En el exterior, es decir, allí donde ustedes leen esto, cuando se menciona el nombre de Alemania, hay tres cosas en las que automáticamente se piensa (¿o me equivoco?): fútbol, cerveza y salchicha.
Pues bien, el presidente de la Federación Alemana de Fútbol (DFB), Theo Zwanziger, pretende –por tener un conflicto de principios que explicaré a continuación- dejar por lo menos a la selección alemana sin la cerveza, o mejor dicho, sin el patrocinio de este producto que paga por su vinculación comercial 2 millones de euro anuales.
El equipo nacional tiene un contrato, vigente hasta la Euro 2012, con la cerveza Bitburger que el presidente de la DFB se abstiene (por ahora) de renovar ya que la federación participa en una iniciativa del Comité Olímpico, en cooperación con las autoridades de salud, denominada “Disfruta del deporte sin alcohol”.
Zwanziger ve allí un conflicto de intereses pues por un lado el fútbol apoya una campaña para separar al alcohol del deporte, y por otra recibe dinero de un patrocinador que produce cerveza. Eso sí, y vale la pena aclararlo, la marca de cerveza que apoya a la selección nacional no es alcohólica, su contenido tiene 0% de alcohol.
Pese a que aún no hay un NO definitivo por parte de la DFB, en la Bundesliga ya hay preocupación pues en los estadios la cerveza y las salchichas hacen parte de la tribuna como el balón y los guayos de la cancha.
Una negativa de la selección al patrocinio cervecero podría acarrear consecuencias para los equipos profesionales que anualmente recaudan 300 millones de euro en aportes comerciales de las cervecerías.
La Bundesliga pretende defender esa participación de la cerveza en el fútbol profesional y los argumentos no le son escasos: los estatutos contemplan la prohibición de vincular comercialmente a bebidas con un contenido de más del 15% de alcohol, a los equipos juveniles no les es permitido vincular sus actividades con la cerveza. “Al fútbol no le corresponde intentar reparar todos los problemas sociales, ¿qué vendrá entonces después, la prohibición de Coca Cola por que es demasiado dulce?” declaró el presidente del Dortmund y directivo de la liga profesional, Reinhard Rauball.
No sé ustedes qué opinen, yo, por ejemplo, no bebo alcohol (ni en el estadio, ni en ninguna otra parte), pero he visto con cuánta cordura (en lo general) el alemán consume su “bebida nacional”; y para cuando hay riesgos se puede optar por las medidas que ya adoptan Hamburgo, Augsburgo y Colonia: en partidos de alto riesgo (por las emociones) sólo se sirve cerveza sin alcohol.
Mittwoch, 26. Oktober 2011
Montag, 24. Oktober 2011
No se dejen engañar por la derrota del Bayern
Esta afirmación me lleva a moverme por un terreno peligroso, no quiero, ni pretendo, restarle meritos a la victoria del domingo del Hannover sobre el Bayern (2-1), pero aquellos que quieran ver en ella una señal de debilidad, quizás el arribo al pico máximo del rendimiento al que sigue una caída, están equivocados, no vieron el partido, o se están dejando conducir exclusivamente por la información del resultado.
No, aún perdiendo el Bayern no cesa de mejorar; el club de Múnich está lejos de haber llegado al tope de su nivel, apenas lo está insinuando, y su galope en la Bundesliga, así como su trote firme rumbo a ser candidato a la Champions League, no se detuvo en Hannover, donde a lo más se tropezó.
Bastian Schweinsteiger declaró hace una semana, previo al compromiso de Champions en Nápoles, que al Bayern el único en capacidad de frenarlo era el mismo Bayern. Eso fue lo que sucedió esta semana, la más frustrante –y a la vez la más didáctica- de lo que va corrido de la temporada.
En Italia los de Múnich jugaron su PEOR partido desde que el entrenador Jupp Heynckes asumió la dirección del equipo, y aún así, explotando las debilidades del rival, el partido se pudo haber ganado cómodamente. Un empate fue un buen botín, para ambos.
El problema en Nápoles fue la excesiva confianza en sí mismos, en últimas, haber caído en el error señalado por Schweinsteiger. No hay duda (aunque no excusa) que cuando un equipo se da cuenta con cuánta facilidad puede controlar a su enemigo, automáticamente reduce su ritmo de juego al “modo de ahorro”; ante los italianos el Bayern no renunció a su ideal futbolístico de abrir las bandas, darle un buen manejo al balón, combinar por todos los sectores de la cancha, y vincular a todos sus actores en labores defensivas.
El problema (y por eso no ganó) es que lo hizo realizando el mínimo esfuerzo.
Aún recuerdo al Bayern de Hitzfeld apegado a un libreto muy limitado donde su principal arma eran los centros, y aún así hoy se recuerda a ese equipo como garante de triunfos, al igual que con van Gaal, abusando del control de la pelota bajo la máxima “es mejor tenerla así no hagamos nada con ella” dependiendo de las embestidas de Robben y/o Ribéry, en un momento al que a ese fútbol se le llamó (yo también lo hice) “progresivo”.
El Bayern de Heynckes es hoy ya muy superior a esos dos equipos, y va camino a ser todavía mejor en un par de meses si se toma como punto de evaluación el progreso que se le ha visto. Este Bayern tiene algo nunca antes visto en Múnich, y creo en la Bundesliga: alternativas a granel, recursos por montones, ideas en cantidades.
El plan de Heynckes no es el de imponer una idea y de acuerdo a ella jugar al fútbol; no, Heynckes ha logrado que cada jugador aporte lo mejor que tiene, y le ha inculcado a cada uno de ellos, exigiéndolo cuando es necesario, que lo individual, en vez de obstaculizar lo colectivo, lo enriquezca.
Por eso hoy Ribéry no sólo es el genio de las gambetas, sino también el primer tapón defensivo; por eso Toni Kroos, con su perfecta dualidad al momento de entregar el balón o recuperarlo, es símbolo del nuevo Bayern; por eso Schweinsteiger es el nuevo líder silencioso en el grupo, el maestro de ceremonias que no necesita gritar para ser escuchado y entendido.
