El anuncio del entrenador Joachim Löw no sólo entusiasmó a los seguidores de la selección alemana, también a todo el mundo del fútbol, a todos aquellos que se deleitan con la belleza (creativa) de este deporte: Mesut Özil y Mario Götze juntos en el mediocampo para el partido amistoso contra Ucrania de este viernes. ¡Qué lujo! ¡Qué fantasía!
No hay duda que de la inédita pareja se espera un acto de magia que dure 90 minutos, los dos mejores futbolistas alemanes del momento, los jugadores con más ideas (sin desestimar las de Toni Kroos), los dos únicos capaces de desequilibrar cualquier sistema adversario en un segundo de genialidad.
La apuesta de Löw, que no es otra cosa que un experimento más de los muchos que ha emprendido en los amistosos recientes (recordemos la introducción del 4-1-4-1 contra Brasil que funcionó con éxito), es una prueba de las capacidades del entrenador alemán, que no pierde oportunidad para probar diferentes formaciones, diferentes sistemas, que le permitan establecer cómo explotar al máximo las cualidades de sus juveniles estrellas.
Con Götze y Özil en el centro de la zona medular, y con Podolski (o Schürrle) y Müller por las bandas, sólo basta definir a quién se le cargará la responsabilidad de velar por la estructura defensiva de Alemania por delante de la línea defensiva.
Para los amantes del fútbol ofensivo, la propuesta de Löw es un manjar; los que observan el juego de una forma más global, en cambio, establecerán rápidamente que la golosina está en otra parte: Alemania someterá a un duro examen su disciplina de defensa.
Según escucho desde el seno de la selección, hacia delante Götze y Özil gozarán de todas las libertades que deseen, podrán moverse a sus anchas; pero serán sus desplazamientos hacia atrás, su vinculación en la recuperación, los que serán evaluados con miras al futuro.
Sami Khedira, o Kroos (o Lars Bender si juega), también será observado con detenimiento (como todos aquellos de la zona posterior) pues contra Ucrania se quiere establecer su (sus) capacidad (es) en el manejo de espacios propios y recorte de aquellos que le queden disponibles al rival cuando se juega con tanta vocación creativa al frente.
Götze y Özil juntos son una promesa de espectáculo y genialidad que demanda que se hipoteque otra parte del equipo. Yo los invito a disfrutar de este mediocampo de fantasía, pero eso sí, no pierdan de vista el comportamiento para disolver la hipoteca. Ese es más importante (así al ojo le resulte menos evidente).
P/S: Es una pena que como parte del experimento se tenga que prescindir de Marco Reus, quien por quinta vez –en esta por culpa de un virus estomacal- debe cancelar su invitación a la selección alemana. Las opciones en el ataque, sin él y sin Miroslav Klose (dolores de rodilla), no son muchas, mejor dicho, es sólo una: Mario Gómez, quien jugará su partido 50 con Alemania. Y ojo, ¡Lukas Podolski podría ser el capitán!
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Donnerstag, 10. November 2011
Dienstag, 8. November 2011
¿Cuánto cuesta el título de la Eurocopa?
Para Alemania, calculado sólo desde los premios que recibirían los 23 jugadores de la plantilla que estará en la Eurocopa 2012, el costo es de 6´900.000 euros; en total serán poco más o menos 8 millones ya que el cuerpo técnico, encabezado por el entrenador Joachim Löw, será recompensado de igual forma.
Una inversión respetable que motiva; a la vez arriesgada por parte de la Federación Alemana de Fútbol (DFB), pues este equipo está más que maduro para un gran trofeo internacional.
Vale la pena detallar cómo se van a repartir los premios, que recibe cada jugador de la plantilla, independientemente de si juega o no, de su rendimiento, o de lo que aporte al triunfo:
- 0 euros por superar la fase de grupos
- 50.000 euros por superar los cuartos de final
- 100.000 euros por la semifinal
- 150.000 euros por la final
- 300.000 euros por el título europeo
Estos son otros tiempos, ahora el rendimiento tiene un precio muy alto, no como en la Eurocopa 1996 (último título internacional alemán) cuando los jugadores recibieron 100.000 marcos (aproximadamente 50.000 euros), o en el Mundial 1990 (último gran triunfo) cuando el premio fue 125.000 marcos por jugador (alrededor de 60.000 euros).
Sólo en una ocasión previa, en el Mundial 2006 celebrado en casa, los futbolistas alemanes de la selección habían tenido en la mira una cantidad semejante de dinero como recompensa por un título; hasta ahora el máximo premio pagado por la DFB fue por alcanzar la final de la Eurocopa 2008, cuando cada jugador recibió –pese a haber perdido contra España- 150.000 euros.
En el Mundial 2010, los jugadores del equipo nacional sólo cobraron 100.000 euros por alcanzar la semifinal (que perdieron, otra vez contra España), y hubieran sido premiados con un máximo de 250.000 euros por haberse llevado la Copa en Sudáfrica. el partido por el tercer puesto no reportó beneficios económicos, se puede decir –sin temor a equivocarnos- que Alemania lo jugó “gratis”, sólo “por el honor”.
P/S: Vale la pena anotar que en la eliminatoria a la Euro 2012 Alemania pagó premios en proporción al número de partidos a los que cada jugador fue convocado. Por partido al que fue convocado cada jugador recibió 18.000 euros; los que estuvieron en la plantilla para los 10 jugados (Manuel Neuer, Holger Badstuber, Philipp Lahm, Thomas Müller, Mesut Özil y Lukas Podolski) recibieron 180.000 euros. La DFB pagó más de 4 millones de euro en premios a 36 jugadores.
Una inversión respetable que motiva; a la vez arriesgada por parte de la Federación Alemana de Fútbol (DFB), pues este equipo está más que maduro para un gran trofeo internacional.
Vale la pena detallar cómo se van a repartir los premios, que recibe cada jugador de la plantilla, independientemente de si juega o no, de su rendimiento, o de lo que aporte al triunfo:
- 0 euros por superar la fase de grupos
- 50.000 euros por superar los cuartos de final
- 100.000 euros por la semifinal
- 150.000 euros por la final
- 300.000 euros por el título europeo
Estos son otros tiempos, ahora el rendimiento tiene un precio muy alto, no como en la Eurocopa 1996 (último título internacional alemán) cuando los jugadores recibieron 100.000 marcos (aproximadamente 50.000 euros), o en el Mundial 1990 (último gran triunfo) cuando el premio fue 125.000 marcos por jugador (alrededor de 60.000 euros).
Sólo en una ocasión previa, en el Mundial 2006 celebrado en casa, los futbolistas alemanes de la selección habían tenido en la mira una cantidad semejante de dinero como recompensa por un título; hasta ahora el máximo premio pagado por la DFB fue por alcanzar la final de la Eurocopa 2008, cuando cada jugador recibió –pese a haber perdido contra España- 150.000 euros.
En el Mundial 2010, los jugadores del equipo nacional sólo cobraron 100.000 euros por alcanzar la semifinal (que perdieron, otra vez contra España), y hubieran sido premiados con un máximo de 250.000 euros por haberse llevado la Copa en Sudáfrica. el partido por el tercer puesto no reportó beneficios económicos, se puede decir –sin temor a equivocarnos- que Alemania lo jugó “gratis”, sólo “por el honor”.
P/S: Vale la pena anotar que en la eliminatoria a la Euro 2012 Alemania pagó premios en proporción al número de partidos a los que cada jugador fue convocado. Por partido al que fue convocado cada jugador recibió 18.000 euros; los que estuvieron en la plantilla para los 10 jugados (Manuel Neuer, Holger Badstuber, Philipp Lahm, Thomas Müller, Mesut Özil y Lukas Podolski) recibieron 180.000 euros. La DFB pagó más de 4 millones de euro en premios a 36 jugadores.
Mittwoch, 26. Oktober 2011
¿Fútbol sin cerveza en Alemania?
En el exterior, es decir, allí donde ustedes leen esto, cuando se menciona el nombre de Alemania, hay tres cosas en las que automáticamente se piensa (¿o me equivoco?): fútbol, cerveza y salchicha.
Pues bien, el presidente de la Federación Alemana de Fútbol (DFB), Theo Zwanziger, pretende –por tener un conflicto de principios que explicaré a continuación- dejar por lo menos a la selección alemana sin la cerveza, o mejor dicho, sin el patrocinio de este producto que paga por su vinculación comercial 2 millones de euro anuales.
El equipo nacional tiene un contrato, vigente hasta la Euro 2012, con la cerveza Bitburger que el presidente de la DFB se abstiene (por ahora) de renovar ya que la federación participa en una iniciativa del Comité Olímpico, en cooperación con las autoridades de salud, denominada “Disfruta del deporte sin alcohol”.
Zwanziger ve allí un conflicto de intereses pues por un lado el fútbol apoya una campaña para separar al alcohol del deporte, y por otra recibe dinero de un patrocinador que produce cerveza. Eso sí, y vale la pena aclararlo, la marca de cerveza que apoya a la selección nacional no es alcohólica, su contenido tiene 0% de alcohol.
Pese a que aún no hay un NO definitivo por parte de la DFB, en la Bundesliga ya hay preocupación pues en los estadios la cerveza y las salchichas hacen parte de la tribuna como el balón y los guayos de la cancha.
Una negativa de la selección al patrocinio cervecero podría acarrear consecuencias para los equipos profesionales que anualmente recaudan 300 millones de euro en aportes comerciales de las cervecerías.
La Bundesliga pretende defender esa participación de la cerveza en el fútbol profesional y los argumentos no le son escasos: los estatutos contemplan la prohibición de vincular comercialmente a bebidas con un contenido de más del 15% de alcohol, a los equipos juveniles no les es permitido vincular sus actividades con la cerveza. “Al fútbol no le corresponde intentar reparar todos los problemas sociales, ¿qué vendrá entonces después, la prohibición de Coca Cola por que es demasiado dulce?” declaró el presidente del Dortmund y directivo de la liga profesional, Reinhard Rauball.
No sé ustedes qué opinen, yo, por ejemplo, no bebo alcohol (ni en el estadio, ni en ninguna otra parte), pero he visto con cuánta cordura (en lo general) el alemán consume su “bebida nacional”; y para cuando hay riesgos se puede optar por las medidas que ya adoptan Hamburgo, Augsburgo y Colonia: en partidos de alto riesgo (por las emociones) sólo se sirve cerveza sin alcohol.
Pues bien, el presidente de la Federación Alemana de Fútbol (DFB), Theo Zwanziger, pretende –por tener un conflicto de principios que explicaré a continuación- dejar por lo menos a la selección alemana sin la cerveza, o mejor dicho, sin el patrocinio de este producto que paga por su vinculación comercial 2 millones de euro anuales.
El equipo nacional tiene un contrato, vigente hasta la Euro 2012, con la cerveza Bitburger que el presidente de la DFB se abstiene (por ahora) de renovar ya que la federación participa en una iniciativa del Comité Olímpico, en cooperación con las autoridades de salud, denominada “Disfruta del deporte sin alcohol”.
Zwanziger ve allí un conflicto de intereses pues por un lado el fútbol apoya una campaña para separar al alcohol del deporte, y por otra recibe dinero de un patrocinador que produce cerveza. Eso sí, y vale la pena aclararlo, la marca de cerveza que apoya a la selección nacional no es alcohólica, su contenido tiene 0% de alcohol.
Pese a que aún no hay un NO definitivo por parte de la DFB, en la Bundesliga ya hay preocupación pues en los estadios la cerveza y las salchichas hacen parte de la tribuna como el balón y los guayos de la cancha.
Una negativa de la selección al patrocinio cervecero podría acarrear consecuencias para los equipos profesionales que anualmente recaudan 300 millones de euro en aportes comerciales de las cervecerías.
La Bundesliga pretende defender esa participación de la cerveza en el fútbol profesional y los argumentos no le son escasos: los estatutos contemplan la prohibición de vincular comercialmente a bebidas con un contenido de más del 15% de alcohol, a los equipos juveniles no les es permitido vincular sus actividades con la cerveza. “Al fútbol no le corresponde intentar reparar todos los problemas sociales, ¿qué vendrá entonces después, la prohibición de Coca Cola por que es demasiado dulce?” declaró el presidente del Dortmund y directivo de la liga profesional, Reinhard Rauball.
No sé ustedes qué opinen, yo, por ejemplo, no bebo alcohol (ni en el estadio, ni en ninguna otra parte), pero he visto con cuánta cordura (en lo general) el alemán consume su “bebida nacional”; y para cuando hay riesgos se puede optar por las medidas que ya adoptan Hamburgo, Augsburgo y Colonia: en partidos de alto riesgo (por las emociones) sólo se sirve cerveza sin alcohol.
Montag, 17. Oktober 2011
El fenómeno Podolski
Cada vez que me preguntan lo digo, así no me crean, o quieran rebatirlo con argumentos sobre la importancia del “colectivo”: el Colonia es Lukas Podolski + 10 asistentes. Cuando él funciona el equipo suma; cuando él no funciona pero sus asistentes sí, los puntos se los lleva el rival.
Esta temporada he tenido la oportunidad de ser testigo constante de esa realidad, he visto en vivo los triunfos y las derrotas del Colonia, que son –reduciéndolo a lo esencial- los triunfos y las derrotas de Lukas Podolski: el 0-3 y el 1-2 en casa contra Wolfsburgo y Nuremberg respectivamente; el 4-1 propinado como visitante al Leverkusen y el 2-0 de ayer sobre el Hannover.
En ambas derrotas enunciadas Podolski estuvo completamente desconectado; en las victorias lució como lo que es en realidad: un jugador de talla mundial, una estrella internacional, el más destacado futbolista alemán de su generación, a la que pertenecen otros gigantes como Bastian Schweinsteiger. Contra Hannover anotó los dos goles del partido, contra Leverkusen marcó también dos y sirvió uno.
Es testimonio de la calidad de Lukas Podolski el que el equipo camine a su ritmo, de otro lado también es una trampa para el colectivo, especialmente porque el jugador tiene muchas cosas positivas, pero la constancia no hace parte de su lista de virtudes personales.
Hay que tener en cuenta que pese a que el amor por su ciudad y su club (Podolski es oriundo de Colonia y producto de su cantera) no este el motor que mueve al jugador a entregar actuaciones del nivel de las que le vimos contra el Hannover y el Leverkusen.
Aquí hay que poner las cartas sobre la mesa para confirmar que el gran aliciente en la carrera profesional de Lukas Podolski es la selección alemana. No es casualidad que en Leverkusen haya hecho uno de sus mejores partidos en muchos años; en duelo directo con el retador por su posición en el equipo nacional, Andre Schürrle, trabajó ejemplarmente en la recuperación del balón, luchó la posesión de la pelota, la defendió, y cuando fue necesario (incluso favorecido por la generosidad de un árbitro que en vez de mostrarle tarjeta se contentó con una reprensión) sacudió violentamente a su rival.
“Aquí estoy yo, y aquí le demostraré por qué yo merezco ser titular en Alemania y no usted, señor Schürrle” parecía ser la consigna de Podolski en ese Colonia – Leverkusen. El duelo lo ganó de lejos, con muchos meritos, opacando a la competencia.
Pero el problema es que Schürrle si es constante, y si bien perdió la batalla personal en la cancha contra Podolski, va adelante en puntos en el conglomerado. La prueba es que el entrenador alemán, Joachim Löw, sigue trabajando sin dejarse confundir en la integración del de Leverkusen a la selección, lo cual vimos todos la semana pasada contra Austria, donde el juvenil anotó un soberbio gol y realizó un gran partido.
Picado en su orgullo, sabiendo que el día anterior Schürrle volvió a sumar puntos importantes en la competencia por la posición en la selección al anotar un GOLAZO (así, con mayúsculas) en el empate a dos entre Mönchengladbach y Leverkusen, Podolski saltó a la cancha el domingo a enfrentar al Hannover convencido (como sucedió) de poder doblegarlo en solitario.
Y si Schürrle hizo un GOLAZO, pues Podolski hizo DOS GOLAZOS. Aún mejor, Podolski fue medio Colonia, un jugador que es todo un equipo. ¡Fenómeno!
Esta temporada he tenido la oportunidad de ser testigo constante de esa realidad, he visto en vivo los triunfos y las derrotas del Colonia, que son –reduciéndolo a lo esencial- los triunfos y las derrotas de Lukas Podolski: el 0-3 y el 1-2 en casa contra Wolfsburgo y Nuremberg respectivamente; el 4-1 propinado como visitante al Leverkusen y el 2-0 de ayer sobre el Hannover.
En ambas derrotas enunciadas Podolski estuvo completamente desconectado; en las victorias lució como lo que es en realidad: un jugador de talla mundial, una estrella internacional, el más destacado futbolista alemán de su generación, a la que pertenecen otros gigantes como Bastian Schweinsteiger. Contra Hannover anotó los dos goles del partido, contra Leverkusen marcó también dos y sirvió uno.
Es testimonio de la calidad de Lukas Podolski el que el equipo camine a su ritmo, de otro lado también es una trampa para el colectivo, especialmente porque el jugador tiene muchas cosas positivas, pero la constancia no hace parte de su lista de virtudes personales.
