El amistoso Alemania – Brasil de anoche, independientemente del resultado (3-2) y del momento futbolístico de los sudamericanos, fue un banquete para los dueños de casa en el que el entrenador Joachim Löw se atrevió a probar un nuevo concepto que funcionó y -aún mejor- lució tan pero tan bien, (todo un éxito) que de su selección sólo resta esperar títulos porque el nivel exhibido fue inmenso.
Löw venía formando un 4-2-3-1 con el doble pivote conformado por Bastian Schweinsteiger y Sami Khedira; a esa fórmula se aferró hasta cuando surgió un jugador espectacular llamado Mario Götze al que cualquier entrenador inteligente (y el alemán lo es) quiere poner de principio a fin.
El problema que se planteaba era responder a las preguntas cómo y dónde integrar al juvenil del Dortmund, pues con dos de contención en la mitad, y Mesut Özil sembrado (así debe ser) sólo quedaba la opción por los flancos, donde Götze rinde, sin duda, pero lo suyo es accionar mucho más central de tal forma que sus espacios de movilidad sean muchos más amplios, y por ende sus libertades.
Khedira (y Özil, lo conté ayer) no fue convocado de común acuerdo con el Real Madrid. Para su puesto al lado de Schweinsteiger el entrenador Löw tenía suficientes opciones, todas muy buenas (en mi opinión un par mejor que Khedira), como Sven Bender, Ilkay Gündogan o Simon Rolfes.
¡Pero todos ello se quedaron en el banco! El que jugó fue Toni Kroos.
Götze, ya se sabía, ocupó la plaza de Özil como conductor de los hilos del equipo nacional de Alemania; pero Kroos, contra todos los pronósticos, no fue socio de Schweinsteiger sino del juvenil del Dortmund. ¡Qué genial movimiento de sus piezas hizo Löw! Planteó contra Brasil (ojo, no contra Azerbaiyán, o Austria, o Kazajstán, no, ¡contra Brasil!) un ofensivo 4-1-4-1 con dos medios creativos llenos de ideas y ganas (Götze –Kroos) y dos por bandas (Podolski y Müller) que no sólo defendían en su propia línea sino también en las diagonales internas al hacer los regresos.
Señores, si no vieron el partido no saben de lo que se perdieron. Esa dupla Götze-Kroos armonizó de manera espectacular, se entendió a las mil maravillas, se juntó para jugar entre sí, o para poner a jugar a los demás. De Götze se esperaba este rendimiento, pero ver a Kroos fue gratificante, una especie de redención de un enorme talento victima de sus propias cualidades.
El del Bayern regularmente termina ahogado en su flexibilidad, producto de la capacidad de cubrir con propiedad todas las posiciones del mediocampo, lo que a veces hace que los entrenadores olviden que donde mejor rinde es como conductor. Löw no lo olvidó, pero también tomó en cuenta algo que sus colegas dirigiendo a Kroos desestiman: la necesidad de un socio.
Y Götze fue ese socio, aunque doy por descontado que esa pareja no será la que veremos en los torneos, allí el Kroos de anoche será Mesut Özil. Pero eso es sólo cuestión de nombres, lo importante es saber, como lo sabe el entrenador Löw -y desde ayer Alemania y el resto del mundo- que este 4-1-4-1 funciona, que el atrevimiento de poner a dos talentosos volantes juntos da resultados, que se gana muchísimo en control de balón y generación de juego ofensivo.
También importante…
…Lahm como lateral izquierdo: Löw reacciona al movimiento de su colega Jupp Heynckes en el Bayern y ubica a Lahm allí donde saltó a la fama (pese a no ser su banda natural). El lateral luce allí mucho más despierto, sus desbordes, interiorizando, aportan más al ataque, y el cambio sólo puede elogiarse.
…Mats Hummels va ganando la carrera por la titularidad en la selección al lado de Mertesacker. Ayer junto a un Holger Badstuber impecable, se destacó sobre éste con sus aportes muy efectivos a la apetura del juego ofensivo.
…Christian Träsch de lateral derecho, pese a no ser su puesto acostumbrado, convenció, especialmente teniendo en cuenta que poco o nada ha jugado allí. Buena opción.
…André Schürrle fue el gran ganador de anoche, en el segundo tiempo revitalizó el juego alemán aportando lo que se extrañó de Podolski: encarar el duelo 1 a 1, explotar en carrera a lo largo de la línea, juntarse con Götze y Kroos.