En Hannover, justamente, el Bayern perdió, pero pocos partidos esta temporada pueden servir mejor para ilustrar todas las posibilidades del club de Múnich: Kroos estrelló un disparo de media distancia en el travesaño, Mario Gómez desperdició por lo menos 4 opciones claras de anotar, a Schweinsteiger el gol se lo negó el paral, a David Alaba (uno de los recursos en el banco) le entró uno y otro de tiro libre se escapó por un pelo. ¡Y todo ello con 10 luego de la expulsión de Jerome Boateng!
Sí, Hannover ganó, y mereció el triunfo, pero no fue en ningún momento superior al Bayern, eso no. Los dueños de casa tuvieron ocasiones de anotar, pero el balance crudo es que los goles de la victoria se los concedió la visita: el primero un penal tonto provocado por Philipp Lahm, el segundo un disparo que desafortunadamente desvió Luiz Gustavo.
El Bayern, perdiendo, mostró (sin la suerte de haber anotado) de qué es capaz en lo futbolístico y en lo moral, pues nunca bajó los brazos, por el contrario, cada vez sacó de la manga más y más ases que a la final, tristemente, no le dieron ningún punto.
No, aún perdiendo el Bayern no cesa de mejorar; el club de Múnich está lejos de haber llegado al tope de su nivel, apenas lo está insinuando, y su galope en la Bundesliga, así como su trote firme rumbo a ser candidato a la Champions League, no se detuvo en Hannover, donde a lo más se tropezó.
Bastian Schweinsteiger declaró hace una semana, previo al compromiso de Champions en Nápoles, que al Bayern el único en capacidad de frenarlo era el mismo Bayern. Eso fue lo que sucedió esta semana, la más frustrante –y a la vez la más didáctica- de lo que va corrido de la temporada.
En Italia los de Múnich jugaron su PEOR partido desde que el entrenador Jupp Heynckes asumió la dirección del equipo, y aún así, explotando las debilidades del rival, el partido se pudo haber ganado cómodamente. Un empate fue un buen botín, para ambos.
El problema en Nápoles fue la excesiva confianza en sí mismos, en últimas, haber caído en el error señalado por Schweinsteiger. No hay duda (aunque no excusa) que cuando un equipo se da cuenta con cuánta facilidad puede controlar a su enemigo, automáticamente reduce su ritmo de juego al “modo de ahorro”; ante los italianos el Bayern no renunció a su ideal futbolístico de abrir las bandas, darle un buen manejo al balón, combinar por todos los sectores de la cancha, y vincular a todos sus actores en labores defensivas.
El problema (y por eso no ganó) es que lo hizo realizando el mínimo esfuerzo.
Aún recuerdo al Bayern de Hitzfeld apegado a un libreto muy limitado donde su principal arma eran los centros, y aún así hoy se recuerda a ese equipo como garante de triunfos, al igual que con van Gaal, abusando del control de la pelota bajo la máxima “es mejor tenerla así no hagamos nada con ella” dependiendo de las embestidas de Robben y/o Ribéry, en un momento al que a ese fútbol se le llamó (yo también lo hice) “progresivo”.
El Bayern de Heynckes es hoy ya muy superior a esos dos equipos, y va camino a ser todavía mejor en un par de meses si se toma como punto de evaluación el progreso que se le ha visto. Este Bayern tiene algo nunca antes visto en Múnich, y creo en la Bundesliga: alternativas a granel, recursos por montones, ideas en cantidades.
El plan de Heynckes no es el de imponer una idea y de acuerdo a ella jugar al fútbol; no, Heynckes ha logrado que cada jugador aporte lo mejor que tiene, y le ha inculcado a cada uno de ellos, exigiéndolo cuando es necesario, que lo individual, en vez de obstaculizar lo colectivo, lo enriquezca.
Por eso hoy Ribéry no sólo es el genio de las gambetas, sino también el primer tapón defensivo; por eso Toni Kroos, con su perfecta dualidad al momento de entregar el balón o recuperarlo, es símbolo del nuevo Bayern; por eso Schweinsteiger es el nuevo líder silencioso en el grupo, el maestro de ceremonias que no necesita gritar para ser escuchado y entendido.
En Hannover, justamente, el Bayern perdió, pero pocos partidos esta temporada pueden servir mejor para ilustrar todas las posibilidades del club de Múnich: Kroos estrelló un disparo de media distancia en el travesaño, Mario Gómez desperdició por lo menos 4 opciones claras de anotar, a Schweinsteiger el gol se lo negó el paral, a David Alaba (uno de los recursos en el banco) le entró uno y otro de tiro libre se escapó por un pelo. ¡Y todo ello con 10 luego de la expulsión de Jerome Boateng!
Sí, Hannover ganó, y mereció el triunfo, pero no fue en ningún momento superior al Bayern, eso no. Los dueños de casa tuvieron ocasiones de anotar, pero el balance crudo es que los goles de la victoria se los concedió la visita: el primero un penal tonto provocado por Philipp Lahm, el segundo un disparo que desafortunadamente desvió Luiz Gustavo.
El Bayern, perdiendo, mostró (sin la suerte de haber anotado) de qué es capaz en lo futbolístico y en lo moral, pues nunca bajó los brazos, por el contrario, cada vez sacó de la manga más y más ases que a la final, tristemente, no le dieron ningún punto.
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Montag, 17. Oktober 2011
El fenómeno Podolski
Cada vez que me preguntan lo digo, así no me crean, o quieran rebatirlo con argumentos sobre la importancia del “colectivo”: el Colonia es Lukas Podolski + 10 asistentes. Cuando él funciona el equipo suma; cuando él no funciona pero sus asistentes sí, los puntos se los lleva el rival.
Esta temporada he tenido la oportunidad de ser testigo constante de esa realidad, he visto en vivo los triunfos y las derrotas del Colonia, que son –reduciéndolo a lo esencial- los triunfos y las derrotas de Lukas Podolski: el 0-3 y el 1-2 en casa contra Wolfsburgo y Nuremberg respectivamente; el 4-1 propinado como visitante al Leverkusen y el 2-0 de ayer sobre el Hannover.
