja de las leyes de la física: alguien que habla con los demás desde una altura que su cuerpo no tiene, que usualmente (con su ego y pretendida superioridad) mira a la gente a su alrededor, y se refiere a ella, de arriba hacia abajo, muy a pesar de que su estatura lo obliga a lo contrario, a mirar de abajo hacia arriba (con los ojos).
Espero haber dejado en claro de qué se trata: de una excesiva convicción en si mismo y sus cualidades y virtudes, y lo que es peor, una excesiva convicción de que los demás (la mayoría por lo menos) podrán superarlo en estatura, pero no por ello le dan la talla.
Estoy hablando de un jugador de fútbol que sin completar los 30 años, tampoco los 29, mucho menos los 28, pretende elaborar juicios de valor sobre su entorno en la creencia absoluta de que ya tiene la experiencia y la sabiduría para hacerlo.
Yo no entiendo los motivos del libro de Lahm, pues conozco esas autobiografías tempranas de los famosos en los siguientes casos:
- Aprovechar los 5 minutos de gloria que se tienen antes de que se agoten
- La necesidad de dinero
- La sed de reconocimiento público
Pero con el capitán no aplican estas condiciones; su gloria no es de 5 minutos, dinero no necesita, y el reconocimiento público –por demás positivo, por lo menos antes de conocerse su autobiografía- lo disfruta.
Yo sólo me explico el libro como un error de cálculo de un jugador que todo lo planea; o como un cálculo muy bien hecho para transformar su imagen de “niño bueno” a la de un hombre a lo “vaquero del viejo oeste” dispuesto a sacar sin contemplaciones su “revolver” en forma de declaraciones valorativas sobre los demás.
Pero lo cierto es que Lahm, que ya se disculpó ante todos por lo dicho, a pesar de que respalda su libro y dice que lo volvería a escribir como lo hizo si le tocara, olvidó que es el actual capitán del club más importante de Alemania, además de la selección de su país, y como tal le cabe una responsabilidad que no es la misma que la de los periodistas o los analistas, pues estos sí están en el fútbol para expresar sus opiniones.
Para citar sólo un ejemplo del poco tacto de Lahm, basta recordar cómo trató a Rudi Völler, el entrenador que llevó a Alemania a ser subcampeón del mundo del 2002, lo más cerca que la selección ha estado de reeditar un gran título internacional, el que lo introdujo a la selección, el que le permitió debutar, el que le regaló su confianza.
Y claro, el libro (que yo aún no leo completo, salió apenas hoy a la venta) podrá ser mucho más que los pasajes que publicó el diario Bild, pero entonces me preguntó ¿por qué una cooperación de promoción de la autobiografía con una publicación sensacionalista habiendo otros muchos periódicos de un formato más serio e intelectual –de lo que presume Lahm- con los que pudo haber trabajado? (lo cual no sería una novedad si recordamos que en el 2009 a espaldas del Bayern concertó una entrevista con el Süddeutsche Zeitung en la que criticó a las directivas del club y su política de fichajes, lo cual le valió la multa más grande pagada hasta ahora en la historia de la Bundesliga)
¿Cálculo o error de cálculo?
Estoy seguro que en este caso se trata de ambos: Lahm sabe que persigue con el libro y sus declaraciones, pero con lo que no contaba el capitán de la selección es que la gente a su alrededor es menos tonta de lo que él cree.
Montag, 29. August 2011
Freitag, 26. August 2011
La “explosiva” autobiografía de Philipp Lahm
Se llama “La sutil diferencia” y se empezará a vender en Alemania este lunes. Desde hace unos días ocupa al mundo del fútbol en Alemania por sus “explosivas” revelaciones que en primicia publicó el diario Bild. Aquí se las entrego yo en español, así como son, sin comentarios.
Sobre el ex entrenador de Alemania y el Bayern Jürgen Klinsmann
“Klinsmann llegó al Bayern con el aura del héroe del 2006, como símbolo de que el club estaba entrando en el futuro y no tenía miedo de cambios estructurales. Pero el experimentó fracasó, con él sólo entrenábamos condición física, las charlas tácticas demasiado cortas y nosotros, los jugadores, empezamos a reunirnos por iniciativa propia para decidir cómo jugar los partidos. Después de 6, 8 semanas, ya sabíamos que con Klinsmann no íbamos a ningún lado, la temporada se limitó a reducir los daños hasta su despido”.
Sobre Felix Magath
“Magath trabaja con presión y deja a los jugadores en la incertidumbre sobres si cuenta con ellos o no, de esa manera extrae lo máximo de cada uno de ellos. Para los futbolistas eso es muy exigente y llega un momento en el que ya no están de lado del entrenador porque ya no les impresiona, sus trucos dejan de funcionar porque ya se les conoce”.
Sobre Louis van Gaal
“Él introdujo una filosofía de juego en el Bayern con la que tuvimos mucho éxito la primera temporada, pero no fue capaz de reconocer y eliminar sus fallas, por ejemplo aquella en el trabajo defensivo. El equipo jugaba ofensivo, convencido que los delanteros marcarían uno o dos goles por partido, y la que sufre es la defensa. En los entrenamientos dedicábamos mucho tiempo a la apertura del juego, tan pronto el arquero tenía el balón los centrales debían posicionarse en cada una de las esquinas del área creando un hueco de 40 metros entre ellos. Nunca se planteó la opción de que en esa acción se perdiera el balón, lo que en la temporada sucedió frecuentemente y facilitó los goles del adversario. Allí éramos muy frágiles. Van Gaal nunca dudó de si mismo ni de su sistema, pero los tiempos en los que un entrenador sólo habla con los jugadores para impartir ordenes pertenecen al pasado”.