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Donnerstag, 11. August 2011
Mittwoch, 10. August 2011
Lo que hay que ver de Alemania en el partido contra Brasil
Mi intención aquí es presentarles algunas recomendaciones sobre los aspectos claves a apreciar en la selección de Alemania esta noche en el partido amistoso contra Brasil. De esta forma no se pierden lo verdaderamente importante y de paso pueden disfrutar viendo el progreso y la constante renovación de los alemanes.
1. Los defensas centrales
De la pareja mundialista hay uno que ya prácticamente está por fuera de la selección (Arne Friederich) por culpa de las lesiones y la edad (no es que sea viejo, es que es ya “mayor” y hay mucho joven empujando en esa posición) y otro que está “fijo” pero no irremplazable (Per Mertesacker, quien esta vez no fue invitado porque recién se reintegró a su equipo el Bremen luego de una larga baja).
Contra Brasil aparecen en la nomina 4 centrales (Jerome Boateng, Benedikt Höwedes, Mats Hummels y Holger Badstuber) y todos tendrán la opción de jugar esta noche en esa posición. Ante la ausencia de laterales es muy probable que a uno, o dos de ellos, les toque pasar a defender la banda, y ello muy probablemente recarga en el nuevo central del Bayern Boateng y quizás Höwedes, por lo que en ambos casos la oportunidad de formar en sus puestos naturales es decisivo, de cómo lo hagan dependerá si seguirán siendo considerados para jugar allí. Hummels y Badstuber, por su parte, le apuestan a la posibilidad de establecerse como la pareja definitiva de Mertesacker.
2. Los laterales
Ùltimo llamado para Denis Aogo, quien ante la no convocatoria de Schmelzer del Dortmund, así como la ausencia en la nomina de otros laterales de peso (Christian Träsch no ocupa esa posición pese a haber sido invitado para ella), recibe un espaldarazo del entrenador Löw que tiene que aprovechar. De lo contrario el entrenador de Alemania tendrá que seguir devanándose la cabeza con un problema que parece ser eterno, y la verdad el único que tiene con miras a la Eurocopa 2012 pues por todos lados surgen talentos, menos allí.
3. El número 2 del “doble 6”
O dicho en otras palabras, el rival por la posición de Sami Khedira (quien de común acuerdo con el Real Madrid, al igual que Mesut Özil, no fue llamado) ya que el primer “doble 6” está plantado: Bastian Schweinsteiger.
Sven Bender, Ilkay Gündogan, Simon Rolfes y Toni Kroos aspiran al puesto. Kroos probablemente sea titular hoy, pero su papel será casi con seguridad, en el futuro, el de reservista de lujo al que se utilizará de manera flexible en distintas posiciones del medio dado. Rolfes está camino de cumplir cada vez menos un rol destacado en la selección. Quedan Bender y Gündogan, una competencia de gran interés, el primero es mucho, mucho mejor defendiendo y entregando, pero el segundo tiene a su favor que así como es de bueno en la contención (y es muy bueno) lo es también en el desdoblamiento ofensivo y en el acompañamiento de acciones de peligro al frente.
4. Mario Götze
En este amistoso en Stuttgart, ante la ausencia de Özil, la joya juvenil del Dortmund ocupara su puesto natural por detrás del delantero como punta de lanza del medio, desde donde moverá los hilos del ataque. Götze es una alternativa muy diferente a la del jugador del Real Madrid pues su presencia al borde del área es mucho más incisiva y su accionar tiene mayor dinámica que aquella que le imprime Özil. A futuro no será el uno o el otro, sino juntos, y ese es un reto grande para Joachim Löw que tendrá que ingeniárselas para encontrar como acomodar esa fórmula, especialmente porque ello dejaría por fuera a uno de los medios que va por las bandas.
5. Los aleros
Thomas Müller y Lukas Podolski son inamovibles. No hay de otra, así es. ¿Pero entonces qué hacer con André Schürrle y Marco Reus? Ellos jugarán contra Brasil, y de cuán bien lo hagan dependerán sus posibilidades a futuro de ser alternativas para los dos que están fijos y en sus puestos son casi perfectos (OK, Podolski aún podría hacer más en el trabajo defensivo). Además, Schürrle y Reus deben lucirse, allí empujan el mismo Kroos, Marco Marin, Lewis Holtby, etc, etc.