En ambas derrotas enunciadas Podolski estuvo completamente desconectado; en las victorias lució como lo que es en realidad: un jugador de talla mundial, una estrella internacional, el más destacado futbolista alemán de su generación, a la que pertenecen otros gigantes como Bastian Schweinsteiger. Contra Hannover anotó los dos goles del partido, contra Leverkusen marcó también dos y sirvió uno.
Es testimonio de la calidad de Lukas Podolski el que el equipo camine a su ritmo, de otro lado también es una trampa para el colectivo, especialmente porque el jugador tiene muchas cosas positivas, pero la constancia no hace parte de su lista de virtudes personales.
Hay que tener en cuenta que pese a que el amor por su ciudad y su club (Podolski es oriundo de Colonia y producto de su cantera) no este el motor que mueve al jugador a entregar actuaciones del nivel de las que le vimos contra el Hannover y el Leverkusen.
Aquí hay que poner las cartas sobre la mesa para confirmar que el gran aliciente en la carrera profesional de Lukas Podolski es la selección alemana. No es casualidad que en Leverkusen haya hecho uno de sus mejores partidos en muchos años; en duelo directo con el retador por su posición en el equipo nacional, Andre Schürrle, trabajó ejemplarmente en la recuperación del balón, luchó la posesión de la pelota, la defendió, y cuando fue necesario (incluso favorecido por la generosidad de un árbitro que en vez de mostrarle tarjeta se contentó con una reprensión) sacudió violentamente a su rival.
“Aquí estoy yo, y aquí le demostraré por qué yo merezco ser titular en Alemania y no usted, señor Schürrle” parecía ser la consigna de Podolski en ese Colonia – Leverkusen. El duelo lo ganó de lejos, con muchos meritos, opacando a la competencia.
Pero el problema es que Schürrle si es constante, y si bien perdió la batalla personal en la cancha contra Podolski, va adelante en puntos en el conglomerado. La prueba es que el entrenador alemán, Joachim Löw, sigue trabajando sin dejarse confundir en la integración del de Leverkusen a la selección, lo cual vimos todos la semana pasada contra Austria, donde el juvenil anotó un soberbio gol y realizó un gran partido.
Picado en su orgullo, sabiendo que el día anterior Schürrle volvió a sumar puntos importantes en la competencia por la posición en la selección al anotar un GOLAZO (así, con mayúsculas) en el empate a dos entre Mönchengladbach y Leverkusen, Podolski saltó a la cancha el domingo a enfrentar al Hannover convencido (como sucedió) de poder doblegarlo en solitario.
Y si Schürrle hizo un GOLAZO, pues Podolski hizo DOS GOLAZOS. Aún mejor, Podolski fue medio Colonia, un jugador que es todo un equipo. ¡Fenómeno!
Esta temporada he tenido la oportunidad de ser testigo constante de esa realidad, he visto en vivo los triunfos y las derrotas del Colonia, que son –reduciéndolo a lo esencial- los triunfos y las derrotas de Lukas Podolski: el 0-3 y el 1-2 en casa contra Wolfsburgo y Nuremberg respectivamente; el 4-1 propinado como visitante al Leverkusen y el 2-0 de ayer sobre el Hannover.
En ambas derrotas enunciadas Podolski estuvo completamente desconectado; en las victorias lució como lo que es en realidad: un jugador de talla mundial, una estrella internacional, el más destacado futbolista alemán de su generación, a la que pertenecen otros gigantes como Bastian Schweinsteiger. Contra Hannover anotó los dos goles del partido, contra Leverkusen marcó también dos y sirvió uno.
Es testimonio de la calidad de Lukas Podolski el que el equipo camine a su ritmo, de otro lado también es una trampa para el colectivo, especialmente porque el jugador tiene muchas cosas positivas, pero la constancia no hace parte de su lista de virtudes personales.
Hay que tener en cuenta que pese a que el amor por su ciudad y su club (Podolski es oriundo de Colonia y producto de su cantera) no este el motor que mueve al jugador a entregar actuaciones del nivel de las que le vimos contra el Hannover y el Leverkusen.
Aquí hay que poner las cartas sobre la mesa para confirmar que el gran aliciente en la carrera profesional de Lukas Podolski es la selección alemana. No es casualidad que en Leverkusen haya hecho uno de sus mejores partidos en muchos años; en duelo directo con el retador por su posición en el equipo nacional, Andre Schürrle, trabajó ejemplarmente en la recuperación del balón, luchó la posesión de la pelota, la defendió, y cuando fue necesario (incluso favorecido por la generosidad de un árbitro que en vez de mostrarle tarjeta se contentó con una reprensión) sacudió violentamente a su rival.
“Aquí estoy yo, y aquí le demostraré por qué yo merezco ser titular en Alemania y no usted, señor Schürrle” parecía ser la consigna de Podolski en ese Colonia – Leverkusen. El duelo lo ganó de lejos, con muchos meritos, opacando a la competencia.
Pero el problema es que Schürrle si es constante, y si bien perdió la batalla personal en la cancha contra Podolski, va adelante en puntos en el conglomerado. La prueba es que el entrenador alemán, Joachim Löw, sigue trabajando sin dejarse confundir en la integración del de Leverkusen a la selección, lo cual vimos todos la semana pasada contra Austria, donde el juvenil anotó un soberbio gol y realizó un gran partido.
Picado en su orgullo, sabiendo que el día anterior Schürrle volvió a sumar puntos importantes en la competencia por la posición en la selección al anotar un GOLAZO (así, con mayúsculas) en el empate a dos entre Mönchengladbach y Leverkusen, Podolski saltó a la cancha el domingo a enfrentar al Hannover convencido (como sucedió) de poder doblegarlo en solitario.
Y si Schürrle hizo un GOLAZO, pues Podolski hizo DOS GOLAZOS. Aún mejor, Podolski fue medio Colonia, un jugador que es todo un equipo. ¡Fenómeno!
