La primera jornada de la Bundesliga en el 2014 confirmó la máxima regla de la presente temporada en el fútbol alemán: Por debajo del Bayern el campeonato está muy equilibrado, de lo cual solo se benefician en Múnich.
El fin de semana ocurrieron dos cosas que precisamente por no ser novedad son noticia: el Bayern ganó su noveno partido en serie en la Bundesliga, y el número 15 de 17 jugados esta temporada, mientras los equipos que le escoltan en la clasificación, con excepción del Schalke, volvieron a cerrar la jornada sin poder encarrilar una victoria.
El otro campeonato
La jornada 18 del fútbol alemán, que por cierto fue apenas la 17 para el Bayern que tiene un partido atrasado que disputará este miércoles (29.01.2014), confirmó uno de los principios sobre los que la Bundesliga basa su atractivo internacional: los equipos de abajo pueden derrotar en cualquier momento a los que están arriba, lo cual hace más emocionante la competencia.
El Leverkusen, segundo en el casillero de posiciones, cayó por marcador de 2-3 enfrentando al modesto Friburgo; el finalista de la pasada Champions League, el Dortmund, apenas si logró un reñido empate a dos goles contra el Augsburgo, club que unicamente lleva tres temporadas en la primera división de Alemania; Gladbach perdió (0-2) ante el propio Bayern; el ambicioso Wolfsburgo no pudo con el Hannover (1-3); y en el partido del Berlín el triunfo fue para el Fráncfort (1-0).
Como se ve, con excepción del Gladbach, todos estos equipos cedieron puntos importantes en la lucha por el campeonato ante rivales que en la clasificación están por debajo suyo. Esto, que es “lo normal” en la Bundesliga, solo ha beneficiado por partida doble a un equipo, al Bayern, que no para aumentar la ventaja sobre los demás sumando puntos a favor con cada triunfo propio y cada derrota o empate ajeno.
Con el actual campeón mundial de clubes dominando el torneo local con tal fuerza, la Bundesliga ha aceptado ya una situación inevitable: las emociones del fútbol alemán, la tensión por conocer cómo va a terminar el campeonato, y la lucha por las posiciones de vanguardia, empiezan a partir de la segunda plaza.
¿Positivo o negativo?
Al paso al que se marcha en Alemania hasta ahora, el Bayern podría estar celebrando oficialmente su título número 24 en la Bundesliga en el mes de marzo, tan temprano como ningún otro equipo lo ha logrado antes.
Y mientras en Múnich el club cerraría el último cuarto del campeonato libre de preocupaciones, con un título en el bolsillo, y ocupándose de adelantar el trabajo para la temporada 2014/2015, el resto de la Bundesliga seguirá el camino tradicional, disputando hasta el mes de mayo cada punto que les asegure una mejor posición en la clasificación.
Curiosamente este panorama preocupa en Alemania menos de lo que se cree, como dejó entrever el presidente de la Federación Alemana de Fútbol (DFB), Wolfgang Niersbach, al responder en el canal de televisión Sky a la pregunta sobre si ya era oportuno felicitar al Bayern por un nuevo título de la Bundesliga: “una felicitación en estos momentos sería apresurada e irrespetuosa con los demás, pero lo que sí hay que reconocer es que la forma de jugar del Bayern es fenomenal”.
Como Niersbach piensan muchos observadores y analistas del fútbol alemán. La dominación del Bayern es para ellos solo un registro del momento cuyo efecto positivo a mediano plazo debe ser la obligada elevación del nivel deportivo de los otros clubes de la Bundesliga, que mientras tanto, como se comprobó el fin de semana, sigue siendo equilibrada y entretenida cuando se ignora a los de Múnich.
Además, un Bayern que en marzo se puede dar el lujo de archivar la Bundesliga significa un Bayern que puede dedicar todos sus recursos a dar la pelea por defender su título en la Champions League, lo que elevaría las opciones de que los alemanes ratifiquen su poderío internacional, algo que beneficia a todos.
Y pensando en el Mundial de Brasil 2014, el entrenador Joachim Löw tampoco tiene razones para ver con malos ojos la superioridad en la Bundesliga del Bayern, equipo que aporta la mayoría de jugadores a la selección, a la cual se integrarán descansados en su exigencia deportiva y fortalecidos en su faceta emocional y moral.
Mittwoch, 29. Januar 2014
Mittwoch, 10. Juli 2013
Bayern: el querer ganar perdiéndose a sí mismo
Por delante la advertencia, para evitar desde el principio malos entendidos: este no es un texto contra Pep Guardiola, quien ciertamente no es culpable, aunque probablemente tampoco sea completamente inocente.
Este es un texto que quizás algunos de ustedes coleccionen, y vuelvan a leer en un par de años, cuando toda esta locura haya llegado a su final, cualquiera que sea. Yo les recomendaría incluso que lo hagan: guarden estas palabras, de pronto tenemos la oportunidad de hablar nuevamente de ellas.
Este texto, escrito en los albores de una nueva era, es para reflexionar sobre lo que está pasando en el Bayern, y con el Bayern, bajo la influencia de Pep Guardiola. Una influencia que desde mi ventana se antoja poco saludable para el club.
Hoy por hoy pareciera que en Múnich todos perdieron el buen juicio, la capacidad de pensar, reflexionar, y ver las cosas como son. Bueno, no todos, la afición, como ya veremos más adelante, se ha dado un compas de espera antes de sumergirse en la alucinación coletiva total.
Las directivas del Bayern (exceptuando parcialmente al director deportivo Matthias Sammer), y los medios de comunicación, no caben en sí de la dicha. ¡Pellizquenme, Pep Guardiola está con nosotros! Pero nadie les pellizca, y ellos obviamente no despiertan del sueño. Es más, entre ellos compiten por el honor de ser el que más ruidosamente le celebra un bostezo al nuevo entrenador.
La situación se ha desarrollado como un remolino. No parece parar desde que empezó.
Y empezó con la presentación pública de Pep Guardiola, que rebosó todos los limites de la modestia y la humildad. El evento se montó con una gran espectacularidad, de sobrio no tuvo nada, pero pocos se atrevieron a nadar contra la corriente para decir con voz firme “esto es ya demasiado”.
El propio Guardiola, interrogado en la rueda de prensa sobre el particular, sobre si disfrutaba la situación, o le intimidaba, sostuvo, adornando sus palabras con una sonrisa inocente y encantadora: “estoy un poco nervioso, pero ambas cosas son. Bayern ganó la temporada pasada todos los títulos, y yo, en mi época como entrenador, con el Barcelona, lo ganamos todo. Quizás esto es lo normal, es la primera vez. La segunda de pronto será más tranquila”.
Esa segunda presentación es poco probable que alguna vez suceda. A la primera, que es la que cuenta, el Bayern llegó “arrodillado”. Hay que decirlo como fue, y es. Eso, sin ser hincha del Bayern, me causó una tremenda conmoción.
El campeón de la Champions League, el campeón de la Copa Alemana, el campeón de la Bundesliga, el dueño del histórico triplete, olvidó la dignidad que dan los títulos. Daba la impresión, por la forma en la que fue recibido, que Guardiola estaba llegando a un club necesitado, no al club económicamente más poderoso y sano del fútbol mundial. A primera vista uno podría quedarse con la idea que el nuevo entrenador recibía un equipo en escombros, no a aquel que con una dominante y fantástica forma de jugar rompió cuanto récord quiso en Alemania, y en Europa arrolló como una aplanadora.
El Bayern no le dio valor en ese momento a su enorme peso como institución, ni a toda su tradición llena de triunfos. El Bayern olvidó en ese momento lo que era antes de Guardiola, es con Guardiola, y seguirá siendo después de Guardiola: un club más grande que cualquier entrenador, por exitoso que este sea.
Guardiola fue recibido como un redentor. Teniendo en cuenta a dónde, y cuándo llegó, la pregunta lógica es: ¿vino a salvar al Bayern del éxito? El evento en Múnich ignoró completamente la temporada 2012/2013, y devolvió los relojes al verano del 2012, la fecha en la que por razones que aquellos seguidores del Bayern y el fútbol alemán conocen, tenía sentido hacer la presentación de Guardiola de la forma en la que (equivocadamente) se hizo un año más tarde.
Pero no contentos con exhibirse “arrodillados” ante Guardiola en su presentación como nuevo entrenador del club, las directivas contaron con que la afición seguiría su ejemplo, y por eso programaron dos “misas” en la “iglesia” que es el estadio Alianz Arena, para que a cada una de ellas acudieran 25.000 “feligreses” a rendir tributo al “redentor”.
Al que debía ser el “devocional” saludo de los seguidores del Bayern a su nueva guía futbolística se le puso un disfraz de obra social: la entrada a las dos primeras sesiones del equipo bajo las ordenes de Guardiola costó cinco euros, una contribución solidaria a las victimas de las inundaciones en Alemania.
Pero ni siquiera este truco, utilizado en un país que ante cualquier tragedia dona hasta su último centavo, logró perturbar el buen juicio de una afición que ha demostrado estar menos embriagada con Pep Guardiola que las directivas del club de sus amores, o la prensa que escribe sobre la actualidad del equipo.