Sobre el ex entrenador de Alemania Rudi Völler y la Euro 2004
“Me sorprendió la ligereza del entrenamiento: correr dos veces alrededor de la cancha, calentar, estiramientos, con la pelota en un circulo, luego un par de disparos al arquero, un par de centros, y un partido. Eso fue todo, y eso me pareció como si uno estuviera de vacaciones con un par de amigos, pero nadie decía nada, los experimentados cumplieron lo suyo y al entrenador todo le pareció en orden y bien. El primer rival fue Croacia, pero sobre el rival no hablamos, nadie conocía a esa selección, sólo a sus jugadores de la Bundesliga, nada mas; charla táctica, una estrategia de cómo jugar, tampoco, las únicas veces en las que Völler habló, que yo recuerdo, fue cuando daba a conocer la formación titular. La regla en esa selección era la despreocupación, se entrenaban un par de situaciones en centros, nada especial, y la cosa era divertida, sí, pero carente de sistema. A diario máximo se tenía una hora de entrenamientos, nada de análisis de videos del rival, la verdad, nada de videos, lo único sobre lo que se conversaba era sobre errores que el entrenador había identificado, pero todo quedaba solucionado si uno decía que no los volvería a cometer”.
Sobre el actual entrenador alemán Joachim Löw
“Desde el primer entrenamiento él dejó ver que era un gran táctico, es muy interesante escuchar lo que él dice sobre cada posición, en especial sobre la forma cómo considera que deben ser interpretadas”.
Sobre la derrota alemana contra Croacia (2-1) en la Euro 2008
“Estábamos jugando tan mal que al entrenador no le quedaba otra que introducir modificaciones drásticas, sacó a Marcell Jansen y me envió de lateral izquierdo, lo cual en mi opinión era tan difícil en pleno partido como cambiar en el tráfico de Londres un auto con el timón a la derecha por uno a la izquierda. Nuestro juego mejoró, pero no lo suficiente, no jugábamos mal en una posición, jugábamos mal en todas, no existía un equipo solidario en la cancha, sólo discusiones y quejas. Al siguiente día nos sentamos a hablar pero pese a que era obvio qué jugadores estaban molestos con cuáles, nadie dijo nada; pese a todo por lo menos quedó claro que todos se necesitaban unos a otros”.
Sobre el gol de Fernando Torres en la final de la Euro 2008
“Lloré sentado en la cabina en la pausa, peor no podían ser las cosas, semejante error y no poder seguir jugando para corregirlo y ayudar…”
Sobre el ex entrenador de Alemania y el Bayern Jürgen Klinsmann
“Klinsmann llegó al Bayern con el aura del héroe del 2006, como símbolo de que el club estaba entrando en el futuro y no tenía miedo de cambios estructurales. Pero el experimentó fracasó, con él sólo entrenábamos condición física, las charlas tácticas demasiado cortas y nosotros, los jugadores, empezamos a reunirnos por iniciativa propia para decidir cómo jugar los partidos. Después de 6, 8 semanas, ya sabíamos que con Klinsmann no íbamos a ningún lado, la temporada se limitó a reducir los daños hasta su despido”.
Sobre Felix Magath
“Magath trabaja con presión y deja a los jugadores en la incertidumbre sobres si cuenta con ellos o no, de esa manera extrae lo máximo de cada uno de ellos. Para los futbolistas eso es muy exigente y llega un momento en el que ya no están de lado del entrenador porque ya no les impresiona, sus trucos dejan de funcionar porque ya se les conoce”.
Sobre Louis van Gaal
“Él introdujo una filosofía de juego en el Bayern con la que tuvimos mucho éxito la primera temporada, pero no fue capaz de reconocer y eliminar sus fallas, por ejemplo aquella en el trabajo defensivo. El equipo jugaba ofensivo, convencido que los delanteros marcarían uno o dos goles por partido, y la que sufre es la defensa. En los entrenamientos dedicábamos mucho tiempo a la apertura del juego, tan pronto el arquero tenía el balón los centrales debían posicionarse en cada una de las esquinas del área creando un hueco de 40 metros entre ellos. Nunca se planteó la opción de que en esa acción se perdiera el balón, lo que en la temporada sucedió frecuentemente y facilitó los goles del adversario. Allí éramos muy frágiles. Van Gaal nunca dudó de si mismo ni de su sistema, pero los tiempos en los que un entrenador sólo habla con los jugadores para impartir ordenes pertenecen al pasado”.
Sobre el ex entrenador de Alemania Rudi Völler y la Euro 2004
“Me sorprendió la ligereza del entrenamiento: correr dos veces alrededor de la cancha, calentar, estiramientos, con la pelota en un circulo, luego un par de disparos al arquero, un par de centros, y un partido. Eso fue todo, y eso me pareció como si uno estuviera de vacaciones con un par de amigos, pero nadie decía nada, los experimentados cumplieron lo suyo y al entrenador todo le pareció en orden y bien. El primer rival fue Croacia, pero sobre el rival no hablamos, nadie conocía a esa selección, sólo a sus jugadores de la Bundesliga, nada mas; charla táctica, una estrategia de cómo jugar, tampoco, las únicas veces en las que Völler habló, que yo recuerdo, fue cuando daba a conocer la formación titular. La regla en esa selección era la despreocupación, se entrenaban un par de situaciones en centros, nada especial, y la cosa era divertida, sí, pero carente de sistema. A diario máximo se tenía una hora de entrenamientos, nada de análisis de videos del rival, la verdad, nada de videos, lo único sobre lo que se conversaba era sobre errores que el entrenador había identificado, pero todo quedaba solucionado si uno decía que no los volvería a cometer”.
Sobre el actual entrenador alemán Joachim Löw
“Desde el primer entrenamiento él dejó ver que era un gran táctico, es muy interesante escuchar lo que él dice sobre cada posición, en especial sobre la forma cómo considera que deben ser interpretadas”.