Hay que tener en cuenta que pese a que el amor por su ciudad y su club (Podolski es oriundo de Colonia y producto de su cantera) no este el motor que mueve al jugador a entregar actuaciones del nivel de las que le vimos contra el Hannover y el Leverkusen.
Aquí hay que poner las cartas sobre la mesa para confirmar que el gran aliciente en la carrera profesional de Lukas Podolski es la selección alemana. No es casualidad que en Leverkusen haya hecho uno de sus mejores partidos en muchos años; en duelo directo con el retador por su posición en el equipo nacional, Andre Schürrle, trabajó ejemplarmente en la recuperación del balón, luchó la posesión de la pelota, la defendió, y cuando fue necesario (incluso favorecido por la generosidad de un árbitro que en vez de mostrarle tarjeta se contentó con una reprensión) sacudió violentamente a su rival.
“Aquí estoy yo, y aquí le demostraré por qué yo merezco ser titular en Alemania y no usted, señor Schürrle” parecía ser la consigna de Podolski en ese Colonia – Leverkusen. El duelo lo ganó de lejos, con muchos meritos, opacando a la competencia.
Pero el problema es que Schürrle si es constante, y si bien perdió la batalla personal en la cancha contra Podolski, va adelante en puntos en el conglomerado. La prueba es que el entrenador alemán, Joachim Löw, sigue trabajando sin dejarse confundir en la integración del de Leverkusen a la selección, lo cual vimos todos la semana pasada contra Austria, donde el juvenil anotó un soberbio gol y realizó un gran partido.
Picado en su orgullo, sabiendo que el día anterior Schürrle volvió a sumar puntos importantes en la competencia por la posición en la selección al anotar un GOLAZO (así, con mayúsculas) en el empate a dos entre Mönchengladbach y Leverkusen, Podolski saltó a la cancha el domingo a enfrentar al Hannover convencido (como sucedió) de poder doblegarlo en solitario.
Y si Schürrle hizo un GOLAZO, pues Podolski hizo DOS GOLAZOS. Aún mejor, Podolski fue medio Colonia, un jugador que es todo un equipo. ¡Fenómeno!
Montag, 10. Oktober 2011
Los desafíos de la selección alemana
Muchos piensan que con la avalancha de talentos en el fútbol alemán, el entrenador de la selección, Joachim Löw, la tendrá fácil para armar un equipo que pelee el título europeo del 2012. Las apariencias pueden engañar, hay dos posiciones que deparan dolores de cabeza.
Veamos, línea por línea, cómo está la selección alemana, de esta forma nos daremos cuenta de dónde aún se tiene trabajo por hacer, y quizás ello también expliqué el por qué el entrenador Löw no está dispuesto a jugársela con una variante táctica y piensa llegar a la Eurocopa con tres distintas: 4-2-3-1; 4-1-4-1; 4-4-2.
El arco
Manuel Neuer, sin duda, es y seguirá siendo (en tanto se conserve libre de lesiones) el titular indiscutible en Alemania. Su actuación contra Turquía, donde a importantes atajadas para mantener su valla invicta le sumó el inicio de dos goles con su saque de lujo y su inteligente rechazo buscando la banda en territorio enemigo, lo confirmó.
La pregunta es, con el surgimiento de una generación de arqueros de gran nivel en Alemania, quién será su suplente y quién el tercer portero. Tim Wiese, del Bremen, se ha mantenido gracias a que es el que más experiencia aporta en la plantilla, pero no por ser el que representa el estilo de juego que quiere Löw, para quien el inicio del ataque debe tener como posible punto de partido el propio arco.
Ron-Robert Zieler (Hannover) viene empujando com fuerza em busca de um cupo, y El mejor de todos, Marc-André ter Stegen (Moenchengladbach) seguramente va a estar pronto com La selección de mayores, eso pese a que em La Sub21 es apenas el tercero detrá de Kevin Trapp y Oliver Baumann. Todos ellos son jóvenes y prometederos, y no son casos excepcionales pues, para citar sólo otro de gran calidad, allí está Bernd Leno del Leverkusen.
Löw tiene de donde escoger, pero el desafío es hacerlo bien.
La defensa
Philipp Lahm por la izquierda es fijo, su colega en el Bayern Holger Badstuber como central también, pero ¿quién será su socio? Per Mertesacker tiene –por ahora- el respaldo del entrenador Löw, pero Mats Hummels (Dortmund), Jerome Boateng (Bayern) y Benedikt Höwedes (Schalke) –en ese orden- aprietan.
El entrenador alemán, muy inteligentemente, le abrió perspectivas a Boateng y Höwedes por la gran vacante del equipo nacional, la posición como lateral derecho. Dos centrales peleando por una posición que no es la suya, pero que les daría un cupo en la formación titular.
Pero Joachim Löw, por creativo que sea al momento de mover sus fichas de esa manera, dependerá de que sus colegas en el Bayern (Heynckes) y en Schalke (Stevens) pongan con regularidad a los futbolistas a jugar, y probarse en serio, en esa posición como laterales. Boateng tiene una leve ventaja porque en Múnich juega de lateral casi cada segundo partido, Höwedes va perdiendo pues en Gelsenkirchen nunca forma allí.
Ahora bien, en caso de que a Löw no le funcione la apuesta, tendrá que integrar a un verdadero lateral derecho (¿Gonzalo Castro?) y ello sólo funcionará bien en tanto suceda pronto.
Mediocampo
Esta es la zona que más opciones ofrece, y a la vez la que más dolores de cabeza en materia de adopción de sistemas de juego, le depara a Löw. Aquí es donde se decide si se jugará un 4-2-3-1 ó un 4-1-4-1 ó un 4-4-2 con los siguientes jugadores como pilares de cada dibujo táctico: Schweinsteiger, Özil, Müller, Khedira, Kroos, Schürrle, Podolski y Götze.
Como apoyo de reserva están Reus, Holtby, Größkreutz, los gemelos Bender y Rolfes. La calidad a la mano es exuberante, pero no por ello fácil de administrar, y eso lo sabe Joachim Löw, quien tiene el reto de tener que darle a esta zona libertades y responsabilidades que equilibren su calidad.
Delantera
Aquí uno se limita a dos nombres: Miroslav Klose y/o Mario Gómez. Las opciones –hoy por hoy- inician y acaban con ellos. El brasilero nacionalizado alemán Cacau tiende a desaparecer, Stefan Kießling y Patrick Helmes fueron alternativas en el pasado pero ya no tienen presente (por lo menos con la selección) y otros atacantes no hay.
Mentiras, si hay, pero son muy jóvenes e inexpertos: Nils Peterson y Pierre-Michel Lasogga. Eso sí, ambos un muy buen resumen, una gran simbiosis, de lo que son Klose y Gómez, casi se podría afirmar que de mezclarlos a ambos en un laboratorio, lo que resultaría serían los primeros.
Pero Löw tiene que decidir si los necesita o si prescinde de ellos, o de uno de ellos. Un gran dilema.
Veamos, línea por línea, cómo está la selección alemana, de esta forma nos daremos cuenta de dónde aún se tiene trabajo por hacer, y quizás ello también expliqué el por qué el entrenador Löw no está dispuesto a jugársela con una variante táctica y piensa llegar a la Eurocopa con tres distintas: 4-2-3-1; 4-1-4-1; 4-4-2.
El arco
Manuel Neuer, sin duda, es y seguirá siendo (en tanto se conserve libre de lesiones) el titular indiscutible en Alemania. Su actuación contra Turquía, donde a importantes atajadas para mantener su valla invicta le sumó el inicio de dos goles con su saque de lujo y su inteligente rechazo buscando la banda en territorio enemigo, lo confirmó.
La pregunta es, con el surgimiento de una generación de arqueros de gran nivel en Alemania, quién será su suplente y quién el tercer portero. Tim Wiese, del Bremen, se ha mantenido gracias a que es el que más experiencia aporta en la plantilla, pero no por ser el que representa el estilo de juego que quiere Löw, para quien el inicio del ataque debe tener como posible punto de partido el propio arco.
Ron-Robert Zieler (Hannover) viene empujando com fuerza em busca de um cupo, y El mejor de todos, Marc-André ter Stegen (Moenchengladbach) seguramente va a estar pronto com La selección de mayores, eso pese a que em La Sub21 es apenas el tercero detrá de Kevin Trapp y Oliver Baumann. Todos ellos son jóvenes y prometederos, y no son casos excepcionales pues, para citar sólo otro de gran calidad, allí está Bernd Leno del Leverkusen.
Löw tiene de donde escoger, pero el desafío es hacerlo bien.
La defensa
Philipp Lahm por la izquierda es fijo, su colega en el Bayern Holger Badstuber como central también, pero ¿quién será su socio? Per Mertesacker tiene –por ahora- el respaldo del entrenador Löw, pero Mats Hummels (Dortmund), Jerome Boateng (Bayern) y Benedikt Höwedes (Schalke) –en ese orden- aprietan.
El entrenador alemán, muy inteligentemente, le abrió perspectivas a Boateng y Höwedes por la gran vacante del equipo nacional, la posición como lateral derecho. Dos centrales peleando por una posición que no es la suya, pero que les daría un cupo en la formación titular.
Pero Joachim Löw, por creativo que sea al momento de mover sus fichas de esa manera, dependerá de que sus colegas en el Bayern (Heynckes) y en Schalke (Stevens) pongan con regularidad a los futbolistas a jugar, y probarse en serio, en esa posición como laterales. Boateng tiene una leve ventaja porque en Múnich juega de lateral casi cada segundo partido, Höwedes va perdiendo pues en Gelsenkirchen nunca forma allí.
Ahora bien, en caso de que a Löw no le funcione la apuesta, tendrá que integrar a un verdadero lateral derecho (¿Gonzalo Castro?) y ello sólo funcionará bien en tanto suceda pronto.
Mediocampo
Esta es la zona que más opciones ofrece, y a la vez la que más dolores de cabeza en materia de adopción de sistemas de juego, le depara a Löw. Aquí es donde se decide si se jugará un 4-2-3-1 ó un 4-1-4-1 ó un 4-4-2 con los siguientes jugadores como pilares de cada dibujo táctico: Schweinsteiger, Özil, Müller, Khedira, Kroos, Schürrle, Podolski y Götze.
Como apoyo de reserva están Reus, Holtby, Größkreutz, los gemelos Bender y Rolfes. La calidad a la mano es exuberante, pero no por ello fácil de administrar, y eso lo sabe Joachim Löw, quien tiene el reto de tener que darle a esta zona libertades y responsabilidades que equilibren su calidad.
Delantera
Aquí uno se limita a dos nombres: Miroslav Klose y/o Mario Gómez. Las opciones –hoy por hoy- inician y acaban con ellos. El brasilero nacionalizado alemán Cacau tiende a desaparecer, Stefan Kießling y Patrick Helmes fueron alternativas en el pasado pero ya no tienen presente (por lo menos con la selección) y otros atacantes no hay.
Mentiras, si hay, pero son muy jóvenes e inexpertos: Nils Peterson y Pierre-Michel Lasogga. Eso sí, ambos un muy buen resumen, una gran simbiosis, de lo que son Klose y Gómez, casi se podría afirmar que de mezclarlos a ambos en un laboratorio, lo que resultaría serían los primeros.
Pero Löw tiene que decidir si los necesita o si prescinde de ellos, o de uno de ellos. Un gran dilema.
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Freitag, 7. Oktober 2011
Perfección, el nuevo objetivo de la selección alemana
Aunque la selección alemana ya clasificó a la Eurocopa 2012, sus metas siguen siendo altas. Contra Turquía y Bélgica, el equipo de Joachim Löw se ha propuesto cerrar la eliminatoria al torneo con un balance perfecto.
El objetivo de Alemania -que jugará este viernes 7 de octubre contra Turquía en Estambul, y contra Bélgica el 11 de octubre en Düsseldorf- es ganar todos sus 10 partidos en la ronda de clasificación a la Eurocopa 2012. Esa “marca perfecta” sólo la han logrado los alemanes en una ocasión en su historia, en la ruta eliminatoria al Mundial de 1982 en España; en aquella ocasión, sin embargo, el máximo de partidos jugados (todos ganados) fue de ocho, el mismo número de victorias obtenidas hasta ahora por el equipo de Joachim Löw.
“Nuestro objetivo es terminar la eliminatoria a la Eurocopa 2012 con un invicto, eso constituiría un hito histórico; 10 partidos, 10 victorias, ese es nuestro deseo y por eso saldremos a ganar contra Turquía y Bélgica” contó el entrenador Löw y agregó que en esos dos enfrentamientos no realizará experimentos: “esa es la razón por la cual no voy a cambiar la formación en siete u ocho posiciones”.
Pilares tácticos
Y aunque contra Turquía y Bélgica no se exhibirán sustanciales modificaciones tácticas, Joachim Löw contó que desde ya empezará a trabajar en los sistemas con los que enfrentará el reto de la Eurocopa 2012. El anuncio de mayor relevancia hecho por el cuerpo técnico alemán fue el de revitalizar la formación 4-4-2 con los atacantes Mario Gómez y Miroslav Klose como pareja titular.
Ello significa, y así lo dejó claro el entrenador, que Alemania llegaría al máximo torneo continental de fútbol, que se lleva a cabo el próximo año en Polonia y Ucrania, con tres sistemas diferentes muy bien estudiados: el exitoso 4-2-3-1 del Mundial Sudáfrica 2010; el innovador 4-1-4-1 exhibido recientemente con buenos resultados, especialmente en el partido amistoso contra Brasil; y un 4-4-2 que fue el núcleo del juego alemán en la Eurocopa del 2008, donde se coronó subcampeón tras perder la final contra España.
Löw ha señalado también, previo a los partidos contra Turquía y Bélgica, cuál será el pilar del futuro de la selección alemana: “ya no quiero más un doble seis, no pienso jugar con dos volantes de recuperación parados al fondo, lo que deseo es un alto grado de flexibilidad defensiva de todos los jugadores del mediocampo”.
Las claves del entrenador
Flexibilidad es la palabra clave de Alemania en busca de la perfección; el entrenador Löw pretende eliminar la frontera entre jugadores “ofensivos” y “defensivos”, exigiendo de cada uno de los integrantes de la selección –independientemente de la formación táctica- “que participen con propiedad en todas las labores, que sean capaces de recuperar, pero también de desdoblarse con propiedad al ataque”.
Turquía, este viernes, y Bélgica, el próximo martes, serán las primeras estaciones de la selección alemana en la búsqueda de la perfección. Si bien con 10 victorias en la eliminatoria conseguiría un récord histórico, él no constituye un título verdadero. Éste se disputa en la Eurocopa, y allí es donde los entrenados por Joachim Löw deben demostrar que la tan pretendida “perfección” que se persigue ha sido alcanzada.
El objetivo de Alemania -que jugará este viernes 7 de octubre contra Turquía en Estambul, y contra Bélgica el 11 de octubre en Düsseldorf- es ganar todos sus 10 partidos en la ronda de clasificación a la Eurocopa 2012. Esa “marca perfecta” sólo la han logrado los alemanes en una ocasión en su historia, en la ruta eliminatoria al Mundial de 1982 en España; en aquella ocasión, sin embargo, el máximo de partidos jugados (todos ganados) fue de ocho, el mismo número de victorias obtenidas hasta ahora por el equipo de Joachim Löw.
“Nuestro objetivo es terminar la eliminatoria a la Eurocopa 2012 con un invicto, eso constituiría un hito histórico; 10 partidos, 10 victorias, ese es nuestro deseo y por eso saldremos a ganar contra Turquía y Bélgica” contó el entrenador Löw y agregó que en esos dos enfrentamientos no realizará experimentos: “esa es la razón por la cual no voy a cambiar la formación en siete u ocho posiciones”.
Pilares tácticos
Y aunque contra Turquía y Bélgica no se exhibirán sustanciales modificaciones tácticas, Joachim Löw contó que desde ya empezará a trabajar en los sistemas con los que enfrentará el reto de la Eurocopa 2012. El anuncio de mayor relevancia hecho por el cuerpo técnico alemán fue el de revitalizar la formación 4-4-2 con los atacantes Mario Gómez y Miroslav Klose como pareja titular.
Ello significa, y así lo dejó claro el entrenador, que Alemania llegaría al máximo torneo continental de fútbol, que se lleva a cabo el próximo año en Polonia y Ucrania, con tres sistemas diferentes muy bien estudiados: el exitoso 4-2-3-1 del Mundial Sudáfrica 2010; el innovador 4-1-4-1 exhibido recientemente con buenos resultados, especialmente en el partido amistoso contra Brasil; y un 4-4-2 que fue el núcleo del juego alemán en la Eurocopa del 2008, donde se coronó subcampeón tras perder la final contra España.
Löw ha señalado también, previo a los partidos contra Turquía y Bélgica, cuál será el pilar del futuro de la selección alemana: “ya no quiero más un doble seis, no pienso jugar con dos volantes de recuperación parados al fondo, lo que deseo es un alto grado de flexibilidad defensiva de todos los jugadores del mediocampo”.