Pero a esos dos alucinados sectores del Bayern no les despertó tampoco de su trance el hecho de que al Allianz Arena apenas asistiera una tercera parte del total de los espectadores que se calcularon. La precaución y mesura de la afición no contuvo el espiral de elogios a todo y a cualquier cosa, que consecuencia de la inercia se desemboca sin frenos.
Jugadores con varios años de experiencia profesional, integrantes del campeón de la Champions League, son citados por la prensa destacando lo mucho que al nuevo entrenador “le gusta que poseamos el balón”. Y así, un principio fundamental del fútbol, necesidad esencial del juego, se convierte en un principio escriturado a Guardiola, quien por cierto, en este caso, tiene la conciencia tranquila. ¿Qué culpa tiene él que los demás, en su afán de elevarlo de estatura, le adjudiquen como suyo lo que es de todos?
Lo mismo ha sucedido con la presencia de jóvenes jugadores canteranos en la pretemporada. Súbitamente, porque Guardiola es el entrenador que ama la cantera, los nombres de Patrick Weihrauch, Daniel Wein o Pierre-Emile Hojbjerg están en boca del mundo entero. Curioso es, que los tres ya completan mínimo dos pretemporadas con el primer equipo, que dos de ellos tienen contrato como profesionales, y que su descubrimiento se dio mucho antes de que Guardiola le hubiese dado el sí al Bayern.
Al nuevo entrenador no le cabe responsabilidad alguna ni de la formación y surgimiento de esas jóvenes promesas, ni de que eso se deje en el olvido al escribir las historias que protagonizan esos jugadores, que con Guardiola, o con quien hubiese sido, o sea, el entrenador de turno, están destinados a seguir los pasos de otros ilustres alumnos de la academia del Bayern: David Alaba, Toni Kroos, Thomas Müller, Bastian Schweinsteiger, Philipp Lahm, etc.
Y por esta puerta temática quiero salirme de este texto en el que esbozo una locura en torno a Guardiola, a quien todos quieren ver, y de quien todos quieren hablar, como triunfador y reformador. El espacio para observar y evaluar su trabajo objetivamente, no existe.
Responsable de ese fenómeno es, en primera línea, el Bayern, que en su afán de querer ganar se está perdiendo a sí mismo. El club, cuya nostalgia eterna ha sido “una identidad futbolística propia, inconfundible y reconocible”, ha perdido el buen camino por el que venía. En este 2012/2013 estuvo tan cerca de estampar ese sello como nunca antes.
Con el entrenador Jupp Heynckes no sólo se logró una temporada histórica que llevó al Bayern a la cúspide más alta del éxito, también se le dio un rostro particular al estilo de juego. El mundo habló del fútbol bávaro. Esa senda se ha abandonado con Pep Guardiola.
Es una paradoja de la vida que el Bayern del futuro, arrojando Guardiola los buenos resultados con los que todos contamos a priori, va a estar para siempre ligado al Barcelona, al club que tanto ha envidiado, al rival que siempre deseó superar.
Y es que Guardiola es Barcelona, tanto como Beckenbauer es Bayern. Cada trofeo que obtenga Guardiola en Múnich será un trofeo del Barca, algo de lo que el club catalán podrá vanagloriarse y enaltecerse, en últimas lo gana uno de los suyos. Bayern seguirá creciendo a la sobra del Barcelona.
Con Heynckes la historia era distinta, el Bayern era el Bayern. Y si su sucesor hubiera sido no Guardiola, sino Stefan Effenberg, Mehmet Scholl, incluso Thorsten Fink o Lothar Matthäus, el Bayern hubiera seguido siendo el Bayern.
Repito, poco puede hacer Pep Guardiola para evitarlo, pero el Bayern no se le ha plantado con la altura que tiene verdaderamente como un club exitoso y de tradición; está buscando con él una identidad propia a partir de una ajena; y fomenta a su alrededor una alucinación que enceguece.
Así ha arrancado esta nueva era del Bayern, cuando termine revisaremos este texto y sabremos más. Quizás entonces lo que he abordado aquí explique algo, sea relevante. Quizás ni lo uno ni lo otro.
Este es un texto que quizás algunos de ustedes coleccionen, y vuelvan a leer en un par de años, cuando toda esta locura haya llegado a su final, cualquiera que sea. Yo les recomendaría incluso que lo hagan: guarden estas palabras, de pronto tenemos la oportunidad de hablar nuevamente de ellas.
Este texto, escrito en los albores de una nueva era, es para reflexionar sobre lo que está pasando en el Bayern, y con el Bayern, bajo la influencia de Pep Guardiola. Una influencia que desde mi ventana se antoja poco saludable para el club.
Hoy por hoy pareciera que en Múnich todos perdieron el buen juicio, la capacidad de pensar, reflexionar, y ver las cosas como son. Bueno, no todos, la afición, como ya veremos más adelante, se ha dado un compas de espera antes de sumergirse en la alucinación coletiva total.
Las directivas del Bayern (exceptuando parcialmente al director deportivo Matthias Sammer), y los medios de comunicación, no caben en sí de la dicha. ¡Pellizquenme, Pep Guardiola está con nosotros! Pero nadie les pellizca, y ellos obviamente no despiertan del sueño. Es más, entre ellos compiten por el honor de ser el que más ruidosamente le celebra un bostezo al nuevo entrenador.
La situación se ha desarrollado como un remolino. No parece parar desde que empezó.
Y empezó con la presentación pública de Pep Guardiola, que rebosó todos los limites de la modestia y la humildad. El evento se montó con una gran espectacularidad, de sobrio no tuvo nada, pero pocos se atrevieron a nadar contra la corriente para decir con voz firme “esto es ya demasiado”.
El propio Guardiola, interrogado en la rueda de prensa sobre el particular, sobre si disfrutaba la situación, o le intimidaba, sostuvo, adornando sus palabras con una sonrisa inocente y encantadora: “estoy un poco nervioso, pero ambas cosas son. Bayern ganó la temporada pasada todos los títulos, y yo, en mi época como entrenador, con el Barcelona, lo ganamos todo. Quizás esto es lo normal, es la primera vez. La segunda de pronto será más tranquila”.
Esa segunda presentación es poco probable que alguna vez suceda. A la primera, que es la que cuenta, el Bayern llegó “arrodillado”. Hay que decirlo como fue, y es. Eso, sin ser hincha del Bayern, me causó una tremenda conmoción.
El campeón de la Champions League, el campeón de la Copa Alemana, el campeón de la Bundesliga, el dueño del histórico triplete, olvidó la dignidad que dan los títulos. Daba la impresión, por la forma en la que fue recibido, que Guardiola estaba llegando a un club necesitado, no al club económicamente más poderoso y sano del fútbol mundial. A primera vista uno podría quedarse con la idea que el nuevo entrenador recibía un equipo en escombros, no a aquel que con una dominante y fantástica forma de jugar rompió cuanto récord quiso en Alemania, y en Europa arrolló como una aplanadora.
El Bayern no le dio valor en ese momento a su enorme peso como institución, ni a toda su tradición llena de triunfos. El Bayern olvidó en ese momento lo que era antes de Guardiola, es con Guardiola, y seguirá siendo después de Guardiola: un club más grande que cualquier entrenador, por exitoso que este sea.
Guardiola fue recibido como un redentor. Teniendo en cuenta a dónde, y cuándo llegó, la pregunta lógica es: ¿vino a salvar al Bayern del éxito? El evento en Múnich ignoró completamente la temporada 2012/2013, y devolvió los relojes al verano del 2012, la fecha en la que por razones que aquellos seguidores del Bayern y el fútbol alemán conocen, tenía sentido hacer la presentación de Guardiola de la forma en la que (equivocadamente) se hizo un año más tarde.
Pero no contentos con exhibirse “arrodillados” ante Guardiola en su presentación como nuevo entrenador del club, las directivas contaron con que la afición seguiría su ejemplo, y por eso programaron dos “misas” en la “iglesia” que es el estadio Alianz Arena, para que a cada una de ellas acudieran 25.000 “feligreses” a rendir tributo al “redentor”.
Al que debía ser el “devocional” saludo de los seguidores del Bayern a su nueva guía futbolística se le puso un disfraz de obra social: la entrada a las dos primeras sesiones del equipo bajo las ordenes de Guardiola costó cinco euros, una contribución solidaria a las victimas de las inundaciones en Alemania.
Pero ni siquiera este truco, utilizado en un país que ante cualquier tragedia dona hasta su último centavo, logró perturbar el buen juicio de una afición que ha demostrado estar menos embriagada con Pep Guardiola que las directivas del club de sus amores, o la prensa que escribe sobre la actualidad del equipo.
Pero a esos dos alucinados sectores del Bayern no les despertó tampoco de su trance el hecho de que al Allianz Arena apenas asistiera una tercera parte del total de los espectadores que se calcularon. La precaución y mesura de la afición no contuvo el espiral de elogios a todo y a cualquier cosa, que consecuencia de la inercia se desemboca sin frenos.
Jugadores con varios años de experiencia profesional, integrantes del campeón de la Champions League, son citados por la prensa destacando lo mucho que al nuevo entrenador “le gusta que poseamos el balón”. Y así, un principio fundamental del fútbol, necesidad esencial del juego, se convierte en un principio escriturado a Guardiola, quien por cierto, en este caso, tiene la conciencia tranquila. ¿Qué culpa tiene él que los demás, en su afán de elevarlo de estatura, le adjudiquen como suyo lo que es de todos?