P/S: El delantero seguirá siendo Klose, con la tarea de facilitarle a Mario Gómez la sucesión. Cacau jugará hoy, es su estadio y contra su país natal, pero sus posibilidades de ser titular alguna vez son mínimas, las de quedarse en el seno de la selección alemana, en cambio, son enormes.
1. Los defensas centrales
De la pareja mundialista hay uno que ya prácticamente está por fuera de la selección (Arne Friederich) por culpa de las lesiones y la edad (no es que sea viejo, es que es ya “mayor” y hay mucho joven empujando en esa posición) y otro que está “fijo” pero no irremplazable (Per Mertesacker, quien esta vez no fue invitado porque recién se reintegró a su equipo el Bremen luego de una larga baja).
Contra Brasil aparecen en la nomina 4 centrales (Jerome Boateng, Benedikt Höwedes, Mats Hummels y Holger Badstuber) y todos tendrán la opción de jugar esta noche en esa posición. Ante la ausencia de laterales es muy probable que a uno, o dos de ellos, les toque pasar a defender la banda, y ello muy probablemente recarga en el nuevo central del Bayern Boateng y quizás Höwedes, por lo que en ambos casos la oportunidad de formar en sus puestos naturales es decisivo, de cómo lo hagan dependerá si seguirán siendo considerados para jugar allí. Hummels y Badstuber, por su parte, le apuestan a la posibilidad de establecerse como la pareja definitiva de Mertesacker.
2. Los laterales
Ùltimo llamado para Denis Aogo, quien ante la no convocatoria de Schmelzer del Dortmund, así como la ausencia en la nomina de otros laterales de peso (Christian Träsch no ocupa esa posición pese a haber sido invitado para ella), recibe un espaldarazo del entrenador Löw que tiene que aprovechar. De lo contrario el entrenador de Alemania tendrá que seguir devanándose la cabeza con un problema que parece ser eterno, y la verdad el único que tiene con miras a la Eurocopa 2012 pues por todos lados surgen talentos, menos allí.
3. El número 2 del “doble 6”
O dicho en otras palabras, el rival por la posición de Sami Khedira (quien de común acuerdo con el Real Madrid, al igual que Mesut Özil, no fue llamado) ya que el primer “doble 6” está plantado: Bastian Schweinsteiger.
Sven Bender, Ilkay Gündogan, Simon Rolfes y Toni Kroos aspiran al puesto. Kroos probablemente sea titular hoy, pero su papel será casi con seguridad, en el futuro, el de reservista de lujo al que se utilizará de manera flexible en distintas posiciones del medio dado. Rolfes está camino de cumplir cada vez menos un rol destacado en la selección. Quedan Bender y Gündogan, una competencia de gran interés, el primero es mucho, mucho mejor defendiendo y entregando, pero el segundo tiene a su favor que así como es de bueno en la contención (y es muy bueno) lo es también en el desdoblamiento ofensivo y en el acompañamiento de acciones de peligro al frente.
4. Mario Götze
En este amistoso en Stuttgart, ante la ausencia de Özil, la joya juvenil del Dortmund ocupara su puesto natural por detrás del delantero como punta de lanza del medio, desde donde moverá los hilos del ataque. Götze es una alternativa muy diferente a la del jugador del Real Madrid pues su presencia al borde del área es mucho más incisiva y su accionar tiene mayor dinámica que aquella que le imprime Özil. A futuro no será el uno o el otro, sino juntos, y ese es un reto grande para Joachim Löw que tendrá que ingeniárselas para encontrar como acomodar esa fórmula, especialmente porque ello dejaría por fuera a uno de los medios que va por las bandas.
5. Los aleros
Thomas Müller y Lukas Podolski son inamovibles. No hay de otra, así es. ¿Pero entonces qué hacer con André Schürrle y Marco Reus? Ellos jugarán contra Brasil, y de cuán bien lo hagan dependerán sus posibilidades a futuro de ser alternativas para los dos que están fijos y en sus puestos son casi perfectos (OK, Podolski aún podría hacer más en el trabajo defensivo). Además, Schürrle y Reus deben lucirse, allí empujan el mismo Kroos, Marco Marin, Lewis Holtby, etc, etc.
P/S: El delantero seguirá siendo Klose, con la tarea de facilitarle a Mario Gómez la sucesión. Cacau jugará hoy, es su estadio y contra su país natal, pero sus posibilidades de ser titular alguna vez son mínimas, las de quedarse en el seno de la selección alemana, en cambio, son enormes.