Sobre la derrota alemana contra Croacia (2-1) en la Euro 2008
“Estábamos jugando tan mal que al entrenador no le quedaba otra que introducir modificaciones drásticas, sacó a Marcell Jansen y me envió de lateral izquierdo, lo cual en mi opinión era tan difícil en pleno partido como cambiar en el tráfico de Londres un auto con el timón a la derecha por uno a la izquierda. Nuestro juego mejoró, pero no lo suficiente, no jugábamos mal en una posición, jugábamos mal en todas, no existía un equipo solidario en la cancha, sólo discusiones y quejas. Al siguiente día nos sentamos a hablar pero pese a que era obvio qué jugadores estaban molestos con cuáles, nadie dijo nada; pese a todo por lo menos quedó claro que todos se necesitaban unos a otros”.
Sobre el gol de Fernando Torres en la final de la Euro 2008
“Lloré sentado en la cabina en la pausa, peor no podían ser las cosas, semejante error y no poder seguir jugando para corregirlo y ayudar…”
La suerte (¿suerte?) alemana en Champions
Ya se conocen los rivales de los tres equipos alemanes en la fase de grupos de la Champions League y yo, muy optimista, estoy convencido que la fortuna les volvió a sonreír. Claro, al Dortmund mucho más que al Bayern, y al Bayern mucho más que al Leverkusen, pero todos tienen opciones reales de pasar a octavos.
En el grupo A Bayern se medirá contra el español Villarreal, el inglés Manchester City y el italiano SSC Napoles. Los del City son los verdaderos rivales por el primer puesto, su plantilla (en especial la ofensiva) es tan amplia como la chequera de sus propietarios (Dzeko, Agüero, Ballotelli, Silva, etc) y sus aspiraciones tan grandes como el ego de todos sus integrantes juntos. Atacando tal vez sean una maquina de gran potencial, pero siempre que les permitan desarrollar su juego, y aquí es donde los de Múnich tienen una gran ventaja con su experiencia en este tipo de competencias, con su continúa presencia en la Champions el Bayern debe estar en capacidad imponer las condiciones y manejar los ritmos, en caso de no lograrlo le debe alcanzar por lo menos para terminar segundos detrás de los ingleses.
Villarreal, con Rossi y Nilmar, tiene una delantera de lujo, con Senna en el medio un curtido jugador; lo mismo vale para los de Napoles con el uruguayo Cavani y el argentino Lavezzi en el ataque. Ambos hacen del grupo A uno atractivo a seguir, pero sus aspiraciones dependen de una sorpresa, de que tanto alemanes como ingleses tengan dos jornadas “negras” en serie, algo que seguramente el muy motivado Bayern, que quiere jugar la final el 2012 en su estadio, no concederá. (Ni hablar de los del Manchester City, que lo darán todo por demostrar que son la potencia europea emergente)
En el Grupo E Leverkusen enfrenta al inglés Chelsea (máximo favorito a cerrar de primero y pasar a octavos), el español Valencia (su verdadero rival por el cupo) y el Genk belga. El equipo alemán de Robin Dutt disputará el segundo puesto (fue al club alemán al que más difícil le tocó, y digo difícil comparándolo con el grupo del Bayern, que es muy competitivo pero donde se pasará) en España. Al Chelsea se le puede robar uno que otro punto, contra el Genk existe la obligación de sumar, pero contra el Valencia hay que ganar uno de los dos partidos sin encajar goles. Así de simple es la ecuación de paso del club alemán para el que, en mi opinión, el torneo llega por lo menos seis semanas demasiado temprano pues aún faltan muchos mecanismos del nuevo entrenador por ser asimilados. Si el crecimiento por lo menos es constante, se puede lograr aunque si me preguntan hoy, es el único representante de la Bundesliga al que veo desde ya en serio peligro de despedirse de la Champions.
En el grupo F Dortmund tiene de rivales al ingles Arsenal, al francés Marsella y al griego Olimpiakos. Los alemanes están muy por arriba de los franceses y los griegos (todo esto en el papel) y si no se tuviera en cuenta el peso de la experiencia en Champions, hasta se le podría poner por lo menos de igual a igual con el club de Londres. No hay motivo para preocuparse, jugando como lo viene haciendo el Dortmund debe pasar a octavos de final.
En el grupo A Bayern se medirá contra el español Villarreal, el inglés Manchester City y el italiano SSC Napoles. Los del City son los verdaderos rivales por el primer puesto, su plantilla (en especial la ofensiva) es tan amplia como la chequera de sus propietarios (Dzeko, Agüero, Ballotelli, Silva, etc) y sus aspiraciones tan grandes como el ego de todos sus integrantes juntos. Atacando tal vez sean una maquina de gran potencial, pero siempre que les permitan desarrollar su juego, y aquí es donde los de Múnich tienen una gran ventaja con su experiencia en este tipo de competencias, con su continúa presencia en la Champions el Bayern debe estar en capacidad imponer las condiciones y manejar los ritmos, en caso de no lograrlo le debe alcanzar por lo menos para terminar segundos detrás de los ingleses.
Villarreal, con Rossi y Nilmar, tiene una delantera de lujo, con Senna en el medio un curtido jugador; lo mismo vale para los de Napoles con el uruguayo Cavani y el argentino Lavezzi en el ataque. Ambos hacen del grupo A uno atractivo a seguir, pero sus aspiraciones dependen de una sorpresa, de que tanto alemanes como ingleses tengan dos jornadas “negras” en serie, algo que seguramente el muy motivado Bayern, que quiere jugar la final el 2012 en su estadio, no concederá. (Ni hablar de los del Manchester City, que lo darán todo por demostrar que son la potencia europea emergente)
En el Grupo E Leverkusen enfrenta al inglés Chelsea (máximo favorito a cerrar de primero y pasar a octavos), el español Valencia (su verdadero rival por el cupo) y el Genk belga. El equipo alemán de Robin Dutt disputará el segundo puesto (fue al club alemán al que más difícil le tocó, y digo difícil comparándolo con el grupo del Bayern, que es muy competitivo pero donde se pasará) en España. Al Chelsea se le puede robar uno que otro punto, contra el Genk existe la obligación de sumar, pero contra el Valencia hay que ganar uno de los dos partidos sin encajar goles. Así de simple es la ecuación de paso del club alemán para el que, en mi opinión, el torneo llega por lo menos seis semanas demasiado temprano pues aún faltan muchos mecanismos del nuevo entrenador por ser asimilados. Si el crecimiento por lo menos es constante, se puede lograr aunque si me preguntan hoy, es el único representante de la Bundesliga al que veo desde ya en serio peligro de despedirse de la Champions.