Freitag, 14. Oktober 2011
Robben, una estrella que no termina de sanar…
El historial médico del holandés al servicio del Bayern ya llena una biblioteca; aún así, Arjen Robben no se recupera, el apelativo “jugador de cristal” le sigue acompañando sin descanso y en el equipo, pese a que se le espera, cada vez se le necesita menos, algo que no mejora el panorama.
En esta temporada Robben apenas ha jugado 213 minutos, sólo un partido como titular, y si a ello se le suma la baja tras la grave lesión encontrada por los médicos del Bayern luego del Mundial 2010, que lo alejó de las canchas toda la primera ronda de la Bundesliga, se puede decir que el fútbol del holandés (eso sí, siempre espectacular) prácticamente ha sido invisible a lo largo de un año.
En Múnich todos alientan y respaldan a Robben, hablan de su calidad insustituible y de la importancia para el equipo de tenerlo en sus filas. La realidad, sin embargo, muestra otra cosa. Si en la segunda vuelta de la temporada 2010/2011 se le necesitó con tanta urgencia para al final obtener el tan ansiado –y en peligro de no conseguirse- tercer puesto que diera la posibilidad de jugar en la Champions League, hoy la situación es otra.
La verdad, es que el Bayern de Jupp Heynckes ha compensado la ausencia de Robben, algo que van Gaal en su momento no logró. Thomas Müller ha conseguido que la afición se acostumbre a olvidar el nombre de Robben como sinónimo de “salvador”. Además, el grupo formado por el nuevo entrenador en Múnich ha alcanzado un equilibrio en sus líneas que le permite depender cada vez menos de la individualidad, lleve esta el nombre de Franck Ribéry, o como en este caso, el de Arjen Robben.
El balance entre defensa y ataque del Bayern en esta temporada le permite prescindir de los dribles de un gran artista que antes se echaba a la espalda no sólo el show sino los puntos importantes. Nadie quiere aquí desconocer el valor de Robben, pero es preocupante –para él- saber que su ausencia se compensa sin mayores traumas.
De otro lado, quizás esta sea la gran oportunidad del holandés, cuya nueva lesión lo tendrá muy probablemente por fuera de las canchas en lo que resta del 2011 (se habla de 4 semanas antes de poder volver a entrenar, eso es mediados de noviembre, a finales de ese mes tal vez pueda jugar, pero conociendo a Heynckes éste no arriesgará ni una nueva lesión, ni la modificación de un dibujo táctico que le funciona, así que la banca, aún estando plenamente recuperado, es la opción más positiva visto desde la perspectiva de hoy).
Robben debería tomárselo con calma, con mucha calma, darse el tiempo necesario para forrar su musculatura “cristalina” de una armadura que le permita enfrentar las batallas en las que sus armas son tan contundentes.
Y aún mejor sería que la Federación Holandesa de Fútbol, y la selección nacional, le permitieran, para bien de sus aspiraciones en la Eurocopa 2012, le concediera a uno de sus mejores jugadores el margen necesario (y concertado por el club) para llegar al 100 por ciento.
La semana pasada, nuevamente, las directivas del fútbol holandés y el Bayern se volvieron a mostrar los dientes por culpa de las lesiones de Robben. Al finalizar el Mundial el club de Múnich le cayó encima a la selección de Holanda por el manejo que se le dio a los problemas musculares del jugador, pero luego de una larga negociación acordó un partido de compensación en el Allianz Arena.
Hoy la historia es a la inversa, y no sólo el jugador tiene algo que perder –su salud-, también el Bayern que no quiere poner en riesgo los millonarios ingresos del partido contra Holanda. Y en ese ir y venir, el único que sufre es Arjen Robben, que tiene ganas de jugar y entre más tiempo pase, más difícil la tendrá para conquistar de vuelta el lugar que le corresponde, y que actualmente en Múnich ya no suyo de una forma indiscutible.
En esta temporada Robben apenas ha jugado 213 minutos, sólo un partido como titular, y si a ello se le suma la baja tras la grave lesión encontrada por los médicos del Bayern luego del Mundial 2010, que lo alejó de las canchas toda la primera ronda de la Bundesliga, se puede decir que el fútbol del holandés (eso sí, siempre espectacular) prácticamente ha sido invisible a lo largo de un año.
En Múnich todos alientan y respaldan a Robben, hablan de su calidad insustituible y de la importancia para el equipo de tenerlo en sus filas. La realidad, sin embargo, muestra otra cosa. Si en la segunda vuelta de la temporada 2010/2011 se le necesitó con tanta urgencia para al final obtener el tan ansiado –y en peligro de no conseguirse- tercer puesto que diera la posibilidad de jugar en la Champions League, hoy la situación es otra.
La verdad, es que el Bayern de Jupp Heynckes ha compensado la ausencia de Robben, algo que van Gaal en su momento no logró. Thomas Müller ha conseguido que la afición se acostumbre a olvidar el nombre de Robben como sinónimo de “salvador”. Además, el grupo formado por el nuevo entrenador en Múnich ha alcanzado un equilibrio en sus líneas que le permite depender cada vez menos de la individualidad, lleve esta el nombre de Franck Ribéry, o como en este caso, el de Arjen Robben.
El balance entre defensa y ataque del Bayern en esta temporada le permite prescindir de los dribles de un gran artista que antes se echaba a la espalda no sólo el show sino los puntos importantes. Nadie quiere aquí desconocer el valor de Robben, pero es preocupante –para él- saber que su ausencia se compensa sin mayores traumas.
De otro lado, quizás esta sea la gran oportunidad del holandés, cuya nueva lesión lo tendrá muy probablemente por fuera de las canchas en lo que resta del 2011 (se habla de 4 semanas antes de poder volver a entrenar, eso es mediados de noviembre, a finales de ese mes tal vez pueda jugar, pero conociendo a Heynckes éste no arriesgará ni una nueva lesión, ni la modificación de un dibujo táctico que le funciona, así que la banca, aún estando plenamente recuperado, es la opción más positiva visto desde la perspectiva de hoy).