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Dienstag, 9. August 2011
Alemania – Brasil: ¿importante para quién?
Aunque es un partido amistoso de mucho prestigio, el Alemania – Brasil del miércoles 10 de agosto en Stuttgart no es para todos los involucrados igual de relevante. Aquí les cuento para quién sí lo es, y para quién no.
¿Importante para los equipos?
Para uno más que para el otro. Mientras los alemanes se encuentran en un proceso de constante progreso con su selección, los brasileños darán en Stuttgart el primer paso en dirección a una necesaria “reinvención” de su fútbol, en especial luego de su frustrante participación en la Copa América, y teniendo en cuenta su obligación de llegar lo mejor posible a la única competencia internacional que disputarán en los próximos 30 meses: el Mundial 2014, que se llevará a cabo en su país.
El duelo es, como se puede observar, mucho más importante para Brasil que para Alemania, a cuyo equipo –virtualmente clasificado para la Eurocopa 2012 y con excelentes perspectivas en materia de talentos- no se le exige un gran rendimiento a esta altura del año, recién empezada la temporada profesional local.
Los alemanes del entrenador Joachim Löw, sin el menor deseo de perder, se concentrarán mucho más en integrar al seno del equipo nacional a jugadores jóvenes sobre cuyos nombres construye el futuro: Mario Götze (Dortmund), Marco Reus (Mönchengladbach) y André Schürrle (Leverkusen) son los mejores ejemplos.
¿Importante para “amarrar” jugadores?
Claro que sí, basta ver las convocatorias. Alemania invitó al juvenil talento de 20 años Ilkay Gündogan, actualmente al servicio del campeón de la Bundesliga Dortmund, cuyas raíces son turcas, al que quiere “atar” definitivamente.
Mano Menezes, entrenador de Brasil, convocó por su parte al mediocampo defensivo del Bayern Múnich Luiz Gustavo, quien hace pocos meses coqueteaba con la posibilidad de nacionalizarse alemán para poder jugar con la selección del país donde trabaja.
En ambos casos tanto Alemania, con Gündogan, como Brasil, con Luiz Gustavo, sientan un precedente y les comunican a los jugadores de forma clara “contamos contigo”. Por ser un partido amistoso, y no uno oficial, los futbolistas todavía podrían cambiar de bando (el primero a Turquía, el segundo con los alemanes), pero ya las dos selecciones les dejaron saber que las puertas están abiertas, para quedarse.
¿Importante para la Bundesliga?
De ninguna manera. De hecho, nada les gustaría más a los clubes alemanes que eliminar esta fecha del calendario internacional, y con razón, pues ella se presenta en medio de la primera semana de competencia local, lo cual frena su ritmo de adaptación.
En casos como el del Bayern, ello se traduce en una pausa total ya que el equipo aporta a selecciones nacionales 16 de sus 24 jugadores (8 a Alemania); para el Leverkusen y el Schalke, que iniciaron la temporada con una derrota, el tiempo se necesitaría para afinar el concepto futbolístico que aún no está maduro.
¿Importante para Cacau?
Para él más que para cualquier otro. El delantero alemán nacido en Brasil, Cacau, es anfitrión del partido en el estadio de Stuttgart, donde su club juega de local.
No hay otro futbolista para quien este partido tenga una mayor carga emocional. El delantero del Stuttgart jugará en su ciudad, en el estadio del equipo del cual es capitán (como suplente del lesionado Matthieu Delpierre), y contra la selección de su país natal. El nacionalizado Cacau compró 60 entradas para el partido, para amigos y familiares, una prueba de cuánto significa para él este Alemania – Brasil.
¿Importante para la ciudad?
Enormemente. Basta decir que con este partido se inaugura internacionalmente la modernización y readecuación del estadio Mercedes-Benz Arena, hoy por hoy uno de los más espectaculares de Europa, con capacidad para 60.000 espectadores y comodidades en las que no se ahorró nada de los 40 millones de euro que se invirtieron. Allí se pensó en todo, incluso en los aficionados que van al sanitario, quienes podrán hacer sus necesidades sin perder un solo minuto de lo que acontece en la cancha, gracias a una ventana que les permite seguir viendo el partido mientras hacen aquello que se hace en el baño.
¿Importante para la Federación Alemana de Fútbol?