En el grupo F Dortmund tiene de rivales al ingles Arsenal, al francés Marsella y al griego Olimpiakos. Los alemanes están muy por arriba de los franceses y los griegos (todo esto en el papel) y si no se tuviera en cuenta el peso de la experiencia en Champions, hasta se le podría poner por lo menos de igual a igual con el club de Londres. No hay motivo para preocuparse, jugando como lo viene haciendo el Dortmund debe pasar a octavos de final.
Labels:
Bayern,
Champions League,
Dortmund,
Leverkusen,
sorteo
Dienstag, 23. August 2011
Zúrich cree en milagros, Bayern en lo terrenal
Para los suizos la derrota de la semana pasada, (0-2) en el Allianz Arena de Múnich, es motivante, un resultado que en sus propias palabras “permite soñar”. El Bayern, en cambio, no sueña, lo suyo es alcanzar la fase de grupos de la Champions League a como dé lugar. El peligro radica en creer que el 5-0 contra el Hamburgo, el fin de semana en la Bundesliga, es la nueva cara de la realidad del equipo, que no lo es.
El FC Zúrich, tras lo exhibido en el partido de ida de la ronda clasificatoria a la Champions, no hace mal en “soñar”, al fin y al cabo eso es lo único que puede hacer un equipo con tan pocos recursos futbolísticos, que pese a ser muy ordenado carece de varias de las más importantes características de un triunfador: valor, atrevimiento, entrega.
No en vano en Suiza hablan de un “milagro”, pues su clasificación a la Champions no sería otra cosa que eso, un milagro. Pero el “milagro” puede ser el comportamiento del Bayern, que en los 5 partidos oficiales de la temporada ha oscilado entre brillante y paupérrimo. El equipo ha evidenciado estar aún atrapado entre dos eras: la de van Gaal y la que está embocando Jupp Heynckes.
Los de Múnich se mueven entre el pasado y el futuro; su presente es aún difuso, falto de perfil, inestable y difícil de descifrar. La goleada propinada al Hamburgo es traicionera porque permite elogios que sólo resultan de las debilidades del rival y no de las propias fortalezas.
El directivo bávaro Karl-Heinz Rummenigge es conciente de esta situación, por ello advierte antes del partido en Zúrich: “no podemos cometer el error de presentarnos de forma arrogante creyendo que ya estamos clasificados”.
Él también pone los pies en el suelo hoy, cuando el Bayern aún no está clasificado para la Champions, y aclara que el propósito de llegar a la final del torneo, que se juega en el estadio de Múnich en el 2012, es algo que actualmente es casi imposible: “en Europa hay equipos que juegan un fútbol fantástico, por eso quiero pisar el freno del entusiasmo”.
Hace bien, el proceso del Bayern está empezando, es alentador, pero no puede prometer cosas tan grandes, hay que ir paso a paso, y el de esta noche en Zúrich apenas confirmará el ascenso del primer escalón de la empinada escalera que debe subir.
Eso si no da espacio a “milagros” suizos.
El FC Zúrich, tras lo exhibido en el partido de ida de la ronda clasificatoria a la Champions, no hace mal en “soñar”, al fin y al cabo eso es lo único que puede hacer un equipo con tan pocos recursos futbolísticos, que pese a ser muy ordenado carece de varias de las más importantes características de un triunfador: valor, atrevimiento, entrega.
No en vano en Suiza hablan de un “milagro”, pues su clasificación a la Champions no sería otra cosa que eso, un milagro. Pero el “milagro” puede ser el comportamiento del Bayern, que en los 5 partidos oficiales de la temporada ha oscilado entre brillante y paupérrimo. El equipo ha evidenciado estar aún atrapado entre dos eras: la de van Gaal y la que está embocando Jupp Heynckes.
Los de Múnich se mueven entre el pasado y el futuro; su presente es aún difuso, falto de perfil, inestable y difícil de descifrar. La goleada propinada al Hamburgo es traicionera porque permite elogios que sólo resultan de las debilidades del rival y no de las propias fortalezas.
El directivo bávaro Karl-Heinz Rummenigge es conciente de esta situación, por ello advierte antes del partido en Zúrich: “no podemos cometer el error de presentarnos de forma arrogante creyendo que ya estamos clasificados”.
Él también pone los pies en el suelo hoy, cuando el Bayern aún no está clasificado para la Champions, y aclara que el propósito de llegar a la final del torneo, que se juega en el estadio de Múnich en el 2012, es algo que actualmente es casi imposible: “en Europa hay equipos que juegan un fútbol fantástico, por eso quiero pisar el freno del entusiasmo”.
Hace bien, el proceso del Bayern está empezando, es alentador, pero no puede prometer cosas tan grandes, hay que ir paso a paso, y el de esta noche en Zúrich apenas confirmará el ascenso del primer escalón de la empinada escalera que debe subir.
Eso si no da espacio a “milagros” suizos.
Montag, 22. August 2011
Así lo quiere Raúl
Pero las directivas del Schalke, y en especial su entrenador Ralf Ragnick, deseaban otra cosa, no en vano emprendieron en contra del español una cacería de muy mal gusto que al final no les funcionó, para bien de la Bundesliga.