Lo mismo ha sucedido con la presencia de jóvenes jugadores canteranos en la pretemporada. Súbitamente, porque Guardiola es el entrenador que ama la cantera, los nombres de Patrick Weihrauch, Daniel Wein o Pierre-Emile Hojbjerg están en boca del mundo entero. Curioso es, que los tres ya completan mínimo dos pretemporadas con el primer equipo, que dos de ellos tienen contrato como profesionales, y que su descubrimiento se dio mucho antes de que Guardiola le hubiese dado el sí al Bayern.
Al nuevo entrenador no le cabe responsabilidad alguna ni de la formación y surgimiento de esas jóvenes promesas, ni de que eso se deje en el olvido al escribir las historias que protagonizan esos jugadores, que con Guardiola, o con quien hubiese sido, o sea, el entrenador de turno, están destinados a seguir los pasos de otros ilustres alumnos de la academia del Bayern: David Alaba, Toni Kroos, Thomas Müller, Bastian Schweinsteiger, Philipp Lahm, etc.
Y por esta puerta temática quiero salirme de este texto en el que esbozo una locura en torno a Guardiola, a quien todos quieren ver, y de quien todos quieren hablar, como triunfador y reformador. El espacio para observar y evaluar su trabajo objetivamente, no existe.
Responsable de ese fenómeno es, en primera línea, el Bayern, que en su afán de querer ganar se está perdiendo a sí mismo. El club, cuya nostalgia eterna ha sido “una identidad futbolística propia, inconfundible y reconocible”, ha perdido el buen camino por el que venía. En este 2012/2013 estuvo tan cerca de estampar ese sello como nunca antes.
Con el entrenador Jupp Heynckes no sólo se logró una temporada histórica que llevó al Bayern a la cúspide más alta del éxito, también se le dio un rostro particular al estilo de juego. El mundo habló del fútbol bávaro. Esa senda se ha abandonado con Pep Guardiola.
Es una paradoja de la vida que el Bayern del futuro, arrojando Guardiola los buenos resultados con los que todos contamos a priori, va a estar para siempre ligado al Barcelona, al club que tanto ha envidiado, al rival que siempre deseó superar.
Y es que Guardiola es Barcelona, tanto como Beckenbauer es Bayern. Cada trofeo que obtenga Guardiola en Múnich será un trofeo del Barca, algo de lo que el club catalán podrá vanagloriarse y enaltecerse, en últimas lo gana uno de los suyos. Bayern seguirá creciendo a la sobra del Barcelona.
Con Heynckes la historia era distinta, el Bayern era el Bayern. Y si su sucesor hubiera sido no Guardiola, sino Stefan Effenberg, Mehmet Scholl, incluso Thorsten Fink o Lothar Matthäus, el Bayern hubiera seguido siendo el Bayern.
Repito, poco puede hacer Pep Guardiola para evitarlo, pero el Bayern no se le ha plantado con la altura que tiene verdaderamente como un club exitoso y de tradición; está buscando con él una identidad propia a partir de una ajena; y fomenta a su alrededor una alucinación que enceguece.
Así ha arrancado esta nueva era del Bayern, cuando termine revisaremos este texto y sabremos más. Quizás entonces lo que he abordado aquí explique algo, sea relevante. Quizás ni lo uno ni lo otro.
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Pep Guardiola
Mittwoch, 11. Januar 2012
¿Tráfico de menores o promoción de talentos?
En el caso del chico de 13 años Nico Franke, quien acaba de ser fichado por el Hoffenheim para sus divisiones inferiores, la respuesta a esta pregunta no es fácil, y marca la diferencia entre lo que puede ser –según el caso- un debate moral o un acto de responsabilidad deportiva.
(foto BZ)
La Bundesliga no se diferencia en nada a otras ligas del mundo en su política de esforzarse por descubrir a una edad temprana talentos que en el futuro puedan aportarle mucho a los éxitos del equipo. En situaciones regulares a estos chicos se les llama “producto de la cantera”, niños que van pasando por las diferentes categorías competitivas de un club hasta que –con mucha fortuna y aún más talento- son acogidos en el plantel profesional.
En los años recientes cada vez son más en Alemania los buenos “productos de la cantera” (no en vano la exportación de latinoamericanos, como ya reseñamos en este blog, ha disminuido y para algunos clubes se ha hasta anulado): Mario Götze, Marco Reus (ambos Dortmund) Thomas Müller, Holger Badstuber, (ambos Bayern) son entre los más jóvenes ejemplos a nombrar; Philipp Lahm o Bastian Schweinsteiger (Bayern) hacen parte de los internacionalmente consagrados.
Claro, todos ellos son habitantes, bien sea de la ciudad o la región, donde el club que los formó tiene su sede. Eso hace el caso del chiquillo Franke distinto, a él se le buscó muy lejos del radio de acción geográfico del Hoffenheim, que fue a Berlín para adquirirlo, para ofrecerle las condiciones de abandonar un equipo amateur y entrenar, desarrollarse y progresar, en el seno de una institución mucho más sólida en el fútbol profesional que el Tennis Borussia del que hacia parte.
La prensa habla de un “contrato” de formación que incluye un salario de €250 + costos de vida; el Hoffenheim desmiente esas noticias y desvirtúa cualquier vinculación contractual refiriéndose con mayor precisión de un “acuerdo” que abriga a Franken en sus preocupaciones vivenciales de tal forma que con dedicación se pueda entregar al fútbol.
Esas son precisiones de formulación que la verdad son irrelevantes.
Así como es de irrelevante que se pretenda describir el caso como “tráfico de menores” olvidando que los padres de Franke, legalmente responsables del niño, aceptaron las condiciones con la convicción de estar apoyando el cimentar el futuro de su hijo. Cualquier progenitor actuaría así, de manera responsable, mirando que se le puede dar desde temprano al vástago para emprender el camino por la vida sin perjudicarlo.
Esos argumentos de algunos críticos “al niño se le desprende del seno de su familia” parecen ignorar que voluntariamente una familia mira más allá del presente; según esos críticos, no deberían existir internados, una opción que muchos padres toman para brindarles a sus hijos una mejor y más completa educación.
Müller, Badstuber, Lahm, Schweinsteiger, Götze y Reus, tuvieron la fortuna de que en su entorno existía un gran club de fútbol al cual sumarse; Franke, en Berlín, no contaba con tanta suerte (el equipo de la capital, pese a haber formado a Kevin Prince y Jerome Boateng, no destaca precisamente por su trabajo en la cantera, mucho menos por el que se hace con un poco estable equipo profesional), y la pregunta que yo me hago es –libre de una doble moral- ¿debe entonces, por esa circunstancia geográfica, enterrarse el talento de un chico?
Mi respuesta es NO. Si así fuera, entonces hoy no disfrutaríamos de Lionel Messi, es tan sencillo como eso.
A Nico Franke lo pretendían Bayern, Bremen y Hamburgo; el chico y su familia consideraron al Hoffenheim la mejor opción, y hasta allí la historia, como yo la veo, es legitima y loable pues puede aportar cosas positivas a ambas partes, al jugador y al club.
Ahora bien, y aquí si debe quedar clara mi posición, el Hoffenheim tiene una responsabilidad no sólo deportiva sino humana frente al chico Franke y su familia, y hay que estar muy atento a cómo la llenan. Yo quiero ver menos personas reaccionando al fichaje, y más velando porque su aplicación le de prioridad al bienestar del niño.
(foto BZ)
La Bundesliga no se diferencia en nada a otras ligas del mundo en su política de esforzarse por descubrir a una edad temprana talentos que en el futuro puedan aportarle mucho a los éxitos del equipo. En situaciones regulares a estos chicos se les llama “producto de la cantera”, niños que van pasando por las diferentes categorías competitivas de un club hasta que –con mucha fortuna y aún más talento- son acogidos en el plantel profesional.
En los años recientes cada vez son más en Alemania los buenos “productos de la cantera” (no en vano la exportación de latinoamericanos, como ya reseñamos en este blog, ha disminuido y para algunos clubes se ha hasta anulado): Mario Götze, Marco Reus (ambos Dortmund) Thomas Müller, Holger Badstuber, (ambos Bayern) son entre los más jóvenes ejemplos a nombrar; Philipp Lahm o Bastian Schweinsteiger (Bayern) hacen parte de los internacionalmente consagrados.
Claro, todos ellos son habitantes, bien sea de la ciudad o la región, donde el club que los formó tiene su sede. Eso hace el caso del chiquillo Franke distinto, a él se le buscó muy lejos del radio de acción geográfico del Hoffenheim, que fue a Berlín para adquirirlo, para ofrecerle las condiciones de abandonar un equipo amateur y entrenar, desarrollarse y progresar, en el seno de una institución mucho más sólida en el fútbol profesional que el Tennis Borussia del que hacia parte.
La prensa habla de un “contrato” de formación que incluye un salario de €250 + costos de vida; el Hoffenheim desmiente esas noticias y desvirtúa cualquier vinculación contractual refiriéndose con mayor precisión de un “acuerdo” que abriga a Franken en sus preocupaciones vivenciales de tal forma que con dedicación se pueda entregar al fútbol.