Robben debería tomárselo con calma, con mucha calma, darse el tiempo necesario para forrar su musculatura “cristalina” de una armadura que le permita enfrentar las batallas en las que sus armas son tan contundentes.
Y aún mejor sería que la Federación Holandesa de Fútbol, y la selección nacional, le permitieran, para bien de sus aspiraciones en la Eurocopa 2012, le concediera a uno de sus mejores jugadores el margen necesario (y concertado por el club) para llegar al 100 por ciento.
La semana pasada, nuevamente, las directivas del fútbol holandés y el Bayern se volvieron a mostrar los dientes por culpa de las lesiones de Robben. Al finalizar el Mundial el club de Múnich le cayó encima a la selección de Holanda por el manejo que se le dio a los problemas musculares del jugador, pero luego de una larga negociación acordó un partido de compensación en el Allianz Arena.
Hoy la historia es a la inversa, y no sólo el jugador tiene algo que perder –su salud-, también el Bayern que no quiere poner en riesgo los millonarios ingresos del partido contra Holanda. Y en ese ir y venir, el único que sufre es Arjen Robben, que tiene ganas de jugar y entre más tiempo pase, más difícil la tendrá para conquistar de vuelta el lugar que le corresponde, y que actualmente en Múnich ya no suyo de una forma indiscutible.
Montag, 10. Oktober 2011
Los desafíos de la selección alemana
Muchos piensan que con la avalancha de talentos en el fútbol alemán, el entrenador de la selección, Joachim Löw, la tendrá fácil para armar un equipo que pelee el título europeo del 2012. Las apariencias pueden engañar, hay dos posiciones que deparan dolores de cabeza.
Veamos, línea por línea, cómo está la selección alemana, de esta forma nos daremos cuenta de dónde aún se tiene trabajo por hacer, y quizás ello también expliqué el por qué el entrenador Löw no está dispuesto a jugársela con una variante táctica y piensa llegar a la Eurocopa con tres distintas: 4-2-3-1; 4-1-4-1; 4-4-2.
El arco
Manuel Neuer, sin duda, es y seguirá siendo (en tanto se conserve libre de lesiones) el titular indiscutible en Alemania. Su actuación contra Turquía, donde a importantes atajadas para mantener su valla invicta le sumó el inicio de dos goles con su saque de lujo y su inteligente rechazo buscando la banda en territorio enemigo, lo confirmó.
La pregunta es, con el surgimiento de una generación de arqueros de gran nivel en Alemania, quién será su suplente y quién el tercer portero. Tim Wiese, del Bremen, se ha mantenido gracias a que es el que más experiencia aporta en la plantilla, pero no por ser el que representa el estilo de juego que quiere Löw, para quien el inicio del ataque debe tener como posible punto de partido el propio arco.
Ron-Robert Zieler (Hannover) viene empujando com fuerza em busca de um cupo, y El mejor de todos, Marc-André ter Stegen (Moenchengladbach) seguramente va a estar pronto com La selección de mayores, eso pese a que em La Sub21 es apenas el tercero detrá de Kevin Trapp y Oliver Baumann. Todos ellos son jóvenes y prometederos, y no son casos excepcionales pues, para citar sólo otro de gran calidad, allí está Bernd Leno del Leverkusen.
Löw tiene de donde escoger, pero el desafío es hacerlo bien.
La defensa
Philipp Lahm por la izquierda es fijo, su colega en el Bayern Holger Badstuber como central también, pero ¿quién será su socio? Per Mertesacker tiene –por ahora- el respaldo del entrenador Löw, pero Mats Hummels (Dortmund), Jerome Boateng (Bayern) y Benedikt Höwedes (Schalke) –en ese orden- aprietan.
El entrenador alemán, muy inteligentemente, le abrió perspectivas a Boateng y Höwedes por la gran vacante del equipo nacional, la posición como lateral derecho. Dos centrales peleando por una posición que no es la suya, pero que les daría un cupo en la formación titular.
Pero Joachim Löw, por creativo que sea al momento de mover sus fichas de esa manera, dependerá de que sus colegas en el Bayern (Heynckes) y en Schalke (Stevens) pongan con regularidad a los futbolistas a jugar, y probarse en serio, en esa posición como laterales. Boateng tiene una leve ventaja porque en Múnich juega de lateral casi cada segundo partido, Höwedes va perdiendo pues en Gelsenkirchen nunca forma allí.
Ahora bien, en caso de que a Löw no le funcione la apuesta, tendrá que integrar a un verdadero lateral derecho (¿Gonzalo Castro?) y ello sólo funcionará bien en tanto suceda pronto.
Mediocampo
Esta es la zona que más opciones ofrece, y a la vez la que más dolores de cabeza en materia de adopción de sistemas de juego, le depara a Löw. Aquí es donde se decide si se jugará un 4-2-3-1 ó un 4-1-4-1 ó un 4-4-2 con los siguientes jugadores como pilares de cada dibujo táctico: Schweinsteiger, Özil, Müller, Khedira, Kroos, Schürrle, Podolski y Götze.
Como apoyo de reserva están Reus, Holtby, Größkreutz, los gemelos Bender y Rolfes. La calidad a la mano es exuberante, pero no por ello fácil de administrar, y eso lo sabe Joachim Löw, quien tiene el reto de tener que darle a esta zona libertades y responsabilidades que equilibren su calidad.
Delantera
Aquí uno se limita a dos nombres: Miroslav Klose y/o Mario Gómez. Las opciones –hoy por hoy- inician y acaban con ellos. El brasilero nacionalizado alemán Cacau tiende a desaparecer, Stefan Kießling y Patrick Helmes fueron alternativas en el pasado pero ya no tienen presente (por lo menos con la selección) y otros atacantes no hay.
Mentiras, si hay, pero son muy jóvenes e inexpertos: Nils Peterson y Pierre-Michel Lasogga. Eso sí, ambos un muy buen resumen, una gran simbiosis, de lo que son Klose y Gómez, casi se podría afirmar que de mezclarlos a ambos en un laboratorio, lo que resultaría serían los primeros.