Lo acontecido en Schalke, donde los últimos 10 días se hizo todo lo posible para mostrarle a Raúl que es más tolerado que deseado (por el cuerpo técnico), fue denigrante y no le hace honor a los méritos de la más grande estrella de habla hispana que ha llegado al fútbol alemán.
Para ejemplificar mejor la situación, vale la pena compararla con lo que está pasando hoy en el Colonia alrededor de Podolski, pretendido por el Galatasaray de Turquía. Allí las directivas del club dijeron “¡NO, AQUÍ SE QUEDA!” sin parpadear demasiado; el jugador de la selección alemana ha guardado silencio, a él no le toca hablar cuando el equipo demuestra así, abiertamente y sin tapujos, su deseo de conservarlo.
Pero en el caso de Raúl el Schalke le pasó constantemente la “papa caliente” al español; a un “lo que queremos es que se quede” le siguió el “pero él tiene que decidir”. Los alemanes no le cerraron la puerta a los del Blackburn Rovers cuando ofrecieron por su ficha, por el contrario, le abrieron la puerta al jugador para que se fuera, y luego, tras la penosa derrota en Finlandia, ante el Helsinki por la Liga de Europa, desarrollaron la maquiavélica estrategia de no confrontar sus propias incapacidades sino que trasladaron todo al bando del español, cuya situación causaba intranquilidad en el equipo (según dijeron) y por lo cual era necesario que “Raúl a más tardar el domingo, antes del partido contra el Mainz, nos diga definitivamente cuál es su futuro”.
Yo aquí ya expliqué por qué el entrenador Ragnick no es el mejor amigo de Raúl (léanlo aquí), pero que sus deseos de deshacerse de él lleven al Schalke a tomar un camino indigno en contra de un jugador al que se le podrá acusar de todo menos de ser un gran profesional.
Ragnick, tras la decisión oficial de Raúl (“me quedo en Schalke y cumpliré mi contrato”), se ve obligado a hacer algo que pudo haber hecho desde el principio, ahorrándose (ahorrándonos a todos) ese tira y afloja en torno al futbolista, y es aprovechar al máximo las cualidades, el talento y la sabiduría del español.
Raúl se queda en Alemania sabiendo que la afición lo adora, y que el cuerpo técnico intentó deshacerse de él de una manera poco elegante, más pensando en su familia (que está muy a gusto en Dusseldorf) que en sí mismo.
Pero Raúl también se queda en Alemania sabiendo que esa batalla contra Ragnick ya la ganó, porque con su fútbol y su entrega (ver el 4-2 del Schalke sobre el Mainz luego de un 0-2 en el primer tiempo) son las mejores armas. Los jugadores libran sus guerras en la cancha, y las ganan allí; el español lo sabe muy bien, el entrenador del Schalke parece aún no haber aprendido esa lección, pero está a punto de hacerlo, no tiene otra opción.
Lo acontecido en Schalke, donde los últimos 10 días se hizo todo lo posible para mostrarle a Raúl que es más tolerado que deseado (por el cuerpo técnico), fue denigrante y no le hace honor a los méritos de la más grande estrella de habla hispana que ha llegado al fútbol alemán.
Para ejemplificar mejor la situación, vale la pena compararla con lo que está pasando hoy en el Colonia alrededor de Podolski, pretendido por el Galatasaray de Turquía. Allí las directivas del club dijeron “¡NO, AQUÍ SE QUEDA!” sin parpadear demasiado; el jugador de la selección alemana ha guardado silencio, a él no le toca hablar cuando el equipo demuestra así, abiertamente y sin tapujos, su deseo de conservarlo.
Pero en el caso de Raúl el Schalke le pasó constantemente la “papa caliente” al español; a un “lo que queremos es que se quede” le siguió el “pero él tiene que decidir”. Los alemanes no le cerraron la puerta a los del Blackburn Rovers cuando ofrecieron por su ficha, por el contrario, le abrieron la puerta al jugador para que se fuera, y luego, tras la penosa derrota en Finlandia, ante el Helsinki por la Liga de Europa, desarrollaron la maquiavélica estrategia de no confrontar sus propias incapacidades sino que trasladaron todo al bando del español, cuya situación causaba intranquilidad en el equipo (según dijeron) y por lo cual era necesario que “Raúl a más tardar el domingo, antes del partido contra el Mainz, nos diga definitivamente cuál es su futuro”.
Yo aquí ya expliqué por qué el entrenador Ragnick no es el mejor amigo de Raúl (léanlo aquí), pero que sus deseos de deshacerse de él lleven al Schalke a tomar un camino indigno en contra de un jugador al que se le podrá acusar de todo menos de ser un gran profesional.
Ragnick, tras la decisión oficial de Raúl (“me quedo en Schalke y cumpliré mi contrato”), se ve obligado a hacer algo que pudo haber hecho desde el principio, ahorrándose (ahorrándonos a todos) ese tira y afloja en torno al futbolista, y es aprovechar al máximo las cualidades, el talento y la sabiduría del español.
Raúl se queda en Alemania sabiendo que la afición lo adora, y que el cuerpo técnico intentó deshacerse de él de una manera poco elegante, más pensando en su familia (que está muy a gusto en Dusseldorf) que en sí mismo.
Pero Raúl también se queda en Alemania sabiendo que esa batalla contra Ragnick ya la ganó, porque con su fútbol y su entrega (ver el 4-2 del Schalke sobre el Mainz luego de un 0-2 en el primer tiempo) son las mejores armas. Los jugadores libran sus guerras en la cancha, y las ganan allí; el español lo sabe muy bien, el entrenador del Schalke parece aún no haber aprendido esa lección, pero está a punto de hacerlo, no tiene otra opción.