Las claves del entrenador
Flexibilidad es la palabra clave de Alemania en busca de la perfección; el entrenador Löw pretende eliminar la frontera entre jugadores “ofensivos” y “defensivos”, exigiendo de cada uno de los integrantes de la selección –independientemente de la formación táctica- “que participen con propiedad en todas las labores, que sean capaces de recuperar, pero también de desdoblarse con propiedad al ataque”.
Turquía, este viernes, y Bélgica, el próximo martes, serán las primeras estaciones de la selección alemana en la búsqueda de la perfección. Si bien con 10 victorias en la eliminatoria conseguiría un récord histórico, él no constituye un título verdadero. Éste se disputa en la Eurocopa, y allí es donde los entrenados por Joachim Löw deben demostrar que la tan pretendida “perfección” que se persigue ha sido alcanzada.
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Donnerstag, 6. Oktober 2011
La lista secreta de la selección alemana
Claro que todos ustedes conocen cuales son los pilares de la selección alemana, aquellos que fijo, fijo, estarán en la Eurocopa 2012: Manuel Neuer, Philipp Lahm, Mesut Özil, Bastian Schweinsteiger, Thomas Müller, Lukas Podolski, Miroslva Klose, Mario Gómez, etc. ¿Pero cuáles son los nombres que el entrenador Joachim Löw tiene en reserva? Aquí se los cuento, tampoco son muchos.
Si empiezan por nombrar a Mario Götze, a Toni Kroos o a Andre Schürrle, permitanme anticiparles que ellos también estarán en la Eurocopa; no, aquí estoy tratando a algunos que no han sido convocados hasta ahora a la selección alemana, pero cuyas oportunidades son altas de convertirse en la “gran sorpresa” que fue para el Mundial 2006 David Odonkor y en la Eurocopa 2008 Marko Marin.
Sidney Sam: el volante ofensivo del Leverkusen tiene algo que le gusta mucho al entrenador Löw, lo mismo que puso en su momento a Odonkor y a Marin en la selección: regate. Es probable que Alemania, dependiendo de los planteamientos tácticos, pueda requerir de sus servicios a la hora de desequilibrar, además (a diferencia de Odonkor y Marin) este jugador aporta mucho en la marcación.
Gonzalo Castro: el hispano-alemán, colega de equipo de Sam, sería la solución definitiva al rompecabezas de Löw en la búsqueda de un lateral derecho. Por esa banda el entrenador alemán ha probado todo lo que ha podido: defensores centrales y mediocampistas. Llegado el momento quizás se vea obligado a resignarse a convocar a un jugador que en Leverkusen brilla donde lo pongan, y que nadie entiende por qué es marginado de la selección, especialmente cuando el cupo que podría ocupar está libre y su experiencia (también en la zona de volantes) le convierte en candidato número 1.
Julian Draxler: el juvenil del Schalke, desde su debut a las órdenes de Felix Magath hace poco menos de un año, ha madurado a pasos enormes y en su equipo ha conquistado, pese a la gran competencia, un cupo, por lo menos como recambio principal, algunas veces hasta es titular. Löw podría tenerlo en la plantilla de la Eurocopa con el objetivo de empezar a integrarlo al grupo con miras a las eliminatorias al Mundial 2014, cuando junto a Kroos, Özil, Müller, Schürrle, Reus y Götze sería la nueva cara de la renovación teutona.
Marc-André ter Stegen: al arquero del Mönchengladbach no hay que presentarlo demasiado, un buen seguidor de la Bundesliga conoce sus capacidades, uno normal seguro que ya ha admirado sus atajadas. Ter Stegen es el arquero del futuro, está, sin hacer parte de un equipo tan fuerte como el Bayern, a un nivel muy cercano al de Manuel Neuer y en Brasil 2014 será mínimo su suplente.
Pierre-Michel Lasogga: El atacante de apenas 19 años que juega en Berlín está ya desde hace algunos meses en el radar del cuerpo técnico de Alemania. Lasogga (en una carrera cabeza a cabeza con el delantero del Bayern Nils Petersen) entusiasma a aquellos que quieren ver ese tipo de goles que caracterizaron a los alemanes en sus mejores momentos históricos: fuerza, olfato y un gran sentido de oportunidad al posicionarse en el área rival. El juvenil atacante tiene a su favor lo que Petersen, con características similares, tiene en contra: jugar en un equipo chico. Otro más del Bayern es difícil de presentar, por eso, llegado el momento, la suerte podría sonreír al de Berlín.
Si empiezan por nombrar a Mario Götze, a Toni Kroos o a Andre Schürrle, permitanme anticiparles que ellos también estarán en la Eurocopa; no, aquí estoy tratando a algunos que no han sido convocados hasta ahora a la selección alemana, pero cuyas oportunidades son altas de convertirse en la “gran sorpresa” que fue para el Mundial 2006 David Odonkor y en la Eurocopa 2008 Marko Marin.
Sidney Sam: el volante ofensivo del Leverkusen tiene algo que le gusta mucho al entrenador Löw, lo mismo que puso en su momento a Odonkor y a Marin en la selección: regate. Es probable que Alemania, dependiendo de los planteamientos tácticos, pueda requerir de sus servicios a la hora de desequilibrar, además (a diferencia de Odonkor y Marin) este jugador aporta mucho en la marcación.
Gonzalo Castro: el hispano-alemán, colega de equipo de Sam, sería la solución definitiva al rompecabezas de Löw en la búsqueda de un lateral derecho. Por esa banda el entrenador alemán ha probado todo lo que ha podido: defensores centrales y mediocampistas. Llegado el momento quizás se vea obligado a resignarse a convocar a un jugador que en Leverkusen brilla donde lo pongan, y que nadie entiende por qué es marginado de la selección, especialmente cuando el cupo que podría ocupar está libre y su experiencia (también en la zona de volantes) le convierte en candidato número 1.
Julian Draxler: el juvenil del Schalke, desde su debut a las órdenes de Felix Magath hace poco menos de un año, ha madurado a pasos enormes y en su equipo ha conquistado, pese a la gran competencia, un cupo, por lo menos como recambio principal, algunas veces hasta es titular. Löw podría tenerlo en la plantilla de la Eurocopa con el objetivo de empezar a integrarlo al grupo con miras a las eliminatorias al Mundial 2014, cuando junto a Kroos, Özil, Müller, Schürrle, Reus y Götze sería la nueva cara de la renovación teutona.
Marc-André ter Stegen: al arquero del Mönchengladbach no hay que presentarlo demasiado, un buen seguidor de la Bundesliga conoce sus capacidades, uno normal seguro que ya ha admirado sus atajadas. Ter Stegen es el arquero del futuro, está, sin hacer parte de un equipo tan fuerte como el Bayern, a un nivel muy cercano al de Manuel Neuer y en Brasil 2014 será mínimo su suplente.
Pierre-Michel Lasogga: El atacante de apenas 19 años que juega en Berlín está ya desde hace algunos meses en el radar del cuerpo técnico de Alemania. Lasogga (en una carrera cabeza a cabeza con el delantero del Bayern Nils Petersen) entusiasma a aquellos que quieren ver ese tipo de goles que caracterizaron a los alemanes en sus mejores momentos históricos: fuerza, olfato y un gran sentido de oportunidad al posicionarse en el área rival. El juvenil atacante tiene a su favor lo que Petersen, con características similares, tiene en contra: jugar en un equipo chico. Otro más del Bayern es difícil de presentar, por eso, llegado el momento, la suerte podría sonreír al de Berlín.
Un campeón de Europa con Alemania juega ahora para Turquía
Ömer Toprak ganó en el 2008, vistiendo el uniforme alemán, el título europeo de fútbol en la categoría Sub 19; este viernes el defensor central del Leverkusen debutará con la selección de Turquía y el rival es Alemania.
Toprak -cuya carrera estuvo a poco de terminar muy temprano, un año después de la conquista del título europeo Sub 19 con Alemania, luego de haber sufrido un grave accidente que lo alejó de las canchas por varios meses- se suma así a una larga lista de jugadores de origen turco formados por clubes alemanes que deciden no representar internacionalmente a su país de nacimiento, optando por vestir el uniforme de la nación de sus padres.
Al igual que Mehmet Ekici (Bremen), Tunay Torun (Berlín), Hamit Altintop y Nuri Sahin (Real Madrid), Ömer Toprak (Leverkusen), cambió de bando. Conversé con él acerca de sus razones.
Para usted debe ser una sensación muy especial debutar con la selección de Turquía, en Estambul, jugando contra Alemania, equipo con el cual usted fue campeón europeo Sub 19.
Sin lugar a dudas, yo crecí aquí en Alemania, aquí tengo a mis mejores amigos y el país es una parte muy importante mía. El partido para mí será muy, muy emocional.
¿Le emociona la perspectiva de jugar contra Alemania?
En primer lugar estoy contento de haber sido convocado por Turquía, no sé aún si jugaré, la plantilla turca es grande, pero sí, yo espero poder jugar, eso me alegraría.
De la selección alemana Sub 19 a la turca de mayores ¿Qué motiva ese cambio de bando?
Yo lo medité durante largo tiempo, siempre me llenó de orgullo el poder jugar para Alemania, pero en los últimos años he notado algunos cambios en mí que me llevaron a pensar de otra forma. Para entenderlo mejor le doy este ejemplo: cada vez que Alemania se enfrentaba a Turquía, yo, pese a haber sido jugador de la selección alemana en las categorías inferiores, apoyaba sentimentalmente a los turcos y les deseaba el triunfo.
¿El peso de los sentimientos?
Sí, y eso es independiente de mi participación como jugador, de sí yo estoy vistiendo el uniforme de Turquía o no. Eso es algo que dice mucho, creo yo.
Algunos medios han comentado que la decisión también se genera porque para usted es más fácil llegar a la selección turca que a la de Alemania, donde la competencia por una posición como defensor central es mucho más exigente contra talentosos rivales jóvenes como Mats Hummels (Dortmund), Holger Badstuber y Jerome Boateng (Bayern), o Benedikt Höwedes (Schalke).
¿Más fácil? No, aquí entran en juego muchos factores, y el principal es que yo, de corazón, quiero jugar por Turquía. De otro lado, yo no hubiera tenido ningún temor en enfrentar la competencia con los jóvenes defensores centrales que usted menciona, todos ellos son muy buenos y yo soy el primero en reconocerlo, pero no por ello debo esconderme, por el contrario. Además, no hay que olvidar que yo hace dos años tuve un accidente grave y que ya nadie contaba con que regresara al fútbol activo y sin embargo, aquí estoy.
¿Pero la falta de perspectivas y oportunidades en la selección alemana también facilitan la decisión de jugar por Turquía?
No, yo juego por Turquía movido por el corazón y no por lo fácil o difícil que es llegar a una selección. Yo sé que tarde o temprano, de habérmelo propuesto así, hubiera podido llegar a la selección alemana, pero el factor más importante fueron mis sentimientos, y ellos se inclinaron en otra dirección.
Ese equipo alemán campeón Sub 19 de Europa 2008 ha aportado ya varios valores a las selecciones de mayores, usted para Turquía, para Alemania el arquero Ron-Robert Zieler y los volantes Sven y Lars Bender. ¿Cree que esa generación va a marcar una era futbolística?
Creo que sí, no sólo algunos de los integrantes de ese equipo están ya en la selección de mayores, la mayoría de los jugadores que ganamos la Eurocopa Sub 19 2008 estamos en clubes importantes y jugando internacionalmente.
¿Ha tenido tiempo para imaginarse cómo va a vivir esa experiencia de debutar con la selección turca contra Alemania?
No, aún no, pero bien sea en la banca, o en la cancha, el partido seguramente me va a llenar de muchas emociones, especialmente pensando que jugamos en Estambul.
Allí debutó hace algunos años, curiosamente también contra Alemania, Nuri Sahin, quien incluso en ese partido anotó un gol…
Sería maravilloso si pudiera repetir esa historia, pero por lo pronto sólo quiero vivir la experiencia y aportar lo que esté en mis manos para conseguir la meta de clasificar a la Eurocopa 2012 donde espero poder participar con Turquía.
Toprak -cuya carrera estuvo a poco de terminar muy temprano, un año después de la conquista del título europeo Sub 19 con Alemania, luego de haber sufrido un grave accidente que lo alejó de las canchas por varios meses- se suma así a una larga lista de jugadores de origen turco formados por clubes alemanes que deciden no representar internacionalmente a su país de nacimiento, optando por vestir el uniforme de la nación de sus padres.
Al igual que Mehmet Ekici (Bremen), Tunay Torun (Berlín), Hamit Altintop y Nuri Sahin (Real Madrid), Ömer Toprak (Leverkusen), cambió de bando. Conversé con él acerca de sus razones.
Para usted debe ser una sensación muy especial debutar con la selección de Turquía, en Estambul, jugando contra Alemania, equipo con el cual usted fue campeón europeo Sub 19.
Sin lugar a dudas, yo crecí aquí en Alemania, aquí tengo a mis mejores amigos y el país es una parte muy importante mía. El partido para mí será muy, muy emocional.
¿Le emociona la perspectiva de jugar contra Alemania?
En primer lugar estoy contento de haber sido convocado por Turquía, no sé aún si jugaré, la plantilla turca es grande, pero sí, yo espero poder jugar, eso me alegraría.
De la selección alemana Sub 19 a la turca de mayores ¿Qué motiva ese cambio de bando?
Yo lo medité durante largo tiempo, siempre me llenó de orgullo el poder jugar para Alemania, pero en los últimos años he notado algunos cambios en mí que me llevaron a pensar de otra forma. Para entenderlo mejor le doy este ejemplo: cada vez que Alemania se enfrentaba a Turquía, yo, pese a haber sido jugador de la selección alemana en las categorías inferiores, apoyaba sentimentalmente a los turcos y les deseaba el triunfo.
¿El peso de los sentimientos?
Sí, y eso es independiente de mi participación como jugador, de sí yo estoy vistiendo el uniforme de Turquía o no. Eso es algo que dice mucho, creo yo.
Algunos medios han comentado que la decisión también se genera porque para usted es más fácil llegar a la selección turca que a la de Alemania, donde la competencia por una posición como defensor central es mucho más exigente contra talentosos rivales jóvenes como Mats Hummels (Dortmund), Holger Badstuber y Jerome Boateng (Bayern), o Benedikt Höwedes (Schalke).
¿Más fácil? No, aquí entran en juego muchos factores, y el principal es que yo, de corazón, quiero jugar por Turquía. De otro lado, yo no hubiera tenido ningún temor en enfrentar la competencia con los jóvenes defensores centrales que usted menciona, todos ellos son muy buenos y yo soy el primero en reconocerlo, pero no por ello debo esconderme, por el contrario. Además, no hay que olvidar que yo hace dos años tuve un accidente grave y que ya nadie contaba con que regresara al fútbol activo y sin embargo, aquí estoy.
¿Pero la falta de perspectivas y oportunidades en la selección alemana también facilitan la decisión de jugar por Turquía?
No, yo juego por Turquía movido por el corazón y no por lo fácil o difícil que es llegar a una selección. Yo sé que tarde o temprano, de habérmelo propuesto así, hubiera podido llegar a la selección alemana, pero el factor más importante fueron mis sentimientos, y ellos se inclinaron en otra dirección.
Ese equipo alemán campeón Sub 19 de Europa 2008 ha aportado ya varios valores a las selecciones de mayores, usted para Turquía, para Alemania el arquero Ron-Robert Zieler y los volantes Sven y Lars Bender. ¿Cree que esa generación va a marcar una era futbolística?
Creo que sí, no sólo algunos de los integrantes de ese equipo están ya en la selección de mayores, la mayoría de los jugadores que ganamos la Eurocopa Sub 19 2008 estamos en clubes importantes y jugando internacionalmente.
¿Ha tenido tiempo para imaginarse cómo va a vivir esa experiencia de debutar con la selección turca contra Alemania?
No, aún no, pero bien sea en la banca, o en la cancha, el partido seguramente me va a llenar de muchas emociones, especialmente pensando que jugamos en Estambul.
Allí debutó hace algunos años, curiosamente también contra Alemania, Nuri Sahin, quien incluso en ese partido anotó un gol…
Sería maravilloso si pudiera repetir esa historia, pero por lo pronto sólo quiero vivir la experiencia y aportar lo que esté en mis manos para conseguir la meta de clasificar a la Eurocopa 2012 donde espero poder participar con Turquía.
Mittwoch, 7. September 2011
Análisis: Alemania aprende una lección en Polonia
Clasificada de antemano a la Eurocopa 2012 Alemania empató a dos goles con Polonia, uno de los anfitriones del torneo, en un partido amistoso que evidenció cuán amplia es la brecha entre la euforia y la realidad.
Si bien es cierto que no todos los partidos de la selección alemana se pueden convertir en una “fiesta del fútbol”, como ocurrió recientemente con las contundentes exhibiciones de calidad contra Brasil (amistoso) y Austria (valido por la eliminatoria a la Eurocopa); tampoco se puede evitar plantear el interrogante ¿cuál es la Alemania que el mundo verá en la próxima Eurocopa?
La descripción de los alemanes, actualmente, oscila entre el calificativo de un “equipo genial”, y el de una “selección vulnerable”, cuyo comportamiento defensivo carece de la constancia que caracteriza a los grandes. Contra Polonia (6 de septiembre, 2011), formando con jugadores que aún luchan por un espacio en el plantel titular, se estuvo a muy poco de perder (hubiera sido la primera victoria polaca sobre Alemania), y al final se rescató un empate a dos goles; contra Austria se encajaron en dos ataques, dos goles.