Esas son precisiones de formulación que la verdad son irrelevantes.
Así como es de irrelevante que se pretenda describir el caso como “tráfico de menores” olvidando que los padres de Franke, legalmente responsables del niño, aceptaron las condiciones con la convicción de estar apoyando el cimentar el futuro de su hijo. Cualquier progenitor actuaría así, de manera responsable, mirando que se le puede dar desde temprano al vástago para emprender el camino por la vida sin perjudicarlo.
Esos argumentos de algunos críticos “al niño se le desprende del seno de su familia” parecen ignorar que voluntariamente una familia mira más allá del presente; según esos críticos, no deberían existir internados, una opción que muchos padres toman para brindarles a sus hijos una mejor y más completa educación.
Müller, Badstuber, Lahm, Schweinsteiger, Götze y Reus, tuvieron la fortuna de que en su entorno existía un gran club de fútbol al cual sumarse; Franke, en Berlín, no contaba con tanta suerte (el equipo de la capital, pese a haber formado a Kevin Prince y Jerome Boateng, no destaca precisamente por su trabajo en la cantera, mucho menos por el que se hace con un poco estable equipo profesional), y la pregunta que yo me hago es –libre de una doble moral- ¿debe entonces, por esa circunstancia geográfica, enterrarse el talento de un chico?
Mi respuesta es NO. Si así fuera, entonces hoy no disfrutaríamos de Lionel Messi, es tan sencillo como eso.
A Nico Franke lo pretendían Bayern, Bremen y Hamburgo; el chico y su familia consideraron al Hoffenheim la mejor opción, y hasta allí la historia, como yo la veo, es legitima y loable pues puede aportar cosas positivas a ambas partes, al jugador y al club.
Ahora bien, y aquí si debe quedar clara mi posición, el Hoffenheim tiene una responsabilidad no sólo deportiva sino humana frente al chico Franke y su familia, y hay que estar muy atento a cómo la llenan. Yo quiero ver menos personas reaccionando al fichaje, y más velando porque su aplicación le de prioridad al bienestar del niño.
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Donnerstag, 5. Januar 2012
Amenaza de colapso en el Mönchengladbach
No sé ustedes, pero yo disfruté al máximo el fútbol practicado por el Mönchengladbach en la primera ronda del actual campeonato alemán. No fueron sólo los resultados, lo que más me impresionó (y esta temporada he estado -por fortuna- muy cerca del equipo) fue su forma de jugar.
El merito mayor es del entrenador Lucien Favre y su olfato para formar una columna vertebral compuiesta por el portero Marc-André ter Stegen, el defensor central Dante, el creativo venezolano Juan Arango y la definición del súper-talento Marco Reus. Todos ellos contaron con el apoyo funcional de jugadores no menos valiosos como el lateral izquierdo Filip Daems, los medios defensivos Roman Neustädter y Havard Nordtveit, el ágil Patrick Hermann en el ataque y un delantero muy sacrificado al colectivo, una especie de 9 ½, un centroatacante con la fineza de un 10 clásico, Mike Hanke (a quien aún no se le reconoce todo el valor que tiene en este grupo).
El Mönchengladbach se fue a vacaciones de invierno siendo cuarto en el torneo, a apenas cuatro puntos del líder (Bayern), a uno de las posiciones 2 y 3 (Dortmund, Schalke), y bastante lejos (cuatro y siete puntos respectivamente) de sus más inmediatos seguidores (Bremen y Leverkusen). No vale la pena resaltar la sorpresa que está dando el equipo que el torneo anterior estuvo a nada de descender a segunda división, de eso ya se ha escrito mucho.
El Mönchengladbach, hoy, está clasificando a Champions League. Y lo mejor, supera por 10 puntos al equipo que ocupa la séptima casilla (Hannover), que es la última que otorga un cupo en competencias internacionales a un club alemán.
La campaña del Mönchengladbach es maravillosa. ¿O fue maravillosa?
Esa es la gran duda surgida ayer tras conocerse que Marco Reus, la máxima estrella del conjunto, el jugador desequilibrante, el que marca la diferencia y anota los goles importantes, abandona el club el próximo verano con destino a su equipo de origen, el Dortmund.
OK, se va Reus, se contaba con ello… Pero no se contaba con que oficialmente el volante de contención Roman Neustädter, otro importante en el esquema de Favre, también hiciera pública su partida al final de la temporada tras negarse a aceptar la oferta de renovación de su contrato.
Y cuando se tiene en cuenta que las negociaciones con el venezolano Juan Arango están “estancadas”, que aún reina incertidumbre sobre su futuro más allá de junio del 2012, cuando vence su vínculo laboral en Mönchengladbach, lo que uno ve desde afuera, a primera vista, es un grupo que se desintegra, un equipo que se va diluyendo con la perdida de sus pilares.
¿Se presentará una desbandada? Dante tiene ofertas a granel y contrato sólo hasta el 2014; hasta esa fecha también tienen vínculo laboral jugadores emergentes de gran talento pretendidos por otros clubes como Tony Jantschke (21), Patrick Hermann (20), o Igor de Camargo; otros apenas están atados hasta el 2013, entre ellos Marx Thorben, Havard Nordtveit (21), el argentino Raúl Bobadilla (24) y Mike Hanke.
El único amarrado a largo plazo es el portero ter Stegen de 19 años, cuyo contrato va hasta el 2015. Esto quiere decir que o el Mönchengladbach se sienta a negociar ya mismo con la plantilla que le ha dado tanto éxito hasta ahora, o asume el riesgo de perder una buena parte de ella, lo cual le llevaría a reiniciar de cero todo el proceso que con éxito hoy exhibe.
Mis fuentes me informan que ahora, con el dinero fresco que deja la partida de Reus (la de Neustädter no deja ninguna ganancia, el jugador se marcha libre), se empezará una ronda de negociaciones con aquellos futbolistas que estructuralmente más se requieren: Arango (a quien le mejorarán la oferta), Hanke, Nordtveit. Posteriormente, contando con la posibilidad de obtener ingresos adicionales provenientes de una probable clasificación a torneos internacionales (Champions League, aunque se piensa más en Liga de Europa), el turno le corresponderá a Dante, Jantschke y Hermann.
De otro lado el club se viene renovando con nuevas alternativas: llegaron hace poco el juvenil talento de la selección alemana Sub20 Tolga Cigerci (19 años), de la cantera del Wolfsburg, quien debe llenar el vacío creativo en el mediocampo que podría dejar un posible fracaso de la negociación con el venezolano Arango, a quien a largo plazo debe sustituir; y otros novatos de proyección como Lukas Rupp, Julian Korb, Mathias Zimmermann, el defensor central Niklas Dams, el delantero de la selección Sub20 Elias Kachunga, y el japonés Yuki Otsu.
El acto de equilibrio del Mönchengladbach en esta segunda vuelta tendrá la dimensión de un espectáculo circense: paralelamente hay que obtener los resultados que permitan seguir soñando con un buen lugar en la clasificación (con cupo a torneos internacionales) al final de la Bundesliga, de otro lado hay que ir negociando con los jugadores que ya están, y de paso ir introduciendo a los nuevos dándoles oportunidades de acumular minutos, dejando de lado a aquellos que ya no cuentan o contarán.
Por favor, no se pierdan el resto de la temporada del Mönchengladbach, será tan interesante como la primera y quizás traiga un colapso, una implosión, o la historia de una transición hecha sin perder demasiado.
El merito mayor es del entrenador Lucien Favre y su olfato para formar una columna vertebral compuiesta por el portero Marc-André ter Stegen, el defensor central Dante, el creativo venezolano Juan Arango y la definición del súper-talento Marco Reus. Todos ellos contaron con el apoyo funcional de jugadores no menos valiosos como el lateral izquierdo Filip Daems, los medios defensivos Roman Neustädter y Havard Nordtveit, el ágil Patrick Hermann en el ataque y un delantero muy sacrificado al colectivo, una especie de 9 ½, un centroatacante con la fineza de un 10 clásico, Mike Hanke (a quien aún no se le reconoce todo el valor que tiene en este grupo).
El Mönchengladbach se fue a vacaciones de invierno siendo cuarto en el torneo, a apenas cuatro puntos del líder (Bayern), a uno de las posiciones 2 y 3 (Dortmund, Schalke), y bastante lejos (cuatro y siete puntos respectivamente) de sus más inmediatos seguidores (Bremen y Leverkusen). No vale la pena resaltar la sorpresa que está dando el equipo que el torneo anterior estuvo a nada de descender a segunda división, de eso ya se ha escrito mucho.
El Mönchengladbach, hoy, está clasificando a Champions League. Y lo mejor, supera por 10 puntos al equipo que ocupa la séptima casilla (Hannover), que es la última que otorga un cupo en competencias internacionales a un club alemán.
La campaña del Mönchengladbach es maravillosa. ¿O fue maravillosa?
Esa es la gran duda surgida ayer tras conocerse que Marco Reus, la máxima estrella del conjunto, el jugador desequilibrante, el que marca la diferencia y anota los goles importantes, abandona el club el próximo verano con destino a su equipo de origen, el Dortmund.