Labels:
Bundesliga,
Ralf Ragnick,
Raúl,
Schalke
Donnerstag, 18. August 2011
Al Bayern aún le falta
Se le ganó 2-0 en casa al FC Zúrich en el primer partido por la clasificación a la fase de grupos de la Champions League. La tarea se cumplió y ya se tiene más que un pié puesto en la máxima competencia de clubes, nadie especula con la posibilidad –sólo matemática- de que los suizos anotarán, así jueguen en su estadio, tres goles. Sin embargo, el Bayern mostró más deficiencias que fortalezas, y eso –aunque a esta altura de la temporada no es preocupante- no satisface.
No es casualidad que los propios jugadores, al final del partido, reconocieran la pobreza de su juego ofensivo; y eso, cuando se gana, es un indicio claro de que las cosas no marchan bien. Que los propios integrantes de la plantilla del Bayern se den cuenta, y sean concientes de sus fallos, es positivo.
Arjen Robben, por ejemplo, se quejó de la “falta de agresividad” y la “poca constancia” en generar juego al frente, lo que impide que se “generen suficientes opciones de gol”. Bastian Schweinsteiger le respaldó cuando con una expresión de frustración en su cara dijo “esto es muy poco, a un equipo como el Zúrich hay que anotarle por lo menos cuatro goles pero ellos no se consiguen porque no se les sometió a una permanente presión”.
Los optimistas, aquellos que sólo quieren ver el resultado y las 4 ó 5 claras ocasiones (claras) de anotar, se dan por satisfechos. Los pesimistas lamentarán la carencia de resolución y el mayoritario circular del balón en horizontal.
Yo, que no soy (ni puedo ser) ni lo uno, ni lo otro, tengo que contarles que a este Bayern Múnich le falta, y que Arjen Robben y Bastian Schweinsteiger tienen razón. También tengo que decir que en el primer tiempo hubo 20 minutos de gran factura, y que en el segundo las cosas mejoraron ostensiblemente, pero no por ello despejaron las dudas.
El FC Zúrich, en el marco de una Champions League, fue el rival más inofensivo, tímido y respetuoso que he visto enfrentar al Bayern. En Múnich los suizos fueron durante largos pasajes del partido espectadores conformes, un equipo que rechazó el balón pero jamás lo disputó, que atravesó la mitad de la cancha en menos de 10 ocasiones.
A un contrincante de este formato, un club tradicional de Champions League como el Bayern está en la obligación de doblegarlo sin contemplación. Pero no, un gol tempranero bastó para calmar los ánimos, los bávaros se dieron por bien servidos con ese resultado transitorio (especialmente en el primer tiempo), y cuando marcharon al frente se les extrañó la decisión y la voluntad de anotar. Parecían marchando hacia el arco suizo más por inercia que por ganas de conseguir otro gol.
Mientras Schweinsteiger accionaba por todas las líneas y pedía el balón para distribuirlo –siendo el volante de contención designado- el encargado de generar el juego creativo, Toni Kroos, lució ausente. Esa es una de las grandes críticas a un excelente talento juvenil: su falta de presencia. El entrenador Jupp Heynckes le otorgó su confianza asumiendo que surtiría de ideas y pases verticales a Robben y Ribéry, pero estos dos tuvieron que encontrarse con la pelota usando sus propios medios, los servicios no llegaron.
Suena injusto responsabilizar a Kroos de la falta de dinámica del equipo, pero si el entrenador le asigna esa tarea de mover los hilos del ataque, los debe mover, y no a su ritmo, sino al ritmo que permite el rival (y el FC Zúrich permitió que se marchara con el turbo, lo que no se hizo) y exigen los colegas (Robben-Ribéry) que están en capacidad de aumentar las revoluciones del partido.
De otro lado, aunque se mejoró muchísimo con el ingreso de Thomas Müller, el goleador del Mundial 2010 aporta grandes cosas pero lo suyo no es generar ideas (aunque las tenga) sino desestabilizar y ofrecerse a lo largo de la línea de ataque como receptor o estación de una acción ofensiva.
Al Bayern le sigue faltando la verticalidad; se espera que Kroos la suministre (lo puede hacer, sin duda) pero aún no lo hace. Cuando se marcha al frente faltan las estaciones, el encargado de poner los pases allí no hace sentir su presencia ni reclama el balón para cumplir con su labor; por esta razón se opta por la horizontal, y la horizontal duerme hasta a los propios jugadores que la practican, debilita la concentración, crea una falsa comodidad y asesina la dinámica.
Este es el principio de temporada, veamos como se evoluciona en el Bayern porque evolución habrá, de eso no hay duda, al fin y al cabo se quiere llegar a la final de la Champions League del 2012 en Múnich, en el Allianz Arena, y se sabe que con el equipo actual ello no ocurrirá.
No es casualidad que los propios jugadores, al final del partido, reconocieran la pobreza de su juego ofensivo; y eso, cuando se gana, es un indicio claro de que las cosas no marchan bien. Que los propios integrantes de la plantilla del Bayern se den cuenta, y sean concientes de sus fallos, es positivo.
Arjen Robben, por ejemplo, se quejó de la “falta de agresividad” y la “poca constancia” en generar juego al frente, lo que impide que se “generen suficientes opciones de gol”. Bastian Schweinsteiger le respaldó cuando con una expresión de frustración en su cara dijo “esto es muy poco, a un equipo como el Zúrich hay que anotarle por lo menos cuatro goles pero ellos no se consiguen porque no se les sometió a una permanente presión”.
Los optimistas, aquellos que sólo quieren ver el resultado y las 4 ó 5 claras ocasiones (claras) de anotar, se dan por satisfechos. Los pesimistas lamentarán la carencia de resolución y el mayoritario circular del balón en horizontal.
Yo, que no soy (ni puedo ser) ni lo uno, ni lo otro, tengo que contarles que a este Bayern Múnich le falta, y que Arjen Robben y Bastian Schweinsteiger tienen razón. También tengo que decir que en el primer tiempo hubo 20 minutos de gran factura, y que en el segundo las cosas mejoraron ostensiblemente, pero no por ello despejaron las dudas.