Pero Löw tiene que decidir si los necesita o si prescinde de ellos, o de uno de ellos. Un gran dilema.
Veamos, línea por línea, cómo está la selección alemana, de esta forma nos daremos cuenta de dónde aún se tiene trabajo por hacer, y quizás ello también expliqué el por qué el entrenador Löw no está dispuesto a jugársela con una variante táctica y piensa llegar a la Eurocopa con tres distintas: 4-2-3-1; 4-1-4-1; 4-4-2.
El arco
Manuel Neuer, sin duda, es y seguirá siendo (en tanto se conserve libre de lesiones) el titular indiscutible en Alemania. Su actuación contra Turquía, donde a importantes atajadas para mantener su valla invicta le sumó el inicio de dos goles con su saque de lujo y su inteligente rechazo buscando la banda en territorio enemigo, lo confirmó.
La pregunta es, con el surgimiento de una generación de arqueros de gran nivel en Alemania, quién será su suplente y quién el tercer portero. Tim Wiese, del Bremen, se ha mantenido gracias a que es el que más experiencia aporta en la plantilla, pero no por ser el que representa el estilo de juego que quiere Löw, para quien el inicio del ataque debe tener como posible punto de partido el propio arco.
Ron-Robert Zieler (Hannover) viene empujando com fuerza em busca de um cupo, y El mejor de todos, Marc-André ter Stegen (Moenchengladbach) seguramente va a estar pronto com La selección de mayores, eso pese a que em La Sub21 es apenas el tercero detrá de Kevin Trapp y Oliver Baumann. Todos ellos son jóvenes y prometederos, y no son casos excepcionales pues, para citar sólo otro de gran calidad, allí está Bernd Leno del Leverkusen.
Löw tiene de donde escoger, pero el desafío es hacerlo bien.
La defensa
Philipp Lahm por la izquierda es fijo, su colega en el Bayern Holger Badstuber como central también, pero ¿quién será su socio? Per Mertesacker tiene –por ahora- el respaldo del entrenador Löw, pero Mats Hummels (Dortmund), Jerome Boateng (Bayern) y Benedikt Höwedes (Schalke) –en ese orden- aprietan.
El entrenador alemán, muy inteligentemente, le abrió perspectivas a Boateng y Höwedes por la gran vacante del equipo nacional, la posición como lateral derecho. Dos centrales peleando por una posición que no es la suya, pero que les daría un cupo en la formación titular.
Pero Joachim Löw, por creativo que sea al momento de mover sus fichas de esa manera, dependerá de que sus colegas en el Bayern (Heynckes) y en Schalke (Stevens) pongan con regularidad a los futbolistas a jugar, y probarse en serio, en esa posición como laterales. Boateng tiene una leve ventaja porque en Múnich juega de lateral casi cada segundo partido, Höwedes va perdiendo pues en Gelsenkirchen nunca forma allí.
Ahora bien, en caso de que a Löw no le funcione la apuesta, tendrá que integrar a un verdadero lateral derecho (¿Gonzalo Castro?) y ello sólo funcionará bien en tanto suceda pronto.
Mediocampo
Esta es la zona que más opciones ofrece, y a la vez la que más dolores de cabeza en materia de adopción de sistemas de juego, le depara a Löw. Aquí es donde se decide si se jugará un 4-2-3-1 ó un 4-1-4-1 ó un 4-4-2 con los siguientes jugadores como pilares de cada dibujo táctico: Schweinsteiger, Özil, Müller, Khedira, Kroos, Schürrle, Podolski y Götze.
Como apoyo de reserva están Reus, Holtby, Größkreutz, los gemelos Bender y Rolfes. La calidad a la mano es exuberante, pero no por ello fácil de administrar, y eso lo sabe Joachim Löw, quien tiene el reto de tener que darle a esta zona libertades y responsabilidades que equilibren su calidad.
Delantera
Aquí uno se limita a dos nombres: Miroslav Klose y/o Mario Gómez. Las opciones –hoy por hoy- inician y acaban con ellos. El brasilero nacionalizado alemán Cacau tiende a desaparecer, Stefan Kießling y Patrick Helmes fueron alternativas en el pasado pero ya no tienen presente (por lo menos con la selección) y otros atacantes no hay.
Mentiras, si hay, pero son muy jóvenes e inexpertos: Nils Peterson y Pierre-Michel Lasogga. Eso sí, ambos un muy buen resumen, una gran simbiosis, de lo que son Klose y Gómez, casi se podría afirmar que de mezclarlos a ambos en un laboratorio, lo que resultaría serían los primeros.
Pero Löw tiene que decidir si los necesita o si prescinde de ellos, o de uno de ellos. Un gran dilema.
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Freitag, 7. Oktober 2011
Perfección, el nuevo objetivo de la selección alemana
Aunque la selección alemana ya clasificó a la Eurocopa 2012, sus metas siguen siendo altas. Contra Turquía y Bélgica, el equipo de Joachim Löw se ha propuesto cerrar la eliminatoria al torneo con un balance perfecto.
El objetivo de Alemania -que jugará este viernes 7 de octubre contra Turquía en Estambul, y contra Bélgica el 11 de octubre en Düsseldorf- es ganar todos sus 10 partidos en la ronda de clasificación a la Eurocopa 2012. Esa “marca perfecta” sólo la han logrado los alemanes en una ocasión en su historia, en la ruta eliminatoria al Mundial de 1982 en España; en aquella ocasión, sin embargo, el máximo de partidos jugados (todos ganados) fue de ocho, el mismo número de victorias obtenidas hasta ahora por el equipo de Joachim Löw.
“Nuestro objetivo es terminar la eliminatoria a la Eurocopa 2012 con un invicto, eso constituiría un hito histórico; 10 partidos, 10 victorias, ese es nuestro deseo y por eso saldremos a ganar contra Turquía y Bélgica” contó el entrenador Löw y agregó que en esos dos enfrentamientos no realizará experimentos: “esa es la razón por la cual no voy a cambiar la formación en siete u ocho posiciones”.