Jugadores imprescindibles
El entrenador Joachim Löw –invicto en partidos amistosos jugados en el exterior- declaró aliviado, al terminar el juego contra Polonia en Gdansk, “estoy agradecido de no ganar todos los partidos, en amistosos como éste no todo tiene que funcionar, importante es la información que obtengo. El resultado contra Polonia no era relevante, pero darnos cuenta de cuánto trabajo tenemos aún por delante hasta llegar a la Eurocopa sí”.
Desde esa perspectiva positivista Alemania puede concluir, tras lo sucedido contra Polonia, que en sus filas cuenta con jugadores para los que –por más talento que tenga a la mano- no existen sustitutos. Thomas Müller, el goleador del Mundial Sudáfrica 2010, es uno de ellos; sin sus tres pases de gol en el partido contra Austria la fiesta de la clasificación tempranera a la Eurocopa 2012 no hubiera sido tan alegre, y contra Polonia, sin su aporte, el partido se hubiera perdido.
Bastian Schweinsteiger es otro, su remplazo ante Polonia, Simon Rolfes, no aportó ni la dinámica al ataque, ni la agresividad en la recuperación, que el jugador del Bayern Múnich personifica. El capitán Philipp Lahm, relevado en Gdansk por el juvenil Marcel Schmelzer del Dortmund, es otro buen ejemplo, pero el mejor es el del mediocampista creativo del Real Madrid, Mesut Özil, quizás el jugador “absolutamente” imprescindible; sus ideas son tan necesarias para Alemania que otros dos talentosos futbolistas, como son Toni Kroos y Mario Götze, no son suficientes para cubrir su vacío.
El eterno problema
El arquero Manuel Neuer también luce insustituible, su suplente, Tim Wiese del Bremen, cometió contra Polonia un error que por poco le cuesta la derrota a Alemania, y aunque en otras situaciones salvó la valla de su equipo, fue obvio que la comunicación con sus colegas de la defensa no es ideal.
Mientras en el ataque el entrenador Löw cuenta con numerosas alternativas, en la defensa –que pareciera ser un eterno problema alemán- las opciones son limitadas. Alemania aún no cuenta con un lateral que aporte lo que el capitán Lahm entrega por la banda que juegue (primero por la izquierda, luego por la derecha, ahora de regreso a la izquierda); hoy por hoy el sector derecho está vacante y quienes han sido probados allí (Christian Träsch, Benedikt Höwedes, Jerome Boateng) no son laterales de oficio.
Ello abre un boquete que no le facilita las cosas a un jugador como Thomas Müller (mediocampista por esa zona), que no es el único en la línea posterior. La “perfecta” pareja de centrales aún no se encuentra, contra Polonia Per Mertesacker (nuevo jugador del Arsenal) y Jerome Boateng lucieron lentos; contra Austria los juveniles Holger Badstuber y Mats Hummels lucieron mejor, su aporte en la apertura de las acciones ofensivas es significante (especialmente las del primero), pero sus deficiencias en la marca tampoco pueden ocultarse.
Once meses para corregir
Las buenas noticias para el entrenador Joachim Löw, quien además todavía no define con qué sistema de juego se presentará en el futuro (¿4-2-3-1? ¿4-1-4-1?), es que ya clasificado para la Eurocopa 2012, tiene por delante casi un año entero de partidos de “fogueo” que le permitirán afinar sus conceptos y decantar las posiciones.
En total los alemanes tendrán en los próximos meses, de acuerdo a su programa oficial, cinco partidos para corregir y mejorar: contra Turquía y Bélgica en octubre (oficiales dentro de la eliminatoria a la Eurocopa), más los amistosos contra Ucrania y Holanda (noviembre), así como contra Francia en febrero del 2012.
Si bien es cierto que no todos los partidos de la selección alemana se pueden convertir en una “fiesta del fútbol”, como ocurrió recientemente con las contundentes exhibiciones de calidad contra Brasil (amistoso) y Austria (valido por la eliminatoria a la Eurocopa); tampoco se puede evitar plantear el interrogante ¿cuál es la Alemania que el mundo verá en la próxima Eurocopa?
La descripción de los alemanes, actualmente, oscila entre el calificativo de un “equipo genial”, y el de una “selección vulnerable”, cuyo comportamiento defensivo carece de la constancia que caracteriza a los grandes. Contra Polonia (6 de septiembre, 2011), formando con jugadores que aún luchan por un espacio en el plantel titular, se estuvo a muy poco de perder (hubiera sido la primera victoria polaca sobre Alemania), y al final se rescató un empate a dos goles; contra Austria se encajaron en dos ataques, dos goles.
Jugadores imprescindibles
El entrenador Joachim Löw –invicto en partidos amistosos jugados en el exterior- declaró aliviado, al terminar el juego contra Polonia en Gdansk, “estoy agradecido de no ganar todos los partidos, en amistosos como éste no todo tiene que funcionar, importante es la información que obtengo. El resultado contra Polonia no era relevante, pero darnos cuenta de cuánto trabajo tenemos aún por delante hasta llegar a la Eurocopa sí”.
Desde esa perspectiva positivista Alemania puede concluir, tras lo sucedido contra Polonia, que en sus filas cuenta con jugadores para los que –por más talento que tenga a la mano- no existen sustitutos. Thomas Müller, el goleador del Mundial Sudáfrica 2010, es uno de ellos; sin sus tres pases de gol en el partido contra Austria la fiesta de la clasificación tempranera a la Eurocopa 2012 no hubiera sido tan alegre, y contra Polonia, sin su aporte, el partido se hubiera perdido.
Bastian Schweinsteiger es otro, su remplazo ante Polonia, Simon Rolfes, no aportó ni la dinámica al ataque, ni la agresividad en la recuperación, que el jugador del Bayern Múnich personifica. El capitán Philipp Lahm, relevado en Gdansk por el juvenil Marcel Schmelzer del Dortmund, es otro buen ejemplo, pero el mejor es el del mediocampista creativo del Real Madrid, Mesut Özil, quizás el jugador “absolutamente” imprescindible; sus ideas son tan necesarias para Alemania que otros dos talentosos futbolistas, como son Toni Kroos y Mario Götze, no son suficientes para cubrir su vacío.
El eterno problema
El arquero Manuel Neuer también luce insustituible, su suplente, Tim Wiese del Bremen, cometió contra Polonia un error que por poco le cuesta la derrota a Alemania, y aunque en otras situaciones salvó la valla de su equipo, fue obvio que la comunicación con sus colegas de la defensa no es ideal.
Mientras en el ataque el entrenador Löw cuenta con numerosas alternativas, en la defensa –que pareciera ser un eterno problema alemán- las opciones son limitadas. Alemania aún no cuenta con un lateral que aporte lo que el capitán Lahm entrega por la banda que juegue (primero por la izquierda, luego por la derecha, ahora de regreso a la izquierda); hoy por hoy el sector derecho está vacante y quienes han sido probados allí (Christian Träsch, Benedikt Höwedes, Jerome Boateng) no son laterales de oficio.
Ello abre un boquete que no le facilita las cosas a un jugador como Thomas Müller (mediocampista por esa zona), que no es el único en la línea posterior. La “perfecta” pareja de centrales aún no se encuentra, contra Polonia Per Mertesacker (nuevo jugador del Arsenal) y Jerome Boateng lucieron lentos; contra Austria los juveniles Holger Badstuber y Mats Hummels lucieron mejor, su aporte en la apertura de las acciones ofensivas es significante (especialmente las del primero), pero sus deficiencias en la marca tampoco pueden ocultarse.
Once meses para corregir
Las buenas noticias para el entrenador Joachim Löw, quien además todavía no define con qué sistema de juego se presentará en el futuro (¿4-2-3-1? ¿4-1-4-1?), es que ya clasificado para la Eurocopa 2012, tiene por delante casi un año entero de partidos de “fogueo” que le permitirán afinar sus conceptos y decantar las posiciones.
En total los alemanes tendrán en los próximos meses, de acuerdo a su programa oficial, cinco partidos para corregir y mejorar: contra Turquía y Bélgica en octubre (oficiales dentro de la eliminatoria a la Eurocopa), más los amistosos contra Ucrania y Holanda (noviembre), así como contra Francia en febrero del 2012.
Ruta de Alemania hasta el partido inaugural de la Eurocopa 2012
Ya clasificada, y jugado el primer partido de fogueo ante Polonia (2-2), la selección alemana estableció su calendario de actividades hasta la fecha de apertura de la Eurocopa 2012. Esto es lo que hará (y cuándo) Alemania hasta entonces.
7 de octubre
Partido contra Turquía, en Estambul, oficial de la eliminatoria a la Eurocopa
11 de octubre
Partido contra Bélgica, en Dusseldorf, oficial de la eliminatoria a la Eurocopa
11 de noviembre
Partido contra Ucrania, en Kiev, amistoso
15 de noviembre
Partido contra Holanda, en Hamburgo, amistoso
2 de diciembre
Sorteo de los grupos de la Eurocopa 2012, en Kiev
30 de enero
Cita para actividades de mercadeo (publicidad, relaciones públicas, sesiones fotográficas, encuentro con los patrocinadores)
29 de febrero
Partido contra Francia, en Bremen, amistoso
Mayo (fecha exacta aún por definir)
Presentación de la plantilla definitiva que disputará la Eurocopa 2012
Mayo (fecha exacta aún por definir)
Concentración de regeneración y recuperación, con participación de las familias de los jugadores, probablemente en el sur de Francia.
Mayo (fecha exacta aún por definir)
Concentración deportiva con dos partidos de fogueo en el campo de entrenamientos (Suiza y/o Austria)
Junio (primera semana)
Desplazamiento y ocupación del cuartel de la selección durante la Eurocopa en el hotel Dwor Oliwski de Gdansk.
7 de octubre
Partido contra Turquía, en Estambul, oficial de la eliminatoria a la Eurocopa
11 de octubre
Partido contra Bélgica, en Dusseldorf, oficial de la eliminatoria a la Eurocopa
11 de noviembre
Partido contra Ucrania, en Kiev, amistoso
15 de noviembre
Partido contra Holanda, en Hamburgo, amistoso
2 de diciembre
Sorteo de los grupos de la Eurocopa 2012, en Kiev
30 de enero
Cita para actividades de mercadeo (publicidad, relaciones públicas, sesiones fotográficas, encuentro con los patrocinadores)
29 de febrero
Partido contra Francia, en Bremen, amistoso
Mayo (fecha exacta aún por definir)
Presentación de la plantilla definitiva que disputará la Eurocopa 2012
Mayo (fecha exacta aún por definir)
Concentración de regeneración y recuperación, con participación de las familias de los jugadores, probablemente en el sur de Francia.
Mayo (fecha exacta aún por definir)
Concentración deportiva con dos partidos de fogueo en el campo de entrenamientos (Suiza y/o Austria)
Junio (primera semana)
Desplazamiento y ocupación del cuartel de la selección durante la Eurocopa en el hotel Dwor Oliwski de Gdansk.
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Montag, 5. September 2011
Las manchas de la alegría
No me recriminen por lo que voy a decir, ni me digan que este es el momento para disfrutar de la selección alemana y no para hacer sonar las alarmas. Lo siento, así como me alegro de sus progresos, me siento en la obligación de plantear aquí un par de aspectos (ustedes podrán decir “detallitos”) que para muchos pasan desapercibidos, pero yo no puedo ni quiero dejarlos escapar.
Alemania aún no es tan perfecta, ni tan buena, ni tan sólida como luce a veces. Además, todos elogian sus puntos fuertes, ¿y qué pasa con los débiles?
Claro, todo el viejo continente (Alemania misma incluida) ya ve a los teutones como claros favoritos a la Eurocopa 2012; sería tonto decir que no es así. Pero la verdad, el qué tan lejos se llegue en ese torneo -teniendo en cuenta que la selección alemana no será cabeza de grupo y por lo tanto su nivel de competición deberá estar al máximo punto desde el primer partido, España y Holanda podrían ser sus rivales de apertura; Francia, Italia e Inglaterra los siguientes- dependerá de lo que aquí les contaré.
1- El sistema
¿4-2-3-1? ¿4-1-4-1? ¿Una transición durante el partido de un sistema al otro dependiendo de cómo se desarrolle?
El 4-2-3-1 ya lo conocemos del Mundial 2010 y partidos siguientes. Bastian Schweinsteiger y Sami Khedira (o quien se decida que acompañe al primero pues allí pueden funcionar a la perfección tanto Kroos, como uno de los gemelos Bender, o Rolfes) en contención, Özil de creativo, Podolski (Schürrle) y Müller por las bandas, Klose (Gómez) al frente.
Este planteamiento va a ser, sin duda, la base de todo lo que pase en el futuro. Pero de otro lado es un desperdicio cuando se tienen como generadores de ideas tanto a Kroos como al genial Mario Götze; un desperdicio que el entrenador Joachim Löw no está dispuesto a asumir.
Queda entonces el 4-1-4-1, una variable con sólo un medio defensivo y dos creativos por el medio. Un suicidio ante selecciones que se atrevan más al ataque (como Holanda para citar sólo una), pero válida desde la perspectiva del mismo Löw que dice que si se juega con la filosofía de generar ataque “es lógico que concedamos opciones de encajar, lo cual no importa si nosotros hacemos suficientes goles”.
No, ese 4-1-4-1 lo veremos con frecuencia de aquí al inicio de la Euro 2012, pero más –estoy convencido de ello- porque se buscará afinarlo antes que imponerlo. Se le necesita como recurso, especialmente luego de haber comprobado (contra Brasil) que funciona y se tiene el material en la plantilla para aplicarlo, pero no será la “biblia” alemana.
La que sí será la “biblia” es la transición de un sistema al otro, la flexibilidad de acomodar un 4-2-3-1 a un 4-1-4-1 cuando se requiera y se den las posibilidades. El partido contra Austria la semana pasada fue el mejor ejemplo de sus virtudes.
Pero también de sus fallas a estas alturas (aún quedan, contados desde hoy, 277 días para perfeccionarlo todo)
En este “caucho” táctico, que se estira y se encoje según las circunstancias, hay un jugador (y sólo uno, es la verdad) que lo posibilita: Toni Kross. El del Bayern es el único en capacidad de asumir labores de contención con propiedad y aportar en la segunda versión del planteamiento genialidad hacia delante.
Es un chiste, uno de mal gusto, que Kroos, cuya flexibilidad le condenó durante los últimos años a no poder desplegar a tope todo su potencial por la indecisión de sus entrenadores de adjudicarlo un papel definitivo, hoy esté a punto de convertirse en el pilar fundamental de Alemania en la búsqueda de los ansiados títulos internacionales.
Seis goles contra Austria –en el debut de este concepto- hablan a favor; dos goles en contra, en los dos únicos ataques del rival, en contra. Aún hay que trabajar intensivamente en los espacios enormes que se abren cuando se pasa al 4-1-4-1 con el partido en desarrollo, y, muy importante, en el siguiente aspecto.
2- Los centrales
Partiendo de que se preferirá el “caucho”, es vital tener en cuenta cómo cumplirán su labor los centrales, pues cuando el 4-1-4-1 aparece, se necesita que ellos estén bastante adelantados, cubriendo la espalda del único jugador de contención (Schweinsteiger) de tal manera que los boquetes no sean tan grandes que otorguen libertades de movimiento a los atacantes del equipo contrario, y su cuota de recuperación, rechazo y seguridad debe incrementarse para en el mejor de los casos despejar el peligro, para en el peor frenar un avance lo suficiente para permitir el regreso del resto de compañeros.
Löw tendrá que sacar lo mejor de Badstuber (que hoy por hoy está sembrado y es el Mertesacker de ayer como jefe de la línea posterior) pues este, sin duda, es el integrante de la pareja de centrales que más aporta en la apertura de juego y en la transición de defensa a ataque con la precisión de sus pases, pero a la vez es el que luce más inseguro al momento de retomar posiciones, de reordenarse.
Sin su aporte, y el de su colega (llámese éste Hummels, Mertesacker, Boateng o Höwedes), el “caucho” no va a funcionar.
3- El lateral derecho
Con un Philipp Lahm de regreso a la banda cambiada (el capitán cumple, pero sus aportes ya no son lo que eran), la posición del lateral derecho está abierta, no tiene dueño, y los candidatos de Joachim Löw inexplicablemente son todo, menos laterales.
Contra Austria fueron Benedikt Höwedes, central del Schalke, y Jerome Boateng, central del Bayern pero que por lo menos conoce el puesto porque lo ha ocupado. Contra Brasil el afortunado fue Christian Träsch, que tampoco es lateral sino volante.
Joachim Löw aún tiene una plaza vacante, y sin un sólido y constante lateral derecho las cosas se pueden ir a pique pues cuando Thomas Müller –como es su vocación y oficio- se lance al ataque necesita alguien que le asesore en la marcha y a la vez le cubra la retaguardia.