OK, se va Reus, se contaba con ello… Pero no se contaba con que oficialmente el volante de contención Roman Neustädter, otro importante en el esquema de Favre, también hiciera pública su partida al final de la temporada tras negarse a aceptar la oferta de renovación de su contrato.
Y cuando se tiene en cuenta que las negociaciones con el venezolano Juan Arango están “estancadas”, que aún reina incertidumbre sobre su futuro más allá de junio del 2012, cuando vence su vínculo laboral en Mönchengladbach, lo que uno ve desde afuera, a primera vista, es un grupo que se desintegra, un equipo que se va diluyendo con la perdida de sus pilares.
¿Se presentará una desbandada? Dante tiene ofertas a granel y contrato sólo hasta el 2014; hasta esa fecha también tienen vínculo laboral jugadores emergentes de gran talento pretendidos por otros clubes como Tony Jantschke (21), Patrick Hermann (20), o Igor de Camargo; otros apenas están atados hasta el 2013, entre ellos Marx Thorben, Havard Nordtveit (21), el argentino Raúl Bobadilla (24) y Mike Hanke.
El único amarrado a largo plazo es el portero ter Stegen de 19 años, cuyo contrato va hasta el 2015. Esto quiere decir que o el Mönchengladbach se sienta a negociar ya mismo con la plantilla que le ha dado tanto éxito hasta ahora, o asume el riesgo de perder una buena parte de ella, lo cual le llevaría a reiniciar de cero todo el proceso que con éxito hoy exhibe.
Mis fuentes me informan que ahora, con el dinero fresco que deja la partida de Reus (la de Neustädter no deja ninguna ganancia, el jugador se marcha libre), se empezará una ronda de negociaciones con aquellos futbolistas que estructuralmente más se requieren: Arango (a quien le mejorarán la oferta), Hanke, Nordtveit. Posteriormente, contando con la posibilidad de obtener ingresos adicionales provenientes de una probable clasificación a torneos internacionales (Champions League, aunque se piensa más en Liga de Europa), el turno le corresponderá a Dante, Jantschke y Hermann.
De otro lado el club se viene renovando con nuevas alternativas: llegaron hace poco el juvenil talento de la selección alemana Sub20 Tolga Cigerci (19 años), de la cantera del Wolfsburg, quien debe llenar el vacío creativo en el mediocampo que podría dejar un posible fracaso de la negociación con el venezolano Arango, a quien a largo plazo debe sustituir; y otros novatos de proyección como Lukas Rupp, Julian Korb, Mathias Zimmermann, el defensor central Niklas Dams, el delantero de la selección Sub20 Elias Kachunga, y el japonés Yuki Otsu.
El acto de equilibrio del Mönchengladbach en esta segunda vuelta tendrá la dimensión de un espectáculo circense: paralelamente hay que obtener los resultados que permitan seguir soñando con un buen lugar en la clasificación (con cupo a torneos internacionales) al final de la Bundesliga, de otro lado hay que ir negociando con los jugadores que ya están, y de paso ir introduciendo a los nuevos dándoles oportunidades de acumular minutos, dejando de lado a aquellos que ya no cuentan o contarán.
Por favor, no se pierdan el resto de la temporada del Mönchengladbach, será tan interesante como la primera y quizás traiga un colapso, una implosión, o la historia de una transición hecha sin perder demasiado.
Mittwoch, 4. Januar 2012
Partidos amistosos durante la pausa invernal
Aquí están todos los rivales, las fechas y lugares donde los equipos de la Bundelisga jugarán partidos amistosos en el marco de la concentración de invierno en la que preparan la segunda vuelta del campeonato alemán.
5 de enero
Bayern Múnich - SC Sailiya (en Doha, Qatar)
Torneo de fútbol sala en la Arena SAP con la participación de Hoffenheim, Kaiserslautern, Wolfsburg y Karlsruher SC, Fráncfort y Waldhof Mannhein.
6 de enero
Torneo de fútbol sala en Fráncfort con la participación de Wolfsburg, Fráncfort, FSV Fráncfort, Kickers Offenbach y Alemannia Aachen.
Berlín - VfL Osnabrück (en Berlín)
Standard Lüttich - Dortmund (en La Manga, España)
Hamburgo - KSC Lokeren (en Marbella, España)
7 de enero
FC Ingolstadt - Augsburg (En Neuburg)
Pakhtakor Tashkent - Bremen (en el Complejo Deportivo In Side en Turquía)
Nuremberg - Mönchengladbach (en Belek, Turquía)
Bayern Múnich - Al Ahly Kairo (En Doha, Qatar)
Schalke - "Team of Qatar Army" (Qatar)
8 de enero
Hamburgo - FC Brügge (en Marbella, España)
Colonia - Hannover (en Portimao, Portugal)
Leverkusen - RKC Waalwijk (en Lagos, Portugal)
Kaiserslautern - KAA Gent (en Lomas de Campoamor)
Stuttgart - Germinal Beerschot (en Antwerpen)
9 de enero
Anderlecht - Bremen (en el Complejo Deportivo In Side en Turquía)
10 de enero
Hoffenheim - FSV Frankfurt
Hamburgo - Ado Den Haag (en Marbella, España)
Núremberg - De Graafschap Doetinchem (en Belek, Turquía)
Mönchengladbach - Darmstadt 98 (en Belek, Turquía)
Bayern Múnich - Selección India (en Nueva Dehli)
Al-Sadd - Schalke
11 de enero
Leverkusen - SC Heerenveen (en Lagos, Portugal)
Augsburg - Karlsruher SC
AZ Alkmaar - Bremen (en el Centro Deportivo WOW en Kund, Turquía)
Colonia - FC Utrecht (en Portimao, Portugal)
Elche CF - Dortmund (en La Manga, España)
Mönchengladbach - Heracles Almelo (en Belek, Turquía)
12 de enero
Pakhtakor Tashkent - Stuttgart
13 de enero
Kaiserslautern - PSV Eindhoven (en La Manga, España)
Alemannia Aachen - Colonia (en el estadio Tivoli de Aachen)
Kickers Offenbach - Mainz
14 de enero
Hannover - SC Heerenveen (en Vila Nova de Cacela, Portugal)
Arminia Bielefeld - Hamburgo
15 de enero
St. Pauli - Hoffenheim (en el estadio Millerntor en Hamburgo)
Augsburg - SpVgg Greuther Fürth
Rot-Weiß Erfurt - Bayern Múnich
Copa relampago de invierno en la Arena Sprit de Düsseldorf con la participación del Dortmund, Bremen, Mönchengladbach y Fortuna Düsseldorf.
17 de enero
Leverkusen - De Graafschap Doetinchem (en Leverkusen)
Hansa Rostock - Bremen
Paderborn - Hannover (en la Energieteam Arena)
18 de enero
Mainz - Bochum (en el Bruchwegstadion)
Rot-Weiß Oberhausen - Dortmund (en el estadio Niederrhein)
5 de enero
Bayern Múnich - SC Sailiya (en Doha, Qatar)
Torneo de fútbol sala en la Arena SAP con la participación de Hoffenheim, Kaiserslautern, Wolfsburg y Karlsruher SC, Fráncfort y Waldhof Mannhein.
6 de enero
Torneo de fútbol sala en Fráncfort con la participación de Wolfsburg, Fráncfort, FSV Fráncfort, Kickers Offenbach y Alemannia Aachen.
Berlín - VfL Osnabrück (en Berlín)
Standard Lüttich - Dortmund (en La Manga, España)
Hamburgo - KSC Lokeren (en Marbella, España)
7 de enero
FC Ingolstadt - Augsburg (En Neuburg)
Pakhtakor Tashkent - Bremen (en el Complejo Deportivo In Side en Turquía)
Nuremberg - Mönchengladbach (en Belek, Turquía)
Bayern Múnich - Al Ahly Kairo (En Doha, Qatar)
Schalke - "Team of Qatar Army" (Qatar)
8 de enero
Hamburgo - FC Brügge (en Marbella, España)
Colonia - Hannover (en Portimao, Portugal)
Leverkusen - RKC Waalwijk (en Lagos, Portugal)
Kaiserslautern - KAA Gent (en Lomas de Campoamor)
Stuttgart - Germinal Beerschot (en Antwerpen)
9 de enero
Anderlecht - Bremen (en el Complejo Deportivo In Side en Turquía)
10 de enero
Hoffenheim - FSV Frankfurt
Hamburgo - Ado Den Haag (en Marbella, España)
Núremberg - De Graafschap Doetinchem (en Belek, Turquía)
Mönchengladbach - Darmstadt 98 (en Belek, Turquía)
Bayern Múnich - Selección India (en Nueva Dehli)
Al-Sadd - Schalke
11 de enero
Leverkusen - SC Heerenveen (en Lagos, Portugal)
Augsburg - Karlsruher SC
AZ Alkmaar - Bremen (en el Centro Deportivo WOW en Kund, Turquía)
Colonia - FC Utrecht (en Portimao, Portugal)
Elche CF - Dortmund (en La Manga, España)
Mönchengladbach - Heracles Almelo (en Belek, Turquía)
12 de enero
Pakhtakor Tashkent - Stuttgart
13 de enero
Kaiserslautern - PSV Eindhoven (en La Manga, España)
Alemannia Aachen - Colonia (en el estadio Tivoli de Aachen)
Kickers Offenbach - Mainz
14 de enero
Hannover - SC Heerenveen (en Vila Nova de Cacela, Portugal)
Arminia Bielefeld - Hamburgo
15 de enero
St. Pauli - Hoffenheim (en el estadio Millerntor en Hamburgo)
Augsburg - SpVgg Greuther Fürth
Rot-Weiß Erfurt - Bayern Múnich
Copa relampago de invierno en la Arena Sprit de Düsseldorf con la participación del Dortmund, Bremen, Mönchengladbach y Fortuna Düsseldorf.