Pilares tácticos
Y aunque contra Turquía y Bélgica no se exhibirán sustanciales modificaciones tácticas, Joachim Löw contó que desde ya empezará a trabajar en los sistemas con los que enfrentará el reto de la Eurocopa 2012. El anuncio de mayor relevancia hecho por el cuerpo técnico alemán fue el de revitalizar la formación 4-4-2 con los atacantes Mario Gómez y Miroslav Klose como pareja titular.
Ello significa, y así lo dejó claro el entrenador, que Alemania llegaría al máximo torneo continental de fútbol, que se lleva a cabo el próximo año en Polonia y Ucrania, con tres sistemas diferentes muy bien estudiados: el exitoso 4-2-3-1 del Mundial Sudáfrica 2010; el innovador 4-1-4-1 exhibido recientemente con buenos resultados, especialmente en el partido amistoso contra Brasil; y un 4-4-2 que fue el núcleo del juego alemán en la Eurocopa del 2008, donde se coronó subcampeón tras perder la final contra España.
Löw ha señalado también, previo a los partidos contra Turquía y Bélgica, cuál será el pilar del futuro de la selección alemana: “ya no quiero más un doble seis, no pienso jugar con dos volantes de recuperación parados al fondo, lo que deseo es un alto grado de flexibilidad defensiva de todos los jugadores del mediocampo”.
Las claves del entrenador
Flexibilidad es la palabra clave de Alemania en busca de la perfección; el entrenador Löw pretende eliminar la frontera entre jugadores “ofensivos” y “defensivos”, exigiendo de cada uno de los integrantes de la selección –independientemente de la formación táctica- “que participen con propiedad en todas las labores, que sean capaces de recuperar, pero también de desdoblarse con propiedad al ataque”.
Turquía, este viernes, y Bélgica, el próximo martes, serán las primeras estaciones de la selección alemana en la búsqueda de la perfección. Si bien con 10 victorias en la eliminatoria conseguiría un récord histórico, él no constituye un título verdadero. Éste se disputa en la Eurocopa, y allí es donde los entrenados por Joachim Löw deben demostrar que la tan pretendida “perfección” que se persigue ha sido alcanzada.
El objetivo de Alemania -que jugará este viernes 7 de octubre contra Turquía en Estambul, y contra Bélgica el 11 de octubre en Düsseldorf- es ganar todos sus 10 partidos en la ronda de clasificación a la Eurocopa 2012. Esa “marca perfecta” sólo la han logrado los alemanes en una ocasión en su historia, en la ruta eliminatoria al Mundial de 1982 en España; en aquella ocasión, sin embargo, el máximo de partidos jugados (todos ganados) fue de ocho, el mismo número de victorias obtenidas hasta ahora por el equipo de Joachim Löw.
“Nuestro objetivo es terminar la eliminatoria a la Eurocopa 2012 con un invicto, eso constituiría un hito histórico; 10 partidos, 10 victorias, ese es nuestro deseo y por eso saldremos a ganar contra Turquía y Bélgica” contó el entrenador Löw y agregó que en esos dos enfrentamientos no realizará experimentos: “esa es la razón por la cual no voy a cambiar la formación en siete u ocho posiciones”.
Pilares tácticos
Y aunque contra Turquía y Bélgica no se exhibirán sustanciales modificaciones tácticas, Joachim Löw contó que desde ya empezará a trabajar en los sistemas con los que enfrentará el reto de la Eurocopa 2012. El anuncio de mayor relevancia hecho por el cuerpo técnico alemán fue el de revitalizar la formación 4-4-2 con los atacantes Mario Gómez y Miroslav Klose como pareja titular.
Ello significa, y así lo dejó claro el entrenador, que Alemania llegaría al máximo torneo continental de fútbol, que se lleva a cabo el próximo año en Polonia y Ucrania, con tres sistemas diferentes muy bien estudiados: el exitoso 4-2-3-1 del Mundial Sudáfrica 2010; el innovador 4-1-4-1 exhibido recientemente con buenos resultados, especialmente en el partido amistoso contra Brasil; y un 4-4-2 que fue el núcleo del juego alemán en la Eurocopa del 2008, donde se coronó subcampeón tras perder la final contra España.
Löw ha señalado también, previo a los partidos contra Turquía y Bélgica, cuál será el pilar del futuro de la selección alemana: “ya no quiero más un doble seis, no pienso jugar con dos volantes de recuperación parados al fondo, lo que deseo es un alto grado de flexibilidad defensiva de todos los jugadores del mediocampo”.
Las claves del entrenador
Flexibilidad es la palabra clave de Alemania en busca de la perfección; el entrenador Löw pretende eliminar la frontera entre jugadores “ofensivos” y “defensivos”, exigiendo de cada uno de los integrantes de la selección –independientemente de la formación táctica- “que participen con propiedad en todas las labores, que sean capaces de recuperar, pero también de desdoblarse con propiedad al ataque”.
Turquía, este viernes, y Bélgica, el próximo martes, serán las primeras estaciones de la selección alemana en la búsqueda de la perfección. Si bien con 10 victorias en la eliminatoria conseguiría un récord histórico, él no constituye un título verdadero. Éste se disputa en la Eurocopa, y allí es donde los entrenados por Joachim Löw deben demostrar que la tan pretendida “perfección” que se persigue ha sido alcanzada.
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Donnerstag, 6. Oktober 2011
La lista secreta de la selección alemana
Claro que todos ustedes conocen cuales son los pilares de la selección alemana, aquellos que fijo, fijo, estarán en la Eurocopa 2012: Manuel Neuer, Philipp Lahm, Mesut Özil, Bastian Schweinsteiger, Thomas Müller, Lukas Podolski, Miroslva Klose, Mario Gómez, etc. ¿Pero cuáles son los nombres que el entrenador Joachim Löw tiene en reserva? Aquí se los cuento, tampoco son muchos.