Mi recomendación para esa posición es Gonzalo Castro, con él se tiene un lateral de oficio que conoce la selección y acopla bien con sus integrantes porque ha jugado tanto en Leverkusen (Toni Kroos, André Schürrle) como en los equipos naciones de categorías inferiores (Mesut Özil).
Vamos a esperar que respuestas tiene el entrenador. Esta noche a ver el primero de un año entero de partidos de fogueo de Alemania: el rival es Polonia.
Alemania aún no es tan perfecta, ni tan buena, ni tan sólida como luce a veces. Además, todos elogian sus puntos fuertes, ¿y qué pasa con los débiles?
Claro, todo el viejo continente (Alemania misma incluida) ya ve a los teutones como claros favoritos a la Eurocopa 2012; sería tonto decir que no es así. Pero la verdad, el qué tan lejos se llegue en ese torneo -teniendo en cuenta que la selección alemana no será cabeza de grupo y por lo tanto su nivel de competición deberá estar al máximo punto desde el primer partido, España y Holanda podrían ser sus rivales de apertura; Francia, Italia e Inglaterra los siguientes- dependerá de lo que aquí les contaré.
1- El sistema
¿4-2-3-1? ¿4-1-4-1? ¿Una transición durante el partido de un sistema al otro dependiendo de cómo se desarrolle?
El 4-2-3-1 ya lo conocemos del Mundial 2010 y partidos siguientes. Bastian Schweinsteiger y Sami Khedira (o quien se decida que acompañe al primero pues allí pueden funcionar a la perfección tanto Kroos, como uno de los gemelos Bender, o Rolfes) en contención, Özil de creativo, Podolski (Schürrle) y Müller por las bandas, Klose (Gómez) al frente.
Este planteamiento va a ser, sin duda, la base de todo lo que pase en el futuro. Pero de otro lado es un desperdicio cuando se tienen como generadores de ideas tanto a Kroos como al genial Mario Götze; un desperdicio que el entrenador Joachim Löw no está dispuesto a asumir.
Queda entonces el 4-1-4-1, una variable con sólo un medio defensivo y dos creativos por el medio. Un suicidio ante selecciones que se atrevan más al ataque (como Holanda para citar sólo una), pero válida desde la perspectiva del mismo Löw que dice que si se juega con la filosofía de generar ataque “es lógico que concedamos opciones de encajar, lo cual no importa si nosotros hacemos suficientes goles”.
No, ese 4-1-4-1 lo veremos con frecuencia de aquí al inicio de la Euro 2012, pero más –estoy convencido de ello- porque se buscará afinarlo antes que imponerlo. Se le necesita como recurso, especialmente luego de haber comprobado (contra Brasil) que funciona y se tiene el material en la plantilla para aplicarlo, pero no será la “biblia” alemana.
La que sí será la “biblia” es la transición de un sistema al otro, la flexibilidad de acomodar un 4-2-3-1 a un 4-1-4-1 cuando se requiera y se den las posibilidades. El partido contra Austria la semana pasada fue el mejor ejemplo de sus virtudes.
Pero también de sus fallas a estas alturas (aún quedan, contados desde hoy, 277 días para perfeccionarlo todo)
En este “caucho” táctico, que se estira y se encoje según las circunstancias, hay un jugador (y sólo uno, es la verdad) que lo posibilita: Toni Kross. El del Bayern es el único en capacidad de asumir labores de contención con propiedad y aportar en la segunda versión del planteamiento genialidad hacia delante.
Es un chiste, uno de mal gusto, que Kroos, cuya flexibilidad le condenó durante los últimos años a no poder desplegar a tope todo su potencial por la indecisión de sus entrenadores de adjudicarlo un papel definitivo, hoy esté a punto de convertirse en el pilar fundamental de Alemania en la búsqueda de los ansiados títulos internacionales.
Seis goles contra Austria –en el debut de este concepto- hablan a favor; dos goles en contra, en los dos únicos ataques del rival, en contra. Aún hay que trabajar intensivamente en los espacios enormes que se abren cuando se pasa al 4-1-4-1 con el partido en desarrollo, y, muy importante, en el siguiente aspecto.
2- Los centrales
Partiendo de que se preferirá el “caucho”, es vital tener en cuenta cómo cumplirán su labor los centrales, pues cuando el 4-1-4-1 aparece, se necesita que ellos estén bastante adelantados, cubriendo la espalda del único jugador de contención (Schweinsteiger) de tal manera que los boquetes no sean tan grandes que otorguen libertades de movimiento a los atacantes del equipo contrario, y su cuota de recuperación, rechazo y seguridad debe incrementarse para en el mejor de los casos despejar el peligro, para en el peor frenar un avance lo suficiente para permitir el regreso del resto de compañeros.
Löw tendrá que sacar lo mejor de Badstuber (que hoy por hoy está sembrado y es el Mertesacker de ayer como jefe de la línea posterior) pues este, sin duda, es el integrante de la pareja de centrales que más aporta en la apertura de juego y en la transición de defensa a ataque con la precisión de sus pases, pero a la vez es el que luce más inseguro al momento de retomar posiciones, de reordenarse.
Sin su aporte, y el de su colega (llámese éste Hummels, Mertesacker, Boateng o Höwedes), el “caucho” no va a funcionar.
3- El lateral derecho
Con un Philipp Lahm de regreso a la banda cambiada (el capitán cumple, pero sus aportes ya no son lo que eran), la posición del lateral derecho está abierta, no tiene dueño, y los candidatos de Joachim Löw inexplicablemente son todo, menos laterales.
Contra Austria fueron Benedikt Höwedes, central del Schalke, y Jerome Boateng, central del Bayern pero que por lo menos conoce el puesto porque lo ha ocupado. Contra Brasil el afortunado fue Christian Träsch, que tampoco es lateral sino volante.
Joachim Löw aún tiene una plaza vacante, y sin un sólido y constante lateral derecho las cosas se pueden ir a pique pues cuando Thomas Müller –como es su vocación y oficio- se lance al ataque necesita alguien que le asesore en la marcha y a la vez le cubra la retaguardia.
Mi recomendación para esa posición es Gonzalo Castro, con él se tiene un lateral de oficio que conoce la selección y acopla bien con sus integrantes porque ha jugado tanto en Leverkusen (Toni Kroos, André Schürrle) como en los equipos naciones de categorías inferiores (Mesut Özil).
Vamos a esperar que respuestas tiene el entrenador. Esta noche a ver el primero de un año entero de partidos de fogueo de Alemania: el rival es Polonia.
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Montag, 29. August 2011
La “explosiva” autobiografía de Philipp Lahm (Comentario)
Ustedes ya leyeron aquí algunos de los apartes de la autobiografía de Philipp Lahm, capitán del Bayern y de la selección alemana; creo que es oportuno que aproveche ahora –en una semana dominada por el equipo nacional que el viernes va por el punto que lo clasifica a la Eurocopa 2012- para contarles que al lateral se le fue la mano con sus afirmaciones.
Quiero empezar contándoles mi percepción muy particular de Lahm cada vez que cruzo caminos con él, algo que sucede (sucedía) regularmente dada mi cercanía con el Bayern. El capitán alemán es una paradoja de las leyes de la física: alguien que habla con los demás desde una altura que su cuerpo no tiene, que usualmente (con su ego y pretendida superioridad) mira a la gente a su alrededor, y se refiere a ella, de arriba hacia abajo, muy a pesar de que su estatura lo obliga a lo contrario, a mirar de abajo hacia arriba (con los ojos).
Espero haber dejado en claro de qué se trata: de una excesiva convicción en si mismo y sus cualidades y virtudes, y lo que es peor, una excesiva convicción de que los demás (la mayoría por lo menos) podrán superarlo en estatura, pero no por ello le dan la talla.
Estoy hablando de un jugador de fútbol que sin completar los 30 años, tampoco los 29, mucho menos los 28, pretende elaborar juicios de valor sobre su entorno en la creencia absoluta de que ya tiene la experiencia y la sabiduría para hacerlo.
Yo no entiendo los motivos del libro de Lahm, pues conozco esas autobiografías tempranas de los famosos en los siguientes casos:
- Aprovechar los 5 minutos de gloria que se tienen antes de que se agoten
- La necesidad de dinero
- La sed de reconocimiento público
Pero con el capitán no aplican estas condiciones; su gloria no es de 5 minutos, dinero no necesita, y el reconocimiento público –por demás positivo, por lo menos antes de conocerse su autobiografía- lo disfruta.
Yo sólo me explico el libro como un error de cálculo de un jugador que todo lo planea; o como un cálculo muy bien hecho para transformar su imagen de “niño bueno” a la de un hombre a lo “vaquero del viejo oeste” dispuesto a sacar sin contemplaciones su “revolver” en forma de declaraciones valorativas sobre los demás.
Pero lo cierto es que Lahm, que ya se disculpó ante todos por lo dicho, a pesar de que respalda su libro y dice que lo volvería a escribir como lo hizo si le tocara, olvidó que es el actual capitán del club más importante de Alemania, además de la selección de su país, y como tal le cabe una responsabilidad que no es la misma que la de los periodistas o los analistas, pues estos sí están en el fútbol para expresar sus opiniones.
Para citar sólo un ejemplo del poco tacto de Lahm, basta recordar cómo trató a Rudi Völler, el entrenador que llevó a Alemania a ser subcampeón del mundo del 2002, lo más cerca que la selección ha estado de reeditar un gran título internacional, el que lo introdujo a la selección, el que le permitió debutar, el que le regaló su confianza.
Y claro, el libro (que yo aún no leo completo, salió apenas hoy a la venta) podrá ser mucho más que los pasajes que publicó el diario Bild, pero entonces me preguntó ¿por qué una cooperación de promoción de la autobiografía con una publicación sensacionalista habiendo otros muchos periódicos de un formato más serio e intelectual –de lo que presume Lahm- con los que pudo haber trabajado? (lo cual no sería una novedad si recordamos que en el 2009 a espaldas del Bayern concertó una entrevista con el Süddeutsche Zeitung en la que criticó a las directivas del club y su política de fichajes, lo cual le valió la multa más grande pagada hasta ahora en la historia de la Bundesliga)
¿Cálculo o error de cálculo?
Estoy seguro que en este caso se trata de ambos: Lahm sabe que persigue con el libro y sus declaraciones, pero con lo que no contaba el capitán de la selección es que la gente a su alrededor es menos tonta de lo que él cree.
Quiero empezar contándoles mi percepción muy particular de Lahm cada vez que cruzo caminos con él, algo que sucede (sucedía) regularmente dada mi cercanía con el Bayern. El capitán alemán es una paradoja de las leyes de la física: alguien que habla con los demás desde una altura que su cuerpo no tiene, que usualmente (con su ego y pretendida superioridad) mira a la gente a su alrededor, y se refiere a ella, de arriba hacia abajo, muy a pesar de que su estatura lo obliga a lo contrario, a mirar de abajo hacia arriba (con los ojos).
Espero haber dejado en claro de qué se trata: de una excesiva convicción en si mismo y sus cualidades y virtudes, y lo que es peor, una excesiva convicción de que los demás (la mayoría por lo menos) podrán superarlo en estatura, pero no por ello le dan la talla.
Estoy hablando de un jugador de fútbol que sin completar los 30 años, tampoco los 29, mucho menos los 28, pretende elaborar juicios de valor sobre su entorno en la creencia absoluta de que ya tiene la experiencia y la sabiduría para hacerlo.
Yo no entiendo los motivos del libro de Lahm, pues conozco esas autobiografías tempranas de los famosos en los siguientes casos:
- Aprovechar los 5 minutos de gloria que se tienen antes de que se agoten
- La necesidad de dinero
- La sed de reconocimiento público
Pero con el capitán no aplican estas condiciones; su gloria no es de 5 minutos, dinero no necesita, y el reconocimiento público –por demás positivo, por lo menos antes de conocerse su autobiografía- lo disfruta.
Yo sólo me explico el libro como un error de cálculo de un jugador que todo lo planea; o como un cálculo muy bien hecho para transformar su imagen de “niño bueno” a la de un hombre a lo “vaquero del viejo oeste” dispuesto a sacar sin contemplaciones su “revolver” en forma de declaraciones valorativas sobre los demás.
Pero lo cierto es que Lahm, que ya se disculpó ante todos por lo dicho, a pesar de que respalda su libro y dice que lo volvería a escribir como lo hizo si le tocara, olvidó que es el actual capitán del club más importante de Alemania, además de la selección de su país, y como tal le cabe una responsabilidad que no es la misma que la de los periodistas o los analistas, pues estos sí están en el fútbol para expresar sus opiniones.
Para citar sólo un ejemplo del poco tacto de Lahm, basta recordar cómo trató a Rudi Völler, el entrenador que llevó a Alemania a ser subcampeón del mundo del 2002, lo más cerca que la selección ha estado de reeditar un gran título internacional, el que lo introdujo a la selección, el que le permitió debutar, el que le regaló su confianza.
Y claro, el libro (que yo aún no leo completo, salió apenas hoy a la venta) podrá ser mucho más que los pasajes que publicó el diario Bild, pero entonces me preguntó ¿por qué una cooperación de promoción de la autobiografía con una publicación sensacionalista habiendo otros muchos periódicos de un formato más serio e intelectual –de lo que presume Lahm- con los que pudo haber trabajado? (lo cual no sería una novedad si recordamos que en el 2009 a espaldas del Bayern concertó una entrevista con el Süddeutsche Zeitung en la que criticó a las directivas del club y su política de fichajes, lo cual le valió la multa más grande pagada hasta ahora en la historia de la Bundesliga)
¿Cálculo o error de cálculo?
Estoy seguro que en este caso se trata de ambos: Lahm sabe que persigue con el libro y sus declaraciones, pero con lo que no contaba el capitán de la selección es que la gente a su alrededor es menos tonta de lo que él cree.
Donnerstag, 11. August 2011
El nuevo 4-1-4-1 de Alemania
El amistoso Alemania – Brasil de anoche, independientemente del resultado (3-2) y del momento futbolístico de los sudamericanos, fue un banquete para los dueños de casa en el que el entrenador Joachim Löw se atrevió a probar un nuevo concepto que funcionó y -aún mejor- lució tan pero tan bien, (todo un éxito) que de su selección sólo resta esperar títulos porque el nivel exhibido fue inmenso.
Löw venía formando un 4-2-3-1 con el doble pivote conformado por Bastian Schweinsteiger y Sami Khedira; a esa fórmula se aferró hasta cuando surgió un jugador espectacular llamado Mario Götze al que cualquier entrenador inteligente (y el alemán lo es) quiere poner de principio a fin.
El problema que se planteaba era responder a las preguntas cómo y dónde integrar al juvenil del Dortmund, pues con dos de contención en la mitad, y Mesut Özil sembrado (así debe ser) sólo quedaba la opción por los flancos, donde Götze rinde, sin duda, pero lo suyo es accionar mucho más central de tal forma que sus espacios de movilidad sean muchos más amplios, y por ende sus libertades.
Khedira (y Özil, lo conté ayer) no fue convocado de común acuerdo con el Real Madrid. Para su puesto al lado de Schweinsteiger el entrenador Löw tenía suficientes opciones, todas muy buenas (en mi opinión un par mejor que Khedira), como Sven Bender, Ilkay Gündogan o Simon Rolfes.
¡Pero todos ello se quedaron en el banco! El que jugó fue Toni Kroos.
Götze, ya se sabía, ocupó la plaza de Özil como conductor de los hilos del equipo nacional de Alemania; pero Kroos, contra todos los pronósticos, no fue socio de Schweinsteiger sino del juvenil del Dortmund. ¡Qué genial movimiento de sus piezas hizo Löw! Planteó contra Brasil (ojo, no contra Azerbaiyán, o Austria, o Kazajstán, no, ¡contra Brasil!) un ofensivo 4-1-4-1 con dos medios creativos llenos de ideas y ganas (Götze –Kroos) y dos por bandas (Podolski y Müller) que no sólo defendían en su propia línea sino también en las diagonales internas al hacer los regresos.
Señores, si no vieron el partido no saben de lo que se perdieron. Esa dupla Götze-Kroos armonizó de manera espectacular, se entendió a las mil maravillas, se juntó para jugar entre sí, o para poner a jugar a los demás. De Götze se esperaba este rendimiento, pero ver a Kroos fue gratificante, una especie de redención de un enorme talento victima de sus propias cualidades.
El del Bayern regularmente termina ahogado en su flexibilidad, producto de la capacidad de cubrir con propiedad todas las posiciones del mediocampo, lo que a veces hace que los entrenadores olviden que donde mejor rinde es como conductor. Löw no lo olvidó, pero también tomó en cuenta algo que sus colegas dirigiendo a Kroos desestiman: la necesidad de un socio.
Y Götze fue ese socio, aunque doy por descontado que esa pareja no será la que veremos en los torneos, allí el Kroos de anoche será Mesut Özil. Pero eso es sólo cuestión de nombres, lo importante es saber, como lo sabe el entrenador Löw -y desde ayer Alemania y el resto del mundo- que este 4-1-4-1 funciona, que el atrevimiento de poner a dos talentosos volantes juntos da resultados, que se gana muchísimo en control de balón y generación de juego ofensivo.