17 de enero
Leverkusen - De Graafschap Doetinchem (en Leverkusen)
Hansa Rostock - Bremen
Paderborn - Hannover (en la Energieteam Arena)
18 de enero
Mainz - Bochum (en el Bruchwegstadion)
Rot-Weiß Oberhausen - Dortmund (en el estadio Niederrhein)
Montag, 2. Januar 2012
El fin de los latinoamericanos en la Bundesliga
“El mercado en Brasil está muerto”.
“Los fichajes en Suramérica están detenidos”.
“Cerramos el scouting en Suramérica, de allí no traeremos más jugadores, no tiene sentido”.
Estas tres declaraciones marcan la pauta que –sin duda- se establece (lamentablemente) como política a largo plazo en la Bundesliga. Son declaraciones de peso, y representan la nueva filosofía de fichajes de tres poderosos clubes alemanes; por eso, desde ya, existe la certeza que el ejemplo se seguirá.
La primera la formuló el Leverkusen, y es la más reciente de las tres; la segunda es del Bremen; la tercera del Bayern.
Que precisamente estos tres clubes sean los encargados de formularlas no es casualidad, ellos son los mismos que, gracias a su estabilidad económica y sus posibilidades de perseguir talentos alrededor del mundo, en su momento pusieron de moda la importación a Alemania de jugadores suramericanos jóvenes y con mucho talento.
El Bremen, por ejemplo, descubrió al peruano Claudio Pizarro; Leverkusen se anotó un hit trayendo a la Bundesliga al defensor central brasileño Lucio, uno de los mejores en su posición internacionalmente; el Bayern es el que menos suerte tuvo con este tipo de compras directas en Suramérica, porque casi ninguna le funcionó: José Sosa, Julio dos Santos, Breno. Martín Demichelis y Roque Santacruz fueron, si así se les puede catalogar, las más exitosas.
El fútbol alemán, en aquel entonces, y tal como lo hará en el futuro cercano, le siguió los pasos a estas tres potencias en la Bundesliga. Lamentablemente acumulando más experiencias amargas que positivas.
Ejemplos que animaban a seguir contratando directamente en Suramérica a jugadores de talento, ejemplos como el del chileno Arturo Vidal en Leverkusen, o los mexicanos Pavel Pardo y Ricardo Osorio en Stuttgart, eran cada vez más escasos, por eso las contrataciones se fueron reduciendo.
Mirando sólo del 2005 hasta el presente, hay una historia documentada de malos entendidos con futbolistas que no rindieron, o rindieron poco. Para citar sólo algunos nombres: Mineiro (Berlín), Tinga (Dortmund), Elson (Stuttgart), Jonathan Santana (Wolfsburg), Caio (Fráncfort), Carlos Alberto (Bremen), Vicente Sánchez, Zé Roberto II, Carlos Grossmüller (todos Schalke), Lucio y André Lima (Berlín), Maicón (Duisburg), Réver (Wolfsburg), Wellington, Maicosuel, Franco Zuculini (todos Hoffenheim), Lucas (Leverkusen), Wesley (Bremen), Yohandry Orozco (Wolfsburg), Cícero (Berlín).
Como ven, la lista de jugadores suramericanos que no dejaron ninguna huella en la Bundesliga es larga, y en ella faltan algunos de renombre como Juan Pablo Sorín, Mauro Cameronesi (italo-argentino), Federico Insúa, Andrés D´Alessandro, Marcelo Moreno, Alex Silva, etc, a quienes no incluyo por haber estado ya previamente en Europa.
Seamos sinceros, en los años recientes, directamente de la región, son pocos los nombres de los futbolistas que han brillado en esta Bundesliga. Aparte de los ya mencionados podemos hablar de: Lucas Barrios (Dortmund), Tomás Rincón (Hamburgo), Adrián Ramos (Berlín), Elkin Soto (Mainz), y –con mucha generosidad- Roberto Firmino (Hoffenheim).
Aunque estos dos últimos, siendo de los que rinden y aportan, ejemplifican un poco los problemas que generan que la Bundesliga ya no quiera más suramericanos: Soto llegó a Alemania en medio de una disputa sobre sus derechos deportivos y la validez de su contrato, que al final tuvo que dirimir la FIFA, que le costó muchos nervios al club alemán; Firmino se tomó su tiempo para adaptarse, durante una temporada no jugó por no estar todavía a tope, y cuando lo hizo, en la presente, brilló tanto en la cancha con su fútbol como fuera de ella por su indisciplina, la que le valió ser suspendido de la plantilla.
Y como dato para aquellos a quienes la decisión del Leverkusen, Bremen y Bayern sorprende e indigna, quiero informarles que ya esta temporada la Bundesliga la ha asumido en la práctica de forma silenciosa; si no le creen basta que les dé este dato: para el campeonato 2011/2012 al fútbol alemán apenas llegó un jugador desde Suramérica, Michael Ortega.
¿Y cuál ha sido la suerte del colombiano en Leverkusen? Primer entrenamiento = lesión. Para de casi tres meses, recuperado regresa a las prácticas y en la primera de reaparición, otra vez lesión. Por ahora sólo cuenta en la banca, por lo que público y dirección técnica del club aún no saben que tanto puede aportar, aunque se confía que mucho.
Así las cosas, y teniendo en cuenta lo positivo, es decir, que el anuncio de no traer más jugadores suramericanos está ligado al propósito de trabajar más con el material de la cantera, lo cual es loable, pues sólo resta decir adiós.
Para cerrar, les dejo en resumen el listado de razones expuestos por Leverkusen, Bremen y Bayern para sustentar su decisión:
1. Aumento de costos (antes era barato encontrar allí “perlas”)
2. Problemas de adaptación los conllevan a rendir, por temprano, a partir de la segunda temporada
3. Negociaciones complicadas con muchos involucrados (en el caso de Carlos Alberto, por ejemplo, Bremen tuvo que negociar con el club en Brasil, con el apoderado del jugador, y con un grupo de inversionistas del oriente con sede en Inglaterra)
4. Barrera idiomática y poca voluntad de superarla (Breno, del Bayern, aún no lo habla pese a los 4 años que lleva en el país)
5. Oferta de material de gran nivel en mercado de Europa y Asia (recuerden, a manera de ilustración, la gran ganga que hizo el Dortmund con Kagawa)
6. Fortalecer canteras propias (los equipos quieren más casos como el de Mario Götze, Thomas Müller, Holger Badstuber, Marco Reus, etc)
P/S: Recuerden, que este texto se refiere a las importaciones DIRECTAS de jugadores suramericanos a Alemania, y no a aquellas de futbolistas de la región que ya estaban en el exterior.
Y por favor, reemplacen a voluntad Suramérica por Latinoamérica, que es aún más preciso...
“Los fichajes en Suramérica están detenidos”.
“Cerramos el scouting en Suramérica, de allí no traeremos más jugadores, no tiene sentido”.
Estas tres declaraciones marcan la pauta que –sin duda- se establece (lamentablemente) como política a largo plazo en la Bundesliga. Son declaraciones de peso, y representan la nueva filosofía de fichajes de tres poderosos clubes alemanes; por eso, desde ya, existe la certeza que el ejemplo se seguirá.
La primera la formuló el Leverkusen, y es la más reciente de las tres; la segunda es del Bremen; la tercera del Bayern.
Que precisamente estos tres clubes sean los encargados de formularlas no es casualidad, ellos son los mismos que, gracias a su estabilidad económica y sus posibilidades de perseguir talentos alrededor del mundo, en su momento pusieron de moda la importación a Alemania de jugadores suramericanos jóvenes y con mucho talento.
El Bremen, por ejemplo, descubrió al peruano Claudio Pizarro; Leverkusen se anotó un hit trayendo a la Bundesliga al defensor central brasileño Lucio, uno de los mejores en su posición internacionalmente; el Bayern es el que menos suerte tuvo con este tipo de compras directas en Suramérica, porque casi ninguna le funcionó: José Sosa, Julio dos Santos, Breno. Martín Demichelis y Roque Santacruz fueron, si así se les puede catalogar, las más exitosas.
El fútbol alemán, en aquel entonces, y tal como lo hará en el futuro cercano, le siguió los pasos a estas tres potencias en la Bundesliga. Lamentablemente acumulando más experiencias amargas que positivas.
Ejemplos que animaban a seguir contratando directamente en Suramérica a jugadores de talento, ejemplos como el del chileno Arturo Vidal en Leverkusen, o los mexicanos Pavel Pardo y Ricardo Osorio en Stuttgart, eran cada vez más escasos, por eso las contrataciones se fueron reduciendo.