Si empiezan por nombrar a Mario Götze, a Toni Kroos o a Andre Schürrle, permitanme anticiparles que ellos también estarán en la Eurocopa; no, aquí estoy tratando a algunos que no han sido convocados hasta ahora a la selección alemana, pero cuyas oportunidades son altas de convertirse en la “gran sorpresa” que fue para el Mundial 2006 David Odonkor y en la Eurocopa 2008 Marko Marin.
Sidney Sam: el volante ofensivo del Leverkusen tiene algo que le gusta mucho al entrenador Löw, lo mismo que puso en su momento a Odonkor y a Marin en la selección: regate. Es probable que Alemania, dependiendo de los planteamientos tácticos, pueda requerir de sus servicios a la hora de desequilibrar, además (a diferencia de Odonkor y Marin) este jugador aporta mucho en la marcación.
Gonzalo Castro: el hispano-alemán, colega de equipo de Sam, sería la solución definitiva al rompecabezas de Löw en la búsqueda de un lateral derecho. Por esa banda el entrenador alemán ha probado todo lo que ha podido: defensores centrales y mediocampistas. Llegado el momento quizás se vea obligado a resignarse a convocar a un jugador que en Leverkusen brilla donde lo pongan, y que nadie entiende por qué es marginado de la selección, especialmente cuando el cupo que podría ocupar está libre y su experiencia (también en la zona de volantes) le convierte en candidato número 1.
Julian Draxler: el juvenil del Schalke, desde su debut a las órdenes de Felix Magath hace poco menos de un año, ha madurado a pasos enormes y en su equipo ha conquistado, pese a la gran competencia, un cupo, por lo menos como recambio principal, algunas veces hasta es titular. Löw podría tenerlo en la plantilla de la Eurocopa con el objetivo de empezar a integrarlo al grupo con miras a las eliminatorias al Mundial 2014, cuando junto a Kroos, Özil, Müller, Schürrle, Reus y Götze sería la nueva cara de la renovación teutona.
Marc-André ter Stegen: al arquero del Mönchengladbach no hay que presentarlo demasiado, un buen seguidor de la Bundesliga conoce sus capacidades, uno normal seguro que ya ha admirado sus atajadas. Ter Stegen es el arquero del futuro, está, sin hacer parte de un equipo tan fuerte como el Bayern, a un nivel muy cercano al de Manuel Neuer y en Brasil 2014 será mínimo su suplente.
Pierre-Michel Lasogga: El atacante de apenas 19 años que juega en Berlín está ya desde hace algunos meses en el radar del cuerpo técnico de Alemania. Lasogga (en una carrera cabeza a cabeza con el delantero del Bayern Nils Petersen) entusiasma a aquellos que quieren ver ese tipo de goles que caracterizaron a los alemanes en sus mejores momentos históricos: fuerza, olfato y un gran sentido de oportunidad al posicionarse en el área rival. El juvenil atacante tiene a su favor lo que Petersen, con características similares, tiene en contra: jugar en un equipo chico. Otro más del Bayern es difícil de presentar, por eso, llegado el momento, la suerte podría sonreír al de Berlín.
Si empiezan por nombrar a Mario Götze, a Toni Kroos o a Andre Schürrle, permitanme anticiparles que ellos también estarán en la Eurocopa; no, aquí estoy tratando a algunos que no han sido convocados hasta ahora a la selección alemana, pero cuyas oportunidades son altas de convertirse en la “gran sorpresa” que fue para el Mundial 2006 David Odonkor y en la Eurocopa 2008 Marko Marin.
Sidney Sam: el volante ofensivo del Leverkusen tiene algo que le gusta mucho al entrenador Löw, lo mismo que puso en su momento a Odonkor y a Marin en la selección: regate. Es probable que Alemania, dependiendo de los planteamientos tácticos, pueda requerir de sus servicios a la hora de desequilibrar, además (a diferencia de Odonkor y Marin) este jugador aporta mucho en la marcación.
Gonzalo Castro: el hispano-alemán, colega de equipo de Sam, sería la solución definitiva al rompecabezas de Löw en la búsqueda de un lateral derecho. Por esa banda el entrenador alemán ha probado todo lo que ha podido: defensores centrales y mediocampistas. Llegado el momento quizás se vea obligado a resignarse a convocar a un jugador que en Leverkusen brilla donde lo pongan, y que nadie entiende por qué es marginado de la selección, especialmente cuando el cupo que podría ocupar está libre y su experiencia (también en la zona de volantes) le convierte en candidato número 1.
Julian Draxler: el juvenil del Schalke, desde su debut a las órdenes de Felix Magath hace poco menos de un año, ha madurado a pasos enormes y en su equipo ha conquistado, pese a la gran competencia, un cupo, por lo menos como recambio principal, algunas veces hasta es titular. Löw podría tenerlo en la plantilla de la Eurocopa con el objetivo de empezar a integrarlo al grupo con miras a las eliminatorias al Mundial 2014, cuando junto a Kroos, Özil, Müller, Schürrle, Reus y Götze sería la nueva cara de la renovación teutona.
Marc-André ter Stegen: al arquero del Mönchengladbach no hay que presentarlo demasiado, un buen seguidor de la Bundesliga conoce sus capacidades, uno normal seguro que ya ha admirado sus atajadas. Ter Stegen es el arquero del futuro, está, sin hacer parte de un equipo tan fuerte como el Bayern, a un nivel muy cercano al de Manuel Neuer y en Brasil 2014 será mínimo su suplente.
Pierre-Michel Lasogga: El atacante de apenas 19 años que juega en Berlín está ya desde hace algunos meses en el radar del cuerpo técnico de Alemania. Lasogga (en una carrera cabeza a cabeza con el delantero del Bayern Nils Petersen) entusiasma a aquellos que quieren ver ese tipo de goles que caracterizaron a los alemanes en sus mejores momentos históricos: fuerza, olfato y un gran sentido de oportunidad al posicionarse en el área rival. El juvenil atacante tiene a su favor lo que Petersen, con características similares, tiene en contra: jugar en un equipo chico. Otro más del Bayern es difícil de presentar, por eso, llegado el momento, la suerte podría sonreír al de Berlín.
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