También importante…
…Lahm como lateral izquierdo: Löw reacciona al movimiento de su colega Jupp Heynckes en el Bayern y ubica a Lahm allí donde saltó a la fama (pese a no ser su banda natural). El lateral luce allí mucho más despierto, sus desbordes, interiorizando, aportan más al ataque, y el cambio sólo puede elogiarse.
…Mats Hummels va ganando la carrera por la titularidad en la selección al lado de Mertesacker. Ayer junto a un Holger Badstuber impecable, se destacó sobre éste con sus aportes muy efectivos a la apetura del juego ofensivo.
…Christian Träsch de lateral derecho, pese a no ser su puesto acostumbrado, convenció, especialmente teniendo en cuenta que poco o nada ha jugado allí. Buena opción.
…André Schürrle fue el gran ganador de anoche, en el segundo tiempo revitalizó el juego alemán aportando lo que se extrañó de Podolski: encarar el duelo 1 a 1, explotar en carrera a lo largo de la línea, juntarse con Götze y Kroos.
Löw venía formando un 4-2-3-1 con el doble pivote conformado por Bastian Schweinsteiger y Sami Khedira; a esa fórmula se aferró hasta cuando surgió un jugador espectacular llamado Mario Götze al que cualquier entrenador inteligente (y el alemán lo es) quiere poner de principio a fin.
El problema que se planteaba era responder a las preguntas cómo y dónde integrar al juvenil del Dortmund, pues con dos de contención en la mitad, y Mesut Özil sembrado (así debe ser) sólo quedaba la opción por los flancos, donde Götze rinde, sin duda, pero lo suyo es accionar mucho más central de tal forma que sus espacios de movilidad sean muchos más amplios, y por ende sus libertades.
Khedira (y Özil, lo conté ayer) no fue convocado de común acuerdo con el Real Madrid. Para su puesto al lado de Schweinsteiger el entrenador Löw tenía suficientes opciones, todas muy buenas (en mi opinión un par mejor que Khedira), como Sven Bender, Ilkay Gündogan o Simon Rolfes.
¡Pero todos ello se quedaron en el banco! El que jugó fue Toni Kroos.
Götze, ya se sabía, ocupó la plaza de Özil como conductor de los hilos del equipo nacional de Alemania; pero Kroos, contra todos los pronósticos, no fue socio de Schweinsteiger sino del juvenil del Dortmund. ¡Qué genial movimiento de sus piezas hizo Löw! Planteó contra Brasil (ojo, no contra Azerbaiyán, o Austria, o Kazajstán, no, ¡contra Brasil!) un ofensivo 4-1-4-1 con dos medios creativos llenos de ideas y ganas (Götze –Kroos) y dos por bandas (Podolski y Müller) que no sólo defendían en su propia línea sino también en las diagonales internas al hacer los regresos.
Señores, si no vieron el partido no saben de lo que se perdieron. Esa dupla Götze-Kroos armonizó de manera espectacular, se entendió a las mil maravillas, se juntó para jugar entre sí, o para poner a jugar a los demás. De Götze se esperaba este rendimiento, pero ver a Kroos fue gratificante, una especie de redención de un enorme talento victima de sus propias cualidades.
El del Bayern regularmente termina ahogado en su flexibilidad, producto de la capacidad de cubrir con propiedad todas las posiciones del mediocampo, lo que a veces hace que los entrenadores olviden que donde mejor rinde es como conductor. Löw no lo olvidó, pero también tomó en cuenta algo que sus colegas dirigiendo a Kroos desestiman: la necesidad de un socio.
Y Götze fue ese socio, aunque doy por descontado que esa pareja no será la que veremos en los torneos, allí el Kroos de anoche será Mesut Özil. Pero eso es sólo cuestión de nombres, lo importante es saber, como lo sabe el entrenador Löw -y desde ayer Alemania y el resto del mundo- que este 4-1-4-1 funciona, que el atrevimiento de poner a dos talentosos volantes juntos da resultados, que se gana muchísimo en control de balón y generación de juego ofensivo.
También importante…
…Lahm como lateral izquierdo: Löw reacciona al movimiento de su colega Jupp Heynckes en el Bayern y ubica a Lahm allí donde saltó a la fama (pese a no ser su banda natural). El lateral luce allí mucho más despierto, sus desbordes, interiorizando, aportan más al ataque, y el cambio sólo puede elogiarse.
…Mats Hummels va ganando la carrera por la titularidad en la selección al lado de Mertesacker. Ayer junto a un Holger Badstuber impecable, se destacó sobre éste con sus aportes muy efectivos a la apetura del juego ofensivo.
…Christian Träsch de lateral derecho, pese a no ser su puesto acostumbrado, convenció, especialmente teniendo en cuenta que poco o nada ha jugado allí. Buena opción.
…André Schürrle fue el gran ganador de anoche, en el segundo tiempo revitalizó el juego alemán aportando lo que se extrañó de Podolski: encarar el duelo 1 a 1, explotar en carrera a lo largo de la línea, juntarse con Götze y Kroos.
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Mittwoch, 10. August 2011
Lo que hay que ver de Alemania en el partido contra Brasil
Mi intención aquí es presentarles algunas recomendaciones sobre los aspectos claves a apreciar en la selección de Alemania esta noche en el partido amistoso contra Brasil. De esta forma no se pierden lo verdaderamente importante y de paso pueden disfrutar viendo el progreso y la constante renovación de los alemanes.
1. Los defensas centrales
De la pareja mundialista hay uno que ya prácticamente está por fuera de la selección (Arne Friederich) por culpa de las lesiones y la edad (no es que sea viejo, es que es ya “mayor” y hay mucho joven empujando en esa posición) y otro que está “fijo” pero no irremplazable (Per Mertesacker, quien esta vez no fue invitado porque recién se reintegró a su equipo el Bremen luego de una larga baja).
Contra Brasil aparecen en la nomina 4 centrales (Jerome Boateng, Benedikt Höwedes, Mats Hummels y Holger Badstuber) y todos tendrán la opción de jugar esta noche en esa posición. Ante la ausencia de laterales es muy probable que a uno, o dos de ellos, les toque pasar a defender la banda, y ello muy probablemente recarga en el nuevo central del Bayern Boateng y quizás Höwedes, por lo que en ambos casos la oportunidad de formar en sus puestos naturales es decisivo, de cómo lo hagan dependerá si seguirán siendo considerados para jugar allí. Hummels y Badstuber, por su parte, le apuestan a la posibilidad de establecerse como la pareja definitiva de Mertesacker.
2. Los laterales
Ùltimo llamado para Denis Aogo, quien ante la no convocatoria de Schmelzer del Dortmund, así como la ausencia en la nomina de otros laterales de peso (Christian Träsch no ocupa esa posición pese a haber sido invitado para ella), recibe un espaldarazo del entrenador Löw que tiene que aprovechar. De lo contrario el entrenador de Alemania tendrá que seguir devanándose la cabeza con un problema que parece ser eterno, y la verdad el único que tiene con miras a la Eurocopa 2012 pues por todos lados surgen talentos, menos allí.
3. El número 2 del “doble 6”
O dicho en otras palabras, el rival por la posición de Sami Khedira (quien de común acuerdo con el Real Madrid, al igual que Mesut Özil, no fue llamado) ya que el primer “doble 6” está plantado: Bastian Schweinsteiger.
Sven Bender, Ilkay Gündogan, Simon Rolfes y Toni Kroos aspiran al puesto. Kroos probablemente sea titular hoy, pero su papel será casi con seguridad, en el futuro, el de reservista de lujo al que se utilizará de manera flexible en distintas posiciones del medio dado. Rolfes está camino de cumplir cada vez menos un rol destacado en la selección. Quedan Bender y Gündogan, una competencia de gran interés, el primero es mucho, mucho mejor defendiendo y entregando, pero el segundo tiene a su favor que así como es de bueno en la contención (y es muy bueno) lo es también en el desdoblamiento ofensivo y en el acompañamiento de acciones de peligro al frente.
4. Mario Götze
En este amistoso en Stuttgart, ante la ausencia de Özil, la joya juvenil del Dortmund ocupara su puesto natural por detrás del delantero como punta de lanza del medio, desde donde moverá los hilos del ataque. Götze es una alternativa muy diferente a la del jugador del Real Madrid pues su presencia al borde del área es mucho más incisiva y su accionar tiene mayor dinámica que aquella que le imprime Özil. A futuro no será el uno o el otro, sino juntos, y ese es un reto grande para Joachim Löw que tendrá que ingeniárselas para encontrar como acomodar esa fórmula, especialmente porque ello dejaría por fuera a uno de los medios que va por las bandas.
5. Los aleros
Thomas Müller y Lukas Podolski son inamovibles. No hay de otra, así es. ¿Pero entonces qué hacer con André Schürrle y Marco Reus? Ellos jugarán contra Brasil, y de cuán bien lo hagan dependerán sus posibilidades a futuro de ser alternativas para los dos que están fijos y en sus puestos son casi perfectos (OK, Podolski aún podría hacer más en el trabajo defensivo). Además, Schürrle y Reus deben lucirse, allí empujan el mismo Kroos, Marco Marin, Lewis Holtby, etc, etc.
P/S: El delantero seguirá siendo Klose, con la tarea de facilitarle a Mario Gómez la sucesión. Cacau jugará hoy, es su estadio y contra su país natal, pero sus posibilidades de ser titular alguna vez son mínimas, las de quedarse en el seno de la selección alemana, en cambio, son enormes.
1. Los defensas centrales
De la pareja mundialista hay uno que ya prácticamente está por fuera de la selección (Arne Friederich) por culpa de las lesiones y la edad (no es que sea viejo, es que es ya “mayor” y hay mucho joven empujando en esa posición) y otro que está “fijo” pero no irremplazable (Per Mertesacker, quien esta vez no fue invitado porque recién se reintegró a su equipo el Bremen luego de una larga baja).
Contra Brasil aparecen en la nomina 4 centrales (Jerome Boateng, Benedikt Höwedes, Mats Hummels y Holger Badstuber) y todos tendrán la opción de jugar esta noche en esa posición. Ante la ausencia de laterales es muy probable que a uno, o dos de ellos, les toque pasar a defender la banda, y ello muy probablemente recarga en el nuevo central del Bayern Boateng y quizás Höwedes, por lo que en ambos casos la oportunidad de formar en sus puestos naturales es decisivo, de cómo lo hagan dependerá si seguirán siendo considerados para jugar allí. Hummels y Badstuber, por su parte, le apuestan a la posibilidad de establecerse como la pareja definitiva de Mertesacker.
2. Los laterales
Ùltimo llamado para Denis Aogo, quien ante la no convocatoria de Schmelzer del Dortmund, así como la ausencia en la nomina de otros laterales de peso (Christian Träsch no ocupa esa posición pese a haber sido invitado para ella), recibe un espaldarazo del entrenador Löw que tiene que aprovechar. De lo contrario el entrenador de Alemania tendrá que seguir devanándose la cabeza con un problema que parece ser eterno, y la verdad el único que tiene con miras a la Eurocopa 2012 pues por todos lados surgen talentos, menos allí.
3. El número 2 del “doble 6”
O dicho en otras palabras, el rival por la posición de Sami Khedira (quien de común acuerdo con el Real Madrid, al igual que Mesut Özil, no fue llamado) ya que el primer “doble 6” está plantado: Bastian Schweinsteiger.
Sven Bender, Ilkay Gündogan, Simon Rolfes y Toni Kroos aspiran al puesto. Kroos probablemente sea titular hoy, pero su papel será casi con seguridad, en el futuro, el de reservista de lujo al que se utilizará de manera flexible en distintas posiciones del medio dado. Rolfes está camino de cumplir cada vez menos un rol destacado en la selección. Quedan Bender y Gündogan, una competencia de gran interés, el primero es mucho, mucho mejor defendiendo y entregando, pero el segundo tiene a su favor que así como es de bueno en la contención (y es muy bueno) lo es también en el desdoblamiento ofensivo y en el acompañamiento de acciones de peligro al frente.
4. Mario Götze
En este amistoso en Stuttgart, ante la ausencia de Özil, la joya juvenil del Dortmund ocupara su puesto natural por detrás del delantero como punta de lanza del medio, desde donde moverá los hilos del ataque. Götze es una alternativa muy diferente a la del jugador del Real Madrid pues su presencia al borde del área es mucho más incisiva y su accionar tiene mayor dinámica que aquella que le imprime Özil. A futuro no será el uno o el otro, sino juntos, y ese es un reto grande para Joachim Löw que tendrá que ingeniárselas para encontrar como acomodar esa fórmula, especialmente porque ello dejaría por fuera a uno de los medios que va por las bandas.
5. Los aleros
Thomas Müller y Lukas Podolski son inamovibles. No hay de otra, así es. ¿Pero entonces qué hacer con André Schürrle y Marco Reus? Ellos jugarán contra Brasil, y de cuán bien lo hagan dependerán sus posibilidades a futuro de ser alternativas para los dos que están fijos y en sus puestos son casi perfectos (OK, Podolski aún podría hacer más en el trabajo defensivo). Además, Schürrle y Reus deben lucirse, allí empujan el mismo Kroos, Marco Marin, Lewis Holtby, etc, etc.
P/S: El delantero seguirá siendo Klose, con la tarea de facilitarle a Mario Gómez la sucesión. Cacau jugará hoy, es su estadio y contra su país natal, pero sus posibilidades de ser titular alguna vez son mínimas, las de quedarse en el seno de la selección alemana, en cambio, son enormes.
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Dienstag, 12. Juli 2011
Homenaje a los chicos de la Sub17
Hoy los recibieron en Fráncfort como héroes, no sin razón, su actuación (pese a la derrota ante México) fue una sensación. para quienes lo duden (aunque hay que mejorar la actitud) aquí les dejo esto para recordar, el mejor partido de los chicos de la Sub17 en el Mundial. Por favor atención a los 3 servicios de Yesil...
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Freitag, 8. Juli 2011
Los chicos de la Sub17 II
Es cierto, se perdió, pero se estuvo muy cerca de la final, no hay que olvidar, ni demeritar, que hasta el minuto 75 se ganaba 2-1.
También es cierto que México fue el dueño de las acciones, que Alemania se limitó a reaccionar, que lo suyo no fue (pese a haber estado en ventaja) un ejemplo de control de los tiempos por la simple razón que los tiempos es imposible marcarlos cuando no se tiene el balón.
En el Mundial Sub17 en México, la selección alemana mostró lo mejor del fútbol de este país (fue un ejemplo global de lo que está pasando en todas las edades) pero contra el anfitrión del torneo, exhibió también lo peor que tiene, lo mismo que en Sudáfrica 2010, contra España, acabó con su camino a la final, a la posibilidad de conquistar un gran título internacional.
Es curioso, pero es al parecer el destino alemán el tropezar en el último o el penúltimo escalón. Pero bueno, ese no es el verdadero problema, ese es el cómo.
Explicaciones hay, de sobra: la temperatura (38 grados), la presión del público local, etc.
Pero la explicación valida es sólo una, y se reduce a un error de actitud: cederle la iniciativa al contrario. Contra México los juveniles fueron más recios y ofrecieron mayor resistencia (incluso adelantándose en el marcador) que los mayores contra España, pero de fondo el problema fue el mismo.
La Sub17 tiene un gran colectivo (como lo tiene la de mayores) y su juego de profundidad, a la velocidad con la que se desarrolla, es simplemente espectacular. Pero ayer contra México se vio poco de eso y al final fueron Yesil y Can, en jugadas individuales, los que inclinaron la balanza transitoriamente a favor de Alemania.
El resto del partido fue sólo esperar y resolver los apuros en los que los puso México (virtud de los latinoamericanos) sin proponer o siquiera intentar asumir el timón del partido.
Ojo, que si esto pasa en la generación que jugará el Mundial en Qatar, si esa actitud se enquista en la mente de los jugadores alemanes –como parecer ser la tendencia- pues la espera por los títulos será larga. Claro, el equipo ofrecerá impecables y sensacionales actuaciones, pero a la hora de definir para sí los grandes trofeos (repito, de seguir así) el futuro no pinta bien.
P/S: Mucho menos ahora que Turquía le ha puesto el ojo a los chicos de la Sub17 alemana con raíces en su país. El rumor es que ya tres de ellos dieron el sí al país de sus padres, y darán el salto a defender los colores de una patria, que si bien también es suya (tanto como Alemania pues ese es uno de los riesgos de tener el corazón dividido entre dos naciones), no es la que los formó futbolísticamente.
P/S II: Antes de que lo deje de mencionar, ¿dos goles, el empate a 2 y el de la victoria mexicana, encajados como fruto de un tiro de esquina? ¿Resultado de jugadas que se sabían era fortaleza mexicana y se estudian relativamente fácil en los entrenamientos? Queda un sabor amargo...
También es cierto que México fue el dueño de las acciones, que Alemania se limitó a reaccionar, que lo suyo no fue (pese a haber estado en ventaja) un ejemplo de control de los tiempos por la simple razón que los tiempos es imposible marcarlos cuando no se tiene el balón.
En el Mundial Sub17 en México, la selección alemana mostró lo mejor del fútbol de este país (fue un ejemplo global de lo que está pasando en todas las edades) pero contra el anfitrión del torneo, exhibió también lo peor que tiene, lo mismo que en Sudáfrica 2010, contra España, acabó con su camino a la final, a la posibilidad de conquistar un gran título internacional.