Mirando sólo del 2005 hasta el presente, hay una historia documentada de malos entendidos con futbolistas que no rindieron, o rindieron poco. Para citar sólo algunos nombres: Mineiro (Berlín), Tinga (Dortmund), Elson (Stuttgart), Jonathan Santana (Wolfsburg), Caio (Fráncfort), Carlos Alberto (Bremen), Vicente Sánchez, Zé Roberto II, Carlos Grossmüller (todos Schalke), Lucio y André Lima (Berlín), Maicón (Duisburg), Réver (Wolfsburg), Wellington, Maicosuel, Franco Zuculini (todos Hoffenheim), Lucas (Leverkusen), Wesley (Bremen), Yohandry Orozco (Wolfsburg), Cícero (Berlín).
Como ven, la lista de jugadores suramericanos que no dejaron ninguna huella en la Bundesliga es larga, y en ella faltan algunos de renombre como Juan Pablo Sorín, Mauro Cameronesi (italo-argentino), Federico Insúa, Andrés D´Alessandro, Marcelo Moreno, Alex Silva, etc, a quienes no incluyo por haber estado ya previamente en Europa.
Seamos sinceros, en los años recientes, directamente de la región, son pocos los nombres de los futbolistas que han brillado en esta Bundesliga. Aparte de los ya mencionados podemos hablar de: Lucas Barrios (Dortmund), Tomás Rincón (Hamburgo), Adrián Ramos (Berlín), Elkin Soto (Mainz), y –con mucha generosidad- Roberto Firmino (Hoffenheim).
Aunque estos dos últimos, siendo de los que rinden y aportan, ejemplifican un poco los problemas que generan que la Bundesliga ya no quiera más suramericanos: Soto llegó a Alemania en medio de una disputa sobre sus derechos deportivos y la validez de su contrato, que al final tuvo que dirimir la FIFA, que le costó muchos nervios al club alemán; Firmino se tomó su tiempo para adaptarse, durante una temporada no jugó por no estar todavía a tope, y cuando lo hizo, en la presente, brilló tanto en la cancha con su fútbol como fuera de ella por su indisciplina, la que le valió ser suspendido de la plantilla.
Y como dato para aquellos a quienes la decisión del Leverkusen, Bremen y Bayern sorprende e indigna, quiero informarles que ya esta temporada la Bundesliga la ha asumido en la práctica de forma silenciosa; si no le creen basta que les dé este dato: para el campeonato 2011/2012 al fútbol alemán apenas llegó un jugador desde Suramérica, Michael Ortega.
¿Y cuál ha sido la suerte del colombiano en Leverkusen? Primer entrenamiento = lesión. Para de casi tres meses, recuperado regresa a las prácticas y en la primera de reaparición, otra vez lesión. Por ahora sólo cuenta en la banca, por lo que público y dirección técnica del club aún no saben que tanto puede aportar, aunque se confía que mucho.
Así las cosas, y teniendo en cuenta lo positivo, es decir, que el anuncio de no traer más jugadores suramericanos está ligado al propósito de trabajar más con el material de la cantera, lo cual es loable, pues sólo resta decir adiós.
Para cerrar, les dejo en resumen el listado de razones expuestos por Leverkusen, Bremen y Bayern para sustentar su decisión:
1. Aumento de costos (antes era barato encontrar allí “perlas”)
2. Problemas de adaptación los conllevan a rendir, por temprano, a partir de la segunda temporada
3. Negociaciones complicadas con muchos involucrados (en el caso de Carlos Alberto, por ejemplo, Bremen tuvo que negociar con el club en Brasil, con el apoderado del jugador, y con un grupo de inversionistas del oriente con sede en Inglaterra)
4. Barrera idiomática y poca voluntad de superarla (Breno, del Bayern, aún no lo habla pese a los 4 años que lleva en el país)
5. Oferta de material de gran nivel en mercado de Europa y Asia (recuerden, a manera de ilustración, la gran ganga que hizo el Dortmund con Kagawa)
6. Fortalecer canteras propias (los equipos quieren más casos como el de Mario Götze, Thomas Müller, Holger Badstuber, Marco Reus, etc)
P/S: Recuerden, que este texto se refiere a las importaciones DIRECTAS de jugadores suramericanos a Alemania, y no a aquellas de futbolistas de la región que ya estaban en el exterior.
Y por favor, reemplacen a voluntad Suramérica por Latinoamérica, que es aún más preciso...
Mittwoch, 28. Dezember 2011
El presente de aquella Sub 17 alemana que fascinó en el Mundial de México 2011
Alemania terminó tercera tras derrotar a Brasil en un dramático partido (4-3), y sin duda fue la selección que –junto a la anfitriona y a la postre campeona México- mas entusiasmo despertó por el fútbol alegre y atrevido que exhibió.
En aquel verano no cabía la menor duda: si hoy el presente de Alemania, con la avalancha de talentos que han llegado al equipo nacional, luce muy bien, con estos chicos que vienen emergiendo, con la madurez y calidad que muestran pese a su corta edad, el futuro alemán está garantizado.
Lo prometí en su momento, pero había que darle tiempo al tiempo. Ahora cumplo mi promesa: aquí está un resumen de lo que ha sucedido con los integrantes de aquella selección llena de nombres que hay que seguir.
Odisseas Vlachodimos: el portero ha jugado toda la temporada con el equipo juvenil Sub19 del Stuttgart en la liga regional, 13 partidos en los que ha encajado 17 goles; aún así es líder indiscutible del torneo. “Odi”, como le llaman, hace parte de una escuela de arqueros a la que pertenecen los actualmente altamente elogiados Sven Ulrich (Stuttgart) y Bernd Leno (Leverkusen), y ya entrena con el equipo profesional regularmente a las ordenes de Bruno Labbadia. Vlachodimos está también en la lista de scouting del Arsenal de Londres desde hace 2 años y el interes de los ingleses es tan serio que en Stuttgart meditan sobre la necesidad de integrarlo lo más rápidamente posible a la rutina de la Bundesliga.
Mitchell Weiser: El hijo del entrenador asistente del Colonia juega con la Sub19 del club, allí ocupa su posición natural, la de mediocampo por la banda derecha, y no la de lateral por ese sector que llenó en el Mundial de México. En 11 partidos de la liga regional ha anotado 5 goles y servido uno. Weiser terminó el año ya en la banca del equipo profesional en partidos oficiales (vs Mainz y vs Gladbach) y el entrenador Solbakken ha anunciado su propósito de integrarlo a la plantilla que compite en la Bundesliga en la segunda mitad de la temporada.
Cimo Röcker: 10 partidos, dos goles, una asistencia en la liga regional, y un contrato firmado a principios de noviembre hasta el 2014 con el Werder Bremen, que así ata al lateral izquierdo a sus planes.
Nico Perrey: El defensor central dio un gran salto tras el Mundial, del modesto club Bielefeld pasó al gran Leverkusen que le contrató hasta el 2013 ofreciéndole más perspectivas a largo plazo. Por lo pronto acumula experiencia en la liga regional Sub19.
Emre Can: El capitán y líder de la selección alemana en el Mundial Sub17 sigue jugando para las inferiores del Bayern Múnich y es el centro de un intenso debate entre las federaciones de fútbol de Alemania y Turquía, de donde sus padres son originarios, que se ha acercado al talentoso futbolista para tentarlo a vestir su uniforme. Can ganó este año la medalla Fritz Walter como mejor jugador de su categoría en el país.
Samed Yesil: El botín de plata en el Mundial de México no se cansa de hacer goles, en esta temporada acumula ya 9 en 13 partidos de la liga regional vistiendo el uniforme Sub19 del Leverkusen, club con el cual tiene contrato hasta el 2016, es decir, equipo con el cual debutará muy seguramente en el profesionalismo y que por ello lo lleva este invierno a la concentración en Portugal para que empiece a rozarse con “los grandes”. Yesil es otro jugador al que Turquía intenta conquistar.
Levent Aycicek: El medio ofensivo, otro de origen turco al que el país de sus padres quiere en sus filas, está amarrado al Bremen con contrato hasta el 2015, pero actualmente se encuentra trabajando en la recuperación de una grave lesión de ruptura de ligamentos cruzados y apenas volverá a las canchas en el segundo cuarto del 2012. En Bremen, donde ya estuvo en tres partidos amistosos en el verano con los profesionales, cuentan con Aycicek como el sucesor en un futuro cercano de los creativos legendarios del club como Micoud, Diego y Özil, y por ello han velado por su recuperación, después de la lesión, como si fuera una estrella, llevándole en avión privado a los mejores médicos de Múnich, y permitiéndole trabajar –mientras se rehabilita físicamente- como empleado del club.
Kaan Ayhan: Uno más deseado por Turquía, el medio defensivo tiene vínculo con el Schalke hasta el 2013, y todo indica que seguirá unido al club de su natal Gelsenkirchen por largo tiempo.
Koray Günter: El defensor central de la Sub17 del Dortmund hizo el camino a la inversa, primero estuvo con la selección turca y luego optó por Alemania, una de las razones por las que en Turquía le han dejado en paz y ya no le tientan tanto. Günter es actualmente candidato a convertirse en el “Mejor Deportista del 2011” en Dortmund, todo un honor si se piensa que supera a estrellas del equipo campeón de la Bundesliga; en febrero del 2012 se darán a conocer los resultados de esta elección.