El FC Zúrich, en el marco de una Champions League, fue el rival más inofensivo, tímido y respetuoso que he visto enfrentar al Bayern. En Múnich los suizos fueron durante largos pasajes del partido espectadores conformes, un equipo que rechazó el balón pero jamás lo disputó, que atravesó la mitad de la cancha en menos de 10 ocasiones.
A un contrincante de este formato, un club tradicional de Champions League como el Bayern está en la obligación de doblegarlo sin contemplación. Pero no, un gol tempranero bastó para calmar los ánimos, los bávaros se dieron por bien servidos con ese resultado transitorio (especialmente en el primer tiempo), y cuando marcharon al frente se les extrañó la decisión y la voluntad de anotar. Parecían marchando hacia el arco suizo más por inercia que por ganas de conseguir otro gol.
Mientras Schweinsteiger accionaba por todas las líneas y pedía el balón para distribuirlo –siendo el volante de contención designado- el encargado de generar el juego creativo, Toni Kroos, lució ausente. Esa es una de las grandes críticas a un excelente talento juvenil: su falta de presencia. El entrenador Jupp Heynckes le otorgó su confianza asumiendo que surtiría de ideas y pases verticales a Robben y Ribéry, pero estos dos tuvieron que encontrarse con la pelota usando sus propios medios, los servicios no llegaron.
Suena injusto responsabilizar a Kroos de la falta de dinámica del equipo, pero si el entrenador le asigna esa tarea de mover los hilos del ataque, los debe mover, y no a su ritmo, sino al ritmo que permite el rival (y el FC Zúrich permitió que se marchara con el turbo, lo que no se hizo) y exigen los colegas (Robben-Ribéry) que están en capacidad de aumentar las revoluciones del partido.
De otro lado, aunque se mejoró muchísimo con el ingreso de Thomas Müller, el goleador del Mundial 2010 aporta grandes cosas pero lo suyo no es generar ideas (aunque las tenga) sino desestabilizar y ofrecerse a lo largo de la línea de ataque como receptor o estación de una acción ofensiva.
Al Bayern le sigue faltando la verticalidad; se espera que Kroos la suministre (lo puede hacer, sin duda) pero aún no lo hace. Cuando se marcha al frente faltan las estaciones, el encargado de poner los pases allí no hace sentir su presencia ni reclama el balón para cumplir con su labor; por esta razón se opta por la horizontal, y la horizontal duerme hasta a los propios jugadores que la practican, debilita la concentración, crea una falsa comodidad y asesina la dinámica.
Este es el principio de temporada, veamos como se evoluciona en el Bayern porque evolución habrá, de eso no hay duda, al fin y al cabo se quiere llegar a la final de la Champions League del 2012 en Múnich, en el Allianz Arena, y se sabe que con el equipo actual ello no ocurrirá.
Mittwoch, 17. August 2011
Raúl se queda en Schalke, ¿pero hasta cuándo?
El club alemán le abrió la puerta de salida, el Blackburn Rovers de Inglaterra extendió una oferta, la súper estrella española no aceptó. Así se resume el capítulo más reciente de una historia que aún no termina.
El futuro de Raúl en Alemania sigue rodeado por la incertidumbre, si bien el delantero rechazó la opción de marcharse al fútbol inglés –por lo menos al Blackburn Rovers-, en el Schalke tampoco están seguros de que el español cumplirá su contrato, que se extiende hasta el verano del 2012. No en vano el director deportivo del club, Horst Held, dice “no tiene sentido detener a un jugador que no está contento”.
Aún quedan dos semanas hasta el 31 de agosto, fecha en la que se cierra el mercado de fichajes de futbolistas en Europa; hasta entonces las especulaciones en torno al futuro del “Señor”, como cariñosamente le llama la afición del Schalke, difícilmente cesarán. Por el contrario, ellas cada vez encuentran más motivos para circular.
El supuesto “descontento evidente”
A Raúl le han atribuido en Alemania un “evidente descontento” que no es otra cosa que el resultado de interpretaciones subjetivas de sus gestos y actitudes, tanto en los partidos como en las prácticas. Pero la verdad es que nadie sabe a ciencia cierta qué es lo que pasa por su cabeza pues ni en el club, ni en los medios de comunicación, hay quien tenga “línea directa” con el jugador.
Las directivas del Schalke conversan con él a través de su representante y/o su traductor, como ocurrió en el caso de la oferta del equipo inglés por su ficha; la prensa no tiene acceso a él, pero descifra sus miradas, su forma de correr, su actitud en los entrenamientos.
Incluso la celebración de sus goles es sometida a un intenso análisis. Así, el que consiguió el pasado sábado ante el Colonia, el que sentenció el 4-1 transitorio, un gol tan espectacular como atrevido, artístico y genial, fue desglosado hasta llegar a la conclusión que Raúl no se alegró, no festejó en la medida correcta, y que ello sucedió porque está “descontento” y se quiere ir.
Lo que sí es evidente
El entrenador del Schalke, Ralf Ragnick, se ha propuesto introducir esta temporada en el equipo una filosofía futbolística en la que el “tratamiento especial” del que gozó Raúl en la era de Felix Magath, quien lo trajo a Alemania, ya no tiene cabida. Declaraciones de Ragnick a la prensa local documentan su actitud frente al español: “conmigo a Raúl también le toca correr”; “Raúl es importante, pero aquí juegan once”; “si él se quiere ir entonces podemos hablar”.
El entrenador evade otorgarle a Raúl un absoluto respaldo (algo que sí le entregó Magath, incluso con prebendas y libertades extraordinarias), y al mismo tiempo continúa empujando movimientos en el mercado como la contratación del francés Nolan Roux, un futbolista para la posición del madrileño.