Es curioso, pero es al parecer el destino alemán el tropezar en el último o el penúltimo escalón. Pero bueno, ese no es el verdadero problema, ese es el cómo.
Explicaciones hay, de sobra: la temperatura (38 grados), la presión del público local, etc.
Pero la explicación valida es sólo una, y se reduce a un error de actitud: cederle la iniciativa al contrario. Contra México los juveniles fueron más recios y ofrecieron mayor resistencia (incluso adelantándose en el marcador) que los mayores contra España, pero de fondo el problema fue el mismo.
La Sub17 tiene un gran colectivo (como lo tiene la de mayores) y su juego de profundidad, a la velocidad con la que se desarrolla, es simplemente espectacular. Pero ayer contra México se vio poco de eso y al final fueron Yesil y Can, en jugadas individuales, los que inclinaron la balanza transitoriamente a favor de Alemania.
El resto del partido fue sólo esperar y resolver los apuros en los que los puso México (virtud de los latinoamericanos) sin proponer o siquiera intentar asumir el timón del partido.
Ojo, que si esto pasa en la generación que jugará el Mundial en Qatar, si esa actitud se enquista en la mente de los jugadores alemanes –como parecer ser la tendencia- pues la espera por los títulos será larga. Claro, el equipo ofrecerá impecables y sensacionales actuaciones, pero a la hora de definir para sí los grandes trofeos (repito, de seguir así) el futuro no pinta bien.
P/S: Mucho menos ahora que Turquía le ha puesto el ojo a los chicos de la Sub17 alemana con raíces en su país. El rumor es que ya tres de ellos dieron el sí al país de sus padres, y darán el salto a defender los colores de una patria, que si bien también es suya (tanto como Alemania pues ese es uno de los riesgos de tener el corazón dividido entre dos naciones), no es la que los formó futbolísticamente.
P/S II: Antes de que lo deje de mencionar, ¿dos goles, el empate a 2 y el de la victoria mexicana, encajados como fruto de un tiro de esquina? ¿Resultado de jugadas que se sabían era fortaleza mexicana y se estudian relativamente fácil en los entrenamientos? Queda un sabor amargo...
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Montag, 20. Juni 2011
¿Duelo de mentirosos?
Ballack contra Löw; Löw contra Ballack; entrenador contra ex capitán; ex capitán contra entrenador… Ese es el resumen más corto de lo más importante que está pasando en el fútbol de Alemania en estos momentos. La disputa es por demás “sucia”, un duelo de “mentirosos” si se decide otorgarle credibilidad a uno u otro bando, que mutuamente se acusa de faltar a la verdad. ¡Pero la verdad es tan clara!
La verdad es que a los contrincantes les faltó ser sinceros entre sí y consigo mismos. Aquí las pruebas:
Löw: El entrenador de la selección alemana planeó un Mundial 2010 en torno a su capitán, Michael Ballack, pero la lesión de éste antes del compromiso en Sudáfrica le obligó a cambiar los planes acelerando un proceso de renovación del equipo, arriesgando con jóvenes inexpertos (Khedira, Özil) cuando hubiera preferido una mezcla con un líder conduciendo los hilos en el medio, el capitán, eso sí, uno fuerte en lo deportivo pero débil en lo social.
Ballack: Pese a que Löw le tenía previsto como pilar de la selección el capitán se negó a aceptar lo que ya era una derrota. Su lesión sólo aceleró su salida del equipo nacional, una salida que Ballack sabía, ya estaba preparada y era obvia. El entrenador le desmontó al capitán el andamio de poder cuando descartó a dos de sus más fieles lugartenientes (Thorsten Frings y Kevin Kuranyi) confrontándolo a un nuevo escenario: “en lo futbolístico sigues siendo importante mi querido Michael, pero tu influencia como líder de este equipo no tiene mayor futuro” fue el mensaje del entrenador. Ballack pensó que desde adentro aún podría imponer sus condiciones, que su presencia en el vestuario equilibraría las cargas y le permitiría seguir ejerciendo como conductor principal de un grupo que apoyado por Löw ya no estaba dispuesto a someterse.
Löw: Uno no sabe si fue buena voluntad o cálculo maquiavélico, pero la invitación que le hicieron a Ballack a la concentración de la selección en Sudáfrica poco antes del partido contra España fue una cachetada que dolió. El capitán, que ya no lo era, visitó la sede de Alemania movido (teóricamente) por el deseo y la necesidad de impartir un espaldarazo moral que fue ignorado por todos los miembros del equipo que poco o nada le hablaron. Hubo otros huéspedes que fueron tratados y recibidos con mayor calidez, a Ballack se le hizo sentir fuera de lugar y ninguno de los responsables de la selección, Löw el principal, hizo algo para respaldar la autoridad moral de su ex capitán.
Ballack: En vez de, repitiendo el error, aceptar lo inocultable, que no se le quería más, optó por formar conflicto reclamando el brazalete de capitán tan pronto regresara a la selección. Una pataleta de perdedor que se niega a reconocer su situación y en vez de marcharse sin hacer ruido forma escándalo en plaza pública, lo cual sólo hizo más penosa su situación.
Löw: A puerta cerrada (no lo puedo confirmar, pero me puedo imaginar que así fue, por eso lo escribo así) el entrenador le comunica a Philipp Lahm que su condición de nuevo capitán de la selección no está en riesgo; a puerta abierta proclama que Ballack es EL CAPITÁN y que una vez regrese al seno del equipo nacional ocupará de nuevo el papel que tenía. Inteligente, por un lado se calma la furia de Ballack, por el otro se arregla la disputa ignorando al ex capitán pues ella sólo revive si él es convocado nuevamente, algo que no sucede.
Ballack: ¿Por qué el brillante jugador, quizás el mejor de Alemania en la última década, se niega a aceptar la realidad? Él, mejor que nadie, sabía lo que el país sabía: su futuro en la selección era una fantasía tras la confirmación a altísimo nivel del dúo Schweinsteiger-Khedira y la reserva de jóvenes talentos como Kroos, Bender y cia. ¿Por qué se niega a reconocer los hechos y decide, de ser verdad ello, creerle a un entrenador Löw que le dice que cuenta con él una vez se recupere de sus lesiones en un equipo donde no tendría ni posición ni un ápice de autoridad?
Löw: ¿Y si es verdad que el entrenador le contó a Ballack en marzo que ya no contaba con él, por qué opta por callarse su decisión públicamente, generando con ello un interminable debate, sabiendo que actuando así lo único que hacía era arrastrar un cadáver que tarde o temprano empezaría a oler feo? A Löw, como de costumbre, le pesó más la preservación de su imagen, él no quiso salir a decir “ya no contaré más con Ballack” pues ello le adjudicaría el papel de malo en la película. No, el entrenador –si dice la verdad- le descargó a Ballack la responsabilidad de decir adiós a la selección por su propia cuenta (algo que obviamente el jugador prefería demorar tanto como le fuera posible) en vez de hacer sonar su voz, con los pantalones bien puestos, con un resoluto “se acabó”; No, el entrenador –si no dice la verdad- jugó al gato y al ratón, a dar “contentillo”, a hacer promesas que no tenía la intención de cumplir.
Ballack: Castigar a la afición negándole la oportunidad de despedirse de él, a quien consideran aún un ídolo, en el partido en agosto en Stuttgart contra Brasil, fue su más grave error. El jugador hizo de la búsqueda de la verdad su mayor preocupación, el no quería despedirse marchándose por la puerta de atrás, se le ofreció el portón del frente y en vez de aceptarlo le dio prioridad al desmantelamiento de la verdad (desde su perspectiva) por encima del respaldo de los amantes de su fútbol, esos que incondicionalmente le apoyaron siempre, algo que (eso es un hecho) no hizo ni el cuerpo técnico de la selección ni las directivas de la federación.
P/S: Sea quien sea el que dice la verdad, independientemente de quien miente, lo cierto es que el fin de la carrera de Ballack en la selección ya había llegado, eso es indiscutible revisando el potencial juvenil actual de Alemania. El tema es: ¿tenía que ser tan triste y poco elegante esa despedida? en el fondo tanto el jugador como el entrenador Löw aportaron lo suyo al desarrollo de esta indigna situación.
La verdad es que a los contrincantes les faltó ser sinceros entre sí y consigo mismos. Aquí las pruebas:
Löw: El entrenador de la selección alemana planeó un Mundial 2010 en torno a su capitán, Michael Ballack, pero la lesión de éste antes del compromiso en Sudáfrica le obligó a cambiar los planes acelerando un proceso de renovación del equipo, arriesgando con jóvenes inexpertos (Khedira, Özil) cuando hubiera preferido una mezcla con un líder conduciendo los hilos en el medio, el capitán, eso sí, uno fuerte en lo deportivo pero débil en lo social.
Ballack: Pese a que Löw le tenía previsto como pilar de la selección el capitán se negó a aceptar lo que ya era una derrota. Su lesión sólo aceleró su salida del equipo nacional, una salida que Ballack sabía, ya estaba preparada y era obvia. El entrenador le desmontó al capitán el andamio de poder cuando descartó a dos de sus más fieles lugartenientes (Thorsten Frings y Kevin Kuranyi) confrontándolo a un nuevo escenario: “en lo futbolístico sigues siendo importante mi querido Michael, pero tu influencia como líder de este equipo no tiene mayor futuro” fue el mensaje del entrenador. Ballack pensó que desde adentro aún podría imponer sus condiciones, que su presencia en el vestuario equilibraría las cargas y le permitiría seguir ejerciendo como conductor principal de un grupo que apoyado por Löw ya no estaba dispuesto a someterse.
Löw: Uno no sabe si fue buena voluntad o cálculo maquiavélico, pero la invitación que le hicieron a Ballack a la concentración de la selección en Sudáfrica poco antes del partido contra España fue una cachetada que dolió. El capitán, que ya no lo era, visitó la sede de Alemania movido (teóricamente) por el deseo y la necesidad de impartir un espaldarazo moral que fue ignorado por todos los miembros del equipo que poco o nada le hablaron. Hubo otros huéspedes que fueron tratados y recibidos con mayor calidez, a Ballack se le hizo sentir fuera de lugar y ninguno de los responsables de la selección, Löw el principal, hizo algo para respaldar la autoridad moral de su ex capitán.
Ballack: En vez de, repitiendo el error, aceptar lo inocultable, que no se le quería más, optó por formar conflicto reclamando el brazalete de capitán tan pronto regresara a la selección. Una pataleta de perdedor que se niega a reconocer su situación y en vez de marcharse sin hacer ruido forma escándalo en plaza pública, lo cual sólo hizo más penosa su situación.
Löw: A puerta cerrada (no lo puedo confirmar, pero me puedo imaginar que así fue, por eso lo escribo así) el entrenador le comunica a Philipp Lahm que su condición de nuevo capitán de la selección no está en riesgo; a puerta abierta proclama que Ballack es EL CAPITÁN y que una vez regrese al seno del equipo nacional ocupará de nuevo el papel que tenía. Inteligente, por un lado se calma la furia de Ballack, por el otro se arregla la disputa ignorando al ex capitán pues ella sólo revive si él es convocado nuevamente, algo que no sucede.
Ballack: ¿Por qué el brillante jugador, quizás el mejor de Alemania en la última década, se niega a aceptar la realidad? Él, mejor que nadie, sabía lo que el país sabía: su futuro en la selección era una fantasía tras la confirmación a altísimo nivel del dúo Schweinsteiger-Khedira y la reserva de jóvenes talentos como Kroos, Bender y cia. ¿Por qué se niega a reconocer los hechos y decide, de ser verdad ello, creerle a un entrenador Löw que le dice que cuenta con él una vez se recupere de sus lesiones en un equipo donde no tendría ni posición ni un ápice de autoridad?
Löw: ¿Y si es verdad que el entrenador le contó a Ballack en marzo que ya no contaba con él, por qué opta por callarse su decisión públicamente, generando con ello un interminable debate, sabiendo que actuando así lo único que hacía era arrastrar un cadáver que tarde o temprano empezaría a oler feo? A Löw, como de costumbre, le pesó más la preservación de su imagen, él no quiso salir a decir “ya no contaré más con Ballack” pues ello le adjudicaría el papel de malo en la película. No, el entrenador –si dice la verdad- le descargó a Ballack la responsabilidad de decir adiós a la selección por su propia cuenta (algo que obviamente el jugador prefería demorar tanto como le fuera posible) en vez de hacer sonar su voz, con los pantalones bien puestos, con un resoluto “se acabó”; No, el entrenador –si no dice la verdad- jugó al gato y al ratón, a dar “contentillo”, a hacer promesas que no tenía la intención de cumplir.
Ballack: Castigar a la afición negándole la oportunidad de despedirse de él, a quien consideran aún un ídolo, en el partido en agosto en Stuttgart contra Brasil, fue su más grave error. El jugador hizo de la búsqueda de la verdad su mayor preocupación, el no quería despedirse marchándose por la puerta de atrás, se le ofreció el portón del frente y en vez de aceptarlo le dio prioridad al desmantelamiento de la verdad (desde su perspectiva) por encima del respaldo de los amantes de su fútbol, esos que incondicionalmente le apoyaron siempre, algo que (eso es un hecho) no hizo ni el cuerpo técnico de la selección ni las directivas de la federación.
P/S: Sea quien sea el que dice la verdad, independientemente de quien miente, lo cierto es que el fin de la carrera de Ballack en la selección ya había llegado, eso es indiscutible revisando el potencial juvenil actual de Alemania. El tema es: ¿tenía que ser tan triste y poco elegante esa despedida? en el fondo tanto el jugador como el entrenador Löw aportaron lo suyo al desarrollo de esta indigna situación.
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Dienstag, 14. Juni 2011
A un punto de la Eurocopa 2012
Con la Victoria 3-1 sobre Azerbaiyán Alemania está prácticamente clasificada a la Eurocopa 2012. Matemáticamente le faltaría conseguir un punto para asegurar, definitivamente, su cupo al torneo.
A la selección germana, que en Bakú obtuvo su séptimo triunfo en serie en la eliminatoria y volvió a sorprender con la juventud de una formación con un promedio de edad de 23,9 años –el mayor de los jugadores fue el capitán Philipp Lahm de 27-, le bastará un empate en cualquiera de los restantes 3 partidos de la eliminatoria a la Eurocopa (contra Austria el 2 de septiembre; contra Turquía el 7 de octubre; y contra Bélgica el 11 del mismo mes) para confirmar lo que ya es un hecho: su presencia en Polonia y Ucrania el próximo año.
En teoría la selección turca aún podría arrebatarle el liderato del grupo A de la ronda de clasificación a la Eurocopa 2012 a Alemania, pero esa es la teoría, en la práctica ello demandaría que Turquía ganara los 4 partidos que aún tiene por delante (Kazajstan, Austria, Alemania y Azerbaiyán) y que los alemanes no sumaran ningún punto adicional, algo con lo que ningún experto cuenta, pese a ser posible.
La selección de la selección
Los alemanes cerraron en Azerbaiyán una exigente temporada y desde anoche están oficialmente en vacaciones, por fin, luego de cumplir un programa abarrotado de compromisos nacionales e internacionales. El descanso, sin embargo, sólo vale para los jugadores, el cuerpo técnico de la selección tiene otro trabajo por adelantar.
Por ejemplo sentarse a administrar la avalancha de nuevos talentos que el año futbolístico liberó: Mario Götze, Sven Bender, Marco Reus, Andre Schürrle, Marcel Schmelzer, Lewis Holtby o Mats Hummel son sólo algunos de los nombres que a mediados del 2010 ni se conocían internacionalmente, ni contaban en la selección, pero que hoy apuran por quedarse como integrantes fijos del equipo nacional.
La llamada “generación 2011” ha puesto en aprietos al entrenador Joachim Löw, quien tendrá que a muy alto nivel (los juveniles nuevos se cuentan entre los mejores del mundo en su edad) hacer una selección de nombres al interior de la selección, un descarte de jugadores y una serie de movimientos tácticos para abrir espacios y aprovechar las muchas opciones de calidad con las que cuenta.
A ritmo vertiginoso
Y si bien los resultados oficiales de Alemania en la eliminatoria a la Eurocopa, gracias a su gran potencia l futbolistico, son envidiables (7 partidos, 7 victorias son récord continental, y todo indica que los germanos serán los primeros en clasificarse al torneo), tampoco se puede ocultar que el entrenador Löw está en una posición muy incómoda –aunque afortunada- pues los cambios se suceden demasiado rápido y casi que no le dan tiempo de accionar, sólo de reaccionar.
Por ejemplo en el frente ofensivo la confianza en Miroslav Klose y la buena racha del goleador de la Bundesliga, Mario Gómez, lo han puesto a meditar sobre un replanteamiento táctico de su formación a un 4-4-2; las lesiones de Bastian Schweinsteiger y Sami Khedira, titulares en Sudáfrica 2010, ofrecieron la oportunidad de experimentar en el mediocampo defensivo con Toni Kroos, Mats Hummels y (muy lucido contra Azerbaiyán) Philipp Lahm, estos dos últimos opciones venidas desde la defensa, una línea que en Polonia y Ucrania será renovada y probablemente presente como fijos a dos caras nuevas en competencias internacionales.