Robin Yalcin: El mediocampo de contención ganó la medalla de plata Fritz Walter (tras Emre Can) y es uno de los baluartes del equipo del Stuttgart Sub19. Que puedo decir, rinde y es otro detrás de cuyo talento está Turquía.
Okan Aydin: El delantero, que juega por la banda izquierda o como centro delantero, lleva ya 9 goles y 2 asistencias en 12 partidos con las inferiores del Leverkusen, club que lo tiene bajo contrato hasta el 2016 y que lo lleva también a la próxima concentración de invierno con el plantel profesional. También Turquía está persiguiéndolo.
Sven Mende: El jugador creativo viste el uniforme de la Sub19 del Stuttgart y en esta temporada ha conseguido tres goles y una asistencia.
Marvin Ducksch: El centrodelantero a lo “Gerd Müller” de la selección alemana Sub17 en México anota y anota con la Sub19 del Dortmund, recientemente tres soberbios golazos en un amistoso, en total, en el torneo en el que participa, acumula 8 goles y 3 asistencias en 12 partidos. El scouting que se le viene haciendo desde España e Inglaterra no ha confundido al Dortmund, que lo tiene planeado integrar pronto al plantel profesional, como lo hizo a esa misma edad con Mario Götze; sin embargo, es necesario para ello que Ducksch estabilice su rendimiento, que tiene todavía muchos altibajos.
Rani Khedira: El hermano menor de Sami Khedira juega en el mismo equipo Sub19 que formó al del Real Madrid, incluso en la misma posición, el Stuttgart. Rani, quien asegura que recuerda con mucho cariño lo que vivió en México, ha anunciado que se tomará su tiempo antes de llegar al profesionalismo pues pese a ya entrenar regularmente con el equipo del club en la Bundesliga, su objetivo es la tercera división donde arranca este enero del 2012 tan pronto cumpla los 18 años.
Hasta aquí con el resumen del presente de los principales protagonistas de aquella selección alemana Sub17 que tanto deslumbró en el Mundial de México 2011.
P/S: Claro, dejé por fuera algunos de los 21 integrantes del equipo, pero muchos de ellos tuvieron muy pocas apariciones, o ninguna, así que por ello me limité a los ya nombrados.
En aquel verano no cabía la menor duda: si hoy el presente de Alemania, con la avalancha de talentos que han llegado al equipo nacional, luce muy bien, con estos chicos que vienen emergiendo, con la madurez y calidad que muestran pese a su corta edad, el futuro alemán está garantizado.
Lo prometí en su momento, pero había que darle tiempo al tiempo. Ahora cumplo mi promesa: aquí está un resumen de lo que ha sucedido con los integrantes de aquella selección llena de nombres que hay que seguir.
Odisseas Vlachodimos: el portero ha jugado toda la temporada con el equipo juvenil Sub19 del Stuttgart en la liga regional, 13 partidos en los que ha encajado 17 goles; aún así es líder indiscutible del torneo. “Odi”, como le llaman, hace parte de una escuela de arqueros a la que pertenecen los actualmente altamente elogiados Sven Ulrich (Stuttgart) y Bernd Leno (Leverkusen), y ya entrena con el equipo profesional regularmente a las ordenes de Bruno Labbadia. Vlachodimos está también en la lista de scouting del Arsenal de Londres desde hace 2 años y el interes de los ingleses es tan serio que en Stuttgart meditan sobre la necesidad de integrarlo lo más rápidamente posible a la rutina de la Bundesliga.
Mitchell Weiser: El hijo del entrenador asistente del Colonia juega con la Sub19 del club, allí ocupa su posición natural, la de mediocampo por la banda derecha, y no la de lateral por ese sector que llenó en el Mundial de México. En 11 partidos de la liga regional ha anotado 5 goles y servido uno. Weiser terminó el año ya en la banca del equipo profesional en partidos oficiales (vs Mainz y vs Gladbach) y el entrenador Solbakken ha anunciado su propósito de integrarlo a la plantilla que compite en la Bundesliga en la segunda mitad de la temporada.
Cimo Röcker: 10 partidos, dos goles, una asistencia en la liga regional, y un contrato firmado a principios de noviembre hasta el 2014 con el Werder Bremen, que así ata al lateral izquierdo a sus planes.
Nico Perrey: El defensor central dio un gran salto tras el Mundial, del modesto club Bielefeld pasó al gran Leverkusen que le contrató hasta el 2013 ofreciéndole más perspectivas a largo plazo. Por lo pronto acumula experiencia en la liga regional Sub19.
Emre Can: El capitán y líder de la selección alemana en el Mundial Sub17 sigue jugando para las inferiores del Bayern Múnich y es el centro de un intenso debate entre las federaciones de fútbol de Alemania y Turquía, de donde sus padres son originarios, que se ha acercado al talentoso futbolista para tentarlo a vestir su uniforme. Can ganó este año la medalla Fritz Walter como mejor jugador de su categoría en el país.
Samed Yesil: El botín de plata en el Mundial de México no se cansa de hacer goles, en esta temporada acumula ya 9 en 13 partidos de la liga regional vistiendo el uniforme Sub19 del Leverkusen, club con el cual tiene contrato hasta el 2016, es decir, equipo con el cual debutará muy seguramente en el profesionalismo y que por ello lo lleva este invierno a la concentración en Portugal para que empiece a rozarse con “los grandes”. Yesil es otro jugador al que Turquía intenta conquistar.
Levent Aycicek: El medio ofensivo, otro de origen turco al que el país de sus padres quiere en sus filas, está amarrado al Bremen con contrato hasta el 2015, pero actualmente se encuentra trabajando en la recuperación de una grave lesión de ruptura de ligamentos cruzados y apenas volverá a las canchas en el segundo cuarto del 2012. En Bremen, donde ya estuvo en tres partidos amistosos en el verano con los profesionales, cuentan con Aycicek como el sucesor en un futuro cercano de los creativos legendarios del club como Micoud, Diego y Özil, y por ello han velado por su recuperación, después de la lesión, como si fuera una estrella, llevándole en avión privado a los mejores médicos de Múnich, y permitiéndole trabajar –mientras se rehabilita físicamente- como empleado del club.
Kaan Ayhan: Uno más deseado por Turquía, el medio defensivo tiene vínculo con el Schalke hasta el 2013, y todo indica que seguirá unido al club de su natal Gelsenkirchen por largo tiempo.
Koray Günter: El defensor central de la Sub17 del Dortmund hizo el camino a la inversa, primero estuvo con la selección turca y luego optó por Alemania, una de las razones por las que en Turquía le han dejado en paz y ya no le tientan tanto. Günter es actualmente candidato a convertirse en el “Mejor Deportista del 2011” en Dortmund, todo un honor si se piensa que supera a estrellas del equipo campeón de la Bundesliga; en febrero del 2012 se darán a conocer los resultados de esta elección.
Robin Yalcin: El mediocampo de contención ganó la medalla de plata Fritz Walter (tras Emre Can) y es uno de los baluartes del equipo del Stuttgart Sub19. Que puedo decir, rinde y es otro detrás de cuyo talento está Turquía.
Okan Aydin: El delantero, que juega por la banda izquierda o como centro delantero, lleva ya 9 goles y 2 asistencias en 12 partidos con las inferiores del Leverkusen, club que lo tiene bajo contrato hasta el 2016 y que lo lleva también a la próxima concentración de invierno con el plantel profesional. También Turquía está persiguiéndolo.
Sven Mende: El jugador creativo viste el uniforme de la Sub19 del Stuttgart y en esta temporada ha conseguido tres goles y una asistencia.
Marvin Ducksch: El centrodelantero a lo “Gerd Müller” de la selección alemana Sub17 en México anota y anota con la Sub19 del Dortmund, recientemente tres soberbios golazos en un amistoso, en total, en el torneo en el que participa, acumula 8 goles y 3 asistencias en 12 partidos. El scouting que se le viene haciendo desde España e Inglaterra no ha confundido al Dortmund, que lo tiene planeado integrar pronto al plantel profesional, como lo hizo a esa misma edad con Mario Götze; sin embargo, es necesario para ello que Ducksch estabilice su rendimiento, que tiene todavía muchos altibajos.
Rani Khedira: El hermano menor de Sami Khedira juega en el mismo equipo Sub19 que formó al del Real Madrid, incluso en la misma posición, el Stuttgart. Rani, quien asegura que recuerda con mucho cariño lo que vivió en México, ha anunciado que se tomará su tiempo antes de llegar al profesionalismo pues pese a ya entrenar regularmente con el equipo del club en la Bundesliga, su objetivo es la tercera división donde arranca este enero del 2012 tan pronto cumpla los 18 años.
Hasta aquí con el resumen del presente de los principales protagonistas de aquella selección alemana Sub17 que tanto deslumbró en el Mundial de México 2011.
P/S: Claro, dejé por fuera algunos de los 21 integrantes del equipo, pero muchos de ellos tuvieron muy pocas apariciones, o ninguna, así que por ello me limité a los ya nombrados.
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