Las directivas del club, a través de su vocero deportivo Horst Held, tampoco han conducido una vía consecuente; a sus aseveraciones de “no querer dejar partir al jugador” se suman otras muy contradictorias como “no le pondremos piedras en el camino si decide irse”, o “él tiene que decidir qué quiere y decírnoslo”. Por su parte, Raúl también se ha marginado del colectivo: primero rechazó la elección de sus colegas de equipo como su representante ante el club, luego se ausentó –sin excusarse- de una sesión de fotos con la afición y fue multado por ello.
Todo sigue abierto
Las actividades del Schalke no se detienen, pero los rumores en torno a Raúl tampoco. Mientras el equipo alemán está en Finlandia, donde disputará este jueves (18.8.2011) el partido por la clasificación a la Liga de Europa, el español descansa en su casa en Dusseldorf pues se le descartó de la plantilla que viajó a Helsinki, para que -según la versión oficial- “se cuide y se prepare para el partido contra el Maguncia del fin de semana”.
Una decisión técnica como ésta, apenas unas horas después del frustrado traspaso al Blackburn Rovers, es por demás curiosa y abre espacio para que se siga especulando. Si Raúl jugara en Finlandia con el Schalke, se le cerrarían las posibilidades de hacerlo en el futuro con cualquier otro equipo en torneos internacionales (Champions League o Liga de Europa), lo cual reduciría ostensiblemente sus opciones de abandonar la Bundesliga.
En Alemania la conjetura sigue siendo: Raúl se queda, ¿pero hasta cuando?
El futuro de Raúl en Alemania sigue rodeado por la incertidumbre, si bien el delantero rechazó la opción de marcharse al fútbol inglés –por lo menos al Blackburn Rovers-, en el Schalke tampoco están seguros de que el español cumplirá su contrato, que se extiende hasta el verano del 2012. No en vano el director deportivo del club, Horst Held, dice “no tiene sentido detener a un jugador que no está contento”.
Aún quedan dos semanas hasta el 31 de agosto, fecha en la que se cierra el mercado de fichajes de futbolistas en Europa; hasta entonces las especulaciones en torno al futuro del “Señor”, como cariñosamente le llama la afición del Schalke, difícilmente cesarán. Por el contrario, ellas cada vez encuentran más motivos para circular.
El supuesto “descontento evidente”
A Raúl le han atribuido en Alemania un “evidente descontento” que no es otra cosa que el resultado de interpretaciones subjetivas de sus gestos y actitudes, tanto en los partidos como en las prácticas. Pero la verdad es que nadie sabe a ciencia cierta qué es lo que pasa por su cabeza pues ni en el club, ni en los medios de comunicación, hay quien tenga “línea directa” con el jugador.
Las directivas del Schalke conversan con él a través de su representante y/o su traductor, como ocurrió en el caso de la oferta del equipo inglés por su ficha; la prensa no tiene acceso a él, pero descifra sus miradas, su forma de correr, su actitud en los entrenamientos.
Incluso la celebración de sus goles es sometida a un intenso análisis. Así, el que consiguió el pasado sábado ante el Colonia, el que sentenció el 4-1 transitorio, un gol tan espectacular como atrevido, artístico y genial, fue desglosado hasta llegar a la conclusión que Raúl no se alegró, no festejó en la medida correcta, y que ello sucedió porque está “descontento” y se quiere ir.
Lo que sí es evidente
El entrenador del Schalke, Ralf Ragnick, se ha propuesto introducir esta temporada en el equipo una filosofía futbolística en la que el “tratamiento especial” del que gozó Raúl en la era de Felix Magath, quien lo trajo a Alemania, ya no tiene cabida. Declaraciones de Ragnick a la prensa local documentan su actitud frente al español: “conmigo a Raúl también le toca correr”; “Raúl es importante, pero aquí juegan once”; “si él se quiere ir entonces podemos hablar”.
El entrenador evade otorgarle a Raúl un absoluto respaldo (algo que sí le entregó Magath, incluso con prebendas y libertades extraordinarias), y al mismo tiempo continúa empujando movimientos en el mercado como la contratación del francés Nolan Roux, un futbolista para la posición del madrileño.
Las directivas del club, a través de su vocero deportivo Horst Held, tampoco han conducido una vía consecuente; a sus aseveraciones de “no querer dejar partir al jugador” se suman otras muy contradictorias como “no le pondremos piedras en el camino si decide irse”, o “él tiene que decidir qué quiere y decírnoslo”. Por su parte, Raúl también se ha marginado del colectivo: primero rechazó la elección de sus colegas de equipo como su representante ante el club, luego se ausentó –sin excusarse- de una sesión de fotos con la afición y fue multado por ello.
Todo sigue abierto
Las actividades del Schalke no se detienen, pero los rumores en torno a Raúl tampoco. Mientras el equipo alemán está en Finlandia, donde disputará este jueves (18.8.2011) el partido por la clasificación a la Liga de Europa, el español descansa en su casa en Dusseldorf pues se le descartó de la plantilla que viajó a Helsinki, para que -según la versión oficial- “se cuide y se prepare para el partido contra el Maguncia del fin de semana”.
Una decisión técnica como ésta, apenas unas horas después del frustrado traspaso al Blackburn Rovers, es por demás curiosa y abre espacio para que se siga especulando. Si Raúl jugara en Finlandia con el Schalke, se le cerrarían las posibilidades de hacerlo en el futuro con cualquier otro equipo en torneos internacionales (Champions League o Liga de Europa), lo cual reduciría ostensiblemente sus opciones de abandonar la Bundesliga.
En Alemania la conjetura sigue siendo: Raúl se queda, ¿pero hasta cuando?
Labels:
Blackburn Rovers,
Ralf Ragnick,
Raúl,
Schalke
Abonnieren
Posts (Atom)