No sólo es importante, es histórico. Un único dato basta para ilustrar cuánto gana en reconocimiento el fútbol alemán internacionalmente con este partido: el Alemania – Brasil será transmitido en directo, por televisión, en 190 países. Un récord para la selección nacional.
¿Importante para los equipos?
Para uno más que para el otro. Mientras los alemanes se encuentran en un proceso de constante progreso con su selección, los brasileños darán en Stuttgart el primer paso en dirección a una necesaria “reinvención” de su fútbol, en especial luego de su frustrante participación en la Copa América, y teniendo en cuenta su obligación de llegar lo mejor posible a la única competencia internacional que disputarán en los próximos 30 meses: el Mundial 2014, que se llevará a cabo en su país.
El duelo es, como se puede observar, mucho más importante para Brasil que para Alemania, a cuyo equipo –virtualmente clasificado para la Eurocopa 2012 y con excelentes perspectivas en materia de talentos- no se le exige un gran rendimiento a esta altura del año, recién empezada la temporada profesional local.
Los alemanes del entrenador Joachim Löw, sin el menor deseo de perder, se concentrarán mucho más en integrar al seno del equipo nacional a jugadores jóvenes sobre cuyos nombres construye el futuro: Mario Götze (Dortmund), Marco Reus (Mönchengladbach) y André Schürrle (Leverkusen) son los mejores ejemplos.
¿Importante para “amarrar” jugadores?
Claro que sí, basta ver las convocatorias. Alemania invitó al juvenil talento de 20 años Ilkay Gündogan, actualmente al servicio del campeón de la Bundesliga Dortmund, cuyas raíces son turcas, al que quiere “atar” definitivamente.
Mano Menezes, entrenador de Brasil, convocó por su parte al mediocampo defensivo del Bayern Múnich Luiz Gustavo, quien hace pocos meses coqueteaba con la posibilidad de nacionalizarse alemán para poder jugar con la selección del país donde trabaja.
En ambos casos tanto Alemania, con Gündogan, como Brasil, con Luiz Gustavo, sientan un precedente y les comunican a los jugadores de forma clara “contamos contigo”. Por ser un partido amistoso, y no uno oficial, los futbolistas todavía podrían cambiar de bando (el primero a Turquía, el segundo con los alemanes), pero ya las dos selecciones les dejaron saber que las puertas están abiertas, para quedarse.
¿Importante para la Bundesliga?
De ninguna manera. De hecho, nada les gustaría más a los clubes alemanes que eliminar esta fecha del calendario internacional, y con razón, pues ella se presenta en medio de la primera semana de competencia local, lo cual frena su ritmo de adaptación.
En casos como el del Bayern, ello se traduce en una pausa total ya que el equipo aporta a selecciones nacionales 16 de sus 24 jugadores (8 a Alemania); para el Leverkusen y el Schalke, que iniciaron la temporada con una derrota, el tiempo se necesitaría para afinar el concepto futbolístico que aún no está maduro.
¿Importante para Cacau?
Para él más que para cualquier otro. El delantero alemán nacido en Brasil, Cacau, es anfitrión del partido en el estadio de Stuttgart, donde su club juega de local.
No hay otro futbolista para quien este partido tenga una mayor carga emocional. El delantero del Stuttgart jugará en su ciudad, en el estadio del equipo del cual es capitán (como suplente del lesionado Matthieu Delpierre), y contra la selección de su país natal. El nacionalizado Cacau compró 60 entradas para el partido, para amigos y familiares, una prueba de cuánto significa para él este Alemania – Brasil.
¿Importante para la ciudad?
Enormemente. Basta decir que con este partido se inaugura internacionalmente la modernización y readecuación del estadio Mercedes-Benz Arena, hoy por hoy uno de los más espectaculares de Europa, con capacidad para 60.000 espectadores y comodidades en las que no se ahorró nada de los 40 millones de euro que se invirtieron. Allí se pensó en todo, incluso en los aficionados que van al sanitario, quienes podrán hacer sus necesidades sin perder un solo minuto de lo que acontece en la cancha, gracias a una ventana que les permite seguir viendo el partido mientras hacen aquello que se hace en el baño.
¿Importante para la Federación Alemana de Fútbol?
No sólo es importante, es histórico. Un único dato basta para ilustrar cuánto gana en reconocimiento el fútbol alemán internacionalmente con este partido: el Alemania – Brasil será transmitido en directo, por televisión, en 190 países. Un récord para la selección nacional.
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