Otro dolor de cabeza del entrenador alemán es encontrar las respuestas a las preguntas ¿cómo? y ¿cuándo? integrar a la plantilla inicial de la selección a la “generación 2011”, en especial a dos de sus miembros: Mario Götze y Andre Schürrle. En Alemania la calidad viene arribando a un ritmo vertiginoso y el reto es saber qué hacer con ella.
En busca de cuartel
Pero mientras las dudas deportivas se mantienen, por lo menos en lo concerniente a la logística alemana en la Eurocopa 2012, que inicia exactamente hoy 8 de junio en un año, los asuntos se van resolviendo. Por ejemplo está ya claro que la selección, atraida por una mejor infraestructura, se alojará en Polonia, y la sede preferida es Gdansk, la sexta ciudad más grande del país y puerto en el Mar Báltico que el siglo pasado era habitado mayoritariamente por alemanes.
Con 12 meses de anticipación Alemania está ya en la Eurocopa 2012, un torneo al que llegará como favorito al título.
A la selección germana, que en Bakú obtuvo su séptimo triunfo en serie en la eliminatoria y volvió a sorprender con la juventud de una formación con un promedio de edad de 23,9 años –el mayor de los jugadores fue el capitán Philipp Lahm de 27-, le bastará un empate en cualquiera de los restantes 3 partidos de la eliminatoria a la Eurocopa (contra Austria el 2 de septiembre; contra Turquía el 7 de octubre; y contra Bélgica el 11 del mismo mes) para confirmar lo que ya es un hecho: su presencia en Polonia y Ucrania el próximo año.
En teoría la selección turca aún podría arrebatarle el liderato del grupo A de la ronda de clasificación a la Eurocopa 2012 a Alemania, pero esa es la teoría, en la práctica ello demandaría que Turquía ganara los 4 partidos que aún tiene por delante (Kazajstan, Austria, Alemania y Azerbaiyán) y que los alemanes no sumaran ningún punto adicional, algo con lo que ningún experto cuenta, pese a ser posible.
La selección de la selección
Los alemanes cerraron en Azerbaiyán una exigente temporada y desde anoche están oficialmente en vacaciones, por fin, luego de cumplir un programa abarrotado de compromisos nacionales e internacionales. El descanso, sin embargo, sólo vale para los jugadores, el cuerpo técnico de la selección tiene otro trabajo por adelantar.
Por ejemplo sentarse a administrar la avalancha de nuevos talentos que el año futbolístico liberó: Mario Götze, Sven Bender, Marco Reus, Andre Schürrle, Marcel Schmelzer, Lewis Holtby o Mats Hummel son sólo algunos de los nombres que a mediados del 2010 ni se conocían internacionalmente, ni contaban en la selección, pero que hoy apuran por quedarse como integrantes fijos del equipo nacional.
La llamada “generación 2011” ha puesto en aprietos al entrenador Joachim Löw, quien tendrá que a muy alto nivel (los juveniles nuevos se cuentan entre los mejores del mundo en su edad) hacer una selección de nombres al interior de la selección, un descarte de jugadores y una serie de movimientos tácticos para abrir espacios y aprovechar las muchas opciones de calidad con las que cuenta.
A ritmo vertiginoso
Y si bien los resultados oficiales de Alemania en la eliminatoria a la Eurocopa, gracias a su gran potencia l futbolistico, son envidiables (7 partidos, 7 victorias son récord continental, y todo indica que los germanos serán los primeros en clasificarse al torneo), tampoco se puede ocultar que el entrenador Löw está en una posición muy incómoda –aunque afortunada- pues los cambios se suceden demasiado rápido y casi que no le dan tiempo de accionar, sólo de reaccionar.
Por ejemplo en el frente ofensivo la confianza en Miroslav Klose y la buena racha del goleador de la Bundesliga, Mario Gómez, lo han puesto a meditar sobre un replanteamiento táctico de su formación a un 4-4-2; las lesiones de Bastian Schweinsteiger y Sami Khedira, titulares en Sudáfrica 2010, ofrecieron la oportunidad de experimentar en el mediocampo defensivo con Toni Kroos, Mats Hummels y (muy lucido contra Azerbaiyán) Philipp Lahm, estos dos últimos opciones venidas desde la defensa, una línea que en Polonia y Ucrania será renovada y probablemente presente como fijos a dos caras nuevas en competencias internacionales.
Otro dolor de cabeza del entrenador alemán es encontrar las respuestas a las preguntas ¿cómo? y ¿cuándo? integrar a la plantilla inicial de la selección a la “generación 2011”, en especial a dos de sus miembros: Mario Götze y Andre Schürrle. En Alemania la calidad viene arribando a un ritmo vertiginoso y el reto es saber qué hacer con ella.
En busca de cuartel
Pero mientras las dudas deportivas se mantienen, por lo menos en lo concerniente a la logística alemana en la Eurocopa 2012, que inicia exactamente hoy 8 de junio en un año, los asuntos se van resolviendo. Por ejemplo está ya claro que la selección, atraida por una mejor infraestructura, se alojará en Polonia, y la sede preferida es Gdansk, la sexta ciudad más grande del país y puerto en el Mar Báltico que el siglo pasado era habitado mayoritariamente por alemanes.
Con 12 meses de anticipación Alemania está ya en la Eurocopa 2012, un torneo al que llegará como favorito al título.
Dienstag, 7. Juni 2011
Breves en uniforme
Y en esta ocasión (¡qué sorpresa!) en el de Alemania, porque poco antes del partido en Bakú contra Azerbaiyán, en el que se debe obtener la séptima victoria en serie en la eliminatoria a la Eurocopa, y por ende 21 puntos que deben ser la clasificación definitiva al evento, suceden cosas que, a largo plazo, deben ser meditadas por ustedes (nosotros) los aficionados. Estas son:
¿4-4-2?
Algunos lectores de este blog han reaccionado con una inusitada furia (la de Joseba era de esperarse) al leer que Alemania en el futuro planea un cambio de sistema a un 4-4-2. Pero ojo, esa modificación no es fruto de mi pluma, el análisis es el consecuente de las declaraciones de Joachim Löw luego de la victoria en Austria.
Si quieren escuchar mi opinión personal, no simplemente las alternativas que planteé en caso de que aquello ocurra, aquí van:
a- No estoy de acuerdo con el 4-4-2
b- Me alegra la buena racha de Mario Gómez, y sus progresos tratando de emular las virtudes de Klose, pero aún así no hay comparación y es mejor mantener sólo a uno
c- En caso de producirse efectivamente la modificación de sistema, creo que el que pagará los platos rotos (ya lo había mencionado) será Khedira.
¿Por qué?
Eso me pregunto, y se pregunta Alemania, el entrenador Löw prescinde para su último partido antes de las vacaciones de una pareja, o aunque sea un solo jugador, de contención en el medio. Recordemos quienes y por qué no están: Schweinsteiger tiene el dedo del pie quebrado; Sami Khedira (que lució contra Austria como luce uno sin fútbol y apenas recuperado de una lesión) salió de vacaciones cumpliendo lo acordado entre la Federación Alemana de Fútbol y el Real Madrid; Sven Bender fue operado y está de baja; Simon Rolfes sufrió un tirón muscular y por eso no fue opción en Viena y tampoco lo será en Bakú.
Queda sólo Kroos y Löw le pidió a Sebastian Rudy (Hoffenheim) y Lewis Holtby (Mainz) que se incorporaran a la plantilla, pero el primero de ellos “puede” jugar defensivo; el segundo es ofensivo neto. Claro, contra Azerbaiyán Alemania se puede dar ese lujo, pero eso también demuestra cuál es el valor actual de Michael Ballack en la selección cuando se hace cualquier cosa para no convocarlo.
¿Tiene alguien más una explicación?
Recuerdos de antaño
Mucho fútbol lindo y poca garra tradicional. Esa ha sido otra queja de muchos de los lectores del blog que, contentos, registran la evolución de la selección alemana pero extrañan ese espíritu de lucha a muerte en busca del resultado. Para aquellos que consideraban perdido ese valor germano les recomiendo ver una y otra vez el 2-1 en Viena, allí de fútbol nada, nada; de garra y ganas de arañar un triunfo, de arrancarlo a la “como sea”, mucho.
Será interesante ver cómo se integran esas dos caras de la selección: talento y lucha; hasta ahora con los dirigidos por Löw sólo o lo uno o lo otro, un equilibrio contra España en el Mundial 2010 hubiera puesto a Alemania en la final de Sudáfrica.
El inicio del fin de Klose
¿Enterrador? Quizás, pero cuando lo mencioné aquí hace un año en torno a Ballack me cayó la crítica encima y en ese punto (que no en todos) el tiempo me dio la razón y el ex capitán no ha regresado a la selección, ni regresará.
Con Klose estoy percibiendo un fenómeno similar, no abrigo dudas que estará en la Eurocopa 2012, que es su gran sueño, pero con todo lo que pasa a su alrededor veo muy difícil que llegue como titular (lo que me gustaría) pues de mantenerse la racha de Mario Gómez, y de no suceder el cambio de sistema a un 4-4-2, que de por sí es ya polémico, las puertas seguirán cerrándosele.
A esta situación hay que sumarle que Klose ahora tendrá que buscarse un nuevo club, adaptarse a él; nada envidiable, y las prerrogativas que merecidamente goza en la selección no serán eternas.
Ahora a prepararme para ver el partido que esta noche clasificará a Alemania a la Eurocopa.
¿4-4-2?
Algunos lectores de este blog han reaccionado con una inusitada furia (la de Joseba era de esperarse) al leer que Alemania en el futuro planea un cambio de sistema a un 4-4-2. Pero ojo, esa modificación no es fruto de mi pluma, el análisis es el consecuente de las declaraciones de Joachim Löw luego de la victoria en Austria.
Si quieren escuchar mi opinión personal, no simplemente las alternativas que planteé en caso de que aquello ocurra, aquí van:
a- No estoy de acuerdo con el 4-4-2
b- Me alegra la buena racha de Mario Gómez, y sus progresos tratando de emular las virtudes de Klose, pero aún así no hay comparación y es mejor mantener sólo a uno
c- En caso de producirse efectivamente la modificación de sistema, creo que el que pagará los platos rotos (ya lo había mencionado) será Khedira.
¿Por qué?
Eso me pregunto, y se pregunta Alemania, el entrenador Löw prescinde para su último partido antes de las vacaciones de una pareja, o aunque sea un solo jugador, de contención en el medio. Recordemos quienes y por qué no están: Schweinsteiger tiene el dedo del pie quebrado; Sami Khedira (que lució contra Austria como luce uno sin fútbol y apenas recuperado de una lesión) salió de vacaciones cumpliendo lo acordado entre la Federación Alemana de Fútbol y el Real Madrid; Sven Bender fue operado y está de baja; Simon Rolfes sufrió un tirón muscular y por eso no fue opción en Viena y tampoco lo será en Bakú.
Queda sólo Kroos y Löw le pidió a Sebastian Rudy (Hoffenheim) y Lewis Holtby (Mainz) que se incorporaran a la plantilla, pero el primero de ellos “puede” jugar defensivo; el segundo es ofensivo neto. Claro, contra Azerbaiyán Alemania se puede dar ese lujo, pero eso también demuestra cuál es el valor actual de Michael Ballack en la selección cuando se hace cualquier cosa para no convocarlo.
¿Tiene alguien más una explicación?
Recuerdos de antaño
Mucho fútbol lindo y poca garra tradicional. Esa ha sido otra queja de muchos de los lectores del blog que, contentos, registran la evolución de la selección alemana pero extrañan ese espíritu de lucha a muerte en busca del resultado. Para aquellos que consideraban perdido ese valor germano les recomiendo ver una y otra vez el 2-1 en Viena, allí de fútbol nada, nada; de garra y ganas de arañar un triunfo, de arrancarlo a la “como sea”, mucho.
Será interesante ver cómo se integran esas dos caras de la selección: talento y lucha; hasta ahora con los dirigidos por Löw sólo o lo uno o lo otro, un equilibrio contra España en el Mundial 2010 hubiera puesto a Alemania en la final de Sudáfrica.
El inicio del fin de Klose
¿Enterrador? Quizás, pero cuando lo mencioné aquí hace un año en torno a Ballack me cayó la crítica encima y en ese punto (que no en todos) el tiempo me dio la razón y el ex capitán no ha regresado a la selección, ni regresará.
Con Klose estoy percibiendo un fenómeno similar, no abrigo dudas que estará en la Eurocopa 2012, que es su gran sueño, pero con todo lo que pasa a su alrededor veo muy difícil que llegue como titular (lo que me gustaría) pues de mantenerse la racha de Mario Gómez, y de no suceder el cambio de sistema a un 4-4-2, que de por sí es ya polémico, las puertas seguirán cerrándosele.
A esta situación hay que sumarle que Klose ahora tendrá que buscarse un nuevo club, adaptarse a él; nada envidiable, y las prerrogativas que merecidamente goza en la selección no serán eternas.
Ahora a prepararme para ver el partido que esta noche clasificará a Alemania a la Eurocopa.
Montag, 30. Mai 2011
Cuando el lujo es un problema
“¡Qué lujo!” Esa es una reacción “normal” de quienes leen la hoja en la que está escrita la plantilla de la selección alemana: Götze, Podolski, Klose, Höwedes, Badstuber, Adler, Aogo y Träsch en el banco; Neuer, Hummels, Schmelzer, Kroos, Müller, Özil, Schürrle en la titular. A ello agregan “¡y todos tan jóvenes!”.
Pero ese “lujo” alemán es problemático, el entrenador Joachim Löw lo sabe y con todas sus fuerzas está intentando paralelamente sacar adelante dos estrategías: la primera consiste en, verbalmente, desestimar tanto como le es posible la avalancha de talentos, la segunda es azuzar la competencia interna y ver cuáles de los recién llegados tienen la fortaleza mental para imponerse.
Sobre la primera parte de la premisa nos ocupamos ya aquí en el blog sin ocultar que este autor no la comparte. Hoy nos vamos a ocupar de la segunda, de aquella que pretende que la selección alemana se decante a sí misma a través de una cerrada lucha por las posiciones.
Löw lo declaró anoche tras el juego contra Uruguay “me valdré de los mejores”, y los “mejores” no serán aquellos que brillaron en la temporada de la Bundesliga, sino aquellos que al interior de la selección convenzan y defienda su convocatoria con excelente rendimiento y gran vocación de trabajo.
Esta actitud si me gusta, así debe ser, en tanto todos los que han brillado reciban su oportunidad y sean llamados a demostrar con el uniforme nacional que están en capacidad rendir lo mismo y aún más que en sus equipos de la liga.
Contra Uruguay funcionó, Podolski tuvo que cederle el puesto a Schürrle para que éste probara de lo que es capaz, y lo hizo; Klose le dio paso a Gómez; Badstuber a Hummels, Aogo a Schmelzer.
Es una situación poco envidiable la de mantener a un grupo unido y entusiasmado al mismo tiempo que se les invita a luchar internamente, amigos y enemigos, colegas y rivales. Un acto de equilibrio el que tiene que sortear Joachim Löw, pero no hay de otra si el deseo es que Alemania obtenga los títulos a los que aspira con su “plantilla de lujo”: Eurocopa 2012, Mundial 2014.
Pero ese “lujo” alemán es problemático, el entrenador Joachim Löw lo sabe y con todas sus fuerzas está intentando paralelamente sacar adelante dos estrategías: la primera consiste en, verbalmente, desestimar tanto como le es posible la avalancha de talentos, la segunda es azuzar la competencia interna y ver cuáles de los recién llegados tienen la fortaleza mental para imponerse.
Sobre la primera parte de la premisa nos ocupamos ya aquí en el blog sin ocultar que este autor no la comparte. Hoy nos vamos a ocupar de la segunda, de aquella que pretende que la selección alemana se decante a sí misma a través de una cerrada lucha por las posiciones.
Löw lo declaró anoche tras el juego contra Uruguay “me valdré de los mejores”, y los “mejores” no serán aquellos que brillaron en la temporada de la Bundesliga, sino aquellos que al interior de la selección convenzan y defienda su convocatoria con excelente rendimiento y gran vocación de trabajo.
Esta actitud si me gusta, así debe ser, en tanto todos los que han brillado reciban su oportunidad y sean llamados a demostrar con el uniforme nacional que están en capacidad rendir lo mismo y aún más que en sus equipos de la liga.
Contra Uruguay funcionó, Podolski tuvo que cederle el puesto a Schürrle para que éste probara de lo que es capaz, y lo hizo; Klose le dio paso a Gómez; Badstuber a Hummels, Aogo a Schmelzer.
Es una situación poco envidiable la de mantener a un grupo unido y entusiasmado al mismo tiempo que se les invita a luchar internamente, amigos y enemigos, colegas y rivales. Un acto de equilibrio el que tiene que sortear Joachim Löw, pero no hay de otra si el deseo es que Alemania obtenga los títulos a los que aspira con su “plantilla de lujo”: Eurocopa 2012, Mundial 2014.
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